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Panel de control planetario

Panorama Planetario

El sistema Tierra mantiene señales simultáneas de calentamiento elevado, océanos excepcionalmente cálidos, acumulación persistente de dióxido de carbono y contrastes hidrológicos intensos. El último diagnóstico mensual completo confirma que junio de 2026 fue el segundo junio más cálido registrado globalmente, mientras el océano extrapolar alcanzó una temperatura récord para ese mes.

21 de julio de 2026
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Temperatura global +1,39 °C

Junio de 2026 se situó 1,39 °C por encima del promedio preindustrial estimado de 1850–1900. La temperatura media del aire alcanzó 16,54 °C, equivalente a 0,56 °C por encima de la referencia 1991–2020.

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Océanos 20,86 °C

La temperatura media superficial de los océanos extrapolares entre 60°S y 60°N fue la más alta registrada para un mes de junio. El Pacífico tropical mantuvo amplias zonas excepcionalmente cálidas vinculadas al desarrollo de El Niño.

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CO₂ atmosférico 428,48 ppm

El promedio semanal medido en Mauna Loa para la semana iniciada el 12 de julio fue de 428,48 partes por millón, frente a 427,91 ppm un año antes y 404,55 ppm hace una década.

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Hielo polar Déficit bipolar

Durante junio, la extensión media del hielo marino fue aproximadamente 5% inferior al promedio en el Ártico y 8% inferior en la Antártida. Ambos registros ocuparon el sexto nivel más bajo para el mes.

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Incendios Riesgo elevado

El calor extremo, la vegetación seca y el descenso de la humedad del suelo mantienen condiciones favorables para incendios en zonas mediterráneas, partes de Norteamérica y otros territorios sometidos a sequedad estacional.

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Sequías Suelos bajo presión

Las anomalías secas se concentran en sectores de Europa, Estados Unidos, Canadá, Sudamérica, Oriente Medio, Asia central y Rusia. En Europa, numerosos ríos registraron caudales inferiores al promedio durante junio.

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Fenómenos extremos Contrastes intensos

Mientras unas regiones enfrentan calor y falta de agua, otras registran precipitaciones fuertes e inundaciones localizadas. Esta simultaneidad refleja una atmósfera capaz de producir extremos térmicos e hidrológicos muy próximos en el tiempo.

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Vigilancia terrestre Observación continua

Satélites meteorológicos y ambientales siguen la evolución del hielo, los incendios, el humo, la temperatura oceánica, la humedad del suelo y las tormentas. La integración de estas observaciones mejora la anticipación de impactos.

Señal planetaria destacada

La señal más relevante es la persistencia conjunta del calor oceánico y atmosférico. Junio fue el más cálido registrado en Europa occidental y el segundo más cálido globalmente, mientras la temperatura superficial del océano extrapolar alcanzó un nuevo máximo mensual. Un océano más cálido almacena energía adicional, modifica los patrones de precipitación, incrementa el estrés térmico marino y puede favorecer episodios de lluvia intensa cuando la circulación atmosférica concentra humedad sobre áreas vulnerables.

Perspectiva para los próximos 7–14 días

La vigilancia debe concentrarse en nuevas olas de calor del hemisferio norte, incendios asociados a vegetación seca, episodios de humo, tormentas de evolución rápida y lluvias torrenciales localizadas. También será importante seguir el fortalecimiento de El Niño, las anomalías térmicas del Pacífico y las olas de calor marinas del Pacífico nororiental. Esta perspectiva expresa una evaluación de riesgo ambiental y no sustituye los avisos meteorológicos emitidos por las autoridades nacionales.

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Las grandes ciudades han alimentado la desigualdad desde mediados del siglo XX, según un estudio

Imagen referencial

Un estudio que combina datos administrativos y de teledetección revela que, desde mediados del siglo XX, las ciudades grandes y en crecimiento han dejado de ser centros de movilidad social y económica ascendente.


por PNAS Nexus


Las grandes ciudades alimentan la desigualdad
Mapas de movilidad intergeneracional, principios y finales del siglo XX. El mapa superior muestra estimaciones del ingreso personal promedio de los adultos de los niños nacidos en hogares en el percentil 25 de la distribución del ingreso nacional para las cohortes de nacimiento de 1904 a 1916, donde se observa el ingreso alcanzado en 1950. El mapa inferior muestra el ingreso personal promedio estimado de los niños nacidos en hogares en el percentil 25 de la distribución del ingreso nacional para las cohortes de nacimiento de 1978 a 1983, donde se observa el ingreso alcanzado en 2014-2015. Los colores más oscuros (azules) indican lugares de la infancia que están asociados con un mayor ingreso alcanzado entre los niños de entornos más pobres, mientras que los colores más claros (amarillos) muestran niveles más bajos de movilidad ascendente del ingreso. Crédito: Connor et al.

Las ciudades han sido consideradas lugares de innovación y movilidad social , pero también focos de desigualdad y pobreza. Dylan Shane Connor y sus colegas midieron cómo el tamaño, la densidad y la conectividad de las áreas urbanas en el condado natal de un estadounidense predijeron su movilidad social a lo largo del siglo XX. Los resultados cuentan la historia de una relación cada vez más débil entre el desarrollo urbano y la movilidad intergeneracional. El estudio se publicó en PNAS Nexus .

En particular, los aumentos de la densidad de población entre 1920 y 1990 se asocian con reducciones significativas de la movilidad intergeneracional, lo que es lo opuesto al patrón observado entre 1920 y 1950. La misma inversión ocurrió con la relación con la desigualdad, que se redujo con la expansión urbana a principios del siglo XX y aumentó con la expansión urbana a fines del siglo XX.

La expansión urbana contemporánea también reduce el capital social promedio, cuantificado por los indicadores de compromiso comunitario y cívico , la afiliación a organizaciones locales, el altruismo y la densidad de las redes de amistad. Según los autores, este debilitamiento de los vínculos sociales puede explicar por qué las ciudades en crecimiento ya no son lugares de oportunidades especiales para todos.

Más información: Dylan S Connor et al. Las grandes ciudades alimentan la desigualdad dentro y entre generaciones, PNAS Nexus (2025). DOI: 10.1093/pnasnexus/pgae587 . academic.oup.com/pnasnexus/art … 4/2/pgae587/79945717