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Panel de control planetario

Panorama Planetario

25 de julio de 2026

El sistema Tierra mantiene una combinación de calor global elevado, océanos persistentemente cálidos, incendios activos en regiones boreales y templadas y contrastes hidrológicos marcados. Los indicadores no describen una crisis uniforme en todos los territorios, sino un planeta con riesgos simultáneos: exceso de calor y déficit de humedad en unas zonas, lluvias intensas y saturación de suelos en otras. La señal dominante sigue siendo la acumulación de energía en la atmósfera y el océano, con efectos sobre la disponibilidad de agua, la salud de los ecosistemas, la criosfera y la intensidad potencial de algunos fenómenos extremos.

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Temperatura global

Calor de fondo todavía excepcional

Junio de 2026 fue el segundo junio más cálido del registro de Copernicus, con una temperatura media global de 16,54 °C: 0,56 °C por encima del promedio 1991–2020 y 1,39 °C sobre la referencia preindustrial estimada. El dato confirma que la variabilidad mensual ocurre sobre una línea de base climática claramente elevada.

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Océanos

Gran reserva de calor planetario

La temperatura superficial del mar continúa en niveles muy altos en amplias cuencas. NOAA situó la anomalía oceánica global de junio entre las más elevadas de toda la serie histórica. El calor marino favorece evaporación, estrés ecológico, expansión térmica del agua y una mayor disponibilidad de humedad para sistemas de lluvia intensa.

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CO₂ atmosférico

Concentración en trayectoria ascendente

El dióxido de carbono conserva una tendencia estructural al alza por la acumulación de emisiones antropogénicas. Las oscilaciones estacionales no alteran la dirección de largo plazo. Esta concentración adicional reduce la capacidad del planeta para liberar calor al espacio y sostiene el desequilibrio energético que afecta atmósfera, océanos y hielo.

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Hielo polar

Temporada crítica para el Ártico

El hielo marino ártico atraviesa su fase estacional de retroceso hacia el mínimo de septiembre. La tendencia de largo plazo permanece negativa: NASA estima una reducción aproximada del 12,2 % por década en la extensión mínima de septiembre frente al promedio 1981–2010. Menos hielo implica menor reflexión solar y mayor absorción de energía.

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Incendios

Humo boreal con alcance regional

Los incendios de Canadá han generado extensas columnas de humo sobre Ontario, Quebec y zonas de Estados Unidos. También se observan focos importantes en regiones de Siberia. El riesgo se intensifica donde coinciden temperaturas elevadas, vegetación seca, baja humedad y vientos capaces de transportar humo y partículas a largas distancias.

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Sequías

Déficits desiguales, impactos acumulativos

El estrés hídrico permanece como riesgo prioritario en áreas mediterráneas, interiores continentales y regiones con temporadas secas prolongadas. La sequía no depende únicamente de la lluvia: el calor aumenta la evaporación, seca los suelos y eleva la demanda de agua agrícola, urbana y ecológica, reduciendo el margen de respuesta.

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Tormentas y fenómenos extremos

Vigilancia sobre lluvias intensas, calor y ciclones estacionales

El hemisferio norte se encuentra en plena temporada de calor extremo, incendios y ciclones tropicales. La elevada temperatura oceánica puede aportar energía y vapor de agua, pero la formación y trayectoria de cada sistema dependen también de la cizalladura del viento, la circulación atmosférica y las condiciones regionales. En latitudes medias, las dorsales persistentes favorecen olas de calor, mientras que sus bordes pueden concentrar tormentas severas y precipitaciones torrenciales.

📡 Señal planetaria destacada

La señal central del 25 de julio es la interacción entre calor persistente y ciclo del agua. Una atmósfera más cálida puede extraer más humedad de los suelos y la vegetación, pero también transportar mayor cantidad de vapor. Por eso pueden coexistir sequías, incendios y lluvias extremas en regiones relativamente próximas. La gestión del riesgo debe atender esta dualidad y no interpretar el calentamiento únicamente como un aumento uniforme de la temperatura.

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Perspectiva para los próximos 7–14 días

La atención deberá mantenerse sobre las olas de calor del hemisferio norte, la evolución de incendios y humo en Norteamérica y Eurasia, la humedad de los suelos en zonas agrícolas, los episodios de lluvia intensa asociados al monzón asiático y la actividad ciclónica tropical. La vigilancia satelital será esencial para detectar cambios rápidos en temperatura superficial, focos térmicos, calidad del aire, extensión del hielo, inundaciones y anomalías de vegetación.

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Las sequías y las olas de calor reducen la capacidad de las plantas para absorber CO₂, según un estudio

Área de estudio y regiones biogeográficas de este estudio. Crédito: Ciclos Biogeoquímicos Globales (2025). DOI: 10.1029/2024GB008163

Los frecuentes episodios de calor y sequía en el suroeste de Europa están reduciendo la capacidad de los ecosistemas para absorber CO₂, según un estudio reciente del Instituto de Ciencia y Tecnología Ambientales de la Universitat Autònoma de Barcelona (ICTA-UAB).


por la Universidad Autónoma de Barcelona


El aumento de fenómenos meteorológicos extremos causado por el cambio climático está alterando el equilibrio de carbono de la Tierra y afectando el crecimiento de las plantas . La ola de calor registrada en 2022 fue particularmente intensa, reduciendo la capacidad de la vegetación para actuar como sumideros de carbono en un 27 %. Esto pone de relieve la vulnerabilidad de los ecosistemas en condiciones extremas.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística, esta reducción supuso que la vegetación de las zonas afectadas del suroeste de Europa dejara de absorber más CO₂ del que España emitió en ese mismo año.

Los sumideros de carbono son sistemas que absorben más dióxido de carbono (CO₂) del que emiten. Los bosques, los suelos y los océanos son ejemplos naturales de sumideros que ayudan a mitigar el cambio climático al reducir las concentraciones atmosféricas de CO₂.

Según la investigación publicada en Global Biogeochemical Cycles , aunque el aumento de las temperaturas ha extendido la temporada de crecimiento de las plantas (inicialmente incrementando la absorción de carbono), este efecto se ve compensado por un aumento simultáneo en la liberación de CO₂ debido a la descomposición de materia orgánica y la respiración de las plantas.

El estudio, dirigido por el investigador del ICTA-UAB Ricard Segura Barrero, calcula cómo las plantas absorben y liberan CO₂, considerando la humedad del suelo como una variable importante. Los resultados muestran que el balance hídrico y la cronología de eventos extremos (como olas de calor y sequías) son clave para comprender las respuestas de los ecosistemas. Regiones como el suroeste de Europa, que abarcan diversos tipos de clima, son particularmente vulnerables a estos cambios.

Las sequías y las olas de calor reducen la capacidad de las plantas para absorber CO₂
Tendencias del flujo de carbono a largo plazo. Crédito: Ciclos Biogeoquímicos Globales (2025). DOI: 10.1029/2024GB008163

La investigación analizó los flujos de carbono entre 2001 y 2022 en países como Portugal, España, el sur de Francia e Italia. Los datos de 10 regiones biogeográficas mostraron que los ecosistemas de climas continentales y húmedos se ven más afectados por las olas de calor y las sequías que los de las zonas mediterráneas, que están mejor adaptadas a estos fenómenos. En general, las tendencias actuales de calentamiento y sequía podrían causar desequilibrios entre la fotosíntesis y la respiración, comprometiendo la función de los ecosistemas como sumideros de carbono .

Los investigadores también utilizaron datos satelitales sobre la fluorescencia inducida por el sol, un indicador confiable de la actividad fotosintética de la vegetación, para validar los modelos y confirmar que el intercambio de carbono entre los ecosistemas y la atmósfera es altamente sensible a los eventos extremos.

Este desequilibrio climático tiene implicaciones directas para el ciclo global del carbono y los esfuerzos para mitigar el cambio climático. Los investigadores enfatizan la urgente necesidad de mejorar el monitoreo de los flujos de carbono, especialmente en zonas vulnerables, así como de fortalecer las políticas de adaptación y protección de ecosistemas clave.

Más información: R. Segura-Barrero et al., Los eventos de calor y sequía alteran la capacidad biogénica para equilibrar el presupuesto de CO2 en el suroeste de Europa, Ciclos Biogeoquímicos Globales (2025). DOI: 10.1029/2024GB008163