Una simulación surcoreana reconstruyó tres millones de años de evolución glaciar y mostró cuándo el hielo antártico se volvió mucho más sensible al clima.
Redactor: Javier Morales O.
Editor: Karem Díaz S.
El hielo antártico no siempre respondió al clima con la misma intensidad. Una investigación publicada en Nature Geoscience y desarrollada por científicos del Instituto de Ciencias Básicas (IBS) y del IBS Center for Climate Physics (ICCP) de la Universidad Nacional de Pusan, en Corea del Sur, ubicó un punto de quiebre ocurrido hace aproximadamente un millón de años.
El estudio reconstruyó la evolución de las grandes masas glaciares del continente austral mediante modelado computacional avanzado. La conclusión principal es que, tras la Transición del Pleistoceno Medio, la capa de hielo antártica se volvió mucho más sensible a las variaciones de temperatura y dióxido de carbono.
El hallazgo es relevante porque la Antártida almacena la mayor masa helada del planeta y su comportamiento condiciona el futuro del nivel del mar. En Noticias de la Tierra ya se ha explicado cómo las plataformas de hielo antárticas actúan como barreras que frenan el avance del hielo terrestre hacia el océano.
Un cambio hace un millón de años
La Transición del Pleistoceno Medio marcó una transformación profunda en los ciclos glaciales globales. Antes de ese periodo, el comportamiento de las masas de hielo era menos comprendido por la falta de registros paleoclimáticos largos y confiables.
El trabajo liderado por la doctora Yun Kyung-Sook y el profesor Axel Timmermann permitió simular esa etapa con mayor precisión. Los investigadores identificaron que, después de la transición, la capa de hielo antártica comenzó a reaccionar con más fuerza ante cambios externos del sistema climático.
La clave estuvo en una combinación de factores: menor dióxido de carbono atmosférico, océanos más fríos y un nivel del mar más bajo. Esa configuración alteró la dinámica de las masas de hielo y convirtió a la Antártida en un sistema más reactivo.
El umbral de 240 ppm de CO2
Uno de los datos centrales del estudio es el umbral de alrededor de 240 partes por millón de dióxido de carbono. Cuando el CO2 cayó por debajo de ese nivel, y al mismo tiempo se presentaron océanos fríos, aumentó de manera abrupta la variabilidad de la capa de hielo antártica.
La doctora Yun Kyung-Sook explicó que, después de esa transición, la capa de hielo antártica reaccionó de forma mucho más intensa a los cambios de forzamiento climático. El sistema no evolucionó de manera gradual, sino que se volvió más sensible al cruzar un umbral climático concreto.
Este tipo de comportamiento no lineal ayuda a comprender por qué las capas de hielo pueden parecer estables durante largos periodos y luego cambiar rápidamente cuando se acumulan ciertas condiciones. Esa lectura coincide con investigaciones recientes sobre retrocesos recientes del hielo antártico observados mediante datos satelitales.
Supercomputadoras para mirar el pasado
El avance fue posible gracias al uso de una de las supercomputadoras científicas más rápidas de Corea del Sur. El modelo incorporó datos paleoclimáticos reunidos por el ICCP y permitió replicar la evolución del clima global durante los últimos tres millones de años.
Las simulaciones se apoyaron en un modelo de la Universidad Estatal de Pensilvania que permitió observar la evolución y el movimiento de capas de hielo en ambos hemisferios. También incluyeron la dinámica de plataformas flotantes en los mares de Ross y Weddell.
El modelo contempló variables como flujo de masas heladas, temperatura, altura de las capas de hielo y desplazamiento de plataformas. Con esa información, el equipo logró una reconstrucción continua y físicamente coherente de cómo el hielo respondió a condiciones climáticas cambiantes.
Por qué importa para el nivel del mar
La importancia del hallazgo está en las proyecciones futuras. Si el hielo antártico puede reaccionar de forma abrupta al superar ciertos umbrales, entonces las estimaciones sobre aumento del nivel del mar deben considerar esos cambios de sensibilidad.
El profesor Axel Timmermann señaló que los resultados sugieren que la capa de hielo antártica era más sensible a los forzamientos externos de lo que se pensaba. Esa conclusión plantea nuevas preguntas sobre cómo podría responder ante el calentamiento global actual.
El nivel del mar es uno de los impactos más críticos del deshielo. Noticias de la Tierra ha documentado que el derretimiento de los glaciares contribuye al aumento del nivel del mar, con consecuencias para costas, ciudades e infraestructuras vulnerables.
Antártida, océano y calentamiento global
La Antártida no debe observarse como un bloque de hielo aislado. Su estabilidad depende de la interacción entre atmósfera, océano, plataformas flotantes, líneas de base y circulación marina. Pequeños cambios en alguno de esos componentes pueden modificar el equilibrio de grandes masas glaciares.
El estudio muestra que los procesos de largo plazo ayudan a interpretar la vulnerabilidad actual del continente. Aunque el punto de quiebre identificado ocurrió hace un millón de años, sus consecuencias siguen condicionando la forma en que el hielo antártico responde al clima moderno.
Esta lectura se conecta con investigaciones recientes sobre la llamada “groenlandización” de la Antártida, un proceso descrito por científicos daneses para explicar cómo el continente austral empieza a mostrar respuestas similares a las observadas en regiones polares más expuestas. Noticias de la Tierra abordó ese fenómeno en el análisis sobre la aceleración del derretimiento del hielo antártico.
Riesgos actuales y preguntas abiertas
La investigación no afirma que el colapso antártico sea inmediato, pero sí refuerza una advertencia científica: los sistemas de hielo pueden tener umbrales críticos. Cuando esos límites se cruzan, la respuesta puede ser más rápida e intensa de lo previsto.
Para las comunidades costeras, esa diferencia importa. Un cambio en el ritmo de pérdida de hielo puede alterar proyecciones de marejadas, erosión, intrusión salina y planificación urbana. Por eso, entender la sensibilidad antártica no es solo una cuestión paleoclimática, sino una herramienta para evaluar riesgos presentes.
El nuevo estudio también ayuda a mejorar modelos de predicción. Cuanto mejor se comprenda cómo reaccionó la capa de hielo en el pasado, mayor será la capacidad de anticipar su comportamiento bajo escenarios actuales de calentamiento atmosférico y oceánico.
Una advertencia desde el pasado glaciar
El punto de quiebre identificado por el equipo surcoreano muestra que la historia del clima puede dejar sistemas más vulnerables de lo que aparentan. La Antártida actual no responde desde cero: hereda una dinámica formada por millones de años de cambios glaciales.
Ese antecedente obliga a mirar el calentamiento global con mayor precisión. No basta con medir cuánto hielo se pierde cada año; también hay que entender qué umbrales pueden modificar la velocidad y magnitud de esa pérdida.
La reconstrucción realizada por el IBS y el ICCP ofrece una pieza clave: hace cerca de un millón de años, la capa de hielo antártica cruzó una frontera climática que la hizo más reactiva. En el presente, esa sensibilidad vuelve a estar en el centro de las preguntas sobre océanos, glaciares y nivel del mar.
Fuente(s) referenciales
Infobae: El hielo antártico tiene un punto de quiebre y la ciencia acaba de ubicar cuándo ocurrió
