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Noticias de la Tierra · Estado del sistema planetario

Panorama Planetario

29 de agosto de 2026

Resumen ejecutivo. El sistema Tierra mantiene señales simultáneas de acumulación de calor, presión hídrica e intensificación de extremos. El calor oceánico excepcional amplifica la evaporación y aumenta la energía disponible para lluvias intensas y tormentas, mientras diversas regiones continentales afrontan sequedad, incendios y deterioro del suelo. La vigilancia integrada de océanos, atmósfera, criosfera y superficie terrestre resulta esencial para anticipar impactos encadenados.
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Temperatura global

El balance térmico mundial continúa condicionado por el calentamiento de largo plazo y por una variabilidad natural que redistribuye el calor entre océano y atmósfera. Las anomalías más persistentes elevan la probabilidad de noches cálidas, estrés térmico urbano y pérdida acelerada de humedad en suelos y vegetación.

Presión elevada
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Océanos

La temperatura media de la superficie marina ha alcanzado niveles extraordinarios durante agosto. Este exceso de energía favorece olas de calor marinas, expansión térmica y alteraciones ecológicas. También puede intensificar precipitaciones extremas cuando masas de aire húmedo interactúan con sistemas atmosféricos favorables.

Calor excepcional
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CO₂ atmosférico

La concentración de dióxido de carbono conserva una trayectoria ascendente asociada principalmente al uso de combustibles fósiles y a los cambios de uso del suelo. Los sumideros naturales continúan absorbiendo parte de las emisiones, pero el calentamiento, los incendios y la degradación ecológica pueden reducir su eficacia.

Tendencia ascendente
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Hielo polar

La criosfera permanece bajo vigilancia al aproximarse el mínimo estacional del hielo marino ártico. El estado del hielo depende no solo de su extensión, sino también de su espesor y antigüedad. En la Antártida, las anomalías del hielo marino y las plataformas costeras mantienen relevancia climática global.

Vigilancia estacional
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Incendios

Los incendios de vegetación siguen siendo una señal dominante de finales del verano boreal. El calor, la baja humedad, el viento y la acumulación de combustible seco facilitan la propagación. En el sudeste asiático, los fuegos de bosques y turberas también generan humo transfronterizo y efectos sanitarios.

Actividad significativa
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Sequías

La escasez de lluvia y las temperaturas elevadas agravan déficits de humedad en distintas cuencas y zonas agrícolas. La degradación de suelos reduce la capacidad para infiltrar y almacenar agua, convirtiendo una sequía meteorológica en impactos más duraderos sobre abastecimiento, ecosistemas, cultivos y pastizales.

Riesgo acumulativo
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Tormentas y extremos

El calor superficial del mar y una atmósfera capaz de contener mayor cantidad de vapor de agua crean condiciones para lluvias más intensas. La magnitud local dependerá de la circulación, la topografía y los sistemas activos. Las costas y ciudades con drenaje insuficiente requieren especial atención.

Potencial reforzado
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Conexiones planetarias

Océano cálido, evaporación, sequedad continental e incendios no actúan de forma aislada. El sistema transmite impactos entre regiones mediante la circulación atmosférica, las cadenas alimentarias y los mercados. La preparación debe considerar simultáneamente agua, salud, agricultura, energía, biodiversidad e infraestructura.

Impactos conectados

🔎 Señal planetaria destacada

El calor oceánico es la señal central de la jornada. Su persistencia aumenta el estrés de corales y especies marinas, contribuye a la elevación del nivel del mar y modifica los intercambios de calor y humedad con la atmósfera. La coincidencia con una fase intensa de variabilidad del Pacífico puede reorganizar lluvias y sequías a gran escala.

🧭 Perspectiva para los próximos 7–14 días

Se recomienda seguir la evolución de temperaturas marinas, ciclones tropicales, focos de incendio y déficits de precipitación. El periodo de transición hacia septiembre puede mantener calor tardío en el hemisferio norte y favorecer contrastes atmosféricos. La prioridad operativa será identificar episodios compuestos: calor con humo, sequía con incendios y lluvias intensas sobre territorios vulnerables.

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El Niño podría estar entre los más intensos registrados desde 1950


El patrón climático se fortaleció durante el último mes y tiene un 81 % de probabilidades de alcanzar una intensidad muy elevada entre octubre y diciembre de 2026.


Redactor: Raúl Méndez C.
Editor: Karem Díaz S.


El fenómeno de El Niño ganó fuerza durante el último mes y probablemente alcanzará una magnitud suficiente para situarse entre los episodios más intensos registrados cuando llegue a su punto máximo entre octubre y diciembre de 2026.

La actualización fue difundida el 9 de julio por el Centro de Predicción Climática de Estados Unidos, conocido como CPC por sus siglas en inglés. El organismo estima que existe un 81 % de probabilidades de que se desarrolle un El Niño “muy fuerte” durante ese periodo.

El pronóstico confirma la rápida evolución de un sistema que ya había mostrado señales tempranas mediante el desplazamiento de una extensa masa de agua cálida por el Pacífico ecuatorial durante los meses anteriores.

Qué significa un El Niño muy fuerte

El Niño se caracteriza por un calentamiento de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial central y oriental. Este cambio altera los vientos, la presión atmosférica y los patrones de lluvia en distintas regiones, además de favorecer un aumento de las temperaturas globales.

El CPC define un episodio “muy fuerte” como aquel en el que el índice de temperatura utilizado para vigilar el fenómeno alcanza una anomalía de al menos 2 grados Celsius por encima del valor de referencia.

La agencia estadounidense también calculó una probabilidad del 97 % de que El Niño continúe activo hasta comienzos de la primavera boreal de 2027.

Las temperaturas de la superficie marina ya se encuentran 1,2 grados Celsius por encima del promedio en la región Niño 3.4, una franja del Pacífico ecuatorial utilizada como referencia central para evaluar la intensidad del fenómeno.

La combinación de ese calentamiento superficial, la presencia de aguas más cálidas bajo la superficie y los cambios observados en los vientos y la presión atmosférica muestra que el sistema océano-atmósfera está consolidando un El Niño cada vez más intenso.

Un posible episodio récord

Tim Stockdale, especialista en El Niño del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio, considera que resultaría muy sorprendente que el episodio no terminara estableciendo un nuevo récord.

Los registros históricos utilizados por el CPC se remontan a 1950. Entre los grandes eventos conocidos figuran los episodios de 1982-1983, 1997-1998 y 2015-2016, que provocaron importantes alteraciones meteorológicas en diferentes continentes.

Las previsiones actuales refuerzan las advertencias formuladas durante los meses anteriores sobre la posibilidad de que El Niño alcance una intensidad excepcional hacia finales de 2026.

El fenómeno suele llegar a su máxima intensidad entre noviembre y febrero. Sin embargo, el aumento más pronunciado de las temperaturas globales puede manifestarse posteriormente, cuando el calor acumulado en el océano influye con mayor fuerza sobre la atmósfera.

Sequías y lluvias en distintas regiones

Los efectos de El Niño no son iguales en todo el planeta. El patrón suele favorecer condiciones más secas y periodos de sequía en Australia, mientras que puede provocar inviernos más húmedos en África oriental y el sur de Estados Unidos.

En territorio estadounidense, los episodios de El Niño suelen contribuir a aliviar la sequía en algunas regiones, incluida California, aunque pueden reducir las precipitaciones en otras zonas.

Las conexiones con Europa son más débiles y presentan una mayor incertidumbre. No obstante, algunos estudios sugieren que El Niño puede aumentar la probabilidad de condiciones frías durante la parte final del invierno en el norte europeo.

Isla Simpson, científica climática del Centro Nacional de Investigación Atmosférica de Estados Unidos, explicó que probablemente aparecerán las teleconexiones habitualmente asociadas con El Niño, aunque los efectos concretos pueden desviarse de los patrones esperados debido a la variabilidad meteorológica.

Las teleconexiones son relaciones a gran distancia mediante las cuales los cambios en el Pacífico tropical modifican la circulación atmosférica y terminan influyendo en las lluvias, las temperaturas y los vientos de regiones alejadas.

El calentamiento global amplifica la variabilidad

Los modelos climáticos aportan evidencias de que el calentamiento global puede aumentar la variabilidad de El Niño-Oscilación del Sur. Esto implica la posibilidad de episodios más intensos tanto durante la fase cálida de El Niño como durante la fase fría conocida como La Niña.

La Niña se produce cuando las temperaturas del Pacífico ecuatorial central y oriental son inferiores al promedio. Ambas fases forman parte de un mismo ciclo natural, pero se desarrollan actualmente sobre un planeta y unos océanos cada vez más cálidos.

La investigación climática también ha encontrado que los episodios persistentes de El Niño se han vuelto más frecuentes durante los últimos 7.000 años, aunque sus causas y su relación con el calentamiento contemporáneo continúan bajo estudio.

El episodio anterior de El Niño, combinado con el cambio climático provocado por las actividades humanas, contribuyó a que 2023 se convirtiera en el segundo año más cálido registrado y a que 2024 alcanzara entonces el máximo histórico de temperatura global.

La intensidad definitiva del actual fenómeno dependerá de cómo evolucionen durante los próximos meses las temperaturas oceánicas, los vientos alisios, la presión atmosférica y la interacción entre el océano y la atmósfera en el Pacífico tropical.

Fuente(s) referenciales

Phys.org / AFP: Strengthening El Niño likely to rank among largest on record