El NHC mantiene ambos sistemas lejos de las costas: Fay podría debilitarse durante la semana y Odalys tiene condiciones para convertirse en huracán
Redactor: Camila Herrera R.
Editor: Karem Díaz S.
Dos tormentas tropicales evolucionan este domingo 20 de septiembre de 2026 sobre cuencas diferentes y con perspectivas igualmente distintas. Fay permanece sobre aguas abiertas del Atlántico Norte, sin avisos costeros activos, mientras Odalys se fortalece en el Pacífico oriental y podría alcanzar intensidad de huracán durante el lunes, de acuerdo con los boletines del Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos (NHC).
Fay se convirtió en el sexto sistema con nombre de una temporada atlántica caracterizada hasta ahora por una actividad excepcionalmente baja. La evolución del ciclón coincide con un año en el que El Niño ha reducido la actividad prevista de huracanes en el Atlántico, aunque los especialistas mantienen la vigilancia porque una temporada poco activa no elimina la posibilidad de episodios peligrosos.
Fay permanece sobre el Atlántico abierto
Durante la jornada del domingo, Fay continuó desplazándose lejos de zonas pobladas. En el boletín de las 15:00 GMT, el NHC situó su centro cerca de los 34,1 grados de latitud norte y 33,0 grados de longitud oeste, con vientos máximos sostenidos de aproximadamente 60 mph, equivalentes a unos 95 km/h. El sistema avanzaba lentamente hacia el noreste.
No había avisos ni vigilancias costeras asociados a Fay. Las previsiones mantienen la tormenta sobre el océano abierto, sin una amenaza directa prevista para las Azores ni para otras áreas terrestres durante su evolución inmediata.
La vigilancia de sistemas alejados de las costas depende de una combinación de observaciones oceánicas, modelos y plataformas orbitales. Esa capacidad se ha reforzado con instrumentos como los satélites utilizados para mejorar la observación de huracanes durante El Niño, que permiten seguir variables oceánicas relacionadas con la energía disponible para los ciclones.
Las condiciones limitarían la duración de Fay
El entorno atmosférico puede permitir fluctuaciones en la intensidad de Fay a corto plazo, pero las previsiones apuntan posteriormente hacia condiciones menos favorables para mantener su organización. La cizalladura vertical del viento y la incorporación de aire más seco son factores capaces de deteriorar la circulación y la convección de un ciclón tropical.
Ese comportamiento encaja con las condiciones generales observadas durante 2026 en la cuenca. La combinación de un fuerte episodio de El Niño en el Pacífico y temperaturas relativamente menos favorables en sectores del Atlántico tropical ha sido analizada como uno de los elementos que dificultan la formación y fortalecimiento de huracanes en el Atlántico.
El debilitamiento previsto de Fay, sin embargo, corresponde a la evolución específica de este sistema y no significa que la temporada haya terminado. La temporada oficial atlántica se extiende hasta el 30 de noviembre y las condiciones atmosféricas y oceánicas pueden cambiar durante las semanas restantes.
Odalys se fortalece lejos de las costas de México
La situación es diferente en el Pacífico oriental. A las 15:00 UTC del domingo, el NHC ubicó el centro de Odalys cerca de los 11,1 grados norte y 125,5 grados oeste, aproximadamente 2.110 kilómetros al suroeste del extremo meridional de Baja California. Sus vientos máximos sostenidos habían aumentado a 45 mph, unos 75 km/h, y el sistema avanzaba hacia el oeste-noroeste a unos 15 km/h.
El organismo estadounidense esperaba un fortalecimiento gradual durante las siguientes 48 horas y proyectaba que Odalys podría convertirse en huracán el lunes. Pese a esa intensificación, no había vigilancias ni avisos costeros activos y el NHC no identificaba peligros inmediatos para tierra en su boletín de la mañana.
La actividad de Odalys se suma a una temporada notablemente más dinámica en el Pacífico. A comienzos de septiembre, tres ciclones avanzaron simultáneamente en esa cuenca bajo un potente episodio de El Niño, una situación que contrastó con la relativa quietud registrada en el Atlántico.
Dos cuencas responden de manera diferente a El Niño
El contraste entre el Atlántico y el Pacífico oriental durante 2026 muestra cómo un mismo patrón climático de gran escala puede producir efectos distintos según la región. El Niño suele incrementar la cizalladura vertical del viento sobre partes del Atlántico tropical, un factor que dificulta que las tormentas mantengan una estructura organizada.
En el Pacífico oriental, las condiciones pueden resultar comparativamente más favorables para la actividad ciclónica, aunque El Niño no determina por sí solo la formación, trayectoria o intensidad de una tormenta concreta. Temperatura superficial y subsuperficial del océano, humedad atmosférica, cizalladura, estructura interna y circulación regional también intervienen en la evolución de cada sistema.
La influencia del océano sobre la intensidad de estos fenómenos continúa siendo objeto de investigación. Un análisis reciente mostró que los gradientes de temperatura de la superficie marina pueden aportar información sobre la intensificación de los ciclones tropicales, al modificar la respuesta del océano al paso de una tormenta.
Una temporada atlántica inusualmente tranquila
La aparición de Fay ocurre después de un comienzo extraordinariamente lento para la actividad de huracanes del Atlántico en 2026. El 11 de septiembre se superó el registro de la era satelital para la fecha más tardía sin que la temporada hubiera producido su primer huracán, de acuerdo con los datos citados por el NHC.
La NOAA había anticipado una temporada por debajo de los niveles habituales y posteriormente mantuvo esa perspectiva. El pronóstico actualizado contempla entre siete y 13 tormentas con nombre durante el conjunto de la temporada, de las cuales entre dos y seis podrían alcanzar intensidad de huracán y hasta dos podrían llegar a ser huracanes mayores.
El promedio climatológico de referencia es de 14 tormentas con nombre, siete huracanes y tres huracanes mayores. La menor actividad total no debe interpretarse como ausencia de riesgo para las costas, porque la severidad de una temporada en un territorio determinado depende finalmente de la trayectoria y características de los sistemas que se aproximen a tierra.
El seguimiento de Fay y Odalys continuará mediante observaciones satelitales y nuevos boletines del NHC. Mientras Fay permanece sobre el Atlántico abierto sin amenazas costeras previstas, la evolución de Odalys estará centrada en la intensidad que pueda alcanzar durante su desplazamiento por aguas remotas del Pacífico oriental.
Fuentes referenciales:
Infobae
National Hurricane Center (NHC)
Archivo oficial de avisos de la tormenta tropical Odalys




