La oscuridad repentina puede modificar durante unos minutos la actividad de insectos, aves, peces y mamíferos, aunque las respuestas varían entre especies e individuos.
Redactor: Valentina Ríos
Editor: Karem Díaz S.
Cuando la Luna oculta completamente el Sol, la disminución repentina de la luz no solo altera durante unos minutos la temperatura, el viento y la humedad. El cambio también puede provocar respuestas inmediatas en animales acostumbrados a organizar su actividad mediante la alternancia diaria entre el día y la noche.
El eclipse solar total del 12 de agosto de 2026 permitirá observar este fenómeno en la península ibérica. Sin embargo, determinar con precisión qué harán los animales durante esos minutos representa un reto científico, debido a que sus reacciones dependen de la especie, el ambiente, la intensidad del oscurecimiento y el momento del día en que ocurre el eclipse.
Las primeras descripciones conocidas sobre animales durante un eclipse se remontan a mediados del siglo XVI y mencionan aves que dejaban de cantar. Desde entonces, las observaciones realizadas en entornos naturales y zoológicos han registrado cambios de comportamiento en organismos tan diferentes como insectos, peces, aves, ganado, murciélagos y primates.
La luz organiza los relojes biológicos
Los organismos estudiados, desde algas unicelulares hasta mamíferos, presentan ritmos de comportamiento y fisiología sincronizados con los ciclos ambientales. El más importante es el ciclo diario de luz y oscuridad, que interviene en el sueño, la vigilia, la alimentación, la actividad locomotora, la temperatura corporal y la secreción hormonal.
Estos ritmos no son únicamente respuestas pasivas al ambiente. Los seres vivos cuentan con mecanismos internos capaces de medir el paso del tiempo, conocidos como relojes biológicos o circadianos. Su función es anticipar cambios cíclicos y preparar al organismo para actividades como buscar alimento, descansar, reproducirse o evitar depredadores.
El término circadiano procede de la expresión latina circa diem, que significa “alrededor de un día”. Los llamados genes reloj permiten mantener ciclos cercanos a las 24 horas incluso cuando faltan señales externas, aunque la luz del amanecer actúa como el principal mecanismo para reajustarlos diariamente.
La relación entre los ciclos ambientales y los ritmos de animales y plantas muestra que la actividad de los organismos puede permanecer vinculada a señales solares y lunares incluso bajo condiciones controladas.
Como el eclipse del 12 de agosto de 2026 ocurrirá cerca del anochecer natural en la península ibérica, la señal de oscuridad será menos discordante para el sistema circadiano que la provocada por un eclipse registrado a mediodía. Por ello, se espera que su efecto sobre la organización temporal interna sea reducido.
Respuestas inmediatas sin alterar el reloj interno
La fase de totalidad de un eclipse es demasiado breve para desajustar los relojes biológicos. Además, la mayoría de los animales probablemente experimentará un acontecimiento de este tipo una sola vez en su vida, por lo que no existen mecanismos evolutivos específicos para responder a él.
Lo que se observa son reacciones fisiológicas y conductuales inmediatas ante una modificación excepcional del ambiente. En cronobiología, este efecto se conoce como masking: la luz o la oscuridad cambian directamente una conducta sin modificar necesariamente el funcionamiento del reloj interno.
El eclipse actúa así como un experimento natural. Durante unos minutos introduce una falsa transición hacia la noche y permite observar cómo responden los animales cuando desaparece temporalmente una de sus principales referencias ambientales.
Cambios en peces y organismos acuáticos
Numerosos organismos acuáticos utilizan la luz para regular su posición dentro de la columna de agua. El zooplancton, por ejemplo, realiza migraciones verticales diarias para alimentarse y reducir el riesgo de ser capturado por depredadores.
Durante algunos eclipses se han observado ascensos temporales de microorganismos marinos pelágicos, que viven en aguas abiertas sin contacto directo con el fondo. También se han descrito aumentos de la bioluminiscencia y reducciones del movimiento natatorio en ciertos peces.
Algunos ejemplares disminuyen su movilidad dentro de la columna de agua o modifican temporalmente la coloración de la superficie corporal. Estas respuestas no aparecen de manera uniforme y pueden depender de la profundidad, la intensidad lumínica y las condiciones ambientales previas.
Incluso los microorganismos pueden responder de manera compleja a la modificación de la radiación. Los estudios sobre el efecto de los eclipses sobre las bacterias han registrado cambios temporales, aunque la evidencia disponible todavía es limitada y difícil de interpretar.
Insectos que buscan refugio y especies nocturnas que despiertan
Los insectos terrestres reaccionan rápidamente ante la disminución de la luz. Las especies diurnas, como algunas mariposas y hormigas, pueden reducir su actividad, descender al suelo o buscar refugio al interpretar la oscuridad como la llegada anticipada de la noche.
En cambio, algunas especies nocturnas comienzan a activarse. Se han registrado grillos que emiten sus sonidos nocturnos, polillas que abandonan sus escondites diurnos y luciérnagas que producen destellos e inician conductas relacionadas con el apareamiento.
Los escarabajos peloteros también pueden detener su actividad y enterrarse. En condiciones normales, algunos de estos insectos utilizan señales luminosas del cielo para orientarse, de modo que la interrupción repentina de la luz puede alterar temporalmente sus desplazamientos.
La sensibilidad de estos organismos a la iluminación también se aprecia en los efectos provocados por la actividad humana. La luz artificial altera a los polinizadores nocturnos, modifica sus rutas y puede reducir las visitas a las flores.
Las abejas regresan a la colmena
Las abejas constituyen un caso especialmente relevante porque la luz solar organiza buena parte de su ciclo diario. Durante la oscuridad total de algunos eclipses se han registrado caídas drásticas de la actividad recolectora de néctar.
Muchas obreras regresan a la colmena como si el día hubiera terminado. Durante las fases parciales, sus vuelos pueden durar más de lo habitual, lo que revela una notable capacidad para ajustar el comportamiento a los cambios graduales de intensidad lumínica.
Las polillas también cumplen una función importante durante las horas de oscuridad. Su papel en la polinización nocturna de los ecosistemas permite comprender por qué una señal luminosa inesperada puede modificar rápidamente su actividad.
Las aves pueden dejar de cantar o volver a sus refugios
Algunas aves reducen su actividad de vuelo durante la totalidad y la recuperan cuando vuelve la luz. Ciertas especies disminuyen o interrumpen el canto diurno, dejan de alimentarse y regresan temporalmente a los lugares donde suelen descansar por la noche.
Las reacciones pueden ser más intensas cuando el eclipse coincide con la estación reproductora. Después de recuperar la iluminación, gorriones, mirlos, estorninos y otras aves urbanas pueden comenzar a cantar como si estuviera amaneciendo nuevamente.
Sin embargo, no todas las aves responden del mismo modo. Algunos individuos incrementan sus vocalizaciones, mientras otros parecen ignorar el fenómeno, especialmente cuando la oscuridad no alcanza valores comparables con los del crepúsculo.
Durante buena parte de un eclipse parcial, la intensidad de la luz puede parecerse a la de un día nublado. Además, en el canto intervienen factores hormonales, ambientales y sociales. Por esta razón, resulta difícil atribuir cada reacción exclusivamente a la disminución de la iluminación.
Murciélagos, ganado y mascotas
Los estudios realizados con mamíferos describen respuestas variables. Algunos murciélagos abandonan sus refugios durante un eclipse total, como si hubiera comenzado la noche, pero recuperan rápidamente sus patrones habituales cuando reaparece el Sol.
El ganado vacuno y ovino puede interrumpir el pastoreo y desplazarse hacia los establos. En estos casos, los animales parecen interpretar el oscurecimiento como una transición anticipada hacia el final de la jornada.
Los perros y los gatos domésticos suelen mostrar indiferencia. Su convivencia con los seres humanos y su exposición habitual a la iluminación artificial pueden reducir su dependencia inmediata de las variaciones naturales de luz.
Algunas mascotas, no obstante, permanecen atentas al ambiente o reaccionan al comportamiento de las personas que las rodean. Esto dificulta separar la respuesta directa al eclipse de la reacción provocada por la excitación o inquietud humana.
Ansiedad y agrupamientos entre algunos primates
Las observaciones realizadas en zoológicos han documentado cambios en varias especies de primates. Algunos individuos adoptan conductas propias del anochecer, mientras otros se agrupan de forma defensiva o emiten vocalizaciones de alerta.
Estas respuestas pueden parecer señales de ansiedad ante una situación inesperada. Sin embargo, no siempre es posible determinar si el estrés procede directamente del oscurecimiento o de la conducta de los visitantes que observan el eclipse.
La variedad de reacciones confirma que no existe una respuesta animal única. Si los eclipses hubieran favorecido una adaptación específica, todos los individuos de una especie mostrarían un patrón similar, algo que las observaciones no respaldan.
Un experimento natural de pocos minutos
El eclipse del 12 de agosto ofrecerá una oportunidad para combinar observaciones directas con sensores acústicos, cámaras, dispositivos de seguimiento y otros recursos tecnológicos. Estas herramientas permitirán registrar cambios difíciles de detectar mediante la observación humana.
La cercanía del fenómeno al anochecer probablemente reducirá la intensidad de algunas respuestas. Aun así, peces, insectos, aves y mamíferos podrían mostrar durante unos minutos conductas asociadas con la llegada de la noche antes de regresar a sus rutinas habituales.
Lo que ocurra no representará un desajuste permanente de sus relojes biológicos, sino una respuesta inmediata ante una oscuridad excepcional. Esa breve confusión permitirá estudiar cómo la luz organiza la vida y cómo distintos organismos interpretan las señales temporales de su entorno.
Fuente(s) referenciales
Agencia SINC — ¿Qué les ocurre a los animales durante un eclipse solar?
