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🌍 Panorama Planetario

1 de noviembre de 2026 | Estado general del sistema Tierra

Resumen ejecutivo

El sistema climático terrestre continúa condicionado por el calentamiento acumulado de la atmósfera y los océanos, la persistencia de elevadas concentraciones de gases de efecto invernadero y la creciente exposición humana a fenómenos meteorológicos extremos.

Al comenzar noviembre, la vigilancia planetaria debe distinguir las tendencias climáticas de largo plazo de las condiciones meteorológicas de cada jornada. Una temperatura media global elevada no implica que todas las regiones experimenten simultáneamente calor extremo, del mismo modo que una tormenta intensa no demuestra por sí sola una modificación permanente del clima.

Este panel presenta indicadores estructurales y prioridades de observación. Las condiciones instantáneas requieren contrastarse con los registros operativos de los organismos científicos y meteorológicos correspondientes.

🌡️

Temperatura global

Indicador: anomalía térmica. La temperatura media de la superficie terrestre se evalúa mediante diferencias respecto de períodos climatológicos de referencia. Estas anomalías permiten comparar años y estaciones sin confundir los cambios estacionales normales con el calentamiento global.

La acumulación de energía en el sistema climático constituye una señal más robusta que cualquier récord aislado. Las series de NASA, NOAA y Copernicus permiten estudiar la persistencia del calentamiento, sus fluctuaciones interanuales y la distribución desigual de las anomalías entre océanos y continentes.

🌊

Océanos

Indicador: contenido de calor oceánico. El océano absorbe la mayor parte del exceso de energía acumulado en el sistema climático. Este almacenamiento influye en la expansión térmica del agua, la circulación marina y la intensidad potencial de determinados fenómenos atmosféricos.

La temperatura superficial es importante, pero no sustituye las mediciones de calor a diferentes profundidades. Las boyas Argo y los satélites aportan observaciones complementarias para comprender la evolución de las aguas marinas y sus consecuencias climáticas.

🏭

CO₂ atmosférico

Indicador: concentración en partes por millón. El dióxido de carbono es un gas de efecto invernadero de larga permanencia atmosférica. Su concentración refleja el balance entre emisiones humanas, absorción por ecosistemas terrestres y oceánicos y procesos naturales del ciclo del carbono.

Las mediciones de observatorios como Mauna Loa muestran variaciones estacionales superpuestas a una tendencia de incremento de largo plazo. Para establecer el valor correspondiente a noviembre de 2026 es necesario consultar las series instrumentales actualizadas, evitando extrapolar una lectura diaria no verificada.

🧊

Hielo polar

Indicador: extensión y masa de hielo. La criosfera responde al intercambio de energía entre océanos, atmósfera y superficies heladas. En noviembre, el hielo marino ártico atraviesa normalmente su fase de expansión estacional, mientras el antártico se aproxima a la temporada de mayor retroceso.

La extensión del hielo marino no equivale a su espesor ni a su volumen. También debe distinguirse del hielo continental de Groenlandia y la Antártida, cuya pérdida de masa contribuye directamente al aumento del nivel medio del mar.

🔥

Incendios de vegetación

Indicador: focos térmicos y condiciones de propagación. Los incendios dependen de la disponibilidad de combustible vegetal, su humedad, el viento, la temperatura y las fuentes de ignición. La detección satelital permite identificar anomalías térmicas, pero no todos los puntos calientes corresponden necesariamente a incendios forestales.

La interpretación debe combinar información de satélites, autoridades territoriales y observaciones meteorológicas. El humo puede deteriorar la calidad del aire a grandes distancias, incluso fuera de las áreas directamente afectadas por las llamas.

🏜️

Sequías

Indicador: déficit hídrico acumulado. La sequía meteorológica se relaciona con precipitaciones inferiores a las habituales; la agrícola, con insuficiencia de humedad disponible para los cultivos; y la hidrológica, con reducciones en caudales, embalses o aguas subterráneas.

Estos procesos no evolucionan necesariamente al mismo ritmo. Una lluvia intensa puede aliviar temporalmente la superficie del suelo sin recuperar acuíferos o reservas de agua. La evaluación requiere considerar precipitación, evapotranspiración, humedad del suelo y duración del déficit.

⛈️

Tormentas y fenómenos extremos

Indicador: exposición a peligros meteorológicos. Los ciclones, lluvias intensas, tormentas convectivas y episodios de viento fuerte presentan mecanismos físicos diferentes. Su vigilancia requiere modelos numéricos, radares, satélites y servicios nacionales de alerta temprana.

El impacto depende tanto de la intensidad del fenómeno como de la vulnerabilidad del territorio. La urbanización de zonas inundables, la pérdida de drenaje natural y las deficiencias de infraestructura pueden amplificar los daños asociados a precipitaciones extremas.

🌐

Balance del sistema Tierra

Indicador: desequilibrio energético. La diferencia entre la energía solar absorbida por el planeta y la energía que este devuelve al espacio permite estudiar el origen físico del calentamiento global.

El comportamiento de las nubes, los aerosoles, el hielo y los gases atmosféricos modifica ese balance. Su seguimiento exige series temporales suficientemente largas para separar fluctuaciones naturales, variabilidad estacional y cambios persistentes.

🔎 Señal planetaria destacada

La acumulación de calor es una señal transversal del cambio climático. No se manifiesta exclusivamente como aumento de temperatura del aire: también modifica el contenido térmico oceánico, la demanda evaporativa de la atmósfera, la estabilidad de los hielos y determinadas condiciones que favorecen extremos meteorológicos.

Por ello, el seguimiento científico debe integrar indicadores físicos diferentes. Ninguna variable aislada describe por completo la evolución del sistema Tierra.

📅 Perspectiva de vigilancia: 1–14 de noviembre de 2026

Durante las próximas dos semanas conviene prestar especial atención a la transición estacional del hemisferio norte, la evolución de los sistemas de bajas presiones, las precipitaciones intensas y las condiciones de humedad del suelo.

En el hemisferio sur, el avance de la primavera modifica la circulación atmosférica, la demanda de agua y las condiciones favorables para incendios en determinadas zonas. La temporada atlántica de huracanes permanece oficialmente abierta hasta el 30 de noviembre, aunque ello no implica la existencia de una tormenta activa.

La identificación de amenazas concretas, trayectorias, probabilidades e intensidades debe basarse en los boletines operativos vigentes, no en extrapolaciones de las tendencias generales.

Fuentes científicas de referencia: NASA GISS, NOAA, Copernicus Climate Change Service, Organización Meteorológica Mundial, NSIDC y Global Carbon Project. Panel interpretativo fechado el 1 de noviembre de 2026; no constituye un boletín de observaciones instrumentales en tiempo real.

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🌍 Panorama Planetario

1 de noviembre de 2026 | Estado general del sistema Tierra

Resumen ejecutivo

El sistema climático terrestre continúa condicionado por el calentamiento acumulado de la atmósfera y los océanos, la persistencia de elevadas concentraciones de gases de efecto invernadero y la creciente exposición humana a fenómenos meteorológicos extremos.

Al comenzar noviembre, la vigilancia planetaria debe distinguir las tendencias climáticas de largo plazo de las condiciones meteorológicas de cada jornada. Una temperatura media global elevada no implica que todas las regiones experimenten simultáneamente calor extremo, del mismo modo que una tormenta intensa no demuestra por sí sola una modificación permanente del clima.

Este panel presenta indicadores estructurales y prioridades de observación. Las condiciones instantáneas requieren contrastarse con los registros operativos de los organismos científicos y meteorológicos correspondientes.

🌡️

Temperatura global

Indicador: anomalía térmica. La temperatura media de la superficie terrestre se evalúa mediante diferencias respecto de períodos climatológicos de referencia. Estas anomalías permiten comparar años y estaciones sin confundir los cambios estacionales normales con el calentamiento global.

La acumulación de energía en el sistema climático constituye una señal más robusta que cualquier récord aislado. Las series de NASA, NOAA y Copernicus permiten estudiar la persistencia del calentamiento, sus fluctuaciones interanuales y la distribución desigual de las anomalías entre océanos y continentes.

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Océanos

Indicador: contenido de calor oceánico. El océano absorbe la mayor parte del exceso de energía acumulado en el sistema climático. Este almacenamiento influye en la expansión térmica del agua, la circulación marina y la intensidad potencial de determinados fenómenos atmosféricos.

La temperatura superficial es importante, pero no sustituye las mediciones de calor a diferentes profundidades. Las boyas Argo y los satélites aportan observaciones complementarias para comprender la evolución de las aguas marinas y sus consecuencias climáticas.

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CO₂ atmosférico

Indicador: concentración en partes por millón. El dióxido de carbono es un gas de efecto invernadero de larga permanencia atmosférica. Su concentración refleja el balance entre emisiones humanas, absorción por ecosistemas terrestres y oceánicos y procesos naturales del ciclo del carbono.

Las mediciones de observatorios como Mauna Loa muestran variaciones estacionales superpuestas a una tendencia de incremento de largo plazo. Para establecer el valor correspondiente a noviembre de 2026 es necesario consultar las series instrumentales actualizadas, evitando extrapolar una lectura diaria no verificada.

🧊

Hielo polar

Indicador: extensión y masa de hielo. La criosfera responde al intercambio de energía entre océanos, atmósfera y superficies heladas. En noviembre, el hielo marino ártico atraviesa normalmente su fase de expansión estacional, mientras el antártico se aproxima a la temporada de mayor retroceso.

La extensión del hielo marino no equivale a su espesor ni a su volumen. También debe distinguirse del hielo continental de Groenlandia y la Antártida, cuya pérdida de masa contribuye directamente al aumento del nivel medio del mar.

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Incendios de vegetación

Indicador: focos térmicos y condiciones de propagación. Los incendios dependen de la disponibilidad de combustible vegetal, su humedad, el viento, la temperatura y las fuentes de ignición. La detección satelital permite identificar anomalías térmicas, pero no todos los puntos calientes corresponden necesariamente a incendios forestales.

La interpretación debe combinar información de satélites, autoridades territoriales y observaciones meteorológicas. El humo puede deteriorar la calidad del aire a grandes distancias, incluso fuera de las áreas directamente afectadas por las llamas.

🏜️

Sequías

Indicador: déficit hídrico acumulado. La sequía meteorológica se relaciona con precipitaciones inferiores a las habituales; la agrícola, con insuficiencia de humedad disponible para los cultivos; y la hidrológica, con reducciones en caudales, embalses o aguas subterráneas.

Estos procesos no evolucionan necesariamente al mismo ritmo. Una lluvia intensa puede aliviar temporalmente la superficie del suelo sin recuperar acuíferos o reservas de agua. La evaluación requiere considerar precipitación, evapotranspiración, humedad del suelo y duración del déficit.

⛈️

Tormentas y fenómenos extremos

Indicador: exposición a peligros meteorológicos. Los ciclones, lluvias intensas, tormentas convectivas y episodios de viento fuerte presentan mecanismos físicos diferentes. Su vigilancia requiere modelos numéricos, radares, satélites y servicios nacionales de alerta temprana.

El impacto depende tanto de la intensidad del fenómeno como de la vulnerabilidad del territorio. La urbanización de zonas inundables, la pérdida de drenaje natural y las deficiencias de infraestructura pueden amplificar los daños asociados a precipitaciones extremas.

🌐

Balance del sistema Tierra

Indicador: desequilibrio energético. La diferencia entre la energía solar absorbida por el planeta y la energía que este devuelve al espacio permite estudiar el origen físico del calentamiento global.

El comportamiento de las nubes, los aerosoles, el hielo y los gases atmosféricos modifica ese balance. Su seguimiento exige series temporales suficientemente largas para separar fluctuaciones naturales, variabilidad estacional y cambios persistentes.

🔎 Señal planetaria destacada

La acumulación de calor es una señal transversal del cambio climático. No se manifiesta exclusivamente como aumento de temperatura del aire: también modifica el contenido térmico oceánico, la demanda evaporativa de la atmósfera, la estabilidad de los hielos y determinadas condiciones que favorecen extremos meteorológicos.

Por ello, el seguimiento científico debe integrar indicadores físicos diferentes. Ninguna variable aislada describe por completo la evolución del sistema Tierra.

📅 Perspectiva de vigilancia: 1–14 de noviembre de 2026

Durante las próximas dos semanas conviene prestar especial atención a la transición estacional del hemisferio norte, la evolución de los sistemas de bajas presiones, las precipitaciones intensas y las condiciones de humedad del suelo.

En el hemisferio sur, el avance de la primavera modifica la circulación atmosférica, la demanda de agua y las condiciones favorables para incendios en determinadas zonas. La temporada atlántica de huracanes permanece oficialmente abierta hasta el 30 de noviembre, aunque ello no implica la existencia de una tormenta activa.

La identificación de amenazas concretas, trayectorias, probabilidades e intensidades debe basarse en los boletines operativos vigentes, no en extrapolaciones de las tendencias generales.

Fuentes científicas de referencia: NASA GISS, NOAA, Copernicus Climate Change Service, Organización Meteorológica Mundial, NSIDC y Global Carbon Project. Panel interpretativo fechado el 1 de noviembre de 2026; no constituye un boletín de observaciones instrumentales en tiempo real.

Los sistemas de conocimiento indígenas pueden ser herramientas útiles en el kit de acción sobre cambio climático del G20

Crédito: Pixabay/CC0 Dominio público

por Benett Siyabonga Madonsela


Los sistemas de conocimiento indígena son conjuntos de conocimientos desarrollados y utilizados por las comunidades locales durante siglos. Determinan cómo las personas comprenden su entorno, resuelven problemas y viven de forma sostenible. Bennet Siyabonga Madonsela, científico ambiental e investigador de sistemas de conocimiento indígena , explica cómo estos sistemas pueden ayudar al mundo a adaptarse al cambio climático y qué debería hacer Sudáfrica, como presidente del G20 de las economías más poderosas en 2025, para promoverlos.

¿Qué son los sistemas de conocimiento indígenas?

Los sistemas de conocimiento indígenas son conjuntos de conocimientos que se desarrollaron hace mucho tiempo y se transmitieron de generación en generación de diversas maneras, incluso a través de historias, mitos, canciones, proverbios, rituales, teatro y danzas.

El aspecto “indígena” significa los profundos lazos culturales, históricos y espirituales que los custodios tienen con el medio ambiente.

El aspecto «conocimiento» significa la comprensión, las habilidades, las creencias, los valores y la sabiduría de quienes transmitieron este conocimiento.

El aspecto «sistémico» tiene que ver con que el conocimiento esté estructurado, interconectado y tenga un propósito, de modo que logre un resultado deseado.

Los sistemas de conocimiento indígena abarcan diversos tipos de conocimiento. La gestión de residuos sólidos , la agricultura, el cambio climático, la gestión del agua , la gestión del territorio y la medicina tradicional son solo algunas áreas donde existen amplios corpus de conocimiento.

Diferentes tipos de conocimiento indígena se integran en un sistema que guía la vida cotidiana. Por ejemplo, las comunidades sudafricanas aún utilizan el conocimiento indígena en las escuelas de iniciación. Estos son lugares donde los jóvenes aprenden lecciones culturales, espirituales y sociales mientras se preparan para la vida adulta. De igual manera, los curanderos tradicionales recurren a los sistemas de conocimiento indígena para tratar y sanar a los enfermos. De esta manera, preservan las prácticas de salud holística en sus comunidades.

Durante muchos años, estos sistemas de conocimiento no fueron respetados por considerarse inferiores al conocimiento occidental. Pero no pudieron ser erradicados. Perduraron a pesar de la influencia colonial.

¿Qué relevancia tienen hoy los sistemas de conocimiento indígenas?

Los sistemas de conocimiento indígena promueven el cuidado del medio ambiente, el uso sostenible de la tierra y la adaptación al cambio climático. Siempre se han diseñado y practicado con el objetivo de sustentar los medios de vida y proteger los ecosistemas para que puedan seguir funcionando para las generaciones futuras.

Pero el advenimiento de la globalización impulsó a muchas comunidades indígenas a adoptar enfoques eurocéntricos para la gestión de recursos. Por ejemplo, durante la época colonial y del apartheid, Sudáfrica utilizó un sistema de gestión del agua basado en leyes europeas que ignoraba los sistemas indígenas africanos de gestión del agua, que tenían una base comunitaria y espiritual.

Una vez que se inició la gestión eurocéntrica del agua, la gente la consideraba un recurso propiedad del gobierno o de particulares. Como resultado, los sistemas indígenas de gestión colapsaron, provocando el uso excesivo y la contaminación del agua en ausencia de sistemas de gestión espiritual, como los tabúes. Los indígenas descuidaron sus propios sistemas de conocimiento sobre cómo preservar el agua y proteger su calidad.

El conocimiento indígena también fue descartado por considerarlo primitivo o estático durante mucho tiempo.

Sin embargo, los sistemas de conocimiento indígenas han demostrado ser resilientes y adaptables. Por ejemplo, a medida que el clima se calienta, las comunidades que utilizan estos sistemas gozan de mayor seguridad ambiental que otras. En la conservación del agua, considerarla sagrada , con tabúes culturales que restringen las prácticas nocivas cerca de ríos y pozos, contribuye a preservar su calidad. Estas normas espirituales y comunitarias fomentan un sentido de propiedad colectiva sobre el agua, lo que fortalece su gestión sostenible.

Otro ejemplo se encuentra en la agricultura. El conocimiento indígena permite a las comunidades cultivar y lograr seguridad alimentaria sin depender en gran medida de tecnologías externas como los fertilizantes químicos. Prácticas indígenas como el barbecho , los cultivos múltiples y el acolchado son métodos que se están recuperando hoy en día. Preservan la fertilidad del suelo , conservan la biodiversidad y reducen los riesgos asociados a las plagas y la variabilidad climática.

Los agricultores indígenas conocen a fondo los tipos de suelo y su fertilidad, por lo que pueden cultivar la tierra aprovechando su potencial natural. El uso de fertilizantes orgánicos y control natural de plagas, en lugar de productos químicos sintéticos, protege la tierra de la degradación. Esto mantiene la salud del suelo a largo plazo, lo que permite una mayor producción de cultivos.

Al incorporar valores culturales de respeto y cuidado de los recursos naturales, los sistemas de conocimiento indígenas permiten a las comunidades asumir el papel de administradores a largo plazo de los ecosistemas.

Estas prácticas también fomentan la resiliencia al cambio climático. Ayudan a las comunidades a afrontar sequías, inundaciones, plagas y cambios en los patrones climáticos. Los sistemas de conocimiento indígena son la base de las estrategias de adaptación al cambio climático.

¿Cómo debería la presidencia sudafricana del G20 promover los sistemas de conocimiento indígenas?

Sudáfrica preside este año el G20. Este grupo está compuesto por 19 de las mayores economías del mundo, la Unión Europea y la Unión Africana. El grupo de investigación e innovación del G20 busca integrar los sistemas de conocimiento indígena en la ciencia, la tecnología y la innovación. También se está desarrollando una plataforma para almacenar el conocimiento indígena . Los principales científicos agrícolas del G20 también han sugerido que el conocimiento indígena debe integrarse en las políticas gubernamentales.

La presidencia sudafricana del G20 debería aprovechar esta oportunidad para asegurarse de que los sistemas de conocimiento indígenas estén protegidos y ampliados.

Como presidente del G20, Sudáfrica ya ha declarado que las tecnologías digitales deben utilizarse para promover los sistemas de conocimiento indígenas. Los países del G20 podrían crear portales para almacenar el conocimiento que ha sustentado a las comunidades durante generaciones. Estos portales también podrían compartir las mejores prácticas y soluciones adaptadas a las necesidades locales.

Los métodos indígenas para predecir el clima, gestionar el suelo y conservar el agua podrían combinarse con datos científicos para mejorar la adaptación climática.

¿Cómo puede África integrar los sistemas de conocimiento indígenas en la innovación?

No es necesario erosionar las formas eurocéntricas de hacer las cosas. Los sistemas de conocimiento pueden coexistir y complementarse, especialmente en un mundo globalizado.

Sin embargo, los gobiernos y los responsables políticos africanos deben integrar los sistemas de conocimiento indígena en sus planes nacionales de desarrollo . Estos sistemas también deben incluirse en los planes de estudio y la formación de posgrado. Esto es fundamental para que los países logren un desarrollo sostenible.

Este artículo se republica de The Conversation bajo una licencia Creative Commons. Lea el artículo original.