El proyecto LIFE ECOREST confirma una supervivencia superior al 90% en corales, gorgonias y esponjas devueltos a zonas protegidas del Mediterráneo catalán
Redactor: Camila Herrera R.
Editor: Karem Díaz S.
La restauración del Mediterráneo catalán acaba de marcar un avance relevante para la conservación marina. La quinta campaña oceanográfica del proyecto LIFE ECOREST confirmó la reintroducción de más de 8.000 corales, gorgonias y esponjas en zonas de exclusión pesquera de Barcelona y Girona, con una tasa de supervivencia superior al 90% en organismos procedentes de campañas anteriores.
El proyecto está coordinado por el Institut de Ciències del Mar, perteneciente al CSIC, y cuenta con la participación del sector pesquero, la Universidad de Barcelona, la Federación Territorial de Cofradías de Pescadores de Girona, la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, WWF España y financiación del programa LIFE de la Unión Europea.
La recuperación de estos organismos estructurantes se produce en un mar sometido a múltiples presiones. El Mediterráneo enfrenta calentamiento, pesca, contaminación, pérdida de hábitats y alteraciones ecológicas que afectan a especies de fondo y comunidades bentónicas. En Noticias de la Tierra ya se ha abordado cómo el cambio climático impacta en el mar Mediterráneo y modifica la respuesta de sus ecosistemas.
Un proyecto para restaurar hábitats profundos
LIFE ECOREST tiene como objetivo restaurar cerca de 30.000 hectáreas de hábitats marinos profundos en Cataluña. Su estrategia se basa en recuperar organismos que quedan atrapados accidentalmente en redes de pesca, mantenerlos en condiciones adecuadas y devolverlos después al fondo marino en zonas protegidas.
La quinta campaña oceanográfica se desarrolló durante tres semanas en el litoral de Barcelona y Girona. El equipo científico evaluó la supervivencia, el crecimiento, la capacidad reproductiva y el papel ecológico de los organismos reintroducidos en campañas anteriores.
Los resultados muestran signos claros de recuperación en varios enclaves, especialmente en dos zonas de exclusión pesquera frente a la costa de Barcelona. La presencia de individuos reintroducidos desde la primera campaña, iniciada en 2022, refuerza la eficacia del método de restauración activa.
La técnica Bádminton y el regreso al fondo
Uno de los elementos centrales del proyecto es la técnica conocida como Bádminton. El método consiste en fijar corales, gorgonias o esponjas a un canto rodado para que, al ser devueltos al mar desde las embarcaciones, lleguen al fondo en una posición correcta y puedan mantenerse erguidos.
Esa posición resulta decisiva porque estos organismos necesitan quedar orientados de forma adecuada para alimentarse, crecer y sobrevivir. Si caen mal posicionados o quedan enterrados, su capacidad de recuperación se reduce.
La colaboración con pescadores es una pieza clave del proceso. Las cofradías participan en la recuperación, custodia y retorno al mar de los organismos capturados accidentalmente. Este modelo permite transformar una interacción negativa con las redes en una oportunidad de restauración ecológica.
La experiencia se relaciona con otros trabajos de recuperación marina, como el trasplante de Posidonia oceánica, que también muestra cómo la restauración activa puede ayudar a reconstruir hábitats deteriorados cuando existe seguimiento científico y planificación técnica.
Un efecto guardería para la biodiversidad
Los corales, gorgonias y esponjas no son solo organismos individuales. En los fondos profundos funcionan como estructuras tridimensionales que crean refugio, zonas de puesta y espacios de alimentación para otras especies.
Durante el seguimiento, las cámaras submarinas registraron huevos, larvas y peces juveniles asociados a colonias restauradas. Ese fenómeno fue descrito como un “efecto guardería”, porque las estructuras recuperadas ofrecen soporte a etapas tempranas de vida marina.
Jordi Grinyó, coordinador del proyecto LIFE ECOREST en el ICM-CSIC, explicó que la recuperación de estas estructuras genera un efecto de oasis capaz de atraer biodiversidad y reactivar procesos ecológicos esenciales en los fondos marinos.
La importancia de estos hábitats también se observa en estudios sobre gorgonias mediterráneas, organismos especialmente valiosos para la biodiversidad bentónica y vulnerables a presiones como la contaminación por microplásticos.
Restaurar no es solo proteger
El proyecto confirma que las áreas protegidas pueden necesitar acciones activas para recuperar funciones ecológicas perdidas. No siempre basta con cerrar una zona a la pesca o reducir una presión; en hábitats dañados, la restauración directa puede acelerar el retorno de organismos estructurantes.
Las zonas de exclusión pesquera frente a Barcelona muestran ya señales de recuperación, pero el seguimiento sigue siendo necesario. El éxito de supervivencia superior al 90% es un dato alentador, aunque la consolidación del ecosistema dependerá del crecimiento, la reproducción y la estabilidad de las colonias a largo plazo.
La restauración marina también enfrenta interacciones biológicas complejas. El proyecto detectó puestas de huevos de pintarrojas sobre algunas gorgonias, una situación que puede afectar a determinadas colonias si las estructuras quedan cubiertas y se limita su alimentación.
Este tipo de matices recuerda que las reservas marinas y las intervenciones de restauración deben evaluarse con indicadores ecológicos completos. Investigaciones previas han advertido sobre las limitaciones de las reservas marinas para restaurar redes tróficas cuando persisten presiones externas o faltan estructuras ecológicas clave.
Un Mediterráneo bajo presión climática
La recuperación de corales y gorgonias llega en un momento delicado para el Mediterráneo. Las olas de calor marinas, el aumento de temperatura y la presión humana comprometen la supervivencia de especies sensibles, especialmente en comunidades de crecimiento lento.
Los corales mediterráneos pueden sufrir mortalidad, pérdida de conectividad y menor reclutamiento cuando el calentamiento altera las condiciones del mar. En ese contexto, la restauración de LIFE ECOREST aporta una respuesta concreta, pero no elimina la necesidad de reducir presiones climáticas y locales.
Noticias de la Tierra ha informado también sobre cómo las olas de calor marinas afectan a las larvas de corales y pueden debilitar la conectividad entre poblaciones mediterráneas. Esa vulnerabilidad hace más relevante conservar y reforzar los enclaves que aún pueden sostener biodiversidad.
Un modelo con gobernanza participativa
LIFE ECOREST se mantendrá activo hasta 2027 y combina investigación científica, conservación, pesca responsable y participación institucional. Su modelo de gobernanza busca mejorar la gestión de espacios marinos protegidos y sensibilizar sobre la importancia de los hábitats profundos.
La participación del sector pesquero es especialmente importante porque los pescadores conocen el territorio marino, detectan organismos dañados por capturas accidentales y pueden colaborar en su devolución. Esa alianza reduce la distancia entre ciencia, conservación y actividad económica.
El avance en Cataluña no significa que el Mediterráneo esté recuperado, pero sí demuestra que la restauración activa puede funcionar cuando se sostiene en el tiempo, se mide con datos y se apoya en actores locales. Más de 8.000 organismos reintroducidos, supervivencia superior al 90% y señales de efecto guardería convierten esta campaña en una referencia para la recuperación de hábitats profundos.
Fuente(s) referenciales
OKDiario — Reintroducen 8.000 corales en Cataluña y su tasa de supervivencia es del 90%
