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Noticias de la Tierra · Panel de control planetario

Panorama Planetario

Actualizado: 23 de agosto de 2026
Resumen ejecutivo. El sistema terrestre atraviesa el cierre del verano boreal bajo una combinación de calor persistente, océanos muy cálidos y un episodio fuerte de El Niño que continúa desarrollándose. La señal no implica que todos los territorios experimenten las mismas condiciones: mientras algunas regiones afrontan sequedad, incendios y estrés hídrico, otras reciben lluvias intensas y crecidas. La prioridad inmediata es convertir los pronósticos estacionales en alertas locales, protección sanitaria y gestión anticipada del agua.
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Temperatura global

Calor por encima de lo habitual

La señal térmica permanece elevada sobre grandes extensiones terrestres. La OMM anticipa un predominio casi global de temperaturas superiores a lo normal durante agosto–octubre, con impactos acumulativos sobre salud, cultivos, bosques, ciudades y demanda energética.

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Océanos

El Pacífico reorganiza el clima

El calentamiento del Pacífico ecuatorial asociado a El Niño está modificando la circulación atmosférica y los patrones de lluvia. Los mares cálidos también aumentan el contenido de humedad disponible para episodios de precipitación intensa y agravan el estrés térmico de ecosistemas marinos.

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CO₂ atmosférico

La presión de fondo continúa

Las concentraciones de dióxido de carbono permanecen en niveles históricamente altos. Aunque su variación diaria no determina un evento meteorológico concreto, esta acumulación intensifica el desequilibrio energético que favorece calentamiento, acidificación oceánica y extremos más severos.

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Hielo polar

Vigilancia en temporada crítica

El hielo marino del Ártico se aproxima a su mínimo estacional de septiembre. La extensión, el espesor y la distribución regional son indicadores complementarios: una cobertura reducida expone más océano oscuro, favorece la absorción solar y altera hábitats polares.

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Incendios

Combustibles secos y calor

Las zonas con vegetación desecada, baja humedad y viento mantienen condiciones favorables para incendios de rápida propagación. El humo puede recorrer grandes distancias, deteriorar la calidad del aire y afectar a personas que viven lejos de los frentes activos.

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Sequías

Déficits con efectos acumulados

El riesgo no depende únicamente de la lluvia reciente. La humedad del suelo, los caudales, las reservas y la demanda agrícola determinan la gravedad real. Las regiones expuestas a la señal seca de El Niño requieren seguimiento temprano y asignación prudente del agua.

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Fenómenos extremos

Lluvia intensa sobre territorios vulnerables

Una atmósfera más cálida puede contener mayor cantidad de vapor de agua. Cuando coinciden humedad, inestabilidad y sistemas persistentes, aumenta el potencial de precipitaciones torrenciales, inundaciones repentinas y deslizamientos, especialmente en cuencas urbanizadas o suelos saturados.

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Señal planetaria destacada

Un El Niño fuerte exige preparación diferenciada

La principal señal de escala planetaria es el fortalecimiento de El Niño durante agosto–octubre de 2026, acompañado por la posible formación de un dipolo positivo del océano Índico. No existe un efecto uniforme: cada país debe traducir la señal global mediante sus servicios meteorológicos, mapas de riesgo y condiciones locales. La información estacional ofrece una ventana para proteger embalses, agricultura, salud pública, costas e infraestructuras antes de que los impactos se materialicen.

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Perspectiva 7–14 días

Atención a extremos simultáneos

Durante las próximas dos semanas conviene vigilar olas de calor tardías, riesgo de incendios, lluvias concentradas y ciclones tropicales en las cuencas activas. La escala temporal de este panel no sustituye los avisos oficiales de corto plazo.

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Estudio de ecosistemas revela que cuanto mayor es el estrés ambiental, menor es la resistencia al cambio global

Open forest in New South Wales, Australia. Photograph by Manuel Delgado Baquerizo. Credit: Manuel Delgado Baquerizo

Un estudio internacional liderado por el Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Sevilla (IRNAS-CSIC), del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CISC), ha demostrado que a medida que aumenta el número de factores de cambio global, los ecosistemas terrestres se vuelven más sensibles a los impactos del cambio global.


por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas


Los resultados, publicados en la revista Nature Geoscience , muestran que la resistencia de nuestros ecosistemas al cambio global disminuye significativamente a medida que aumenta el número de estresores ambientales, especialmente cuando este estrés se mantiene en el tiempo.

A esta conclusión ha llegado el Laboratorio de Biodiversidad y Funcionamiento de Ecosistemas (BioFunLab) del IRNAS-CSIC tras analizar 1.023 experimentos de cambio global en todo el mundo en colaboración con 10 instituciones internacionales, entre ellas el Centro Alemán de Investigación Integrativa de la Biodiversidad (iDiv) Halle-Jena-Leipzig, la Universidad de Alicante, la Northeast China Forestry University, el Massachusetts Institute of Technology (MIT) en EE.UU. y la Universidad de Nueva Gales del Sur en Australia.

“Los ecosistemas terrestres están sujetos a una miríada de factores de cambio climático y degradación ambiental, entre los que se incluyen el calentamiento global , los procesos de sequía, la contaminación atmosférica, los incendios o el sobrepastoreo entre muchos otros. Sabemos que estos factores de cambio global impactan en la capacidad de nuestros ecosistemas para proporcionar servicios como el secuestro de carbono o la fertilidad del suelo que son claves en la lucha contra el cambio climático y en la producción de alimentos.

«Lo que no sabíamos es cómo un aumento en el número de factores de cambio global afecta la capacidad de los ecosistemas para resistir este cambio global», explica Manuel Delgado Baquerizo, líder de BioFunLab y autor principal del artículo.

«Nuestras investigaciones muestran que a medida que aumenta el número de factores de cambio global a los que sometemos a nuestros ecosistemas, éstos se vuelven cada vez más sensibles y reducen su capacidad natural para resistir los impactos de las perturbaciones ambientales».

Cuanto mayor sea el estrés ambiental, menor será la resistencia al cambio global
El experimento de cambio global de Jasper Ridge, realizado durante 15 años, muestra que el aumento de la cantidad de factores de cambio global erosiona la resistencia de los servicios ecosistémicos clave (es decir, la producción vegetal) con el tiempo. Crédito: Nature Geoscience (2024). DOI: 10.1038/s41561-024-01518-x

El estudio también demuestra que los efectos continuos del cambio global sobre los ecosistemas terrestres contribuyen a reducir la capacidad natural de los ecosistemas para soportar un aumento en el número de factores globales de cambio. Esta conclusión se alcanzó tras analizar 15 años de datos de un experimento realizado en Estados Unidos sobre los impactos de múltiples factores de cambio global sobre servicios ecosistémicos tan importantes como la producción primaria.

“Nuestros resultados muestran que la exposición prolongada a múltiples factores del cambio global, como el aumento del CO2 y el calentamiento, disminuye gradualmente la capacidad de los ecosistemas para mantener servicios esenciales como la productividad primaria. Esto es crucial para entender las limitaciones a las que nos enfrentaremos en recursos vitales como el agua y el nitrógeno”, explica Emilio Guirado, coautor del trabajo de la Universidad de Alicante.

«Nuestro estudio demuestra que el aumento de los factores de cambio globales reducirá significativamente la resiliencia de los ecosistemas al cambio global. Sin embargo, este efecto es mucho más pronunciado en la capacidad de los ecosistemas para proporcionarnos servicios ecosistémicos que en la biodiversidad de nuestros ecosistemas», explica Guiyao Zhou, autor principal del artículo y miembro del BioFunLab.

«Estos hallazgos muestran que la sostenibilidad de nuestros ecosistemas depende de la reducción del número de factores de cambio globales asociados con la actividad humana», concluye Zhou.

Más información: Guiyao Zhou et al, La resistencia de los servicios ecosistémicos al cambio global se ve debilitada por el aumento del número de factores de estrés ambientales, Nature Geoscience (2024). DOI: 10.1038/s41561-024-01518-x . www.nature.com/articles/s41561-024-01518-x