La Universidad Victoria de Wellington advierte que el posible enfriamiento costero puede coexistir con episodios extremos, mientras el pronóstico oficial anticipa un predominio de vientos del oeste.
Redacción: Redacción Noticias de la Tierra
Editor: Eduardo Schmitz
El intenso episodio de El Niño de 2026 exige vigilar las aguas de Nueva Zelanda sin dar por asegurado un enfriamiento protector para sus ecosistemas. En un análisis divulgado el 8 de octubre, la Universidad Victoria de Wellington explica que las respuestas oceánicas locales pueden apartarse del patrón habitual y que las olas de calor marinas siguen siendo posibles.
La advertencia distingue dos escalas: la evolución del Pacífico tropical y las condiciones alrededor del archipiélago. Una señal climática de gran intensidad no permite anticipar por sí sola la temperatura ni los efectos ecológicos de cada tramo de costa.
El pronóstico oficial mantiene incertidumbres regionales
El informe de Earth Sciences New Zealand para octubre-diciembre de 2026 confirma condiciones muy fuertes de El Niño y prevé que continúen intensificándose. Para Nueva Zelanda, anticipa más circulación del oeste, mayor intensidad del viento y condiciones potencialmente secas y cálidas en las regiones orientales.
Sin embargo, el organismo señala que otros procesos atmosféricos pueden modificar temporalmente ese patrón. Una fase positiva del Modo Anular del Sur puede contrarrestar parte de la circulación asociada a El Niño. También siguen siendo posibles episodios de viento del norte con lluvias intensas.
Estas previsiones describen tendencias estacionales, no una secuencia meteorológica garantizada. La vigilancia del fenómeno incorpora distintas variables oceánicas, entre ellas las señales de salinidad superficial que complementan las mediciones de temperatura del Pacífico.
El afloramiento puede favorecer la productividad costera
El análisis universitario indica que El Niño suele favorecer aguas superficiales algo más frías alrededor de Nueva Zelanda. Además, los vientos persistentes del oeste pueden reforzar el afloramiento costero y aportar nutrientes al fitoplancton y las algas.
También identifica un riesgo diferente: las lluvias y la escorrentía pueden transportar sedimentos hacia el litoral desde cuencas intervenidas. La sedimentación reduce la disponibilidad de luz y afecta a organismos del fondo y especies filtradoras. Por tanto, un cambio favorable en la temperatura no garantiza mejores condiciones para toda la comunidad marina.
El antecedente del mar de Tasmania obliga a vigilar el calor
Un estudio publicado en Nature Communications documentó una ola de calor marina de 251 días durante 2015-2016, coincidente con un fuerte El Niño. El episodio analizado ocurrió frente al sureste de Australia, en el mar de Tasmania, y alcanzó una intensidad máxima de 2,9 °C por encima de la climatología.
La investigación atribuyó gran parte del calentamiento anómalo al transporte y la acumulación de calor vinculados con la corriente de Australia Oriental. Registró enfermedades en moluscos cultivados, mortalidad de moluscos silvestres y presencia de especies fuera de sus áreas habituales. Ese antecedente muestra que la circulación regional puede producir calor extremo durante El Niño.
Los efectos sobre organismos inmóviles y hábitats costeros forman parte de los riesgos de las olas de calor marinas para los ecosistemas oceánicos. Además, las conexiones entre atmósfera y mar incluyen mecanismos específicos, como los estudiados en la relación entre ríos atmosféricos y episodios de calentamiento marino, cuyos resultados corresponden a otras regiones y no constituyen un pronóstico para Nueva Zelanda.
La Universidad Victoria de Wellington propone una gestión adaptativa apoyada en observaciones y en el conocimiento maorí. La prioridad es ajustar las decisiones a las condiciones medidas, especialmente cuando los extremos locales no coincidan con la tendencia estacional esperada.
Fuentes referenciales:
Universidad Victoria de Wellington: análisis sobre El Niño y las condiciones oceánicas de Nueva Zelanda, reproducido en Phys.org
Earth Sciences New Zealand: pronóstico climático de octubre-diciembre de 2026
Nature Communications: investigación sobre la ola de calor del mar de Tasmania de 2015-2016




