Una investigación de la Universidad McGill, en Canadá, analizó más de 10.000 especies y encontró que la urbanización reduce la diversidad de aves con mayor intensidad cerca del ecuador que en las regiones templadas y frías.
Redacción: Redacción Noticias de la Tierra
Editor: Eduardo Schmitz
La expansión de las ciudades está alterando uno de los patrones más conocidos de la biodiversidad terrestre: la concentración de una mayor cantidad de especies en las regiones tropicales. Una investigación dirigida por científicos de la Universidad McGill, en Montreal, Canadá, encontró que las zonas urbanas próximas al ecuador albergan, en promedio, un 42 % menos de especies de aves que los ambientes naturales cercanos.
El estudio, divulgado el 14 de octubre de 2026 y publicado en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), examinó registros de más de 10.000 especies de aves distribuidas en cinco continentes. Los resultados muestran que la urbanización no afecta por igual a todas las regiones del planeta: sus efectos sobre la riqueza de especies son especialmente pronunciados en los trópicos.
La reducción media observada a escala mundial fue del 32 %, mientras que a los 65 grados de latitud alcanzó aproximadamente el 12 %. Estas diferencias indican que las ciudades tropicales están perdiendo una proporción mayor de su diversidad de aves respecto de los entornos naturales próximos.
La investigación aporta una perspectiva global sobre las consecuencias ecológicas de la transformación urbana y plantea nuevas preguntas acerca de la capacidad de las especies tropicales para adaptarse a paisajes dominados por edificios, carreteras y otras infraestructuras humanas.
La urbanización altera un patrón natural de la biodiversidad
En condiciones naturales, la riqueza de especies suele aumentar desde las regiones polares hacia el ecuador. Este fenómeno se conoce como gradiente latitudinal de diversidad y constituye uno de los patrones biogeográficos más extendidos del planeta.
Los bosques tropicales, las sabanas y otros ecosistemas de bajas latitudes albergan una extraordinaria variedad de organismos. En el caso de las aves, esta diversidad incluye especies especializadas en distintos alimentos, tipos de vegetación, lugares de anidación y condiciones ambientales.
Sin embargo, las ciudades introducen cambios profundos en esos hábitats. La sustitución de vegetación natural por superficies construidas, la fragmentación del territorio y la modificación de las condiciones ambientales pueden limitar los recursos disponibles para numerosas especies.
Los investigadores de McGill comprobaron que estas transformaciones debilitan el incremento natural de la diversidad de aves hacia los trópicos.
Anna Hargreaves, profesora del Departamento de Biología de la Universidad McGill y autora principal del trabajo, explicó que la concentración de especies en las regiones tropicales es un patrón ecológico extraordinariamente persistente. La investigación muestra que ese patrón pierde intensidad cuando se comparan ambientes naturales y urbanos.
La diferencia no significa que todas las ciudades tropicales tengan menos especies que cualquier ciudad situada en latitudes altas. El resultado se refiere a la pérdida relativa de riqueza de especies al comparar cada ambiente urbano con las zonas naturales próximas.
Más de 10.000 especies examinadas en cinco continentes
Para desarrollar el estudio, el equipo utilizó registros procedentes de eBird, una plataforma internacional de ciencia ciudadana creada en la Universidad Cornell, en Estados Unidos.
Esta base de datos reúne observaciones de aves realizadas por participantes que registran las especies identificadas durante sus recorridos y actividades de observación.
La amplitud geográfica de la información permitió examinar patrones de diversidad a una escala considerablemente mayor que la de investigaciones anteriores centradas en determinadas ciudades o regiones.
Jory Griffith, estudiante de maestría que dirigió el análisis, explicó que los investigadores dividieron la superficie estudiada en cuadrículas de un kilómetro cuadrado.
Posteriormente, seleccionaron únicamente las cuadrículas con suficientes registros para estimar que se había documentado al menos el 95 % de la diversidad de aves presente en cada una.
Este criterio buscó reducir el riesgo de interpretar una escasez de observaciones como una verdadera ausencia de especies.
Las cuadrículas fueron clasificadas en tres categorías: ambientes urbanos, suburbanos y naturales. Para establecer estas diferencias, el equipo consideró la densidad de población humana y el grado de modificación del paisaje.
Finalmente, comparó la riqueza de especies registrada en esas categorías a distintas latitudes, desde las regiones tropicales hasta zonas situadas considerablemente más lejos del ecuador.
La combinación de información biológica y características del territorio permitió identificar diferencias sistemáticas en la respuesta de las comunidades de aves a la urbanización.
Las aves tropicales muestran una mayor pérdida relativa de diversidad
El resultado más destacado apareció en las regiones próximas al ecuador, donde las cuadrículas urbanas presentaron una riqueza de especies un 42 % inferior, en promedio, a la de los ambientes naturales cercanos.
La diferencia disminuyó progresivamente hacia latitudes más elevadas. A los 65 grados de latitud, el descenso medio observado fue del 12 %.
Esta distribución geográfica indica que las consecuencias de la urbanización sobre la biodiversidad no pueden evaluarse únicamente mediante una cifra mundial.
Las condiciones ecológicas previas, la intensidad de transformación del territorio y las características de las especies locales también influyen en los resultados.
Los autores proponen dos explicaciones principales para la pérdida relativamente mayor registrada en los trópicos.
La primera es que numerosas ciudades tropicales presentan transformaciones intensas del paisaje, con una sustitución considerable de ambientes naturales por infraestructuras y superficies urbanizadas.
La segunda es que muchas especies tropicales podrían tener una menor capacidad para adaptarse a determinados cambios ambientales asociados con la vida urbana.
Estas explicaciones no implican que todas las aves tropicales respondan de la misma manera. Algunas especies toleran o aprovechan los ambientes modificados, mientras que otras dependen de condiciones ecológicas difíciles de encontrar dentro de las ciudades.
La intensidad de la transformación urbana resulta determinante
El estudio también encontró diferencias entre las ciudades densamente urbanizadas y los espacios suburbanos.
Según los investigadores, las áreas suburbanas y las ciudades con abundantes espacios verdes presentaron reducciones menores de diversidad que los ambientes urbanos más intensamente transformados.
Este resultado sugiere que las características del paisaje urbano pueden influir en la capacidad de las aves para mantenerse dentro de las ciudades.
La presencia de árboles, arbustos y otros componentes vegetales proporciona oportunidades de alimentación, refugio y reproducción para distintas especies.
Sin embargo, el valor ecológico de esos elementos depende también de su distribución, composición y conexión con otros hábitats.
La importancia de estas diferencias ya se había observado en investigaciones sobre la biodiversidad de las plazas públicas de Múnich, en Alemania, donde los científicos encontraron variaciones considerables en la cantidad de organismos presentes según las características de la vegetación y del entorno.
El nuevo trabajo amplía esa perspectiva al mostrar que los efectos de la urbanización también cambian con la latitud y con la riqueza biológica característica de cada región.
Los espacios verdes pueden reducir parte del impacto
La investigación identifica la conservación de áreas verdes como una estrategia potencialmente favorable para mantener comunidades de aves más diversas en los ambientes urbanos.
Los investigadores consideran que el diseño de las ciudades puede contribuir a reducir parte de la pérdida de biodiversidad asociada con la transformación del territorio.
Entre los elementos relevantes se encuentran la vegetación disponible, la intensidad de ocupación del suelo y la conservación de hábitats capaces de sostener diferentes especies.
La función ecológica de los árboles y otros componentes vegetales no se limita a proporcionar sombra o mejorar la apariencia de los espacios públicos.
Los beneficios ambientales de la vegetación urbana incluyen la creación de hábitats, la regulación de determinadas condiciones microclimáticas y el mantenimiento de espacios utilizados por aves, insectos y otros organismos.
En las regiones tropicales, donde la riqueza natural de especies suele ser especialmente elevada, conservar esos elementos podría adquirir una importancia adicional.
No obstante, el estudio no demuestra que una cantidad determinada de árboles o parques sea suficiente para recuperar toda la diversidad perdida.
La eficacia de las intervenciones dependerá de las especies presentes, las características del paisaje y la continuidad de los hábitats disponibles.
Las ciudades pueden modificar las relaciones entre especies
La pérdida de especies de aves tiene implicaciones que van más allá de la cantidad de organismos observados en un territorio.
Las aves participan en diferentes procesos ecológicos, como la dispersión de semillas, la depredación de insectos y otras interacciones que conectan a las comunidades animales con la vegetación.
Cuando cambia la composición de una comunidad, también pueden modificarse las relaciones entre sus integrantes.
Por ejemplo, una ciudad puede conservar numerosas aves pertenecientes a unas pocas especies adaptables y, al mismo tiempo, perder otras que desempeñaban funciones diferentes en el ecosistema original.
La riqueza de especies es, por tanto, una medida importante de biodiversidad, pero no describe por sí sola todos los cambios ecológicos que acompañan a la urbanización.
Los investigadores de McGill están ampliando su trabajo para examinar qué especies permanecen dentro de las ciudades y cómo las transformaciones de las comunidades afectan interacciones como la depredación y la polinización.
Esta siguiente etapa permitirá estudiar no solamente cuántas especies se encuentran en cada ambiente, sino también qué funciones ecológicas pueden conservarse o modificarse.
La conservación urbana necesita considerar las diferencias regionales
Los resultados plantean un desafío para las políticas de conservación de la biodiversidad en ciudades situadas en diferentes regiones del planeta.
Las estrategias de planificación que resultan adecuadas en una ciudad de latitudes templadas no necesariamente producirán los mismos efectos en un ambiente tropical.
Las diferencias en riqueza natural de especies, composición de la vegetación y grado de transformación del paisaje requieren considerar las características ecológicas locales.
También es importante proteger los espacios naturales próximos a las ciudades, porque pueden funcionar como refugios para especies que encuentran dificultades para establecerse en ambientes intensamente urbanizados.
La conservación de hábitats naturales y la mejora de los espacios verdes urbanos no son medidas excluyentes. Ambas pueden formar parte de una estrategia territorial destinada a reducir la fragmentación ecológica.
En determinados entornos, los humedales también proporcionan hábitats importantes para las aves. Investigaciones sobre la conservación de marismas próximas a zonas urbanizadas han destacado la necesidad de proteger estos ecosistemas frente a la expansión urbana y otros factores ambientales.
Sin embargo, las recomendaciones de conservación deben ajustarse a cada territorio y no extrapolarse automáticamente entre regiones con condiciones ecológicas diferentes.
Qué demuestra el estudio y cuáles son sus límites
La investigación ofrece una evaluación global de la relación entre urbanización y diversidad de aves mediante un conjunto amplio de registros de ciencia ciudadana.
Su principal fortaleza es la posibilidad de comparar miles de especies y numerosos ambientes distribuidos en cinco continentes utilizando criterios comunes de análisis.
Sin embargo, el estudio es observacional. Las diferencias registradas entre áreas urbanas y naturales permiten identificar patrones y asociaciones, pero no equivalen a un experimento que aísle todos los mecanismos responsables de la pérdida de diversidad.
La información procedente de plataformas de ciencia ciudadana también puede presentar diferencias de cobertura geográfica y esfuerzo de observación. Los investigadores aplicaron filtros para mejorar la representatividad de los registros, aunque estas precauciones no eliminan todas las posibles fuentes de incertidumbre.
Asimismo, los porcentajes publicados describen diferencias medias de riqueza de especies entre ambientes. No representan una estimación directa de la cantidad de individuos muertos ni demuestran que el 42 % de las especies tropicales haya desaparecido del planeta.
La investigación tampoco establece que todas las ciudades tropicales presenten exactamente la misma reducción. Los valores pueden variar según la intensidad de urbanización, las características de los hábitats y la composición de las comunidades locales.
Estas distinciones son importantes para interpretar correctamente los resultados y evitar que una comparación estadística se confunda con una medida de extinción global.
Un nuevo indicador para evaluar la biodiversidad de las ciudades
El trabajo de la Universidad McGill demuestra que la urbanización está modificando la distribución geográfica de la riqueza de aves y que esa modificación es especialmente intensa en las regiones tropicales.
El gradiente latitudinal de diversidad, considerado uno de los patrones más persistentes de la naturaleza, aparece debilitado cuando los investigadores comparan ambientes urbanos con territorios naturales.
El hallazgo también identifica oportunidades de actuación: las ciudades con menor intensidad de transformación y mayor disponibilidad de espacios verdes muestran pérdidas relativamente menores.
Para los científicos, el siguiente paso consiste en comprender cuáles son las especies más afectadas y cómo cambia el funcionamiento de los ecosistemas urbanos cuando disminuye su diversidad.
La investigación proporciona así una base para integrar las diferencias geográficas de biodiversidad en la planificación territorial y para evaluar con mayor precisión las consecuencias ambientales de la expansión urbana.
Fuentes referenciales:
Universidad McGill — Investigación sobre el impacto de la urbanización en la diversidad de aves tropicales, 14 de octubre de 2026
Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) — Urbanization weakens the global latitudinal diversity gradient in birds (2026)




