Una onda de Kelvin avanza por la costa americana y podría intensificar las inundaciones y la erosión costera durante el otoño y el invierno de 2026.
Redacción: Redacción Noticias de la Tierra
Editor: Karem Díaz S.
La costa de California, en Estados Unidos, se enfrenta a un aumento temporal del nivel del mar que podría alcanzar los 30 centímetros durante octubre de 2026. La causa es una gigantesca perturbación oceánica asociada al fortalecimiento del fenómeno climático de El Niño, cuya propagación por el océano Pacífico está siendo seguida por especialistas en oceanografía y vigilancia climática.
El fenómeno corresponde a una onda de Kelvin que se desplaza desde el Pacífico ecuatorial hacia las costas americanas y continúa su recorrido hacia el norte. Aunque resulta prácticamente imperceptible para quienes observan el océano desde la playa, puede modificar considerablemente las condiciones del litoral cuando coincide con mareas elevadas, oleaje intenso o tormentas.
Las previsiones científicas apuntan a que esta perturbación no será un episodio aislado. Durante los próximos meses podrían registrarse nuevas ondas capaces de mantener el nivel del mar por encima de sus valores habituales, aumentando la exposición de determinadas comunidades costeras a inundaciones y procesos erosivos.
Una onda oceánica que recorre miles de kilómetros
Las ondas de Kelvin se originan cuando determinados cambios en los vientos del Pacífico alteran la distribución de las aguas cálidas superficiales. En condiciones normales, los vientos alisios favorecen su acumulación en el sector occidental del océano, cerca de Indonesia y otras regiones del sudeste asiático.
Cuando esos vientos se debilitan y aparecen anomalías de viento procedentes del oeste, parte de la energía acumulada se propaga hacia el continente americano mediante una perturbación que modifica tanto la altura de la superficie marina como la estructura térmica de las aguas profundas.
El movimiento no debe confundirse con un tsunami. Mientras que este último puede producir olas destructivas asociadas habitualmente a terremotos submarinos, las ondas de Kelvin vinculadas a El Niño representan alteraciones de gran escala que se propagan por el océano y pueden producir elevaciones relativamente pequeñas, pero extensas, de su superficie.
Durante su desplazamiento también cambia la profundidad de la termoclina, la zona de transición que separa las aguas superficiales más cálidas de las aguas profundas más frías. Este proceso constituye uno de los mecanismos fundamentales mediante los cuales El Niño modifica las condiciones físicas del Pacífico.
Los científicos utilizan observaciones satelitales y mediciones oceanográficas para identificar estas perturbaciones. La variación de la altura del mar, aunque sea de pocos centímetros en determinadas etapas de su recorrido, permite reconocer la propagación de energía a través de enormes distancias.
El recorrido de la perturbación hacia California
Cuando una onda ecuatorial de Kelvin alcanza la costa occidental de Sudamérica, parte de su energía continúa desplazándose a lo largo del continente mediante ondas atrapadas en la costa. Estas perturbaciones siguen el contorno litoral y están condicionadas por la rotación terrestre y las características de la plataforma continental.
El oceanógrafo Dillon Amaya, de la Universidad Estatal de Carolina del Norte, ha explicado que una perturbación de este tipo puede recorrer más de 25.000 kilómetros desde el Pacífico occidental hasta el golfo de Alaska en aproximadamente 120 días.
En ese trayecto, la onda puede avanzar a una velocidad media cercana a los 10 kilómetros por hora, modificando progresivamente el nivel del mar en diferentes sectores del litoral americano.
La influencia de estas perturbaciones no se limita a la altura de la superficie oceánica. También pueden debilitar temporalmente el afloramiento de aguas profundas frías, un proceso esencial para la productividad biológica de numerosas regiones costeras del Pacífico oriental.
Cuando disminuye ese aporte de aguas frías y ricas en nutrientes, las condiciones térmicas y ecológicas pueden cambiar. La magnitud de sus consecuencias depende de la duración de las anomalías, las características de cada región y la respuesta de los organismos marinos.
Por qué 30 centímetros pueden aumentar el riesgo de inundaciones
Una elevación temporal de entre 15 y 30 centímetros puede parecer limitada frente a las grandes olas producidas por una tormenta. Sin embargo, su importancia radica en que modifica el nivel inicial del océano sobre el que actúan las mareas y el oleaje.
Si el mar permanece anormalmente elevado y coincide con una pleamar intensa, el agua puede alcanzar zonas costeras que normalmente permanecen secas. La presencia simultánea de fuertes vientos y oleaje aumenta todavía más la posibilidad de inundaciones localizadas.
Amaya ha señalado que incrementos relativamente pequeños del nivel marino de fondo pueden producir aumentos desproporcionados en el riesgo de inundación. Como referencia, una elevación de entre cinco y diez centímetros puede llegar a duplicar ese riesgo en determinadas condiciones.
Las playas, desembocaduras, humedales y áreas urbanizadas próximas al nivel del mar se encuentran entre los entornos especialmente sensibles. En estos lugares, la combinación de mareas, oleaje y niveles marinos elevados puede acelerar la pérdida de sedimentos y favorecer la erosión costera.
La vulnerabilidad no será necesariamente uniforme a lo largo de California. La orientación de las playas, la configuración de las bahías, la topografía y las características de las infraestructuras costeras influyen en la intensidad de los posibles impactos.
El Niño podría mantener elevado el nivel del mar durante meses
El episodio actual ocurre en un contexto de fortalecimiento de El Niño, una fase cálida del sistema climático conocido como El Niño-Oscilación del Sur, o ENSO por sus siglas en inglés.
En su actualización del 8 de octubre de 2026, el Centro de Predicción Climática de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) confirmó que El Niño continuaba intensificándose y estimó una probabilidad superior al 83 % de que alcanzara condiciones fuertes o muy fuertes durante el período comprendido entre enero y marzo de 2027.
Los registros también mostraron anomalías térmicas superiores a cuatro grados Celsius en determinados sectores del Pacífico ecuatorial oriental durante septiembre, una señal de la considerable intensidad del calentamiento oceánico.
En California, una onda de Kelvin anterior ya había contribuido a modificar las condiciones marinas durante mayo y junio. Los especialistas consideran posible que lleguen otras tres o cuatro perturbaciones durante el otoño y el invierno boreales.
Esta sucesión de episodios podría impedir que el nivel del mar regrese rápidamente a sus condiciones habituales entre una perturbación y la siguiente. El resultado sería un período prolongado de mayor exposición a inundaciones costeras, especialmente durante las mareas más altas y las tormentas invernales.
El calentamiento oceánico también modifica los ecosistemas marinos
La NOAA Fisheries ha destacado que las ondas de Kelvin atrapadas en la costa constituyen indicadores relevantes para seguir la llegada de los efectos de El Niño al litoral occidental de Estados Unidos.
Su propagación puede acompañarse de cambios en la temperatura del agua, la profundidad de la termoclina y la disponibilidad de nutrientes, factores que condicionan la distribución de numerosas especies marinas.
Los investigadores también vigilan la presencia de organismos asociados a aguas más cálidas y las posibles modificaciones de las comunidades biológicas. Estas señales ayudan a distinguir entre anomalías térmicas regionales y transformaciones directamente relacionadas con la evolución de El Niño.
La vigilancia resulta especialmente importante porque el calentamiento superficial del océano no siempre tiene una única causa. Las olas de calor marinas pueden desarrollarse mediante mecanismos diferentes y coincidir temporalmente con las perturbaciones asociadas al ENSO.
Una subida temporal diferente del aumento permanente del mar
Los especialistas distinguen entre la elevación transitoria provocada por las ondas oceánicas y la tendencia de aumento del nivel medio del mar asociada al cambio climático.
Las ondas de Kelvin producen anomalías que pueden persistir durante semanas o meses, pero cuya intensidad cambia a medida que evoluciona el sistema océano-atmósfera. En cambio, el aumento sostenido del nivel marino responde principalmente al calentamiento y expansión térmica del agua, junto con la pérdida de hielo continental.
Ambos procesos pueden superponerse. Cuando una perturbación temporal llega a una costa donde el nivel medio del mar ya ha aumentado, las mareas y las tormentas actúan sobre una superficie oceánica más elevada.
Esta interacción es relevante para la planificación territorial y la gestión del riesgo costero, porque un episodio que anteriormente ocasionaba impactos limitados puede producir daños mayores bajo condiciones de nivel marino más alto.
La vigilancia del Pacífico será decisiva durante el invierno
La evolución de las próximas ondas oceánicas dependerá de los cambios en los vientos ecuatoriales, la intensidad de El Niño y la propagación de las perturbaciones hacia las costas americanas.
Los sistemas de observación oceánica permiten seguir estos procesos mediante satélites, boyas, mediciones de temperatura y modelos numéricos. Su combinación ayuda a identificar anomalías antes de que alcancen determinadas regiones costeras.
En California, la atención se concentra en la posible coincidencia entre nuevos episodios de elevación del mar y las condiciones meteorológicas del invierno boreal. La llegada de tormentas del Pacífico Norte podría aumentar la exposición de playas, carreteras próximas al litoral y comunidades situadas en terrenos bajos.
La previsión de hasta 30 centímetros corresponde a una elevación potencial asociada a la perturbación oceánica y no significa que toda la costa californiana vaya a experimentar exactamente ese incremento. Las mediciones y los pronósticos locales serán determinantes para establecer dónde y cuándo se producirán las anomalías más importantes.
La persistencia de El Niño durante los próximos meses convierte el seguimiento de estas ondas en una herramienta importante para anticipar cambios en el océano y evaluar sus posibles consecuencias sobre los ecosistemas y las zonas habitadas del litoral estadounidense.
Fuentes referenciales: NOAA Fisheries: Ocean Indicators We’re Tracking for El Niño’s Arrival on the West Coast NOAA Climate Prediction Center: ENSO Diagnostic Discussion, 8 de octubre de 2026 RTVE: información sobre la onda oceánica impulsada por El Niño




