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Panel de control planetario

Panorama Planetario

Resumen ejecutivo. El sistema Tierra atraviesa una fase de elevada energía climática. Junio de 2026 fue el más cálido registrado en Europa occidental y el segundo junio más cálido a escala global, mientras las temperaturas superficiales del mar alcanzaron valores excepcionalmente altos. La consolidación de El Niño en el Pacífico tropical añade un nuevo impulsor de variabilidad: durante los próximos meses puede reorganizar lluvias, sequías, temperaturas y actividad de tormentas. El escenario exige vigilancia regional, porque una señal global no produce el mismo efecto en todos los territorios.
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Temperatura global Calor persistente con fuertes contrastes regionales

La temperatura media mundial continúa en niveles muy elevados respecto de los valores históricos. Europa occidental acaba de cerrar su junio más cálido documentado, con episodios de calor intenso sobre ciudades, cultivos y ecosistemas. La señal no implica calor uniforme: pueden coexistir irrupciones frescas locales con un planeta cuya base térmica permanece anormalmente alta.

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Océanos El mar almacena una cantidad extraordinaria de calor

Las temperaturas superficiales oceánicas registraron máximos para la época del año en varias cuencas. El calentamiento marino favorece olas de calor oceánicas, blanqueamiento de corales y alteraciones en la distribución de especies. También incrementa el vapor disponible para lluvias intensas cuando coinciden humedad abundante, inestabilidad atmosférica y sistemas meteorológicos organizados.

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CO₂ atmosférico La acumulación continúa marcando el trasfondo climático

Las concentraciones atmosféricas de dióxido de carbono permanecen en niveles históricamente altos y mantienen un balance energético positivo en el planeta. Las oscilaciones estacionales por la actividad de la vegetación no modifican la tendencia de fondo. Cada incremento sostenido refuerza el calentamiento de largo plazo y aumenta la necesidad de reducir emisiones y proteger sumideros naturales.

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Hielo polar El Ártico avanza en su temporada crítica de deshielo

Durante julio, el hielo marino ártico entra en una etapa de pérdida acelerada por la radiación solar continua, las entradas de aire cálido y el contacto con aguas relativamente templadas. En la Antártida, la evolución del hielo requiere seguimiento independiente. Las anomalías polares afectan ecosistemas, navegación, albedo y circulación atmosférica y oceánica.

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Incendios Calor, sequedad y viento mantienen focos de alta peligrosidad

El oeste de Norteamérica presenta incendios activos y condiciones favorables para comportamientos extremos del fuego. En Utah, el incendio Cottonwood movilizó a más de un millar de combatientes mientras persistía un patrón cálido y seco. Canadá continúa bajo observación por humo e incendios boreales, con impactos potenciales sobre calidad del aire a gran distancia.

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Sequías Los déficits de humedad siguen afectando suelos y reservas

La sequía permanece como riesgo estructural en regiones con lluvias irregulares, altas temperaturas y fuerte demanda de agua. Los efectos se acumulan en suelos, pastizales, embalses y acuíferos, incluso después de precipitaciones aisladas. La vigilancia debe considerar no solo la lluvia reciente, sino la humedad profunda, el caudal, la evaporación y las necesidades humanas y agrícolas.

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Tormentas y extremos El Niño eleva la incertidumbre sobre lluvias y calor

La Organización Meteorológica Mundial confirmó el desarrollo de El Niño y prevé un fortalecimiento rápido durante julio-septiembre. Su influencia puede aumentar la probabilidad de calor, lluvias torrenciales o sequías según la región. No determina por sí solo un evento concreto, pero modifica el contexto en el que evolucionan monzones, ciclones, tormentas y temporadas secas.

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Balance hídrico Exceso y escasez conviven en un mismo mapa global

Mientras algunas cuencas enfrentan suelos secos y estrés sobre abastecimiento, otras pueden recibir lluvias concentradas capaces de provocar inundaciones rápidas. El agua es hoy una de las expresiones más visibles de la variabilidad climática: la gestión necesita integrar pronósticos, capacidad de almacenamiento, protección de humedales, drenaje urbano y alertas tempranas.

📡 Señal planetaria destacada

La rápida intensificación de El Niño es la señal dominante de julio. Los modelos reunidos por la OMM proyectan un desarrollo fuerte durante el trimestre julio-septiembre. Su aparición coincide con océanos excepcionalmente cálidos y una atmósfera ya influida por el calentamiento de largo plazo. Esta combinación obliga a reforzar la preparación ante extremos compuestos: calor y sequía, o calor oceánico y precipitaciones intensas.

🔭 Perspectiva de 7–14 días

Se mantiene una probabilidad elevada de calor intenso en sectores de Estados Unidos, con desplazamiento del núcleo térmico entre el este, el centro y el oeste. En otras regiones, la interacción entre humedad tropical, monzones y mares cálidos puede favorecer lluvias fuertes. La previsión debe actualizarse localmente: los patrones globales orientan, pero las alertas nacionales definen el riesgo operativo.

Referencias editoriales: Organización Meteorológica Mundial, Copernicus Climate Change Service, NOAA Climate Prediction Center y NASA Earth Observatory. Datos interpretados con enfoque científico-divulgativo y sujetos a actualización.
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Microbios convierten CO₂ en roca


Investigadores de South Dakota Mines estudian organismos hallados a 1.250 metros de profundidad que podrían acelerar la captura de carbono industrial


Redactor: Valentina Ríos
Editor: Karem Díaz S.

En las profundidades de la Tierra, donde el agua caliente y las rocas forman ambientes extremos, un grupo de microbios está abriendo una nueva vía para pensar la captura de carbono. La bióloga Tanvi Govil y un equipo multidisciplinario identificaron organismos capaces de transformar dióxido de carbono en roca con una velocidad mucho mayor a la esperada.

El hallazgo se realizó en el Sanford Underground Research Facility, conocido como SURF, un laboratorio subterráneo ubicado en Lead, Dakota del Sur, Estados Unidos. Allí, a 4.100 pies de profundidad, equivalentes a unos 1.250 metros, los investigadores encontraron microbios que viven en condiciones extremas y que pueden participar en reacciones bioquímicas útiles para retirar CO₂ de corrientes industriales.

La investigación inicial, financiada por la National Science Foundation, mostró una mejora sustancial en la eficiencia para secuestrar CO₂ bajo tierra: un proceso que normalmente podía tardar años se aceleró hasta una escala de pocas semanas. El descubrimiento conecta con un campo científico más amplio sobre microbios en el suelo profundo de la Tierra, donde la vida subterránea empieza a verse como una frontera biológica todavía poco explorada.

Una vida que prospera bajo la superficie

Los microbios estudiados por Govil no proceden de un ambiente común. Viven en rocas y aguas profundas, donde las temperaturas, presiones y condiciones químicas pueden ser hostiles para muchas formas de vida. Precisamente esa adaptación extrema es lo que los vuelve interesantes para aplicaciones industriales.

Las emisiones de una central eléctrica o de una instalación industrial no son un entorno sencillo para organismos o enzimas. Pueden presentar altas temperaturas, presión elevada y acidez. Merle Symes, director ejecutivo de Carb-N0, la empresa creada para llevar esta tecnología al mercado, explicó que esos gases de combustión son difíciles de tratar, pero que los microbios hallados en SURF evolucionaron en ambientes extremos y pueden tolerar condiciones exigentes.

La idea central es aprovechar las propiedades de esos organismos para diseñar enzimas capaces de capturar dióxido de carbono y convertirlo en carbonato de calcio, un mineral que puede tener usos industriales, por ejemplo como aditivo para concreto.

Del laboratorio subterráneo a las chimeneas

Govil, profesora asistente en el Departamento Karen M. Swindler de Ingeniería Química y Biológica de South Dakota Mines, está liderando la creación de una biblioteca de microbios procedentes de distintas regiones del mundo. El objetivo es seleccionar y combinar las mejores características de cada organismo para desarrollar enzimas robustas para captura de carbono.

En el laboratorio ya se han probado muestras de emisiones facilitadas por industrias locales, incluidos gases de combustión y cenizas de carbón. Estos ensayos buscan validar que el proceso pueda funcionar en condiciones más cercanas a un entorno industrial real.

El esquema técnico consiste en hacer pasar emisiones de una planta de carbón a través de una solución enzimática dentro de un tanque. Al burbujear los gases en esa solución, el CO₂ se retira de la corriente de escape y se transforma en un subproducto mineral comercialmente aprovechable.

Captura de carbono en una unidad móvil

El próximo paso del equipo es avanzar hacia pruebas a escala piloto. La meta es construir un depurador de CO₂ basado en enzimas que pueda colocarse en la plataforma de un camión, trasladarse hasta una instalación industrial y conectarse directamente a una corriente de emisiones.

Govil estimó que una de estas unidades móviles podría retirar casi una tonelada de CO₂ por día. Ese formato permitiría demostrar la tecnología ante distintos socios e industrias, validar el concepto y probar el modelo de negocio en escenarios reales.

La tecnología aún se encuentra en desarrollo, pero sus impulsores buscan seguir probándola durante este año y lanzar la producción de enzimas en 2027. La iniciativa también recibió reconocimiento en Dakota del Sur, donde Govil y Symes ganaron la competencia Governor’s Giant Vision Business Plan con una tecnología pendiente de patente.

Microbios, clima y mineralización

El interés climático de este trabajo está en la mineralización del carbono. En lugar de almacenar CO₂ como gas, el proceso apunta a transformarlo en un mineral estable. Esa diferencia es importante porque puede reducir riesgos asociados al almacenamiento y generar materiales con posibles usos comerciales.

La investigación se suma a otras evidencias sobre la capacidad de la vida microscópica para actuar en entornos extremos. En los últimos años, diferentes estudios han mostrado que los microbios pueden colonizar ambientes que antes se consideraban casi estériles, desde lava recién solidificada hasta ambientes profundos del océano.

También se han descrito comunidades microbianas que sobreviven en zonas submarinas alimentadas por compuestos químicos, como ocurre con la vida microbiana en las profundidades oceánicas. Estos hallazgos refuerzan una idea común: la vida microscópica tiene una plasticidad bioquímica mucho mayor de lo que se asumía.

Una frontera entre biología y geología

El caso de SURF muestra cómo la frontera entre biología, geología e ingeniería climática se está estrechando. Los microbios subterráneos no solo interesan por su valor ecológico, sino por las rutas químicas que pueden ofrecer para enfrentar problemas ambientales actuales.

La captura de carbono sigue siendo un desafío enorme. La humanidad emite más de 37.000 millones de toneladas métricas de CO₂ por año, mientras que el mercado global de captura y secuestro de carbono fue valorado en 4.510 millones de dólares en 2025 y podría alcanzar 19.980 millones de dólares en 2034.

Para Govil, el camino que va desde una antigua mina de oro convertida en laboratorio subterráneo hasta las chimeneas industriales del mundo podría completarse en menos de una década. La clave estará en comprobar si las enzimas derivadas de estos microbios pueden mantener su eficacia, estabilidad y costo competitivo fuera del laboratorio.

Fuente(s) referenciales

Phys.org — CO₂ scrubbing microbes discovered in underground laboratory