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Miércoles, 1 de julio de 2026

Panorama Planetario

Panel de control del sistema Tierra: temperatura, océanos, atmósfera, hielo, incendios, sequías y extremos.

Resumen ejecutivo

El sistema Tierra entra en julio con una señal dominante: el calor acumulado en atmósfera y océanos sigue amplificando riesgos ambientales regionales. Copernicus informó que mayo de 2026 fue el segundo mayo más cálido registrado a escala global, con temperaturas muy elevadas tanto en superficie terrestre como marina. NOAA aún no ha publicado el informe global de junio —su salida está prevista para el 9 de julio—, por lo que la lectura actual combina los boletines disponibles de mayo, reportes recientes de calor extremo en Europa y alertas hidrológicas y de sequía observadas por organismos climáticos.

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Temperatura global

La señal térmica continúa por encima de los promedios recientes. Las olas de calor europeas de finales de junio muestran cómo el calentamiento de fondo convierte episodios regionales en eventos de mayor duración, mayor humedad nocturna y mayor impacto urbano.

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Océanos

Las temperaturas superficiales del mar se mantienen cerca de niveles récord en varias cuencas. Esta condición favorece mayor evaporación, lluvias intensas localizadas, estrés en ecosistemas marinos y cambios en la energía disponible para tormentas.

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CO₂ atmosférico

La concentración de dióxido de carbono continúa en niveles históricamente altos. La señal es estructural: más gases de efecto invernadero elevan la línea base térmica y hacen más probables eventos extremos de calor, sequía e inundación.

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Hielo polar

Copernicus reportó en mayo una extensión baja del hielo marino ártico, con anomalías destacadas en el norte del mar de Barents y Svalbard. En la Antártida también se observaron zonas con cobertura inferior al promedio.

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Incendios

El riesgo de incendios aumenta donde coinciden calor, vegetación seca y viento. El sudeste europeo ya registró focos durante la ola de calor, una advertencia temprana para bosques mediterráneos y zonas periurbanas.

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Sequías

FAO mantiene bajo vigilancia zonas vulnerables a sequía agrícola asociada a El Niño, especialmente en África, Asia, Centroamérica y el Caribe. El impacto se concentra en cultivos de secano, pasturas y disponibilidad de agua.

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Tormentas y extremos

Una atmósfera más cálida retiene más humedad y puede intensificar lluvias extremas. El riesgo no es uniforme: algunas regiones enfrentan déficit hídrico, mientras otras pueden sufrir inundaciones repentinas.

Señal planetaria destacada

La señal central es la combinación de océanos cálidos, calor continental y extremos hidrológicos. Esta mezcla aumenta la probabilidad de impactos encadenados: estrés térmico, incendios, presión sobre agua, deterioro de ecosistemas y mayor vulnerabilidad social en ciudades y zonas rurales.

Perspectiva para los próximos 7–14 días

La vigilancia debe concentrarse en la continuidad del calor en Europa y Norteamérica, la evolución del monzón asiático, la sequía agrícola en zonas vulnerables y la respuesta de océanos cálidos sobre tormentas regionales. Para lectores, técnicos y gestores, la lectura práctica es clara: el clima extremo ya no debe observarse como episodio aislado, sino como una señal acumulativa del sistema Tierra.

Fuentes: Copernicus Climate Change Service, NOAA Global Climate Reports, FAO, Reuters, Financial Times.

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Impulsando el Día Mundial ‘One Health’: nos va la vida en ello

Jesús Pérez Gil, Universidad Complutense de Madrid and Franz Peters, Instituto de Ciencias del Mar (ICM-CSIC)


Este 3 de noviembre se celebra el Día Mundial One Health o, en español, “Una Sola Salud”. Es una oportunidad para hacer a todos conscientes de que la salud global requiere un cuidado a múltiples niveles, muchos de ellos preventivos, y en todos los casos multidisciplinares.

Uno de los mayores impactos son los efectos del cambio climático en nuestra salud. Los daños que causan las altas temperaturas en la salud de las personas más vulnerables es lo más visible del “iceberg”, pero hay mucho más.

Una sola salud

El enfoque One Health o “Una Sola Salud” advierte que hay que abordar la salud de un modo integral. Los humanos no somos piezas aisladas en el entorno que habitamos. No somos burbujas, ni iglús, todo nos afecta.

Muchos de los problemas y desafíos más severos tienen que ver con cuestiones que se inician o extienden desde o hacia la salud animal. Las especies que nos sirven para producir alimentos, nuestras mascotas, y las especies silvestres integradas en todos los ecosistemas interaccionan de múltiples modos con los seres humanos, y esa interacción se proyecta de forma global sobre el medio ambiente y el planeta en su conjunto. No somos islas.

La conexión animal-humano

La epidemia de covid-19 que todos tenemos presente fue un claro ejemplo de esta interacción. Se trata de una zoonosis, es decir, una enfermedad transmitida por un patógeno que salta entre diferentes especies animales y el hombre.

En el caso de la covid-19, aun se está debatiendo cuál fue la especie animal original. Pero es solo un ejemplo de múltiples enfermedades zoonóticas que han afectado a la salud humana a lo largo de la historia, incluyendo las recientes encefalopatía bovina espongiforme (el mal de las “vacas locas”), el síndrome respiratorio agudo severo (SARS-Cov-1), el ébola, la gripe aviar, el síndrome respiratorio del oriente medio (MERS) y otras.

Lejos de culpabilizar a los animales silvestres, se sabe que cuando un virus puede infectar a múltiples especies, su efecto es menos devastador que cuando sólo hay una especie huésped. Por desgracia, la reducción de hábitats, la agricultura, la ganadería y el cambio climático están produciendo la extinción de muchas especies, generando una pérdida de diversidad.

Los diferentes ecosistemas empobrecidos son mucho menos adaptables a condiciones cambiantes, y menos capaces de absorber y amortiguar el impacto de factores diversos. El hacinamiento humano y de los animales estabulados, el aumento significativo de animales de compañía y la alta movilidad global de las personas, animales y mercancías acaban configurando un cóctel perfecto para futuras pandemias.

Cambio climático

Pero la visión One Health abarca mucho más.

Las evidencias científicas son incontestables: llevamos años, décadas, registrando de forma progresiva un incremento sostenido de la temperatura media del planeta. Cada año registramos récords de temperaturas en múltiples localidades, en invierno y en verano, en el hemisferio norte y el sur.

La temperatura media de los océanos es más alta que nunca, lo cual parece estar alterando la dinámica de sus corrientes y flujos de materia y vida. El hielo de los casquetes polares, y también el de los glaciares de nuestras montañas, no deja de retroceder, o incluso de desaparecer.

Hay un amplio acuerdo en que la salud del planeta está comprometida, y que la actividad humana durante el último siglo, incluyendo el gasto masivo de combustibles fósiles y la liberación de CO₂ a la atmósfera, tiene mucho que ver en ello. La alteración dramática del equilibrio de energía, agua y recursos está ya suponiendo un impacto muy importante sobre la sostenibilidad de los ecosistemas que compromete el futuro cercano de muchas especies, y también de la sociedad humana tal y como la conocemos.

Impacto del cambio climático en salud

Uno de los mayores impactos que quizá de forma imperceptible para todos estamos empezando a sentir tiene que ver con los efectos del cambio climático en nuestra salud. En 2024, casi 63 000 personas de 32 países europeos murieron a causa del exceso de calor.

Estas muertes de las personas más vulnerables son solo la punta del iceberg, pues el efecto del cambio climático es mucho mayor para la salud de las personas, de los animales y del medio ambiente.

Este cambio climático promueve que patógenos y vectores de patógenos extiendan su distribución hacia latitudes más altas y que sus ciclos de vida se aceleren, con lo cual se extienden muchas enfermedades hasta alcanzar regiones donde antes no existían. Por ejemplo, acaba de notificarse la detección por primera vez de mosquitos en Islandia, un lugar donde hasta ahora eran desconocidos, asociada a récords de temperaturas.

También provoca cambios en el ciclo del agua, aumentando la temperatura, aumentando el nivel del mar y cambiando regímenes hídricos que causan grandes lluvias torrenciales con mayor intensidad y frecuencia, como las que acontecieron hace aproximadamente un año en el levante español, con sus tristes consecuencias. Más de 230 muertos en un sólo episodio. Un año después, volvemos a recibir noticias de danas en el litoral levantino casi cada día.

El cambio climático también causa el desplazamiento de poblaciones a consecuencia de la desertificación, la falta de agua o la pérdida de recursos, lo que conlleva un empeoramiento de las condiciones higiénicas y socioeconómicas de los pueblos, redundando de forma inmediata en su salud. Peor alimentación, peor entorno, menores oportunidades de desarrollo generan sin duda peor salud y tensionan los sistemas sociosanitarios.

Impulsemos One Health

Necesitamos que las estructuras que gestionan las condiciones de salud de nuestra sociedad incorporen esta visión, que debe ser también altamente cooperativa.

El enfoque One Health se centra sobre todo en mantener un equilibrio entre la salud de las personas, de los animales y del medioambiente, basado intrínsecamente en la prevención. Organismos como el Banco Mundial ya ponen de relieve datos económicos enfatizando que los gastos en prevención son sólo del 10 % respecto a los beneficios económicos que conllevan. La mitad del PIB mundial depende de la naturaleza, y los ecosistemas sanos sustentan alrededor del 40 % de los empleos a escala mundial. Es decir, que el enfoque One Health, además de mejorar nuestra salud, también garantiza el mantenimiento de nuestros sistemas económicos.

Médicos, farmacéuticos, veterinarios, biólogos, enfermeros, psicólogos, sociólogos deben trabajar juntos para adelantarse y prevenir el impacto de tantos factores sobre la salud.

Las normas, las leyes, las políticas, deben incorporar este abordaje para garantizar mejor calidad del agua, del aire, ciudades mejores, más amigables y más sostenibles, o un seguimiento más eficiente de las condiciones ambientales que producen mayor impacto en nuestra salud.


Además de los firmantes, han participado en este artículo Rita de la Plaza (Tesorera del Consejo General de Colegios Farmacéuticos) y Miquel Molins (Secretario del Consejo General de Colegios Oficiales de Veterinarios). Ambos son miembros, como los firmantes, de la Directiva de la Plataforma One Health de España.


Jesús Pérez Gil, Catedrático de Universidad, Dpto. Bioquímica y Biología Molecular, Facultad de Ciencias Biológicas, Universidad Complutense de Madrid and Franz Peters, Investigador Científico en Ciencias Marinas, Instituto de Ciencias del Mar (ICM-CSIC)

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.