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🌐 Panel de control planetario

Panorama Planetario

Lectura ejecutiva del estado reciente del sistema Tierra, con énfasis en temperatura, océanos, atmósfera, criosfera, incendios, sequías y fenómenos extremos.

Actualización diaria 12 de julio de 2026

Resumen ejecutivo

El planeta entra en la segunda mitad de julio bajo una combinación de calor persistente, océanos todavía anormalmente cálidos, déficits de humedad en varias regiones y un episodio de El Niño que ya influye en la circulación tropical. El balance no es uniforme: mientras partes de Europa y Norteamérica afrontan estrés térmico y peligro de incendios, otras zonas permanecen expuestas a lluvias intensas, crecidas repentinas y desplazamientos de humedad vinculados a la reorganización del Pacífico. La señal central es la simultaneidad de extremos. La atmósfera retiene más energía, el océano continúa almacenando calor y los sistemas territoriales responden con mayor volatilidad.

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Temperatura global

El calor de fondo permanece elevado

Junio de 2026 fue el segundo junio más cálido registrado a escala global y el más cálido observado en Europa occidental. La anomalía confirma que el sistema climático continúa operando sobre una base térmica alta, incluso cuando existen variaciones regionales y mensuales. El riesgo inmediato se concentra en olas de calor más intensas, noches cálidas, presión sobre la salud y evaporación acelerada del suelo.

Señal: calor persistente
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Océanos

El Pacífico reorganiza la circulación global

Las observaciones de altura de la superficie marina y temperatura oceánica muestran que El Niño está establecido y puede fortalecerse durante los próximos meses. Este cambio altera las rutas de humedad, la convección tropical y la distribución de lluvias. Sus efectos no son idénticos en cada territorio, pero elevan la probabilidad de contrastes marcados entre sequedad, inundaciones, calor marino y temporadas agrícolas irregulares.

Señal: El Niño activo
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CO₂ atmosférico

La acumulación de gases mantiene la presión climática

La concentración atmosférica de dióxido de carbono permanece en niveles históricamente altos y continúa aumentando por las emisiones humanas y la capacidad limitada de los sumideros naturales. El dato diario puede fluctuar por el ciclo estacional, pero la tendencia de largo plazo no cambia: más CO₂ significa mayor retención de calor, acidificación oceánica y presión adicional sobre ecosistemas terrestres y marinos.

Tendencia: ascendente
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Hielo polar

Extensiones reducidas en ambos hemisferios

Durante junio, la extensión del hielo marino del Ártico se ubicó entre las más bajas registradas para ese mes, con una cobertura particularmente escasa en sectores del mar de Barents. La Antártida también presentó una extensión inferior al promedio. Menos hielo modifica el intercambio de energía entre océano y atmósfera, reduce el albedo y expone ecosistemas polares a cambios rápidos.

Vigilancia: criosfera vulnerable
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Incendios

Vegetación seca y calor sostienen el peligro

La actividad reciente en la península ibérica y el oeste de Estados Unidos ilustra una temporada marcada por combustibles vegetales secos, altas temperaturas y episodios de viento. El peligro puede cambiar en pocas horas cuando coinciden baja humedad, sequedad acumulada y terreno difícil. La observación satelital permite seguir focos, columnas de humo y superficies quemadas con mayor rapidez.

Riesgo: elevado localmente
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Sequías

Déficits hídricos se intensifican en zonas cálidas

Las condiciones secas observadas en sectores de Europa oriental, el Mediterráneo y otras regiones de latitudes medias aumentan la demanda atmosférica de agua. Incluso sin una sequía prolongada, varias semanas calurosas pueden disminuir rápidamente la humedad del suelo y los caudales menores. La situación requiere observar simultáneamente lluvia acumulada, temperatura, evaporación, reservas y estado de la vegetación.

Presión: suelo y agua
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Tormentas y extremos

Más energía disponible para episodios intensos

La combinación de aire cálido, humedad elevada y contrastes atmosféricos favorece tormentas severas, lluvias concentradas y crecidas rápidas en regiones propensas. La existencia de El Niño añade incertidumbre a la distribución de precipitaciones tropicales. Los riesgos más importantes surgen cuando la amenaza meteorológica coincide con ciudades impermeabilizadas, laderas inestables, cauces ocupados o sistemas de alerta insuficientes.

Atención: impactos repentinos
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Atmósfera

Bloqueos y circulaciones persistentes amplifican extremos

Los patrones de alta presión duraderos pueden mantener el calor y limitar las lluvias durante varios días, mientras que corredores de humedad concentran precipitaciones en otros sectores. Esta persistencia resulta más importante que un valor aislado de temperatura o lluvia. Cuando una configuración atmosférica permanece estacionaria, los impactos acumulativos sobre salud, agricultura, incendios y reservas hídricas aumentan con rapidez.

Clave: duración del evento
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Señal planetaria destacada: El Niño ya está en marcha

La señal más significativa de este periodo es el fortalecimiento de El Niño en el Pacífico ecuatorial. Los satélites han detectado elevaciones de la superficie marina asociadas con aguas más cálidas desplazándose hacia el este. Esta reorganización puede modificar lluvias, sequías y actividad tropical durante el segundo semestre de 2026. No determina por sí sola cada evento, pero sí cambia el contexto probabilístico del clima mundial.

Perspectiva para los próximos 7–14 días

La vigilancia deberá concentrarse en cuatro frentes. Primero, la persistencia del calor y del estrés hídrico en áreas de Europa, el Mediterráneo y el oeste de Norteamérica. Segundo, la posibilidad de incendios de comportamiento rápido allí donde la vegetación esté seca y aparezcan vientos fuertes. Tercero, lluvias intensas y tormentas en corredores tropicales, monzónicos o de elevada humedad. Cuarto, la evolución de El Niño y su influencia sobre las temperaturas del Pacífico. En este horizonte no debe interpretarse una señal global como un pronóstico idéntico para todos los países: los impactos dependen de la circulación regional, el relieve, el estado del suelo y la exposición humana.

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Se levanta la alerta de tsunami tras un terremoto de magnitud 6,6 en el suroeste de Japón

El personal limpia los vidrios rotos y esparcidos por el terremoto en la estación del aeropuerto JR Miyazaki, en Miyazaki, en el suroeste de Japón, el lunes 13 de enero de 2025. Crédito: Kyodo News vía AP

El lunes se emitió una alerta de tsunami para una parte del suroeste de Japón tras un terremoto de magnitud 6,6, pero las advertencias de mantenerse alejado de las zonas costeras se levantaron más tarde. Se registraron algunos casos de daños menores.


por Yuri Kageyama


La Agencia Meteorológica de Japón estimó inicialmente que la magnitud fue de 6,9, pero luego la revisó a 6,6.

En Kyushu, un hombre resultó levemente herido tras caerse por unas escaleras, según informó la cadena de televisión NHK. Un pequeño desprendimiento de tierra bloqueó una carretera y se rompieron algunas tuberías subterráneas de agua.

Según la NHK, un tsunami , cuya altura se estima en un metro (3,2 pies), llegó a tierra en los 30 minutos siguientes al terremoto. Las aguas detectadas en el puerto de Miyazaki alcanzaron una altura de 20 centímetros (0,7 pies), según los informes.

Poco después del terremoto, a las 21.19, se emitieron alertas de tsunami para la prefectura de Miyazaki, donde se centró el terremoto, en la isla suroccidental de Kyushu, así como para la cercana prefectura de Kochi, en la isla de Shikoku, según informó la JMA. Todas las alertas se levantaron antes de la medianoche.

Shigeki Aoki, funcionario de la agencia, dijo a los periodistas que era posible que se produjeran réplicas, especialmente en los próximos dos o tres días.

El sismo, centrado a una profundidad de 36 kilómetros (22 millas), sacudió una amplia zona de Kyushu, dijo JMA.

Las imágenes de la NHK mostraron tráfico en movimiento y calles bien iluminadas, lo que significa que el suministro eléctrico seguía funcionando. No se detectaron problemas en las plantas nucleares de la zona.

Japón se ve frecuentemente afectado por terremotos debido a su ubicación a lo largo del «Anillo de Fuego», un arco de volcanes y fallas en la cuenca del Pacífico.

Los expertos de la agencia meteorológica se reunieron el lunes por la noche para evaluar la relación entre el último temblor y los llamados terremotos de la fosa de Nankai , pero decidieron no tomar medidas extraordinarias por el momento. El término se refiere a una amplia región que se cree es propensa a sufrir terremotos periódicos de gran magnitud.

En 1946, un terremoto en la fosa de Nankai frente a Shikoku mató a más de 1.300 personas. En agosto del año pasado, la zona sufrió un terremoto de magnitud 7,1.