Un estudio comparativo en los océanos Pacífico e Índico detectó partículas plásticas en el 92% de los caracoles y mejillones analizados y confirmó que la contaminación superficial llega hasta hábitats marinos remotos.
Redactor: Camila Herrera R.
Editor: Eduardo Schmitz
Los microplásticos ya están presentes en animales que habitan fuentes hidrotermales situadas a más de 2.000 metros de profundidad. Una investigación desarrollada en dos regiones oceánicas encontró estas partículas en el 92% de los caracoles y mejillones examinados, con un promedio de 3,42 partículas por individuo.
El hallazgo aporta evidencia de que los residuos plásticos generados en la superficie pueden desplazarse miles de metros hacia el fondo y llegar a algunos de los ecosistemas más aislados del planeta. La presencia de estas partículas también demuestra que la contaminación plástica puede completar un largo recorrido desde la superficie hasta las profundidades abisales.
La investigación fue liderada por la doctora Se-Joo Kim y el doctor Jinyoung Jeong, del Instituto Coreano de Investigación en Biociencias y Biotecnología, en colaboración con especialistas del Instituto Coreano de Ciencia y Tecnología Oceánicas.
Caracoles y mejillones de dos regiones oceánicas
Los investigadores analizaron animales recolectados en fuentes hidrotermales de la cuenca del norte de Fiji, en el suroeste del océano Pacífico, y de la dorsal del Océano Índico Central.
Las muestras fueron obtenidas por el Instituto Coreano de Ciencia y Tecnología Oceánicas. Posteriormente, el equipo del Instituto Coreano de Investigación en Biociencias y Biotecnología realizó el análisis de los microplásticos y estudió su distribución dentro de los organismos.
Las fuentes hidrotermales se forman en zonas donde el agua marina penetra en la corteza terrestre, se calienta y regresa cargada de minerales. A pesar de la ausencia de luz solar, estos entornos albergan comunidades biológicas especializadas y una elevada diversidad de organismos.
Hasta ahora, la mayor parte de las investigaciones sobre microplásticos se había concentrado en aguas costeras o superficiales. Sin embargo, las profundidades representan cerca del 90% del medio marino y continúan siendo uno de los componentes menos estudiados de los océanos.
Otros trabajos ya habían demostrado que las corrientes de turbidez pueden transportar microplásticos hacia el fondo marino, incluso a profundidades superiores a los 3.000 metros.
El poliestireno fue el polímero más abundante
Entre los materiales identificados, el poliestireno fue el polímero más abundante. Este plástico se utiliza ampliamente en productos de consumo, embalajes, envases y materiales de protección.
Los residuos plásticos de mayor tamaño se fragmentan progresivamente por la acción de la radiación solar, las olas y otros procesos físicos. Las partículas resultantes pueden permanecer suspendidas, ser transportadas por las corrientes o incorporarse a organismos marinos antes de alcanzar el fondo oceánico.
Una investigación global basada en datos de 1.885 estaciones ya había mostrado que los microplásticos están distribuidos desde la superficie hasta las capas profundas del océano. Las partículas más pequeñas tienden a alcanzar mayores profundidades y a dispersarse de manera más uniforme.
La forma de alimentación determina la acumulación
El análisis reveló que la distribución de los microplásticos dentro de los animales no fue uniforme. La acumulación dependió de la forma en que se alimenta cada especie.
En los caracoles herbívoros, que consumen tapetes microbianos presentes sobre el lecho marino, las partículas se concentraron principalmente en los órganos digestivos.
En los mejillones filtradores, que capturan partículas suspendidas en el agua, los microplásticos aparecieron distribuidos de una manera más uniforme entre los tejidos examinados.
Estas diferencias muestran que las características biológicas y los mecanismos de alimentación modifican las vías de ingreso, retención y acumulación del plástico dentro de los organismos marinos.
Los moluscos también han sido utilizados como organismos centinela en otras investigaciones. Un estudio realizado en Brasil detectó microplásticos en mejillones y ostras de áreas marinas sometidas a protección integral, incluso en lugares con restricciones estrictas a la actividad humana.
El Océano Índico presentó concentraciones superiores
La comparación entre las dos regiones oceánicas mostró diferencias importantes. Los animales recolectados en la dorsal del Océano Índico Central presentaron concentraciones de microplásticos mayores que los especímenes procedentes del Pacífico sudoccidental.
Después de ajustar los resultados según el peso corporal de los animales, los ejemplares del Índico contenían niveles de microplásticos hasta 14,7 veces superiores.
Los investigadores plantearon que esta diferencia puede estar relacionada con los aportes de residuos desde los ríos, las actividades humanas desarrolladas en regiones próximas y los patrones de circulación oceánica a gran escala.
La detección de plástico en áreas tan remotas confirma que las fuentes hidrotermales no permanecen aisladas de las presiones ambientales generadas en otras zonas del planeta. Los contaminantes pueden recorrer grandes distancias antes de incorporarse a los sedimentos y a los organismos de aguas profundas.
Implicaciones para la vigilancia del océano profundo
Los resultados constituyen la primera evidencia comparativa de contaminación por microplásticos en animales asociados con fuentes hidrotermales de dos océanos diferentes.
El trabajo respalda la necesidad de incorporar estos ecosistemas a los programas de vigilancia ambiental del mar profundo. Los autores consideran que los datos pueden contribuir al diseño de políticas de conservación y a futuras evaluaciones de impacto relacionadas con el aprovechamiento de recursos minerales submarinos.
La información también resulta relevante ante el posible desarrollo de actividades industriales en áreas profundas. La presencia previa de contaminantes debe ser considerada al evaluar cambios ecológicos y determinar los efectos adicionales que podrían provocar nuevas intervenciones.
La doctora Se-Joo Kim destacó que la contaminación por plásticos se ha extendido hasta ecosistemas hidrotermales que anteriormente eran considerados algunos de los entornos más aislados de la Tierra.
La investigadora señaló además que los hallazgos proporcionan evidencia científica para establecer sistemas futuros de monitoreo ambiental y fortalecer las políticas dirigidas a conservar los ecosistemas oceánicos profundos.
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