La Agencia Espacial Europea confirma las primeras observaciones del nuevo satélite Copernicus, con imágenes de Italia, el Ártico y el Caribe y mediciones del nivel del mar y del hielo de Groenlandia.
Redacción: Redacción Noticias de la Tierra
Editor: Eduardo Schmitz
El nuevo satélite europeo Sentinel-3C ha enviado sus primeras imágenes y mediciones de la superficie terrestre apenas dos semanas después de su lanzamiento. La Agencia Espacial Europea (ESA) confirmó el 8 de octubre de 2026 que dos de sus principales instrumentos funcionan correctamente y han comenzado a registrar información sobre los océanos, los continentes y las regiones polares.
Las primeras observaciones incluyen imágenes de Italia, el archipiélago ártico canadiense y el Caribe, además de mediciones de la altura de la superficie del océano Atlántico, el mar Mediterráneo y la capa de hielo de Groenlandia.
El acontecimiento representa un avance en la incorporación de Sentinel-3C al sistema europeo Copernicus, destinado a proporcionar información ambiental sobre la evolución de los océanos, el clima, los hielos y la superficie continental.
Los resultados iniciales permiten comprobar el comportamiento de los instrumentos en condiciones orbitales reales. Sin embargo, el satélite todavía se encuentra en fase de puesta en servicio y deberá completar nuevas pruebas antes de comenzar sus operaciones habituales.
Un nuevo satélite para vigilar los cambios ambientales del planeta
Sentinel-3C fue lanzado el 15 de septiembre de 2026 desde el Puerto Espacial Europeo, situado en la Guayana Francesa, mediante un cohete Vega-C.
Es el tercer satélite de la familia Sentinel-3, una misión diseñada para obtener observaciones sistemáticas de los océanos, la superficie terrestre, la criosfera y la atmósfera.
La constelación permite medir variables ambientales que resultan esenciales para estudiar fenómenos como las olas de calor marinas, las sequías, los incendios forestales y las modificaciones del nivel del mar.
Los satélites Sentinel-3 operan aproximadamente a 815 kilómetros de altitud y utilizan diferentes instrumentos para observar características físicas de la Tierra.
Entre ellos se encuentran sensores ópticos que registran el color de las superficies, instrumentos térmicos que permiten determinar temperaturas y radares capaces de medir variaciones en la elevación del océano, los lagos, los ríos y las capas de hielo.
La misión también contribuye a la elaboración de pronósticos meteorológicos y al mantenimiento de registros ambientales de largo plazo.
El nuevo satélite ampliará la continuidad de las observaciones realizadas por Sentinel-3A, lanzado en febrero de 2016, y Sentinel-3B, que comenzó su misión en abril de 2018.
Italia aparece entre los primeros paisajes observados desde el espacio
Una de las primeras imágenes de Sentinel-3C fue obtenida el 30 de septiembre mediante el instrumento OLCI, diseñado para medir el color de los océanos y las superficies terrestres.
La fotografía satelital muestra una extensa región europea que abarca desde el sur de Alemania hasta Sicilia y el Mediterráneo central.
En el norte de Italia destacan los Alpes cubiertos de nieve, mientras que el valle del Po aparece como una amplia superficie de tonos verdes y marrones asociados con la vegetación, los terrenos agrícolas y otros tipos de cobertura del suelo.
La imagen también permite distinguir las aguas del mar Adriático, situadas entre Italia y la península balcánica, así como el mar Tirreno y las islas de Cerdeña y Sicilia.
Uno de los detalles ambientales más interesantes aparece en la costa oriental italiana, donde se observan diferencias de color entre las aguas próximas a tierra y las zonas marinas más profundas.
La ESA señala que las tonalidades más claras probablemente están relacionadas con sedimentos transportados por los ríos y redistribuidos posteriormente mediante las corrientes costeras.
Estas diferencias ilustran la capacidad de las observaciones ópticas para identificar variaciones en las propiedades del agua y estudiar los procesos que conectan las cuencas fluviales con los ecosistemas marinos.
La utilidad de esta tecnología ya se había demostrado mediante observaciones satelitales del calor extremo sobre la tierra y el mar del sur de Europa, que permiten diferenciar las temperaturas superficiales de las condiciones registradas por los instrumentos meteorológicos convencionales.
El Ártico canadiense muestra hielo, fiordos y costas rocosas
Otra imagen obtenida el 30 de septiembre corresponde a una parte del archipiélago ártico canadiense, situado al oeste de Groenlandia.
La observación muestra islas cubiertas de nieve y hielo, costas irregulares, profundos fiordos y afloramientos rocosos que forman estructuras claramente distinguibles desde el espacio.
En las aguas oscuras también aparecen fragmentos de hielo marino, correspondientes a una época del año en la que su extensión suele encontrarse cerca del mínimo estacional.
El Ártico constituye una de las regiones más sensibles al calentamiento global. La disminución de la nieve y del hielo modifica la cantidad de radiación solar que refleja la superficie y puede favorecer una mayor absorción de energía.
Por esta razón, las observaciones frecuentes de las regiones polares resultan importantes para estudiar tanto los cambios estacionales como las tendencias climáticas de largo plazo.
Los diferentes instrumentos de Sentinel-3 permiten obtener información complementaria sobre las superficies heladas, aunque las primeras imágenes ópticas no constituyen por sí solas una medición de la pérdida de hielo.
Para determinar cambios de espesor, elevación o extensión es necesario comparar observaciones realizadas en distintos momentos y utilizar técnicas de medición apropiadas.
Las aguas del Caribe muestran el contraste entre zonas profundas y someras
El tercer paisaje destacado por la Agencia Espacial Europea corresponde al Caribe y fue registrado el 29 de septiembre.
La imagen incluye parte de Cuba y las Bahamas, rodeadas por aguas que presentan contrastes muy marcados de color.
Las áreas poco profundas aparecen con tonalidades turquesas, mientras que las zonas oceánicas más profundas muestran colores azules considerablemente más oscuros.
Estas diferencias permiten apreciar desde el espacio la distribución de plataformas submarinas, bancos poco profundos y grandes extensiones de océano abierto.
La observación también pone de manifiesto la importancia de estudiar los ambientes costeros, especialmente en territorios insulares de escasa elevación.
Las islas bajas y las comunidades asentadas junto al mar pueden experimentar consecuencias importantes cuando aumenta el nivel oceánico, aunque el riesgo específico depende también de factores locales como la elevación del terreno, la erosión y la exposición a las tormentas.
Sentinel-3C contribuirá a la vigilancia de estos cambios mediante mediciones de la altura de la superficie marina, complementando los registros de otros satélites.
El radar confirma sus primeras mediciones del nivel del mar
Además de las imágenes ópticas, Sentinel-3C comenzó a proporcionar información obtenida mediante su altímetro radar de apertura sintética, conocido como SRAL.
Este instrumento permite determinar la distancia entre el satélite y la superficie observada mediante señales de radar, que se utilizan junto con información orbital precisa para calcular elevaciones.
Las primeras mediciones fueron realizadas sobre el océano Atlántico y el mar Mediterráneo.
Los especialistas compararon los resultados con los registros de anomalías del nivel del mar del Servicio Marino de Copernicus.
La comparación mostró una buena correspondencia entre las nuevas observaciones y las mediciones de referencia, lo que constituye una señal favorable sobre el funcionamiento inicial del altímetro.
La altimetría satelital es una herramienta fundamental para estudiar el aumento del nivel del mar porque permite realizar mediciones repetidas sobre grandes extensiones oceánicas.
Según los datos citados por la ESA, el nivel medio global del mar ha aumentado a una tasa promedio de aproximadamente 3,64 milímetros anuales desde 1999, con una aceleración observada durante el período.
Esta cifra corresponde al registro de altimetría de largo plazo y no representa un resultado calculado exclusivamente con las primeras mediciones de Sentinel-3C.
Una vez que el nuevo satélite complete su puesta en servicio, sus datos contribuirán a mantener y ampliar las series temporales utilizadas para evaluar la evolución del océano.
Groenlandia ofrece una primera prueba de las mediciones del hielo
El altímetro también obtuvo mediciones de la elevación de la capa de hielo de Groenlandia entre el 30 de septiembre y el 4 de octubre.
Los resultados fueron comparados con un modelo digital de elevación de referencia para comprobar si las observaciones coincidían con la topografía conocida de la superficie helada.
La ESA informó que las trayectorias de medición mostraron una correspondencia estrecha con ese modelo, un resultado que respalda el funcionamiento inicial del instrumento.
La elevación superficial de las capas de hielo es una variable importante para investigar los procesos de acumulación y pérdida de masa glaciar.
Cuando las mediciones se repiten durante períodos prolongados, permiten identificar cambios que pueden estar relacionados con la acumulación de nieve, el derretimiento y el desplazamiento del hielo.
Estas observaciones complementan otros métodos utilizados para evaluar la evolución de las grandes masas heladas, como la gravimetría y las mediciones de velocidad de los glaciares.
La importancia de mantener registros continuos quedó reflejada en una evaluación de la pérdida de hielo de Groenlandia y la Antártida entre 1979 y 2023, elaborada mediante información procedente de numerosas misiones satelitales.
Los datos de Sentinel-3C podrán contribuir a futuras evaluaciones, aunque sus primeras mediciones todavía no permiten establecer tendencias climáticas independientes.
El seguimiento de glaciares necesita observaciones continuas
Uno de los principales beneficios de los sistemas de observación terrestre consiste en la posibilidad de comparar mediciones obtenidas durante años o décadas.
Una imagen aislada permite describir las condiciones existentes en una fecha determinada, pero para identificar cambios persistentes es necesario disponer de observaciones repetidas y comparables.
Esta diferencia resulta especialmente importante en el estudio de glaciares, capas de hielo y regiones montañosas.
Los satélites ópticos pueden registrar modificaciones en la extensión visible del hielo, mientras que los instrumentos de altimetría permiten estudiar variaciones de su elevación.
Un ejemplo de la utilidad de estas comparaciones aparece en el seguimiento del retroceso del glaciar Perito Moreno en la Patagonia argentina, donde las observaciones espaciales han permitido documentar cambios en la posición de su frente.
La incorporación de Sentinel-3C refuerza la continuidad de las mediciones que permiten investigar procesos semejantes en otras regiones del planeta.
Su capacidad para observar grandes superficies también resulta útil en zonas remotas donde las campañas científicas sobre el terreno son difíciles, costosas o estacionales.
La misión también ayudará a vigilar sequías e incendios forestales
El sistema Sentinel-3 no se limita a estudiar los océanos y las regiones polares.
Sobre los continentes, sus instrumentos proporcionan información sobre la temperatura superficial, la vegetación, los usos del suelo y diferentes condiciones ambientales relacionadas con las sequías.
Estos datos pueden utilizarse para evaluar cambios en la cobertura vegetal y detectar anomalías térmicas que contribuyan al seguimiento de incendios forestales.
La información obtenida por satélite complementa las observaciones meteorológicas y las mediciones realizadas directamente sobre el terreno.
También permite estudiar territorios extensos con criterios de observación comparables, una ventaja importante para analizar fenómenos ambientales que atraviesan fronteras nacionales.
En el caso de Sentinel-3C, las primeras observaciones difundidas corresponden a sus instrumentos óptico y altimétrico. Las mediciones iniciales del radiómetro destinado a registrar temperaturas superficiales todavía estaban pendientes de publicación cuando la ESA presentó los primeros resultados.
Por tanto, las capacidades generales de la misión no deben confundirse con los productos que el nuevo satélite ya ha demostrado durante esta fase inicial.
Sentinel-3C todavía debe completar cinco meses de pruebas
Aunque las primeras imágenes y mediciones muestran resultados favorables, la Agencia Espacial Europea continúa realizando las actividades necesarias para poner el satélite en servicio.
La fase de comprobación y calibración debía prolongarse aproximadamente cinco meses adicionales desde el anuncio de octubre.
Durante este período, los equipos técnicos evalúan el comportamiento de los instrumentos y verifican la calidad de los datos antes de incorporarlos plenamente a los servicios operativos.
La ESA es responsable del desarrollo de los satélites Sentinel-3 y de sus operaciones durante esta fase inicial.
Posteriormente, la gestión de la misión se realiza conjuntamente con Eumetsat, el organismo europeo encargado de la explotación de satélites meteorológicos.
Eumetsat asume las operaciones rutinarias y el suministro de datos marinos y atmosféricos, mientras que la ESA proporciona productos relacionados con los continentes, la criosfera, las aguas interiores y determinados registros atmosféricos.
La colaboración permite que la información llegue a los servicios de Copernicus y a usuarios científicos e institucionales de diferentes países.
La continuidad de las observaciones constituye uno de los objetivos principales de esta familia de satélites, porque los estudios climáticos requieren registros suficientemente largos para distinguir las fluctuaciones naturales de las tendencias persistentes.
Un nuevo instrumento para comprender los cambios del planeta
Las primeras observaciones de Sentinel-3C muestran la diversidad de fenómenos que una misma misión puede estudiar: sedimentos costeros en el Mediterráneo, hielo marino en el Ártico, plataformas submarinas del Caribe y elevaciones de la capa de hielo de Groenlandia.
También demuestran que sus instrumentos óptico y altimétrico han comenzado a producir datos coherentes con los resultados esperados.
El acontecimiento no constituye todavía una nueva medición definitiva del cambio climático, sino una etapa técnica necesaria para garantizar que el satélite pueda contribuir a los sistemas de vigilancia ambiental.
Una vez completadas las pruebas, Sentinel-3C ayudará a mantener la continuidad de las observaciones sobre la temperatura y el nivel del mar, el estado de los hielos, las condiciones de la vegetación y otros indicadores ambientales.
La incorporación de nuevos satélites a las series existentes permite reducir interrupciones en los registros y fortalecer la capacidad de observar cómo evolucionan los océanos, las masas de hielo y los continentes.
Las imágenes captadas a finales de septiembre y las mediciones realizadas hasta comienzos de octubre representan así las primeras evidencias del funcionamiento de una misión destinada a observar los cambios de la Tierra durante los próximos años.
Fuentes referenciales:
Agencia Espacial Europea — Sentinel-3C envía sus primeras imágenes de la Tierra
Programa Espacial de la Unión Europea — Primeras observaciones de Sentinel-3C
Agencia Espacial Europea — Misión Copernicus Sentinel-3




