Las aguas excepcionalmente cálidas del Pacífico favorecen la presencia de atunes, dorados y otras especies poco habituales en el sur del estado, mientras los científicos observan cambios en su distribución marina.
Redacción: Redacción Noticias de la Tierra
Editor: Karem Díaz S.
Las aguas inusualmente cálidas del océano Pacífico están modificando la distribución de diversas especies marinas frente al sur de California, Estados Unidos. Durante 2026, la combinación de un episodio intenso de El Niño y una extensa anomalía térmica oceánica ha favorecido la aparición de peces propios de regiones más cálidas, entre ellos atunes, dorados y petos, además de otros animales marinos observados en zonas donde su presencia suele ser menos frecuente.
El fenómeno ha adquirido especial visibilidad en el condado de Orange, donde algunas embarcaciones dedicadas a la pesca recreativa registraron un incremento considerable de las capturas de atún de aleta amarilla. Sin embargo, los especialistas advierten que los cambios en la distribución de las especies no implican necesariamente un aumento equivalente de sus poblaciones ni garantizan que las condiciones favorables para la pesca se mantengan.
Las observaciones fueron documentadas durante octubre por especialistas de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), autoridades pesqueras de California y operadores de embarcaciones recreativas.
El episodio ofrece una oportunidad para estudiar cómo responden los organismos marinos a las variaciones de temperatura, especialmente cuando una alteración climática de gran escala coincide con el calentamiento regional de la superficie del mar.
Las aguas cálidas amplían temporalmente el hábitat de especies tropicales
El Niño constituye la fase cálida del fenómeno climático conocido como El Niño-Oscilación del Sur. Se caracteriza por el calentamiento anómalo de las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial central y oriental, acompañado de cambios en la circulación atmosférica y oceánica.
Sus efectos pueden extenderse mucho más allá de los trópicos. Las modificaciones de las corrientes, los vientos y las temperaturas superficiales influyen sobre los ecosistemas marinos y sobre la distribución de especies sensibles a las condiciones ambientales.
En California, las condiciones actuales se han combinado con una masa de agua cálida que comenzó a desarrollarse frente a la costa a principios de 2026.
La coincidencia de ambos procesos ha generado un ambiente temporalmente favorable para peces que normalmente se encuentran con mayor frecuencia en latitudes inferiores.
Entre las especies registradas figuran el atún bala, el atún de aleta amarilla, el dorado o mahi-mahi y el peto, conocido internacionalmente como wahoo.
También se han comunicado observaciones de tiburones martillo, tiburones ballena y rayas diablo en distintos sectores del litoral meridional.
Owyn Snodgrass, biólogo pesquero de la NOAA, explicó que algunos de los peces observados normalmente estarían asociados con aguas próximas a Cabo San Lucas, en México. La presencia de estos organismos más al norte refleja un desplazamiento de las condiciones ambientales que delimitan sus áreas habituales de distribución.
La llegada de fauna de aguas cálidas no significa que todas estas especies hayan establecido poblaciones permanentes en California. Algunas pueden permanecer únicamente mientras las temperaturas y la disponibilidad de alimento resulten favorables.
Las capturas de atún aumentan, pero no alcanzan los máximos históricos
Los registros de pesca recreativa ilustran la magnitud de los cambios observados durante la temporada.
La flota de Dana Wharf Sportfishing and Whale Watching, que opera desde Dana Point, pasó de registrar dos atunes de aleta amarilla durante la temporada anterior a superar los 5.800 ejemplares en 2026.
Las embarcaciones de la empresa también acumularon más de 150 dorados, una especie apreciada por los pescadores deportivos y asociada habitualmente con aguas templadas y tropicales.
El incremento resulta notable respecto al año anterior, pero los datos de toda la costa muestran un panorama menos extraordinario que el sugerido por algunas publicaciones difundidas en redes sociales.
Según registros del Departamento de Pesca y Vida Silvestre de California examinados por especialistas, hasta finales de septiembre de 2026 se habían contabilizado 10.980 atunes de aleta amarilla y 2.440 barriletes capturados por pasajeros de embarcaciones recreativas.
En el mismo período de 2014, las cifras habían alcanzado 101.610 atunes de aleta amarilla y 9.200 barriletes.
Durante 2015 se registraron 88.590 atunes de aleta amarilla y 17.950 barriletes.
Las diferencias muestran que, pese al aumento de especies tropicales durante 2026, las capturas todavía permanecen muy por debajo de las registradas durante la intensa anomalía cálida marina de 2014 y 2015.
La comparación también exige considerar el esfuerzo pesquero. Un menor número de salidas puede reducir las capturas totales incluso cuando determinadas especies están presentes en cantidades apreciables.
La temperatura modifica las rutas de alimentación de los peces
La distribución de los peces marinos está relacionada con diversos factores ambientales, entre ellos la temperatura, la concentración de oxígeno, la disponibilidad de presas y las características de las corrientes oceánicas.
Cuando las condiciones cambian, algunas especies pueden desplazarse siguiendo masas de agua que mantienen temperaturas adecuadas para sus necesidades fisiológicas.
En el caso de los peces pelágicos, que viven principalmente en la columna de agua y realizan desplazamientos amplios, estas variaciones pueden traducirse en cambios rápidos de localización.
Los atunes, por ejemplo, son nadadores activos capaces de recorrer grandes distancias y localizar áreas donde encuentran alimento.
Los dorados también suelen relacionarse con aguas cálidas y con estructuras flotantes, como acumulaciones de algas, que pueden concentrar pequeños peces y otros organismos.
Durante una salida de pesca frente al condado de Orange, los tripulantes del Dana Pride localizaron atunes de aleta amarilla cerca de una acumulación de algas flotantes.
Los peces nadaban aproximadamente entre 12 y 15 metros de profundidad, en un sector donde también se encontraban otras embarcaciones.
La actividad de captura disminuyó poco después. El capitán consideró posible que los atunes hubieran estado alimentándose de cangrejos pelágicos, organismos cuya presencia también se ha visto favorecida por las condiciones cálidas.
Este tipo de observaciones ilustra cómo una variación ambiental puede afectar simultáneamente a diferentes componentes de la red alimentaria.
La presencia de nuevas especies no equivale a una recuperación del ecosistema
El desplazamiento de organismos hacia nuevas regiones puede producir cambios importantes en las relaciones ecológicas.
La aparición temporal de depredadores procedentes de aguas cálidas puede modificar la presión sobre determinadas presas, mientras que las especies residentes pueden experimentar cambios en la disponibilidad de alimento o en la competencia por recursos.
Sin embargo, la observación de un mayor número de especies tropicales no permite concluir que el ecosistema sea más saludable o que exista una recuperación general de la biodiversidad.
La biodiversidad marina depende de numerosos factores, incluidos la estabilidad de los hábitats, las relaciones entre especies y la capacidad de las poblaciones para reproducirse y mantenerse a largo plazo.
Una anomalía térmica puede favorecer temporalmente a determinados organismos y perjudicar simultáneamente a otros.
Además, las especies adaptadas a aguas frías pueden experimentar dificultades cuando las temperaturas superan los rangos que habitualmente ocupan.
Los cambios en la distribución marina representan, por tanto, una respuesta ecológica compleja y no un beneficio uniforme para todos los organismos.
Las anomalías térmicas pueden alterar las redes alimentarias
Las olas de calor marinas son períodos durante los cuales la temperatura del océano permanece anormalmente elevada respecto a las condiciones habituales de una región.
Estos episodios pueden durar semanas o meses y afectar procesos ecológicos como la productividad del plancton, la disponibilidad de nutrientes y las interacciones entre depredadores y presas.
En el Pacífico nororiental, la anomalía cálida de 2014 y 2015 produjo cambios ampliamente estudiados en los ecosistemas marinos y coincidió con desplazamientos de especies y alteraciones en distintas pesquerías.
Las condiciones de 2026 presentan algunas semejanzas, pero los especialistas advierten que las características oceanográficas no son idénticas.
Por ello, no puede suponerse que la presencia de aguas cálidas vaya a generar las mismas respuestas biológicas o los mismos volúmenes de capturas.
Lyall Bellquist, especialista en pesquerías que examinó los registros disponibles, señaló que la pesca de varias especies de aguas cálidas ha sido favorable durante esta temporada, aunque sin alcanzar el incremento masivo observado una década atrás.
Entre las posibles explicaciones mencionó una menor actividad de pesca en alta mar y condiciones oceánicas menos propicias para concentrar grandes cantidades de atún de aleta amarilla.
La distinción es importante porque las capturas dependen tanto de la presencia de peces como del número de embarcaciones, las jornadas realizadas y la facilidad para localizar los bancos.
Los avistamientos se extienden desde Orange hasta Malibú
La llegada de fauna tropical no se limita a las áreas frecuentadas por los pescadores.
Durante los últimos meses se han registrado observaciones de distintas especies en sectores costeros comprendidos entre el condado de Orange y Malibú.
Entre los animales identificados figuran tiburones martillo, tiburones ballena, rayas diablo y petos.
Algunas de estas especies realizan desplazamientos amplios y pueden aparecer ocasionalmente fuera de sus áreas de mayor abundancia.
Su observación durante una temporada cálida proporciona información sobre las condiciones oceánicas, aunque para determinar si existe un desplazamiento persistente de su distribución se necesitan registros sistemáticos durante varios años.
Los avistamientos ocasionales también pueden aumentar cuando existe mayor actividad de observación, presencia de embarcaciones o difusión de imágenes en redes sociales.
Por ese motivo, los investigadores distinguen entre la aparición documentada de una especie y los cambios confirmados en su abundancia.
El calentamiento del océano exige un seguimiento prolongado
La relación entre El Niño y las variaciones de temperatura del Pacífico está bien establecida, pero determinar qué parte de un cambio ecológico corresponde a la variabilidad natural y cuál se relaciona con el calentamiento climático de largo plazo requiere análisis adicionales.
El Niño es un fenómeno recurrente del sistema climático. El calentamiento global, en cambio, modifica las condiciones térmicas de fondo sobre las que se desarrollan estos episodios.
Cuando ambos procesos coinciden, las temperaturas observadas pueden alcanzar valores especialmente elevados, con consecuencias potenciales para los organismos marinos.
Los científicos utilizan mediciones satelitales, observaciones oceanográficas, registros de pesca y programas de seguimiento biológico para evaluar estas transformaciones.
La información permite examinar si las especies regresan a sus áreas habituales cuando disminuyen las temperaturas o si algunos desplazamientos se repiten con mayor frecuencia.
También ayuda a identificar posibles cambios en las zonas de alimentación y en las relaciones ecológicas entre especies residentes y visitantes.
En California, la presencia de fauna tropical durante 2026 representa una señal visible de la sensibilidad de los ecosistemas oceánicos a las condiciones térmicas.
Las capturas recreativas ofrecen información, pero tienen limitaciones
Los registros de pesca deportiva pueden aportar datos valiosos sobre la presencia de especies, especialmente cuando se mantienen durante períodos prolongados.
Sin embargo, no constituyen por sí solos una medición directa de la abundancia total de peces.
Las capturas pueden variar según el número de viajes, la experiencia de los pescadores, las condiciones meteorológicas, las restricciones operativas y la distribución de los bancos.
La información del Departamento de Pesca y Vida Silvestre de California también presenta limitaciones de publicación cuando una especie es registrada por un número muy reducido de embarcaciones.
Por esta razón, algunos períodos no permiten realizar comparaciones completas entre temporadas.
Los especialistas recomiendan interpretar los datos junto con observaciones oceanográficas y estudios biológicos independientes.
La combinación de diferentes fuentes permite distinguir mejor entre una concentración temporal de peces en determinadas zonas y un cambio más amplio en sus poblaciones.
El Pacífico californiano muestra cómo responde la fauna al clima
La temporada de 2026 ha reunido condiciones poco habituales: un episodio intenso de El Niño, aguas costeras anormalmente cálidas y una mayor presencia de especies asociadas con latitudes tropicales.
El resultado ha sido visible tanto en las capturas recreativas como en los avistamientos de fauna marina.
Sin embargo, las cifras disponibles muestran que el aumento de atunes y otras especies no alcanza los máximos registrados durante la anomalía cálida de 2014 y 2015.
Esta diferencia recuerda que los ecosistemas no responden de manera idéntica a todos los episodios de calentamiento oceánico.
La evolución de las temperaturas, la disponibilidad de alimento y las condiciones de circulación determinarán cuánto tiempo permanecen estas especies frente a California.
Para los científicos, el seguimiento de estos desplazamientos ofrece información relevante sobre la respuesta de la biodiversidad marina a las variaciones climáticas y sobre los desafíos que pueden enfrentar los ecosistemas del Pacífico en un océano cada vez más cálido.
Fuentes referenciales:
Los Angeles Times — El Niño shifts exotic sea creatures to Southern California’s coast
Infobae — El Niño lleva especies tropicales a California y dispara la pesca de atún




