Observatorio oceánico perderá datos clave


El retiro de una boya en el Pacífico frente a Oregón interrumpirá una serie climática usada para estudiar océanos, calor marino y señales bajo la superficie


Redactor: Luis Ortega
Editor: Karem Díaz S.


Una parte de una de las redes de monitoreo oceánico más ambiciosas construidas hasta ahora quedará fuera de servicio este mes, cuando científicos retiren una boya de investigación instalada en aguas profundas del Pacífico frente a la costa de Oregón, en Estados Unidos.

La boya, ubicada a unos 80 metros bajo la superficie, será retirada el 16 de junio del sistema Ocean Observatories Initiative, una infraestructura científica financiada por la National Science Foundation que reúne más de 900 sensores oceánicos y que ha recopilado datos en tiempo real durante más de una década.

La decisión forma parte de un recorte mayor. La National Science Foundation anunció que desmantelará la mayor parte del sistema y retirará instrumentos de aguas frente a Oregón, Washington, Alaska, Carolina del Norte y Groenlandia para 2027. El proyecto había sido diseñado para operar entre 25 y 30 años, precisamente porque detectar señales climáticas confiables exige registros continuos de varias décadas.

Una red construida para mirar debajo de la superficie

La Ocean Observatories Initiative fue lanzada en 2015 tras más de una década de planificación científica y construcción. Su objetivo era observar procesos que los satélites no pueden medir por sí solos: circulación oceánica, ecosistemas marinos, zonas de bajo oxígeno, cambios bajo la superficie, eventos extremos y señales climáticas acumuladas en el océano.

El sistema ha mantenido datos abiertos y gratuitos para investigadores, docentes y estudiantes. Esa información ha sido utilizada en más de 500 publicaciones científicas, según el reporte difundido por Phys.org a partir de información de The Associated Press.

La pérdida de estos instrumentos ocurre en un momento delicado para la red que vigila los océanos del mundo, porque el calentamiento marino, las olas de calor oceánicas y los cambios en corrientes profundas dependen de observaciones sostenidas y comparables.

Por qué no bastan los satélites

Los satélites permiten observar temperatura superficial, color del océano y distribución de clorofila, una señal asociada a la fotosíntesis marina. Pero no pueden reemplazar los sensores instalados bajo el agua, especialmente cuando se trata de medir lo que ocurre en capas intermedias o profundas.

Ed Dever, profesor de Oregon State University y uno de los responsables de las operaciones de la iniciativa en el Pacífico noroeste, advirtió que la pérdida será especialmente grave porque buena parte de las señales oceanográficas más importantes se producen bajo la superficie.

Entre esas señales están las zonas de bajo oxígeno, los cambios de temperatura en profundidad y las variaciones de circulación marina. Esos procesos tienen relación directa con la vida oceánica, la productividad marina y los riesgos asociados a la desoxigenación en aguas profundas.

Un recorte en medio de señales climáticas activas

El retiro de los instrumentos llega cuando se prevé la llegada de un evento de El Niño a lo largo de la costa del Pacífico durante el verano boreal. Este fenómeno puede alterar patrones meteorológicos, aumentar la temperatura del mar y favorecer olas de calor marinas.

Una ola de calor marina ya está empujando aguas inusualmente cálidas frente a California. En ese contexto, la pérdida de amarres frente a Oregón y Washington, junto con planeadores submarinos operados por la Ocean Observatories Initiative, reducirá la capacidad de observar cambios que no se ven desde la superficie.

La vigilancia es relevante porque un fenómeno El Niño intenso puede modificar lluvias, sequías, calor extremo y condiciones oceánicas en distintas regiones del planeta. Sin mediciones continuas, resulta más difícil separar una anomalía temporal de una señal climática de largo plazo.

Una serie climática que queda incompleta

La iniciativa apenas alcanzó una década de registros. Para Dever, ese periodo ofrece indicios útiles, pero no basta para completar la serie climática que el sistema fue diseñado para construir. El consenso oceanográfico citado en el artículo sostiene que se necesitan al menos tres décadas de datos continuos para detectar señales climáticas significativas.

La interrupción, por tanto, no solo implica perder instrumentos. También significa cortar una línea de observación justo cuando empezaba a acumular valor climático. En ciencia oceánica, la continuidad es tan importante como la tecnología: una serie interrumpida puede limitar comparaciones futuras y reducir la capacidad de validar modelos.

El problema es especialmente visible en el estudio de las olas de calor marinas, fenómenos que pueden afectar ecosistemas, pesquerías y costas, y que requieren mediciones repetidas para evaluar duración, intensidad y profundidad.

Qué parte del sistema seguirá funcionando

No todo el sistema será retirado. Una red de cables en el fondo marino, administrada por la University of Washington frente a la costa del Pacífico noroeste, continuará proporcionando datos sobre actividad volcánica y sísmica en la región.

Ese componente mantiene una función geológica importante, pero no compensa completamente la pérdida de boyas, amarres y planeadores submarinos dedicados a observar procesos oceánicos y climáticos. La diferencia está en el tipo de datos: los sensores de fondo marino ayudan a seguir actividad volcánica y sísmica, mientras que los instrumentos retirados medían el comportamiento físico, químico y biológico del océano.

La Ocean Observatories Initiative fue coordinada por Woods Hole Oceanographic Institution en colaboración con University of Washington y Oregon State University, además de socios anteriores como Rutgers University y Scripps Institution of Oceanography.

Financiamiento, costos y prioridades científicas

Antes de los recortes iniciados en 2025, la iniciativa operaba con un presupuesto aproximado de 48 millones de dólares anuales, sin incluir el costo de los buques de investigación. Entre 60 y 70 personas trabajaban directamente en el proyecto en las instituciones asociadas.

La National Science Foundation defendió la medida como un proceso de reducción de alcance, no como una cancelación completa. En su declaración, sostuvo que la decisión responde a una estrategia más flexible para priorizar nuevas necesidades científicas, tecnologías emergentes y gestión del ciclo de vida de la infraestructura de investigación.

El anuncio se produjo después de señales presupuestarias más amplias. La propuesta presupuestaria de 2026 de la administración estadounidense incluía un recorte del 55 % para la National Science Foundation, y la orden oficial para comenzar el cierre llegó a inicios de mayo.

Lo que se pierde cuando se apaga un observatorio

La pérdida de una red de observación no se limita al dato inmediato. También afecta la capacidad de anticipar cambios, evaluar riesgos y entender cómo el océano responde al calentamiento global. Los océanos almacenan gran parte del exceso de calor del sistema climático, pero ese calor no se distribuye de manera uniforme.

Sin observaciones bajo la superficie, las señales pueden llegar tarde o pasar inadvertidas. Esto debilita el análisis de corrientes, zonas de bajo oxígeno, productividad marina, eventos extremos y respuestas regionales al cambio climático.

La combinación de datos de satélite y mediciones in situ ya ha demostrado su valor en otros campos, como la detección de olas gigantes desde el espacio, donde los sensores remotos necesitan complementarse con observaciones oceánicas directas para mejorar alertas y modelos.

Una decisión con impacto científico duradero

El retiro de la boya frente a Oregón marca el inicio visible de una reducción mayor en la capacidad de observación oceánica de Estados Unidos. Para los científicos que construyeron y operaron la Ocean Observatories Initiative, el problema no es solo presupuestario: es la pérdida de una infraestructura pública que sostenía investigación básica, educación y monitoreo climático.

El caso muestra una tensión creciente entre costos inmediatos y valor científico acumulado. Mantener instrumentos en el océano exige barcos, personal, mantenimiento y renovación tecnológica. Pero perder registros continuos puede generar vacíos imposibles de reconstruir después.

En un periodo de calentamiento oceánico, posible fortalecimiento de El Niño y aumento de extremos marinos, apagar una parte del observatorio significa observar menos justo cuando el océano está dando señales más complejas.

Fuente(s) referenciales

Phys.org / The Associated Press: Scientists lose critical climate record as ocean observatory will go dark under Trump funding cuts