Los huracanes Lowell y Karina y la tormenta tropical Marie coincidieron sobre aguas excepcionalmente cálidas, en una configuración poco frecuente que mantiene bajo vigilancia a Hawái, México y otras costas
Redactor: Raúl Méndez C.
Editor: Eduardo Schmitz
Dos huracanes de categoría 4 y una tormenta tropical en proceso de fortalecimiento avanzaban simultáneamente este miércoles 2 de septiembre por el océano Pacífico. Lowell, Karina y Marie formaron una cadena de ciclones poco habitual sobre aguas calentadas por un episodio de El Niño que podría convertirse en uno de los más intensos de los registros modernos.
La imagen satelital mostraba a Lowell en el extremo occidental, seguido por Karina y, más cerca de las costas mexicanas, por Marie. Los tres sistemas permanecían separados y mantenían trayectorias propias, pero su presencia simultánea reflejaba las condiciones oceánicas favorables para la formación y rápida intensificación de tormentas.
Lowell y Karina alcanzaron la categoría 4
El huracán Lowell se desplazaba al sur de Hawái con vientos propios de un ciclón mayor. Aunque el pronóstico situaba inicialmente su centro lejos de un impacto directo, persistía incertidumbre sobre el momento y la amplitud de un posible giro hacia el norte.
Las autoridades meteorológicas advirtieron que Hawái podía recibir oleaje peligroso, corrientes de resaca, lluvias adicionales y vientos alisios más intensos. El archipiélago todavía se recuperaba de los efectos del huracán Lala, que había rozado el sector sur de la isla de Hawái y provocado vientos destructivos e inundaciones repentinas.
Karina también alcanzó la categoría 4 mientras avanzaba por mar abierto al este de Lowell. El Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos esperaba que pasara al nordeste de Hawái, aunque sus marejadas podían propagarse a gran distancia y generar condiciones marítimas peligrosas.
La categoría de un huracán se determina exclusivamente a partir de la velocidad máxima sostenida del viento. No mide directamente la lluvia, el oleaje ni las inundaciones, por lo que un sistema que permanece alejado de tierra todavía puede ocasionar riesgos costeros significativos.
Marie se fortalece al sur de Baja California
La tormenta tropical Marie se encontraba unos cientos de kilómetros al sur de la península de Baja California y tenía condiciones favorables para convertirse en huracán durante la jornada. Su trayectoria prevista la mantenía principalmente sobre el océano, pero las autoridades seguían la evolución del oleaje y de la humedad asociada al sistema.
Las marejadas generadas por los ciclones pueden alcanzar las costas del suroeste de México, Baja California, California y Hawái incluso cuando los centros permanecen lejos. Entre los peligros principales se encuentran el fuerte rompiente, las corrientes de resaca y las condiciones adversas para embarcaciones pequeñas.
Los pronósticos tropicales cambian a medida que ingresan nuevos datos de satélites, boyas, aviones y modelos atmosféricos. Por ello, la ubicación prevista de un ciclón a varios días debe interpretarse como un rango de posibilidades y no como una trayectoria definitiva.
El Niño aporta aguas más cálidas al Pacífico
La científica climática Julia Cole, de la Universidad de Michigan, explicó que el calentamiento asociado con El Niño crea un escenario favorable para estas tormentas. Los ciclones tropicales obtienen gran parte de su energía del océano, por lo que una superficie marina más cálida puede favorecer su desarrollo cuando también existen humedad suficiente y vientos adecuados en la atmósfera.
El Niño es la fase cálida del fenómeno El Niño-Oscilación del Sur. Se establece cuando los vientos alisios se debilitan y permiten que aguas cálidas acumuladas en el Pacífico occidental se desplacen hacia el centro y el este de la cuenca.
Las temperaturas superficiales superiores al promedio aumentan la formación de nubes y tormentas en determinadas zonas tropicales. Esa redistribución del calor modifica la circulación atmosférica y puede producir efectos remotos sobre lluvias, temperaturas y sequías en distintos continentes.
Noticias de la Tierra ya había analizado cómo El Niño gana fuerza y eleva el riesgo de extremos globales. Sin embargo, el fenómeno no explica por sí solo cada tormenta ni determina automáticamente la trayectoria o la intensidad de un ciclón específico.
Una coincidencia poco frecuente sobre el océano
Cole calificó como poco común la presencia de tres ciclones alineados simultáneamente en el Pacífico. Un precedente destacado ocurrió en 2015, también durante un episodio intenso de El Niño, cuando cuatro sistemas tropicales avanzaron al mismo tiempo hacia el oeste.
Aquel grupo estuvo formado por el tifón Kilo, los huracanes Ignacio y Jimena y la depresión tropical 14E. La comparación muestra que una secuencia de varios ciclones puede aparecer cuando una extensa franja del océano y la atmósfera reúne condiciones propicias, aunque cada temporada desarrolla características diferentes.
La coincidencia actual no significa que Lowell, Karina y Marie vayan a fusionarse. Las tormentas se encuentran separadas por grandes distancias y cada una responde a su propio entorno atmosférico, a las corrientes oceánicas y a los sistemas que controlan su desplazamiento.
El episodio podría alcanzar una intensidad histórica
La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos estimó una probabilidad del 69 % de que el episodio de El Niño de 2026 alcance una categoría histórica durante el otoño boreal. Esa clasificación corresponde a una anomalía térmica media de al menos 2,5 grados Celsius en la región oceánica utilizada por la agencia para sus previsiones.
El fenómeno todavía no había llegado a su intensidad máxima, prevista alrededor de noviembre. La evolución ha sido examinada en el análisis sobre la posibilidad de que El Niño figure entre los más intensos registrados, donde se advierte que una señal oceánica excepcional no permite anticipar de manera exacta todos sus efectos regionales.
Los grandes episodios de referencia ocurrieron en 1982-1983, 1997-1998 y 2015-2016. Todos alteraron patrones meteorológicos mundiales, pero presentaron diferencias importantes en la distribución de lluvias, sequías, ciclones y temperaturas.
Investigaciones recientes también han estudiado cómo las oscilaciones de El Niño cambian bajo el calentamiento global. Esa relación continúa bajo evaluación científica y no implica que el cambio climático sea la causa directa de cada ciclón tropical.
El calentamiento ya repercute fuera de la zona ciclónica
Las consecuencias del episodio no se limitan a la temporada de huracanes. En Perú, las aguas cálidas afectaron la disponibilidad de anchoveta y golpearon una actividad pesquera de gran importancia económica. En Sudán, el retraso de lluvias atribuido al patrón climático contribuyó al descenso del nivel del Nilo.
En California, la presencia de un El Niño muy fuerte puede aumentar la probabilidad de una temporada húmeda, pero no garantiza precipitaciones récord. La distribución final dependerá también de la corriente en chorro y de la trayectoria de las tormentas, como muestra el seguimiento del riesgo de lluvias extremas en California.
Los impactos regionales pueden ser opuestos: algunas áreas reciben lluvias superiores al promedio mientras otras afrontan déficit hídrico y temperaturas elevadas. Las autoridades necesitan combinar la señal de El Niño con pronósticos locales y observaciones actualizadas.
Hawái y las costas orientales mantienen la vigilancia
El Centro Nacional de Huracanes continuaba observando la evolución de Lowell, Karina y Marie mediante imágenes satelitales y modelos de trayectoria. El riesgo inmediato se concentraba en el oleaje, las corrientes peligrosas, los cambios de viento y las lluvias que podían alcanzar zonas alejadas de los centros.
Para Hawái, la principal incertidumbre correspondía al posible giro de Lowell y a la interacción posterior con los sistemas atmosféricos de latitudes medias. Karina permanecía más distante, mientras Marie requería seguimiento por su fortalecimiento frente a México.
La cadena de ciclones constituye una señal visible de la elevada energía disponible en el Pacífico durante 2026. Su evolución también refuerza la necesidad de distinguir entre el contexto climático que favorece una temporada activa y el pronóstico específico de cada tormenta.
Fuentes referenciales:
Phys.org
Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos
Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos




