La iniciativa, apoyada por la FAO, reinvertirá pagos por reducciones de emisiones ya logradas en el manejo sostenible de los bosques y en las comunidades que dependen de ellos.
Songdo, República de Corea del Sur – Durante su 46.ª reunión de la Junta Directiva (B.46), el Fondo Verde para el Clima (GCF, por sus siglas en inglés) aprobó 85,31 millones de USD en pagos por resultados para México, en reconocimiento a los logros del país en la reducción de emisiones derivadas de la deforestación y la degradación forestal. Con el apoyo de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), estos recursos serán reinvertidos en la conservación de los bosques, el fortalecimiento del manejo sostenible de los recursos forestales y ganaderos, así como en la mejora de los medios de vida rurales.
El pago reconoce aproximadamente 12,9 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente (tCO₂e) en reducciones de emisiones alcanzadas durante el período 2018–2019 bajo el marco de REDD+, el mecanismo internacional orientado a reducir las emisiones por deforestación y degradación forestal, promover la conservación de los bosques, su manejo sostenible y el incremento de las reservas forestales de carbono.
Estos logros permitirán ahora financiar un proyecto de seis años que vincula la protección continua de los bosques con oportunidades económicas para las comunidades rurales. La FAO, como entidad acreditada ante el Fondo Verde para el Clima (GCF), implementará el proyecto en estrecha colaboración con la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR). Se espera que el proyecto beneficie de manera directa e indirecta a 33.720 personas, de las cuales el 30 por ciento serán mujeres.
“Este financiamiento permite convertir los resultados climáticos alcanzados por México en nuevas inversiones para sus bosques y para las comunidades que los conservan. Junto con el Gobierno y los actores territoriales, buscaremos que estos recursos generen beneficios duraderos para la conservación, la producción sostenible y los medios de vida rurales”, afirmó Lina Pohl, Representante de FAO en México.
“Esta iniciativa se fundamenta en una realidad clave: los bosques tropicales secos contribuyen de manera decisiva a la producción ganadera a través del pastoreo y del aprovechamiento de recursos forrajeros. Por ello, su conservación y manejo adecuado son esenciales tanto para la acción climática como para el bienestar de miles de pequeños productores rurales”, señaló Sergio Graf, Director General de la Comisión Nacional Forestal.
Reinvertir en los bosques y en las personas que los sostienen
En México, 11,8 millones de personas dependen de los bosques para sus medios de vida. Los ecosistemas forestales proporcionan materias primas y servicios ecosistémicos fundamentales para las economías rurales; sin embargo, su conversión a otros usos del suelo pone en riesgo estos recursos y a las comunidades que dependen de ellos.
El nuevo financiamiento apoyará la conservación y el manejo sostenible de los bosques en 205.000 hectáreas mediante esquemas de Pago por Servicios Ambientales (PSA). Estas inversiones fortalecerán los incentivos para mantener los bosques y los beneficios que generan, consolidando la gestión forestal como un componente esencial del desarrollo rural sostenible.
Las actividades se concentrarán en siete estados prioritarios: Chiapas, Guerrero, Jalisco, Michoacán, Oaxaca, Quintana Roo y Yucatán. La implementación involucrará activamente a Pueblos Indígenas, comunidades afromexicanas y comunidades locales mediante enfoques inclusivos y culturalmente apropiados.
El proyecto también financiará 120 iniciativas productivas lideradas por mujeres y contribuirá a mejorar el acceso al financiamiento sostenible, ampliando así las oportunidades económicas para las mujeres. Asimismo, el apoyo a la planificación territorial y a los mecanismos de coordinación local permitirá fortalecer los vínculos entre las prioridades de conservación y las necesidades de desarrollo de las comunidades.
Abordar las presiones que impulsan la pérdida de bosques
Una de las soluciones clave para reducir la deforestación en México es disminuir la presión derivada de la expansión de sistemas ganaderos no sostenibles. Generar resultados e impactos en este ámbito requiere invertir tanto en la conservación de los bosques como en sistemas productivos más sostenibles en tierras ya destinadas a la actividad pecuaria.
Este proyecto transformador apoyará a 1.600 unidades de producción para restaurar potreros degradados y adoptar prácticas como el pastoreo regenerativo, la mejora de la producción de forraje, la conservación de suelos y agua y el establecimiento de sistemas silvopastoriles que integran árboles, ganado y pastizales. Estas medidas buscan aumentar la productividad y la resiliencia climática, al tiempo que reducen la presión para convertir bosques en áreas de pastoreo.
Además, mediante 1.200 Escuelas de Campo (ECAs), aproximadamente 12.000 participantes recibirán capacitación práctica y asistencia técnica. Las inversiones en siete cadenas de valor regionales fortalecerán la producción libre de deforestación, la trazabilidad y el acceso a mercados, ayudando a que los productores conviertan prácticas más sostenibles en oportunidades económicas duraderas.
En conjunto, estas acciones vincularán la protección de los bosques con medios de vida rurales más resilientes, abordando las presiones económicas que pueden contribuir a la deforestación.
Construir sobre los logros forestales y climáticos de México
La aprobación del proyecto se basa en años de políticas públicas, inversión nacional, financiamiento internacional y cooperación técnica que han respaldado los esfuerzos REDD+ de México. Al canalizar los recursos a través de programas e instituciones nacionales ya consolidados, el proyecto busca mantener los beneficios de conservación forestal y desarrollo rural más allá de su período de implementación de seis años.
La CONAFOR liderará las actividades relacionadas con los Pagos por Servicios Ambientales, la restauración productiva, la coordinación territorial y las iniciativas productivas lideradas por mujeres. Por su parte, la FAO aportará su experiencia en manejo forestal sostenible, forestería comunitaria, restauración y monitoreo forestal, además de apoyar las Escuelas de Campo para Agricultores, las cadenas de valor libres de deforestación y el acceso a financiamiento. Como entidad acreditada ante el GCF, la FAO también asumirá la supervisión administrativa, financiera y técnica del proyecto.
“Los pagos por resultados no solo consisten en reconocer logros pasados. También representan una oportunidad para transformar esos logros en inversiones para la próxima generación de acciones climáticas”, señaló Serena Fortuna, Oficial Superior Forestal de la División Forestal de la FAO. “Al reinvertir en los bosques, la producción ganadera sostenible y las comunidades rurales, México puede acelerar nuevas reducciones de emisiones al tiempo que impulsa una transformación más profunda de su sector de uso de la tierra, fortaleciendo las economías locales y asegurando la conservación de los bosques y los medios de vida para las futuras generaciones”.
Se espera que esta reinversión genere aproximadamente 262.801 toneladas adicionales de CO₂ equivalente en reducciones de emisiones para 2032, además de los resultados REDD+ que dieron origen al pago. El proyecto contribuirá también a la implementación de la Estrategia Nacional REDD+ y a los compromisos climáticos del país, transformando los resultados ya alcanzados en nuevas inversiones para los bosques, los territorios rurales y las personas que dependen de ellos.




