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13 DE OCTUBRE DE 2026 · OBSERVATORIO PLANETARIO

Panorama Planetario

El sistema Tierra presenta una combinación de calentamiento persistente, alteraciones del ciclo del agua, presión sobre los océanos y exposición creciente a fenómenos extremos. La lectura global exige distinguir las tendencias climáticas consolidadas de las condiciones meteorológicas que cambian diariamente.

Este panel reúne señales físicas y ambientales de referencia. Los indicadores se interpretan como contexto científico y no como mediciones instantáneas verificadas para esta fecha.

🌡️ TEMPERATURA GLOBAL

Un planeta sometido a calentamiento sostenido

La acumulación de gases de efecto invernadero continúa elevando el balance energético del sistema climático. Las temperaturas medias globales deben analizarse mediante conjuntos de datos consolidados, porque las estimaciones diarias y mensuales pueden variar entre servicios científicos.

La señal relevante es la persistencia del calentamiento a largo plazo, incluso cuando determinadas regiones atraviesan episodios temporalmente fríos. Los océanos, la atmósfera y las superficies continentales responden con ritmos diferentes a este desequilibrio energético.

Indicador: anomalía térmica global respecto de un período de referencia.

🌊 OCÉANOS

El almacenamiento de calor transforma el medio marino

Los océanos absorben la mayor parte del exceso de energía acumulado por el sistema climático. Este proceso influye en la estratificación del agua, la expansión térmica, los ecosistemas marinos y la disponibilidad de oxígeno en determinadas zonas.

Las olas de calor marinas requieren vigilancia mediante anomalías de temperatura superficial, duración e intensidad. Una superficie oceánica cálida no implica por sí sola que exista una ola de calor marina: la clasificación depende de umbrales regionales y temporales.

Indicador: contenido de calor oceánico y extensión de anomalías térmicas.

🫧 CO₂ ATMOSFÉRICO

La concentración acumulada sigue siendo decisiva

El dióxido de carbono permanece durante períodos prolongados en el sistema climático y su acumulación condiciona el calentamiento futuro. Las concentraciones atmosféricas presentan oscilaciones estacionales relacionadas, entre otros factores, con la actividad de la vegetación terrestre.

Para interpretar una lectura puntual es necesario identificar la estación de medición, el método empleado y la fecha. Los valores obtenidos en observatorios concretos no equivalen automáticamente a una media planetaria.

Indicador: concentración de CO₂ expresada en partes por millón, con serie temporal documentada.

🧊 HIELO POLAR

Los ciclos estacionales no eliminan la tendencia de fondo

En octubre, el hielo marino ártico atraviesa normalmente una fase de expansión posterior al mínimo estacional de septiembre. En la Antártida, el ciclo anual sigue una evolución opuesta, condicionada por la transición hacia la primavera austral.

La extensión del hielo marino no debe confundirse con su espesor o volumen. Tampoco representa directamente la masa de los glaciares terrestres, cuyo retroceso depende de procesos adicionales de acumulación y pérdida de hielo.

Indicador: extensión diaria comparada con la climatología de cada hemisferio.

🔥 INCENDIOS

Combustible, humedad y viento determinan el peligro

La actividad de incendios forestales responde a la combinación de vegetación disponible, sequedad del combustible, viento, temperatura y fuentes de ignición. Las condiciones favorables para el fuego no significan necesariamente que existan incendios activos.

La detección satelital de anomalías térmicas facilita el seguimiento de focos potenciales, pero requiere interpretación: algunas detecciones corresponden a actividades industriales, quemas agrícolas u otras fuentes de calor.

Indicador: peligro meteorológico de incendio, focos térmicos y superficie afectada verificada.

🏜️ SEQUÍAS

La falta de agua presenta múltiples dimensiones

Una sequía meteorológica aparece cuando las precipitaciones son inferiores a las habituales durante un período significativo. Sus efectos pueden extenderse hacia la humedad del suelo, los caudales fluviales, los embalses y los acuíferos.

La recuperación tampoco ocurre simultáneamente en todos los compartimentos. Un episodio de lluvias intensas puede mejorar la humedad superficial sin resolver déficits hidrológicos acumulados durante meses.

Indicador: precipitación acumulada, humedad del suelo e índices normalizados de sequía.

🌀 FENÓMENOS EXTREMOS

La exposición territorial amplifica las consecuencias

Tormentas intensas, lluvias torrenciales, inundaciones repentinas y episodios de viento fuerte requieren observación meteorológica continua. El impacto final depende tanto de la intensidad física del fenómeno como de la vulnerabilidad de las poblaciones y sus infraestructuras.

Los pronósticos probabilísticos permiten anticipar escenarios, pero su incertidumbre aumenta con el horizonte temporal. Las alertas operativas deben proceder de los servicios meteorológicos competentes.

Indicador: avisos oficiales, acumulados previstos y probabilidad de superación de umbrales.

📡 INTEGRACIÓN DE DATOS

Una lectura global necesita varias observaciones

Los satélites proporcionan cobertura espacial extensa, mientras las estaciones terrestres, boyas, radiosondas y sistemas oceanográficos aportan mediciones directas. La combinación de estas fuentes permite describir procesos que no pueden observarse adecuadamente con un único instrumento.

Los productos científicos incorporan calibraciones, controles de calidad y revisiones. Por ello, una cifra preliminar puede modificarse cuando se dispone de información adicional.

Indicador: consistencia entre observaciones independientes y series históricas.

🌍 Señal planetaria destacada

El desequilibrio energético constituye una señal integradora del cambio climático. Su importancia radica en que conecta el calentamiento atmosférico, el aumento del contenido de calor oceánico, la pérdida de hielo y la elevación del nivel medio del mar.

La evolución de estos componentes no es uniforme ni inmediata. Algunos responden rápidamente a las condiciones meteorológicas; otros acumulan cambios durante décadas. Su observación conjunta permite evitar conclusiones basadas en episodios aislados.

🔭 Perspectiva del 13 al 27 de octubre de 2026

Durante los próximos siete a catorce días, la vigilancia planetaria debe concentrarse en la evolución de los sistemas de precipitación intensa, la humedad del suelo, las condiciones favorables para incendios y los cambios estacionales del hielo marino.

También conviene seguir la evolución de las temperaturas superficiales oceánicas y las posibles alteraciones de la circulación atmosférica. Ninguna de estas variables permite establecer por sí sola una predicción fiable para todas las regiones del planeta.

Para decisiones operativas deben consultarse pronósticos actualizados de OMM, ECMWF y los servicios meteorológicos nacionales.

Panel editorial de contexto científico. No sustituye avisos oficiales ni presenta cifras en tiempo real.

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Océanos de plástico: mucho más allá de lo visible

Hace poco más de cuatro años, el investigador neozelandés Laurent Lebreton revelaba en un estudio que la zona de máxima acumulación de plástico del Pacífico tenía el tamaño de Francia, España y Alemania juntas.


Daura Vega Moreno, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria


Esta sopa de basura en el mar contiene principalmente macroplástico, es decir, plásticos de tamaño grande, como botellas, redes y bolsas, entre otros ejemplos.

La extensión total de esta gran mancha de plástico era en 2018 de 1,6 millones de Km², un valor entre cuatro y dieciséis veces superior al estimado en 2014.

Los modelos de predicción, incluso los más optimistas, indican que este valor aumentará rápidamente año a año. Se vierten anualmente a los océanos entre 8 y 12 millones de toneladas de plástico, y no existe ninguna previsión a corto plazo de que este valor vaya a disminuir, más bien lo contrario.

Sin embargo, al comparar el plástico que debería haber en los océanos según lo vertido respecto a las mediciones experimentales, los valores no cuadran. Ya en el año 2004, al inicio de todos estos estudios, Richard Thompson, padre del término microplástico, lanzó esta pregunta: ¿dónde está el plástico perdido en el océano?

El plástico invisible al ojo humano

Un microplástico es cualquier fragmento o fibra de plástico con un tamaño inferior a 5 mm en su parte más larga. Puede haber sido fabricado directamente en ese tamaño o proceder de la fragmentación del macroplástico. Y pensemos: ¿en cuántos fragmentos de 5 mm (o menos) se puede dividir una botella de plástico? Posiblemente en miles. Esto implica que cuando nos centramos en estudiar el microplástico existente en el océano, su abundancia y zonas de acumulación, el problema también se multiplica de la misma forma.

El macroplástico tiene básicamente dos zonas de acumulación: o flota en la superficie derivando con las corrientes y acumulándose en los grandes giros oceánicos (como ocurre en el Pacífico), o se hunde hacia las profundidades oceánicas sobre el lecho marino, con el mar Mediterráneo como ejemplo más destacado.

Hay algunos proyectos a nivel mundial, como el Ocean Clean Up, que tratan de limpiar este macroplástico, aunque con un coste muy alto por tonelada retirada en el océano (5 000 dólares por tonelada), muy superior al coste de producción de este material.

Retirada de plásticos y redes de pesca en Hawái en 2014. Wikimedia Commons / NOAA

Los retos que plantean los microplásticos

El macroplástico en el océano es un problema grave, pero tal vez (sólo tal vez) abordable. Pero ¿qué pasa con el microplástico? ¿Por qué nos trae de cabeza a los científicos y científicas? ¿Qué problemas añadidos tiene?

1. Es imposible limpiar todo el océano

Si el plástico grande se fragmenta en pedacitos más pequeños, y sabemos que hay trillones de partículas de tamaño grande en el océano: ¿cuántos fragmentos de microplástico hay? No se sabe. Pero multipliquen la cantidad de macroplástico por varios miles como mínimo, ya que este proceso de fragmentación en el océano lleva ocurriendo desde el boom del plástico en los años 70.

Y otra mala noticia: una vez están en el océano, retirarlos de forma efectiva es inviable, son muy pequeños y demasiado numerosos. Se puede pescar el plástico más grande, pero no se puede filtrar todo el océano para retirar el de menor tamaño.

2. Causa graves efectos sobre el ecosistema

El daño que provocan las bolsas de plástico o las redes de pesca en la fauna marina es bien conocido, pero ¿qué impacto pueden tener unos fragmentos tan pequeños?

En los organismos de menor tamaño, no sólo aves o peces, sino también en organismos de varios centímetros o milímetros (según el tipo) como el zooplancton, pueden generar atragantamientos o muerte por hambre al llenarse el tracto digestivo de plástico.

Por otro lado, el microplástico marino tiene una mezcla de compuestos químicos y algunos de ellos pueden ser perjudiciales para el medio y los seres vivos que habitan en él.

3. Acumula otros compuestos químicos

El plástico en sí mismo es un compuesto químico de base (como puede ser el polietileno, entre otros) más una serie de aditivos, algunos de ellos con efecto perjudicial para ciertos organismos (como los mamíferos), como el bisfenol A y los ftalatos.

Además, al estar el microplástico en el medio, se adhieren a su superficie un montón de compuestos químicos extra, como pesticidas, PCB e hidrocarburos, que al ser hidrofóbicos y no tener afinidad por el agua, se sienten “más cómodos” junto al plástico.

5. Es transportado a distancia y en profundidad

El microplástico es transportado en el océanos: es un objeto pasivo que se ve arrastrado por las corrientes marinas. Pero en el mar no sólo hay corrientes superficiales. El océano se mueve en diferentes capas, cada una de ellas a diferente profundidad, incluso algunas a miles de metros de profundidad, transportando el microplástico presente.

En Canarias, por ejemplo, tenemos evidencias de la llegada a las costas de gran cantidad de plástico. Debido a la posición de las islas, el mar trae plástico desde regiones muy remotas, incluso del otro lado del Atlántico.

Fibras microplásticas identificadas en el medio marino. Wikimedia Commons / M.Danny25, CC BY-SA

6. No sabemos dónde se “esconde”

Al igual que el macroplástico, los microplásticos se pueden acumular en la superficie (si flotan) y también en el fondo marino (si se hunden en el caso de ser más densos que el agua de mar). Pero esto ocurre principalmente para el microplástico que mide entre 1 y 5 mm.

Los microplásticos menores de 1 mm se pueden “esconder” en las profundidades oceánicas, a cualquier profundidad, en cualquier parte. Son tan pequeños que su densidad no influye en si flotan o se hunden. Se mueven mecidos por la corriente, dominados por ella, como una pluma desplazada por el viento. Si en el océano hay 1 332 millones de km³ de agua, hay mucho espacio para esconderse. Y llevan jugando al escondite 50 años.

¿Qué cantidad de microplástico hay escondida? ¿Será esta la fracción que lleva buscando R. Thompson desde hace casi 20 años? Aún no lo sabemos.

Daura Vega Moreno, Profesora Contratada Doctora, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.