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El nuevo programa de seguimiento de espacios marinos amplía su alcance a todos los que están protegidos en Cataluña


Por primera vez, el programa científico también incluye, además de los parques naturales, los espacios marinos protegidos del Plan de espacios de interés natural (PEIN) y la Red Natura 2000 en Cataluña

El nuevo contrato firmado por la Universidad de Barcelona y el Departamento de Territorio y Sostenibilidad impulsará el programa de seguimiento científico de la biodiversidad en los espacios marinos protegidos de 2021 a 2024


Barcelona, 7 de mayo de 2021. El nuevo programa de seguimiento científico de los espacios marinos que impulsa el Departamento de Territorio y Sostenibilidad de la Generalitat ampliará su alcance incorporando todos los espacios protegidos de Cataluña. Hasta ahora, este seguimiento se había concentrado especialmente en el Parque Natural del Cabo de Creus y el Parque Natural del Montgrí, las Islas Medes y el Baix Ter. Con el nuevo contrato firmado con la Universidad de Barcelona (UB), se da un nuevo impulso a este programa y se extiende a todas las áreas incluidas dentro del Plan de espacios de interés natural (PEIN) y la Red Natura 2000, de las que aún no se dispone de datos científicos tan detallados como en el caso de los parques marinos. 

La secretaria de Medio Ambiente y Sostenibilidad, Marta Subirà, ha destacado que este nuevo programa «permitirá avanzar en el conocimiento sobre el estado de conservación y las tendencias principales que afectan a los hábitats y las especies marinas de nuestro ámbito». «Somos conscientes —ha añadido— de que acumulamos un déficit histórico de conocimiento respecto a nuestro medio marino, pero ahora esta carencia podrá verse corregida gracias a dos proyectos estratégicos que arrancan este 2021: por una parte, el seguimiento de la biodiversidad en los espacios marinos protegidos de Cataluña que ahora hemos formalizado con la UB y, por otro, el mapa de hábitats marinos (2021-2023). Gracias a estos proyectos, se dará un gran salto adelante en el conocimiento de este ámbito con el fin de poder aplicar las políticas públicas necesarias para garantizar su conservación». 

El contrato con la UB está dotado con 736.527 euros y se desplegará de 2021 a 2024 con el objetivo de mejorar el estado de conservación y proteger la biodiversidad del medio marino de todo el territorio. El programa da continuidad a la actividad investigadora iniciada por la universidad en 1990 y está gestionado por la Fundación Bosch i Gimpera (FBG-UB), la oficina de transferencia de conocimiento de la Universidad. 

Coordinarán el seguimiento científico los expertos Bernat Hereu (parques naturales marinos) y Cristina Linares (PEIN y Red Natura 2000), que son miembros de la Facultad de Biología y del Instituto de Investigación de la Biodiversidad de la UB (IRBio). También participarán equipos de la UB y de otras instituciones, integrados en el Grupo de Investigación en Biología y Ecología Bentónicas y el Grupo de Investigación de Biología de la Conservación en Ecosistemas Marinos (MedRecover), con una tradición investigadora de más de veinticinco años en proyectos de investigación básica y aplicada sobre los espacios naturales protegidos de Cataluña y otras reservas marinas de todo el Mediterráneo. 

Conocer y proteger el patrimonio natural marino en Cataluña 

Las áreas marinas protegidas son una herramienta de gestión esencial para preservar los ecosistemas litorales. En Cataluña, el Parque Natural del Cabo de Creus y el Parque Natural del Montgrí, las Islas Medes y el Baix Ter poseen un patrimonio natural único que está amenazado por los impactos de origen natural o antropogénico en el medio marino. Estos parques naturales marítimo-terrestres, considerados como dos de las reservas marinas más emblemáticas del Mediterráneo, están integrados por áreas con diferentes niveles de protección. 

La metodología aplicada por los equipos UB-IRBio dará respuesta a las exigencias de la gestión adaptativa de los espacios naturales protegidos de Cataluña, con el fin de mejorar la gestión del patrimonio natural en las áreas marinas. El modelo de gestión exige evaluar de manera periódica el estado de conservación del patrimonio natural, considerar las diferencias que existen entre los distintos espacios —distribución, extensión, tipo de comunidades y especies, etc.—, y determinar las presiones que actúan sobre cada ecosistema concreto. 

Para el trabajo científico, también es decisivo disponer de series temporales de datos «para poder conocer el estado de los ecosistemas marinos y comparar la evolución de las comunidades con las áreas en las que no existe esta información temporal (como los espacios del PEIN y la Red Natura 2000) y así extraer conclusiones relevantes basadas en el conocimiento científico», explica Bernat Hereu, uno de los científicos que coordina el programa y profesor del Departamento de Biología Evolutiva, Ecología y Ciencias Ambientales de la UB. 

Nuevos descriptores para identificar las perturbaciones en el litoral 

En el marco del programa, el equipo hará un seguimiento científico de varios indicadores (gorgonia roja, coral rojo, briozoos, comunidades algales, erizos de mar, cuevas, comunidades mediolitorales, etc.). De ese modo se podrá evaluar el estado ecológico de las comunidades biológicas y las consecuencias de la actividad humana (submarinismo, pesca artesanal y deportiva, furtivismo, cambio climático) en el ecosistema marino. 

También se desarrollará un sistema de alerta que hará posible establecer una serie de indicadores nuevos para garantizar el buen estado de conservación de la biodiversidad marina en los espacios protegidos. Con estos indicadores se podrán seguir las situaciones inesperadas de modificación considerable de los parámetros ambientales que puedan afectar a la biodiversidad marina, así como situaciones imprevistas (grandes temporales, episodios de contaminación o furtivismo de coral y posible replantación). «Es importante poder contextualizar las diferentes perturbaciones del medio marino a una escala espacial y temporal más amplia, así como incorporar los efectos del cambio climático a la gestión de los espacios marinos protegidos. El hecho de que las diferentes perturbaciones actúen a escala local, regional o global e interaccionen entre ellas determina cuáles son las actuaciones o medidas de gestión que deben adoptarse para eliminarlas o reducirlas», precisa la profesora e investigadora ICREA Academia Cristina Linares. 

El equipo científico colabora directamente con organismos internacionales como la Red de Gestores de Áreas Marinas Protegidas del Mediterráneo (MedPan), la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) y el Centro de Actividad Regional para Áreas Especialmente Protegidas (RAC/SPA). El apoyo de estos organismos, referentes internacionales en la conservación de los ecosistemas marinos, permitirá incluir los parques naturales marinos y la Red Natura 2000 de Cataluña como casos de estudio. 

El seguimiento marino como pieza clave para la aplicación del modelo de gestión adaptativa 

Este programa está diseñado también para dar respuesta al sistema de regulación basado en la gestión adaptativa, que hace necesario un seguimiento más detallado y cuidadoso de los indicadores del estado de conservación del ecosistema marino y de los lugares donde se practican las diversas actividades antrópicas. 

El modelo de gestión adaptativa establece la obligación de revisar de forma periódica las regulaciones establecidas normativamente y los datos obtenidos por el seguimiento anual de las comunidades marinas, que han de servir para tomar decisiones y garantizar la objetividad y solvencia. 

El seguimiento es una herramienta fundamental para aplicar el modelo de gestión adaptativa que se utiliza ya en estas áreas marinas protegidas. En concreto, el Plan rector de uso y gestión (PRUG) de la reserva natural parcial (RNP) marina de las Medes regula, entre otros aspectos, los límites de inmersiones. Para ello establece un máximo anual según cada zona o sector de inmersión de la RNP, que se revisará periódicamente a partir del seguimiento de la evolución y el estado de conservación de las comunidades biológicas marinas. Precisamente con esta misma visión se está trabajando en la elaboración del PRUG del ámbito marino del Parque Natural del Cabo de Creus, actualmente en fase de redacción. 

Programa global de seguimiento de la biodiversidad 

La Directiva Hábitats establece que los estados miembros se encargarán del seguimiento del estado de conservación de las especies y hábitats, y también señala la obligación de elaborar cada seis años un informe que explique las repercusiones de las medidas de conservación adoptadas. Para el ámbito marino de Cataluña, cuenta con cinco hábitats de interés comunitario y casi una veintena de especies de interés comunitario pertenecientes a diferentes grupos faunísticos y florístico. Sobre ellos, ahora mismo se dispone de muy poca o nula información, situación que debe revertirse, entre otras medidas, con la información que llegue a través de la ejecución de este contrato, en los próximos años y de manera recurrente y periódica. 

Más allá de los hábitats y las especies de interés comunitario, hay que tener presente también que el Departamento de Territorio y Sostenibilidad impulsa el Programa global de seguimiento de la biodiversidad de Cataluña (SISEBIO). Este es un proyecto que se estructura como herramienta de seguimiento de la biodiversidad a lo largo del tiempo y con la intención de dotar a Cataluña de los instrumentos necesarios para conocer las tendencias de la diversidad biológica y su respuesta al cambio global. 

Dentro de los múltiples niveles en los que se estructura la biodiversidad (genes, especies, comunidades, hábitats, paisaje, etc.), el seguimiento que se propone en el marco del SISEBIO se centra en dos de sus componentes. Por un lado, en medir los cambios en las propiedades de los hábitats en cuanto a la distribución y las propiedades de la estructura y funciones a escala local. Por otra parte, el seguimiento se complementa con las propiedades de los cambios de las comunidades de organismos de los hábitats, de acuerdo con su función trófica. El seguimiento de todos estos componentes se desarrolla a escala de toda Cataluña. En el medio terrestre y las aguas continentales, el proyecto ya inició su trabajo de campo en 2018. En el ámbito marino, este contrato debe aportar toda la información necesaria a partir de los próximos años.

Comunicado de Prensa