La rehabilitación de antiguas captaciones en Baviera busca aprovechar el agua que emerge cerca de la superficie y conservar las reservas profundas para las próximas generaciones.
Redactor: Santiago Duarte
Editor: Karem Díaz S.
Los veranos con temperaturas récord, los suelos resecos y el descenso del nivel de las aguas subterráneas han llevado la preocupación por el suministro de agua hasta Alemania. En Baviera, la extracción de agua subterránea está sujeta desde el 1 de julio de 2026 al denominado Wassercent, un canon que contempla determinadas excepciones.
En este contexto, algunas comunidades de la región vuelven a dirigir la atención hacia los manantiales. La idea consiste en aprovechar el agua que la naturaleza libera espontáneamente cerca de la superficie, en lugar de depender exclusivamente de reservas profundas que pueden haberse formado durante cientos o miles de años.
La propuesta se relaciona con un desafío más amplio: gestionar cuidadosamente uno de los recursos naturales más importantes del planeta. El uso excesivo durante periodos secos y el agotamiento de los acuíferos han provocado crisis en diferentes regiones, lo que refuerza la necesidad de proteger el agua subterránea como recurso estratégico.
Agua situada entre cuatro y veinte metros de profundidad
El especialista Benedikt Scharpf, residente en la región alemana de Allgäu, trabaja en la recuperación de antiguas captaciones de manantiales. Su objetivo es conservar el agua subterránea profunda como una última reserva para las generaciones futuras y utilizar, siempre que sea posible, el agua que emerge naturalmente entre cuatro y veinte metros de profundidad.
Scharpf considera que la captación de manantiales puede ser una forma sostenible de obtener agua potable porque la cantidad disponible está determinada por el propio flujo natural. A diferencia de un pozo sometido a bombeo, solo puede recogerse el volumen que llega espontáneamente hasta la captación.
Esta limitación natural reduce el riesgo de retirar más agua de la que el sistema puede proporcionar en ese punto. No obstante, la disponibilidad depende de las condiciones geológicas, la recarga y el comportamiento de las precipitaciones. La relación entre el clima y la recarga de las aguas subterráneas resulta fundamental para comprender cuánto recurso puede mantenerse disponible a largo plazo.
El desnivel puede evitar el uso de bombas
Una de las ventajas aparece cuando la captación se encuentra a mayor altura que el depósito elevado que abastece a una localidad. En esas condiciones, el agua puede desplazarse por gravedad hasta la red de suministro, sin necesidad de utilizar bombas durante todo el recorrido.
La reducción del bombeo puede disminuir el consumo energético y simplificar la conducción del agua. Esta posibilidad resulta especialmente favorable en el paisaje montañoso y ondulado del Allgäu, donde numerosas corrientes circulan a poca profundidad bajo la superficie.
Muchas de esas fuentes fueron utilizadas en el pasado, pero con el tiempo quedaron deterioradas, insuficientemente protegidas o abandonadas. El creciente interés de los municipios por estos recursos ha impulsado la contratación de especialistas dedicados a rehabilitar las antiguas instalaciones.
Dos antiguas captaciones son rehabilitadas en Altusried
En Altusried, Scharpf y su equipo trabajan en la rehabilitación de dos captaciones antiguas. La intervención comienza con la excavación progresiva del terreno hasta dejar expuesto el estrato que conduce el agua.
Los trabajadores deben identificar las capas de grava y arena, determinar a qué profundidad se encuentra la fuente y establecer hasta dónde puede ampliarse la captación. Cada metro excavado aumenta el riesgo de alterar el flujo.
Una intervención incorrecta con la excavadora podría desviar el agua y hacer que desaparezca del punto donde se intenta recoger. Por esta razón, el equipo avanza lentamente y adapta el trabajo a la geología que encuentra en el interior de la ladera.
Antes de construir la nueva captación es necesario comprender por dónde circulan las corrientes, qué capas retienen el agua y cómo puede concentrarse el flujo en un punto sin drenar el terreno. Los manantiales también dependen de estructuras geológicas capaces de almacenar y conducir agua, como se observa en los sistemas hídricos asociados a fallas y capas impermeables.
La geología determina el diseño de cada captación
La forma de la obra no se decide mediante un modelo único. El relieve y las características del subsuelo determinan cómo debe construirse cada instalación. Por ello, la rehabilitación combina el conocimiento hidrogeológico con una importante cantidad de trabajo manual.
Una vez localizado el punto adecuado, el equipo deja expuesto el estrato acuífero e instala tuberías de drenaje. También incorpora grava filtrante, arcilla y placas de hormigón para controlar la entrada y la conducción del agua.
El sistema debe impedir que el líquido quede represado o escape de manera descontrolada. Asimismo, la estructura necesita protección frente a la entrada de materia orgánica y microorganismos que puedan afectar la calidad del agua destinada al consumo.
El agua vuelve a fluir hacia la localidad
El geohidrólogo Horst Tauchmann colabora con Scharpf durante estos trabajos. Para los especialistas, uno de los momentos más importantes ocurre cuando, después de la excavación y la instalación de los materiales, el agua vuelve a entrar limpiamente en la zona de captación.
Al terminar la obra, gran parte de la infraestructura queda oculta. El nuevo pozo se integra en la ladera y el agua circula bajo una pradera mediante tuberías que la conducen hacia la localidad.
La instalación no requiere un edificio destacado ni transforma de manera visible el paisaje. Sin embargo, cumple una función esencial dentro del abastecimiento de agua potable, aunque Scharpf considera que este tipo de infraestructura todavía recibe poco reconocimiento público.
Una opción aplicable donde las condiciones lo permiten
Los manantiales no pueden sustituir en todos los territorios a los pozos ni resolver por sí solos la presión sobre los recursos hídricos. Su aprovechamiento depende de que exista un caudal suficiente, de que la geología permita recogerlo y de que pueda protegerse la calidad del agua.
Cuando esas condiciones se cumplen, las captaciones superficiales pueden convertirse en una pieza adicional del abastecimiento. También pueden ayudar a reducir la velocidad con la que se consumen las reservas profundas y diversificar las fuentes disponibles para las comunidades.
La experiencia de Altusried coincide con otras estrategias que buscan reforzar la disponibilidad de agua mediante procesos naturales de infiltración y almacenamiento. En Alemania, por ejemplo, se ha estudiado cómo pequeñas depresiones del terreno podrían contribuir a la recarga de acuíferos en cuencas pequeñas.
La recuperación de estos manantiales muestra que parte de la respuesta ante la creciente presión hídrica puede encontrarse en antiguas infraestructuras locales. En lugar de extraer rápidamente agua profunda, el planteamiento de Scharpf consiste en recoger, capa por capa, el caudal que la montaña libera de forma natural.
Fuente(s) referenciales
BR24: Kampf ums Wasser – Quellen als Alternative zum Grundwasser
