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21 DE OCTUBRE DE 2026

🌎 Panorama Planetario

Estado general del sistema Tierra. El planeta continúa bajo la influencia de un calentamiento climático sostenido, acompañado de cambios en la acumulación de calor oceánico, el ciclo del agua y los extremos meteorológicos.

El seguimiento científico requiere distinguir las tendencias globales de los episodios locales. Una inundación, una sequía o una tormenta aislada no describen por sí solas el estado climático del planeta, pero su evolución conjunta ayuda a identificar riesgos y transformaciones persistentes.

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Temperatura global

Un planeta más cálido que en la era preindustrial

La temperatura media global mantiene una tendencia ascendente de largo plazo. Según Copernicus, 2024 alcanzó aproximadamente 1,60 °C por encima del promedio de 1850–1900, mientras que 2025 permaneció entre los años más cálidos registrados.

Estos valores son referencias anuales y no constituyen una estimación provisional de octubre de 2026. Las anomalías mensuales deben evaluarse con series actualizadas y metodologías comparables.

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Océanos

La acumulación de calor sigue siendo decisiva

Los océanos absorben la mayor parte del exceso de energía retenido por el sistema climático. El aumento de su contenido de calor contribuye a la expansión térmica del agua y condiciona los ecosistemas marinos.

Las temperaturas superficiales pueden variar considerablemente entre cuencas y estaciones. Por ello, la vigilancia oceánica debe combinar temperatura superficial, contenido de calor subsuperficial y observaciones regionales.

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CO₂ atmosférico

Concentraciones elevadas y ciclo estacional

La concentración atmosférica de dióxido de carbono supera ampliamente los niveles preindustriales, cercanos a 280 partes por millón. La serie de Mauna Loa muestra una tendencia creciente interanual, superpuesta a oscilaciones estacionales.

El dato exacto correspondiente a octubre de 2026 requiere consultar las mediciones publicadas por NOAA o Scripps. No debe confundirse una lectura diaria con el promedio mundial anual.

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Hielo polar

Seguimiento de las dos regiones polares

El hielo marino del Ártico atraviesa su etapa habitual de recuperación otoñal tras el mínimo estacional de septiembre. En la Antártida, la primavera austral corresponde al período de retroceso de la cubierta marina.

La extensión del hielo debe compararse con los promedios climatológicos de cada región. Los cambios diarios no equivalen necesariamente a variaciones permanentes de la masa de hielo.

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Incendios

La vegetación seca amplifica la exposición

El peligro de incendio depende de la combinación de combustible vegetal, humedad, temperatura, viento y fuentes de ignición. Las condiciones de sequedad prolongada pueden facilitar la propagación rápida del fuego.

Los sensores orbitales permiten identificar anomalías térmicas, aunque una detección no representa necesariamente un incendio forestal. La evaluación exige contrastar los puntos de calor con información territorial y servicios oficiales.

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Sequías

El déficit hídrico necesita múltiples indicadores

La sequía meteorológica aparece cuando la precipitación es inferior a lo habitual durante un período significativo. Sus consecuencias pueden extenderse a la humedad del suelo, los caudales, los embalses y la vegetación.

Una evaluación completa integra duración, intensidad, demanda atmosférica de agua y capacidad de recuperación. Las lluvias intensas de pocos días no siempre revierten déficits hidrológicos acumulados durante meses.

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Fenómenos extremos

La exposición determina parte del riesgo

Tormentas intensas, precipitaciones extremas, olas de calor y episodios de viento fuerte pueden generar impactos muy diferentes según las condiciones de cada territorio.

La magnitud meteorológica no explica por sí sola el daño potencial. La urbanización, la infraestructura, los sistemas de alerta y la vulnerabilidad social influyen directamente en las consecuencias de cada fenómeno.

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Ciclo planetario del agua

Mayor evaporación y contrastes hidrológicos

Una atmósfera más cálida puede contener más vapor de agua, favoreciendo precipitaciones intensas cuando existen condiciones dinámicas adecuadas. Al mismo tiempo, el incremento de la demanda evaporativa puede agravar el estrés hídrico.

Esta combinación explica por qué el calentamiento puede intensificar tanto episodios de lluvia extrema como períodos de déficit de humedad, dependiendo de la circulación atmosférica y de cada región.

🔎 Señal planetaria destacada

La conexión entre calor, océanos y agua. El calentamiento oceánico, la evaporación y la disponibilidad de humedad atmosférica constituyen procesos interdependientes. Su seguimiento integrado permite comprender mejor los cambios del ciclo hidrológico y los factores que favorecen determinados extremos climáticos.

📅 Perspectiva: próximos 7–14 días

Para el período comprendido entre el 21 de octubre y el 4 de noviembre de 2026, las evaluaciones deben concentrarse en las anomalías previstas de temperatura, precipitación y circulación atmosférica.

Esta perspectiva describe prioridades de vigilancia, no un pronóstico operativo verificado. Las alertas meteorológicas requieren consultar los boletines vigentes de los servicios nacionales y regionales.

Fecha editorial: 21-10-2026. Referencias científicas: NASA GISS, NOAA Global Monitoring Laboratory, Copernicus Climate Change Service, NSIDC y OMM. Las cifras históricas se identifican por su período de referencia.
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21 DE OCTUBRE DE 2026

🌿 Tendencias de la Tierra

Informe estratégico ambiental. La transformación de los sistemas naturales depende tanto de las presiones climáticas como de las decisiones sobre el uso del suelo, la conservación, la producción de energía y la gestión de los recursos.

Las tendencias de mediano y largo plazo muestran una transición desde intervenciones ambientales aisladas hacia modelos que combinan restauración, financiación, seguimiento científico y participación local. La efectividad de estos modelos exige resultados medibles y continuidad institucional.

🌱
01 / Restauración ecológica

Recuperar funciones, no solamente superficies

La restauración está evolucionando hacia objetivos que incluyen la recuperación de suelos, procesos hidrológicos, interacciones biológicas y conectividad entre hábitats.

Una superficie revegetada no constituye necesariamente un ecosistema restaurado. La evaluación requiere observar la supervivencia de especies, la regeneración natural y la capacidad del territorio para sostener sus funciones.

Los proyectos más sólidos integran conocimiento ecológico local, seguimiento plurianual y mecanismos para corregir intervenciones que no producen los resultados esperados.

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02 / Reforestación

Mayor atención a la calidad del bosque

Las estrategias forestales tienden a considerar la diversidad de especies, la procedencia del material vegetal y la compatibilidad con las condiciones ecológicas del lugar.

Plantar árboles puede contribuir a la recuperación ambiental, pero no reemplaza la protección de bosques maduros ni justifica transformar pastizales naturales en plantaciones.

La supervivencia durante períodos secos, la resistencia frente a perturbaciones y la estructura del bosque son indicadores más informativos que el número inicial de árboles plantados.

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03 / Biodiversidad

De las metas de protección a la efectividad

El Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal impulsa compromisos para conservar y restaurar ecosistemas antes de 2030.

La atención internacional se desplaza hacia la calidad de la gestión, la representatividad ecológica y la conectividad de las áreas protegidas. Una delimitación administrativa no garantiza por sí sola la conservación.

También adquieren importancia la reducción de presiones productivas insostenibles y el reconocimiento de los derechos y conocimientos de comunidades locales e indígenas.

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04 / Recursos hídricos

Gestión integrada de cuencas y acuíferos

La planificación hídrica incorpora cada vez más la relación entre aguas superficiales, subterráneas, ecosistemas y demanda humana.

Las soluciones incluyen reducción de pérdidas en redes, protección de zonas de recarga, reutilización segura y restauración de humedales.

El principal desafío consiste en evitar que las medidas de eficiencia estimulen una expansión del consumo total. La sostenibilidad debe medirse mediante balances de cuenca y disponibilidad ecológica.

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05 / Calidad del aire

Más medición de partículas y exposición

La vigilancia de partículas finas, ozono troposférico y dióxido de nitrógeno permite relacionar emisiones con exposición humana.

Las redes de superficie se complementan con observaciones satelitales y modelos atmosféricos, aunque los productos orbitales requieren validación para estimar concentraciones respiradas a nivel del suelo.

Las políticas de transporte, energía y calefacción pueden producir beneficios simultáneos para la salud pública y el ambiente, si reducen emisiones reales.

🏙️
06 / Adaptación climática

La resiliencia entra en la planificación urbana

Las ciudades incorporan progresivamente criterios de exposición climática en infraestructura, ordenamiento territorial y servicios esenciales.

Las soluciones incluyen sombra urbana, superficies permeables, sistemas de drenaje y protección de corredores de ventilación.

La adaptación efectiva necesita considerar desigualdades sociales: las poblaciones con viviendas precarias o menor acceso a servicios suelen disponer de menos recursos para enfrentar episodios extremos.

☀️
07 / Energía limpia

La integración del sistema gana protagonismo

El desarrollo de tecnologías renovables plantea necesidades crecientes de almacenamiento, flexibilidad de demanda y modernización de redes eléctricas.

La expansión de capacidad instalada no equivale automáticamente a una reducción proporcional de emisiones. El resultado depende de qué generación sustituye, de la operación del sistema y de la demanda energética.

También cobran relevancia el reciclaje de materiales, el uso del territorio y los impactos ecológicos asociados a nuevas infraestructuras.

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08 / Conservación de ecosistemas

Conectividad entre hábitats protegidos

La conservación avanza hacia enfoques que reconocen la movilidad de especies y la necesidad de mantener procesos ecológicos entre territorios separados.

Los corredores biológicos, las zonas de amortiguamiento y la reducción de barreras pueden facilitar desplazamientos y dispersión genética.

Su efectividad depende de las especies objetivo y del paisaje. No todos los corredores funcionan de la misma manera, por lo que el seguimiento ecológico resulta fundamental.

♻️
09 / Economía ambiental

Crece la exigencia de resultados verificables

La financiación ambiental está incorporando indicadores de impacto, riesgos de pérdida de biodiversidad y trazabilidad de proyectos.

Los instrumentos económicos pueden facilitar inversiones, pero necesitan controles para evitar doble contabilización, beneficios exagerados y desplazamiento de impactos hacia otros territorios.

La medición de resultados, la transparencia y la participación de comunidades afectadas son condiciones importantes para evaluar la legitimidad y eficacia de las intervenciones.

🌍
10 / Tendencia destacada de octubre

La biodiversidad entra en una etapa de evaluación

Octubre de 2026 concentra la atención internacional en el seguimiento de los compromisos de biodiversidad adoptados bajo el Marco Mundial de Kunming-Montreal.

La COP17 del Convenio sobre la Diversidad Biológica, celebrada en Ereván del 19 al 30 de octubre, constituye una instancia para examinar los avances colectivos, las necesidades de financiación y las dificultades de aplicación.

El cambio estratégico consiste en pasar de la formulación de objetivos a la demostración de resultados: conservación efectiva, restauración verificable, reducción de presiones y recursos económicos suficientes.

Los resultados definitivos de la conferencia deberán evaluarse una vez concluidas las negociaciones.

Actualización editorial: 21-10-2026. Horizonte de análisis: mediano y largo plazo. Referencias: PNUMA, IPBES, FAO, IPCC, Convenio sobre la Diversidad Biológica y organismos internacionales de conservación.

Corales blanqueados se recuperan en siete semanas al tocar otros sanos


Investigadores de la Universidad de Stanford, en Estados Unidos, descubrieron que el contacto entre corales genéticamente idénticos permite transferir algas beneficiosas y acelerar la recuperación de ejemplares gravemente afectados por el blanqueamiento.


Redacción: Redacción Noticias de la Tierra
Editor: Karem Díaz S.


Un equipo científico de la Universidad de Stanford, en Estados Unidos, ha demostrado que corales gravemente blanqueados pueden recuperar completamente su estado de salud en apenas siete semanas cuando entran en contacto con fragmentos sanos genéticamente idénticos. El descubrimiento, publicado el 14 de octubre de 2026 en la revista Science Advances, revela un mecanismo biológico que podría contribuir al desarrollo de nuevas estrategias de restauración de arrecifes amenazados por el calentamiento de los océanos.

La investigación, encabezada por Daniel S. Collins, de la Stanford Doerr School of Sustainability, demuestra que el contacto físico permite que los corales sanos transfieran algas simbióticas a sus equivalentes dañados. Estos microorganismos, esenciales para la supervivencia de los corales, comienzan a multiplicarse rápidamente dentro de los tejidos afectados y favorecen su recuperación.

Los resultados fueron especialmente llamativos porque los fragmentos blanqueados recuperaron su coloración y estado de salud en un período considerablemente menor al que habitualmente requieren los corales después de sufrir estrés térmico.

El experimento también permitió identificar una condición decisiva: los fragmentos debían proceder de un mismo individuo coralino y compartir su composición genética. Esta característica facilita la unión de sus tejidos y el intercambio de materiales biológicos.

Un experimento que comenzó con una observación inesperada

El origen de la investigación se remonta a 2025, cuando el profesor Stephen Palumbi observó un comportamiento poco habitual en su laboratorio. Dos fragmentos procedentes de una misma colonia de coral habían quedado accidentalmente en contacto dentro de un acuario.

Uno de los fragmentos estaba sano, mientras que el otro presentaba un blanqueamiento avanzado. En la zona donde ambos se tocaban, el tejido afectado comenzó a recuperar su coloración.

La observación planteó una pregunta científica: ¿podía el contacto directo entre corales compatibles facilitar el regreso de las algas que necesitan para sobrevivir?

Collins, que investigaba los mecanismos de transmisión de microorganismos entre corales, decidió examinar esta posibilidad mediante un experimento controlado.

El equipo preparó diez parejas de fragmentos coralinos. Cada pareja estaba formada por un fragmento sano y otro blanqueado, ambos procedentes del mismo organismo.

Cinco parejas fueron colocadas de manera que sus tejidos pudieran tocarse. Las otras cinco permanecieron separadas por distancias de apenas unos milímetros.

La diferencia entre ambos grupos fue determinante. Todos los fragmentos blanqueados que mantuvieron contacto con sus equivalentes sanos se recuperaron completamente en siete semanas. En cambio, los fragmentos afectados que permanecieron separados murieron durante el experimento.

El resultado constituye una evidencia experimental de que el contacto físico entre corales compatibles puede modificar de forma decisiva la evolución del blanqueamiento bajo las condiciones estudiadas.

Cómo los corales sanos transfieren algas a los afectados

Los corales son animales marinos que mantienen una estrecha relación con algas microscópicas fotosintéticas alojadas en sus tejidos. Estos organismos, conocidos como simbiontes, proporcionan una parte importante de la energía necesaria para el crecimiento y mantenimiento de las colonias.

Cuando las temperaturas oceánicas aumentan por encima de los niveles que pueden tolerar, esa relación puede alterarse. Los corales pierden una proporción considerable de sus algas simbióticas y adquieren una apariencia pálida o completamente blanca.

Este proceso, denominado blanqueamiento coralino, no implica necesariamente la muerte inmediata del organismo. Sin embargo, reduce sus reservas energéticas y aumenta su vulnerabilidad frente a enfermedades y otros factores ambientales.

La gravedad del problema ha impulsado investigaciones destinadas a anticipar los episodios de blanqueamiento antes de que afecten a los arrecifes, especialmente en regiones tropicales expuestas a temperaturas marinas elevadas.

En el nuevo estudio, los investigadores utilizaron técnicas de microscopía para observar qué ocurría cuando los tejidos de los fragmentos sanos y blanqueados entraban en contacto.

Descubrieron que los corales genéticamente idénticos podían reconocer su compatibilidad y fusionar sus tejidos. Durante ese proceso, pequeños canales internos se alineaban y establecían conexiones por las que podían circular materiales entre ambos fragmentos.

A través de estas conexiones, las algas beneficiosas y los nutrientes que producen pasaban desde el coral sano hacia el blanqueado.

Los científicos observaron la transferencia de algas apenas tres días después de producirse el contacto. Esta rapidez permitió explicar por qué los fragmentos afectados comenzaban a mostrar señales de recuperación en un período relativamente corto.

Cinco días de contacto pueden iniciar una recuperación completa

Una segunda fase del experimento buscó determinar cuánto tiempo necesitaban permanecer unidos los fragmentos para que el proceso de recuperación continuara de manera independiente.

Los investigadores separaron distintas parejas después de períodos variables de contacto y observaron la evolución de los corales blanqueados.

Los resultados mostraron que una semana de contacto era suficiente para transferir la cantidad de algas necesaria para una recuperación completa. En algunos casos, bastaron cinco días.

Incluso después de separarse del fragmento sano, los corales afectados consiguieron recuperarse en siete semanas, un período equivalente al registrado entre aquellos que permanecieron conectados durante todo el experimento.

Este comportamiento permitió identificar otro aspecto fundamental del mecanismo: la recuperación no dependía de recibir continuamente nuevas algas desde el coral sano.

Una vez introducidos en el tejido blanqueado, los microorganismos podían multiplicarse rápidamente y reconstruir la población simbiótica necesaria para el funcionamiento del organismo.

Durante la segunda semana, los investigadores observaron que la cantidad de algas presentes en los fragmentos afectados se duplicaba aproximadamente cada cuatro días.

Según el equipo científico, esa velocidad de multiplicación fue alrededor de diez veces superior a las tasas registradas en corales silvestres.

El hallazgo indica que, bajo determinadas condiciones, los corales blanqueados conservan una capacidad de recuperación biológica mucho mayor de la que podría suponerse únicamente por su apariencia externa.

Por qué el blanqueamiento amenaza a los arrecifes del planeta

Los arrecifes coralinos se encuentran entre los ecosistemas marinos más sensibles a las alteraciones de temperatura. Aunque ocupan una superficie relativamente pequeña del océano, proporcionan refugio, alimento y zonas de reproducción a numerosas especies.

Su deterioro afecta tanto a la biodiversidad como a las comunidades humanas que dependen de la pesca, el turismo y la protección natural de las costas.

El aumento de la temperatura marina puede provocar episodios de blanqueamiento masivo cuando las condiciones de estrés térmico persisten durante períodos prolongados.

En los últimos años, las olas de calor marinas han intensificado la presión sobre los ecosistemas oceánicos, incluidos los arrecifes, las praderas submarinas y numerosas poblaciones de peces.

Los corales que sobreviven al blanqueamiento pueden necesitar meses o incluso años para recuperar completamente sus poblaciones de algas simbióticas.

Durante ese intervalo permanecen expuestos a nuevas perturbaciones, especialmente cuando las temperaturas elevadas se repiten antes de que los organismos hayan recuperado sus reservas energéticas.

La investigación de Stanford plantea una posibilidad diferente: acelerar la recuperación biológica para reducir el tiempo durante el cual los corales permanecen debilitados.

Esta perspectiva resulta relevante porque los esfuerzos de conservación no dependen únicamente de evitar la muerte inmediata de las colonias, sino también de preservar su capacidad de crecimiento y reproducción después de los episodios de estrés.

Una alternativa que podría complementar la restauración de arrecifes

Durante las últimas décadas, los científicos han desarrollado diferentes estrategias para proteger y recuperar los arrecifes coralinos.

Entre ellas se encuentran la reproducción de ejemplares más tolerantes al calor, el cultivo de fragmentos en viveros marinos y el trasplante de colonias hacia áreas degradadas.

También se investiga la posibilidad de modificar las comunidades microbianas asociadas a los corales para mejorar su resistencia frente a determinadas condiciones ambientales.

El mecanismo identificado por Stanford añade una nueva línea de investigación: utilizar la transferencia de algas beneficiosas para acelerar la recuperación de corales que ya han sufrido blanqueamiento.

Su aplicación podría resultar especialmente interesante en programas de conservación que mantienen colonias coralinas en instalaciones controladas.

En Florida, por ejemplo, las autoridades y organizaciones científicas han recurrido al traslado preventivo de corales a instalaciones protegidas frente al calor marino, una estrategia que busca conservar ejemplares valiosos durante períodos de temperaturas peligrosas.

Los resultados del nuevo experimento sugieren que, en el futuro, determinadas instalaciones de conservación podrían explorar métodos para favorecer el intercambio de simbiontes entre fragmentos compatibles.

Sin embargo, los investigadores advierten que todavía no existe una técnica lista para aplicarse a gran escala en arrecifes naturales.

La compatibilidad genética limita su aplicación inmediata

Una de las principales restricciones del procedimiento es que la recuperación observada dependió del contacto entre fragmentos genéticamente idénticos.

En la naturaleza, los corales de una misma especie no necesariamente comparten la composición genética requerida para fusionar sus tejidos.

Por esa razón, no sería suficiente colocar cualquier coral sano junto a otro blanqueado para reproducir los resultados del laboratorio.

Los investigadores consideran poco práctico localizar y proporcionar un fragmento sano genéticamente compatible para cada coral afectado en grandes extensiones de arrecifes.

Además, los experimentos se realizaron bajo condiciones controladas, por lo que todavía deben investigarse los efectos de factores presentes en el océano, como las corrientes, las variaciones térmicas, los microorganismos ambientales y la competencia entre especies.

La investigación tampoco demuestra que el procedimiento permita evitar nuevos episodios de blanqueamiento si persisten las temperaturas oceánicas elevadas.

Estas limitaciones son importantes porque la restauración de los arrecifes requiere actuar sobre múltiples presiones ambientales, entre ellas el calentamiento, la contaminación, las enfermedades y la acidificación del agua marina.

La combinación de temperaturas elevadas y acidificación oceánica puede afectar simultáneamente el metabolismo y la capacidad de calcificación de numerosos organismos marinos, incluidos los corales.

Por tanto, acelerar la recuperación de los simbiontes representa una posible herramienta complementaria, pero no sustituye las medidas necesarias para reducir las presiones que deterioran estos ecosistemas.

Los científicos estudiarán cómo transferir algas sin unir corales

El siguiente objetivo del equipo de Stanford consiste en investigar mecanismos capaces de introducir algas beneficiosas en corales blanqueados sin necesidad de mantenerlos físicamente conectados con fragmentos sanos.

Una de las posibilidades consiste en obtener y conservar poblaciones de algas simbióticas procedentes de corales saludables antes de que ocurran episodios de calor extremo.

Posteriormente, esos microorganismos podrían utilizarse en procedimientos experimentales destinados a favorecer la recuperación de colonias afectadas.

Los investigadores deberán determinar si es posible transferir cantidades suficientes de algas mediante otros métodos y comprobar si los microorganismos pueden establecerse y multiplicarse dentro de los tejidos dañados.

También será necesario evaluar qué especies de coral responden favorablemente y si existen diferencias importantes entre sus comunidades simbióticas.

El trabajo de Collins, Palumbi, Fiorenza Micheli y sus colaboradores aporta una base experimental para desarrollar esas investigaciones.

La principal novedad es haber demostrado que un coral gravemente blanqueado puede recuperar rápidamente sus simbiontes y su estado de salud cuando recibe algas de un organismo compatible.

El estudio también revela que la multiplicación de esas algas dentro del coral afectado puede ser mucho más rápida de lo observado habitualmente en ambientes naturales.

Los resultados abren una nueva línea de investigación para la conservación marina, aunque su utilización fuera del laboratorio dependerá de comprobar la eficacia, seguridad y viabilidad de métodos que puedan aplicarse a diferentes especies y condiciones ambientales.

Fuentes referenciales:
Universidad de Stanford — Stanford scientists discover a way to reverse coral bleaching at record speed (14 de octubre de 2026)
Science Advances — Rapid coral bleaching recovery via symbiont transfer from healthy corals (2026)