Un equipo liderado por la Universidad Técnica de Estambul identifica vestigios de un sistema continental del Cretácico mediante datación de circones, isótopos de hafnio y análisis químicos.
Redacción: Redacción Noticias de la Tierra
Editor: Eduardo Schmitz
Rocas volcánicas y plutónicas del noroeste de Irán conservan evidencias de un arco magmático continental que no había sido reconocido como un sistema diferenciado. Un equipo internacional liderado por la Universidad Técnica de Estambul lo sitúa hace aproximadamente 101 a 97 millones de años, durante la evolución del océano Neotetis.
Los investigadores denominan a este sistema Arco Magmático Continental de Azerbaiyán, en referencia a la región estudiada del noroeste iraní. El trabajo apareció en el volumen de enero de 2026 de Geoscience Frontiers y fue divulgado por la universidad el 9 de octubre. Esa distinción permite separar la publicación científica de su difusión reciente.
Las edades y la química permiten reconocer el antiguo arco
El equipo examinó materiales de Misho, Sufian, Moro, Amand, Vanyar e Iskandar. Combinó nuevas edades obtenidas mediante el sistema uranio-plomo en circones con datos isotópicos de lutecio-hafnio y análisis de la composición química de las rocas.
Los gabros y las granodioritas datados registran aportes variables del manto y de la corteza. Sus patrones de elementos traza, junto con su distribución estructural, respaldan la interpretación de un magmatismo asociado a subducción.
Los minerales pueden conservar información sobre procesos que dejaron de ser visibles en el paisaje. Otro ejemplo, correspondiente a una época y un mecanismo diferentes, es el uso de circones para investigar la formación de la corteza continental primitiva.
La deformación y las rocas posteriores ocultaron su registro
La Universidad Técnica de Estambul explica que la deformación tectónica, la erosión, el enterramiento en cuencas y el magmatismo más joven del Eoceno dificultaron reconocer el sistema cretácico. El hallazgo amplía una historia regional tradicionalmente centrada en los cinturones magmáticos de Sanandaj–Sirjan y Urumieh–Dokhtar.
La reconstrucción se refiere a un episodio anterior a la configuración actual de la zona de colisión entre Arabia y Eurasia. Su contexto regional se complementa con investigaciones sobre el desprendimiento de restos de placa oceánica bajo el sistema de los Zagros, aunque ambos estudios analizan evidencias y etapas distintas.
Una falla podría conservar un límite tectónico antiguo
Los autores proponen que la falla Siah Cheshmeh–Khoy–Misho–Tabriz podría marcar una sutura oculta relacionada con la migración del arco y el desarrollo de una cuenca situada detrás de él. También plantean que cambios en la subducción, incluido el retroceso de la placa descendente, contribuyeron a este episodio magmático relativamente breve.
Estas interpretaciones ayudan a reconstruir el cierre del Neotetis y la reorganización de sus márgenes. En otras regiones de Asia, los estudios sobre la relación entre placas profundas y relieve de la meseta tibetana muestran igualmente la utilidad de combinar registros de las rocas con información estructural.
El aporte central del trabajo iraní es recuperar una etapa del magmatismo que había quedado superpuesta por procesos posteriores. Las edades y las firmas químicas sustentan la identificación del arco; la geometría de su antiguo límite y los mecanismos de migración forman parte del modelo tectónico propuesto.
Fuentes referenciales:
Geoscience Frontiers: estudio sobre el arco magmático cretácico del noroeste de Irán
Universidad Técnica de Estambul: registro institucional de la investigación
Universidad Técnica de Estambul: divulgación de los resultados reproducida en Phys.org




