La fuga fría de hidratos de gas más profunda jamás descubierta en el Ártico, a 3.640 m de profundidad.
Un estudio sugiere que el núcleo interno de la Tierra podría tener una estructura en capas similar a la de una cebolla.
Un modelo tectónico de placas revela que las cadenas montañosas podrían ser tesoros ocultos de hidrógeno natural