La ceniza del volcán obligó a cerrar temporalmente seis aeropuertos y afectó los viajes de más de 300.000 pasajeros
Redactor: Raúl Méndez C.
Editor: Valentina Ríos
El volcán Anak Krakatau, situado en el estrecho de Sonda entre las islas indonesias de Java y Sumatra, registró una nueva fase eruptiva en septiembre de 2026 que expulsó ceniza a la atmósfera, alteró cientos de vuelos y afectó los desplazamientos de más de 300.000 pasajeros.
La Agencia Nacional de Gestión de Desastres de Indonesia (BNPB) informó que la actividad eruptiva continua comenzó durante la noche del 4 de septiembre. Desde el puesto de observación de Pasauran se escucharon explosiones y sonidos asociados con el proceso volcánico, mientras las autoridades vigilaban la dispersión del material.
El Centro de Vulcanología y Mitigación de Riesgos Geológicos de Indonesia (PVMBG) mantenía al Anak Krakatau en el nivel III, denominado “Siaga” o alerta. La recomendación oficial establece que habitantes, visitantes y embarcaciones no deben acercarse a menos de tres kilómetros del cráter activo.
La ceniza volcánica alteró la aviación regional
La nube de ceniza obligó a suspender operaciones en instalaciones aeroportuarias de Yakarta, Banten, Lampung y Bandung. La BNPB indicó que seis aeropuertos permanecían temporalmente cerrados durante el 6 de septiembre, entre ellos Soekarno-Hatta, Halim Perdanakusuma, Pondok Cabe, Budiarto, Raden Inten II y Husein Sastranegara.
Las autoridades aeronáuticas mantuvieron revisiones periódicas sobre la trayectoria de la ceniza antes de autorizar la reanudación de los vuelos. Aunque las partículas volcánicas pueden parecer polvo ordinario, están formadas por fragmentos abrasivos capaces de reducir la visibilidad, dañar los parabrisas y afectar el funcionamiento de los motores de las aeronaves.
La interrupción dejó pasajeros varados dentro y fuera de Indonesia. Los reportes recopilados por Phys.org y ABC News situaron en más de 300.000 el número de viajeros afectados por cancelaciones, retrasos y cambios de itinerario.
El transporte marítimo a través del estrecho de Sonda continuaba operativo, según el Ministerio de Transporte indonesio, aunque las autoridades portuarias recibieron instrucciones de seguir las alertas y actualizar las condiciones de seguridad.
Vigilancia en las costas de Java y Sumatra
La actividad de Anak Krakatau despertó preocupación entre comunidades costeras de Banten y Lampung debido al antecedente de diciembre de 2018, cuando el colapso de una parte del edificio volcánico generó un tsunami que causó más de 400 muertes.
La evaluación difundida por el PVMBG señala, sin embargo, que la estructura reconstruida desde aquel episodio todavía es relativamente pequeña y que no presenta actualmente capacidad para sufrir un colapso de la magnitud necesaria para originar un tsunami. Esta valoración no elimina otros peligros asociados con la erupción ni sustituye la vigilancia permanente.
El organismo mantiene bajo observación la sismicidad, las emisiones, la morfología del cono y el alcance del material expulsado. La BNPB también pidió comprobar el funcionamiento de sirenas, rutas de evacuación, puntos de reunión, sistemas de comunicación y reservas de suministros en las zonas expuestas.
Un volcán formado tras la catástrofe de 1883
Anak Krakatau significa “hijo de Krakatau” y comenzó a emerger del mar en la década de 1920 dentro de la caldera dejada por su antecesor. El Krakatau original protagonizó entre mayo y agosto de 1883 una de las erupciones más destructivas documentadas históricamente.
El archipiélago volcánico se encuentra sobre una zona de subducción, donde la placa indoaustraliana se introduce por debajo de la placa euroasiática. Esta configuración tectónica favorece la formación de magmas ricos en gases y ayuda a explicar el carácter explosivo de numerosos volcanes de Indonesia.
Los tsunamis relacionados con la erupción de 1883 causaron alrededor de 35.000 muertes, según la referencia histórica citada por Phys.org. El dióxido de azufre y las partículas finas que alcanzaron capas elevadas de la atmósfera también redujeron temporalmente la radiación solar y contribuyeron a un descenso aproximado de 0,3 grados Celsius en la temperatura superficial durante los años posteriores.
Medidas frente a la ceniza y recomendaciones oficiales
La BNPB distribuyó mascarillas en las comunidades expuestas y recomendó permanecer en espacios cerrados cuando la concentración de ceniza fuera elevada. Para las actividades al aire libre, las autoridades sanitarias aconsejaron utilizar mascarilla y protección ocular, además de limpiar la piel y la ropa al regresar a casa.
También se prepararon operaciones de modificación meteorológica para favorecer la caída de la ceniza suspendida. El plan contempla la siembra de nubes y la dispersión de agua pulverizada desde aeronaves, siempre que las condiciones atmosféricas y la seguridad aérea permitan ejecutar los vuelos.
La ceniza puede irritar los ojos, la piel y las vías respiratorias, además de contaminar depósitos de agua y acumularse sobre viviendas e infraestructuras. Por ello, las autoridades pidieron consultar exclusivamente los avisos de la BNPB, el PVMBG, la agencia meteorológica BMKG y los organismos locales de gestión de emergencias.
Fuentes referenciales:
Phys.org
Agencia Nacional de Gestión de Desastres de Indonesia
Actualización oficial de la BNPB sobre la erupción
ABC News Australia




