Una imagen del satélite Sentinel-2 muestra desde el espacio la pérdida de la estabilidad que distinguió durante décadas al emblemático glaciar argentino
Redactor: Valentina Ríos
Editor: Karem Díaz S.
El glaciar Perito Moreno, considerado durante décadas una excepción entre los grandes cuerpos de hielo de la Patagonia, atraviesa una etapa de retroceso sostenido que ya puede distinguirse con claridad desde el espacio. Una imagen obtenida por el satélite Sentinel-2 del programa europeo Copernicus muestra la diferencia entre la ubicación actual de su frente y la posición que ocupaba en 2016.
La observación fue captada el 30 de junio de 2026 sobre el sector del Brazo Rico del Lago Argentino, en la provincia de Santa Cruz, al sur de Argentina. En la imagen difundida por Copernicus, una línea de referencia permite comparar la extensión del hielo durante la última década y observar el desplazamiento del frente glaciar.
El cambio confirma un proceso que los científicos registran desde hace varios años. El Perito Moreno, ubicado en el Campo de Hielo Patagónico Sur, había mantenido durante buena parte del siglo XX un comportamiento relativamente estable, mientras numerosos glaciares de la Patagonia reducían progresivamente su superficie.
Un retroceso récord de 385 metros durante 2025
Investigadores de la Universidad de Concepción, en Chile, y del Instituto de Tecnología Birla Mesra, en India, analizaron casi tres décadas de imágenes satelitales para reconstruir la evolución del glaciar entre 1997 y 2025.
Los resultados, publicados en junio de 2026 en la revista científica Progress in Physical Geography, revelaron que el Perito Moreno ya no responde al patrón de avances y retrocesos moderados que caracterizó su comportamiento durante décadas.
El registro más significativo corresponde a 2025, cuando el frente del glaciar retrocedió cerca de 385 metros en el sector del Lago Argentino. Se trata del mayor desplazamiento anual hacia atrás identificado durante toda la serie de observaciones comprendida entre 1997 y 2025.
Entre 1997 y 2023, el glaciar perdió alrededor de tres kilómetros cuadrados de superficie, una extensión equivalente aproximadamente al 1 % de su área original. La mayor parte de esa disminución se concentró durante los años más recientes, lo que evidencia una aceleración del proceso.
Rodrigo Abarca del Río, integrante del Departamento de Geofísica de la Universidad de Concepción y uno de los coautores del estudio, explicó que el comportamiento actual podría representar una transición en la dinámica de uno de los glaciares más emblemáticos de la Patagonia.
La barrera natural que contenía el hielo
La estabilidad histórica del Perito Moreno estaba relacionada con una morrena sumergida, una acumulación de rocas y sedimentos situada en el fondo del lago. Esta estructura natural actuaba como una barrera que ayudaba a frenar el desplazamiento del hielo hacia el agua.
Cuando el glaciar comenzó a alejarse de ese punto de apoyo, el frente perdió parte de la resistencia que limitaba su movimiento. Como consecuencia, el hielo empezó a fluir con mayor rapidez y a desprenderse con más frecuencia en las zonas que mantienen contacto con el lago.
Una investigación publicada en marzo de 2026 en la revista Earth and Planetary Science Letters, desarrollada por científicos de Japón y Argentina, situó los primeros indicios del cambio dinámico en 2018. El estudio concluyó que el glaciar comenzó entonces a perder masa de una forma no registrada durante casi un siglo.
El fenómeno coincide con trabajos anteriores que ya advertían que el Perito Moreno estaba perdiendo contacto con el lecho que sostenía parte de su frente. Esa desconexión puede acelerar la circulación del hielo y favorecer un retroceso más rápido del glaciar argentino.
Más de 800 metros de retroceso desde 2019
Los datos obtenidos mediante radares e imágenes satelitales indican que el frente del Perito Moreno retrocedió más de 800 metros desde 2019. Las temporadas de deshielo registradas entre 2020 y 2023 contribuyeron a acelerar la pérdida de volumen.
Lucas Ruiz, geólogo y ex investigador de glaciares patagónicos del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina, advirtió que durante los últimos meses se observaron desprendimientos basales cada vez más grandes y frecuentes.
Estos desprendimientos se producen en la parte inferior del frente glaciar, donde el hielo mantiene contacto con el agua y con el fondo del lago. Su aumento muestra que la estructura ya no conserva las condiciones de estabilidad que mantuvo durante gran parte de las décadas anteriores.
El retroceso también debe observarse dentro de un escenario más amplio. Los glaciares de montaña están perdiendo masa en distintas regiones del planeta, y las mayores disminuciones se han concentrado en Alaska, la Patagonia y el Ártico. El seguimiento mediante observaciones terrestres y satelitales permite medir con creciente precisión estos cambios.
Un símbolo natural bajo vigilancia científica
El Perito Moreno forma parte del Parque Nacional Los Glaciares, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en 1981. Su frente desemboca en el Lago Argentino y es conocido internacionalmente por los desprendimientos de grandes bloques de hielo que atraen cada año a cientos de miles de visitantes.
Durante décadas, su estabilidad relativa lo diferenció de otros glaciares patagónicos. Mientras numerosos cuerpos de hielo disminuían de tamaño, el Perito Moreno alternaba periodos de avance y retroceso sin mostrar una pérdida continua comparable.
La nueva evidencia indica que esa excepcionalidad está desapareciendo. El alejamiento de la morrena sumergida, la aceleración del flujo y los desprendimientos basales modificaron el equilibrio que mantenía contenido el frente del glaciar.
Los investigadores advierten que un proceso semejante puede producirse en otros glaciares que terminan en lagos. Cuando el hielo pierde el apoyo de una barrera natural situada bajo el agua, el retroceso puede acelerarse rápidamente y resultar difícil de revertir en escalas temporales cortas.
La Patagonia frente a un nuevo régimen glaciar
La evolución del Perito Moreno se relaciona con los cambios que afectan al conjunto de la criosfera. Investigaciones sobre la Patagonia austral muestran que un aumento de las nevadas puede compensar temporalmente parte de la pérdida de hielo, pero ese efecto protector depende de que el calentamiento regional permanezca limitado.
Los modelos climáticos indican que, si las temperaturas continúan aumentando, una mayor proporción de las precipitaciones puede caer en forma de lluvia en lugar de nieve. Ese cambio reduce la acumulación que alimenta a los glaciares y favorece el derretimiento durante las estaciones cálidas.
Un estudio sobre el futuro de los glaciares patagónicos determinó que las nevadas podrían seguir ofreciendo cierta protección si el calentamiento regional se mantiene cerca de 1,5 grados Celsius. Bajo escenarios de emisiones más elevadas, esa capacidad de compensación disminuiría.
La imagen de Sentinel-2 permite ahora observar desde el espacio una transformación que comenzó a detectarse en el terreno y en los registros científicos desde 2018. La línea que marca la posición de 2016 deja visible la distancia recorrida por el frente y confirma que el Perito Moreno ha entrado en una etapa distinta de su historia reciente.
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