Un informe internacional publicado en BioScience advierte que siete de los 16 indicadores climáticos analizados alcanzan valores extremos récord, aunque también identifica avances en energías renovables y almacenamiento eléctrico
Redacción: Redacción Noticias de la Tierra
Editor: Karem Díaz S.
El sistema climático de la Tierra presenta señales cada vez más preocupantes de inestabilidad. Un equipo internacional de investigadores encabezado por científicos de la Universidad Estatal de Oregón, en Estados Unidos, ha publicado una nueva evaluación de los principales indicadores ambientales del planeta y advierte que varios de ellos muestran cambios acelerados o valores extremos sin precedentes en sus respectivos registros. El informe, publicado el 14 de octubre de 2026 en la revista científica BioScience, también identifica avances en la transformación de los sistemas energéticos, aunque considera que todavía son insuficientes para estabilizar el clima.
La investigación, titulada The 2026 state of the climate report: challenges and opportunities, constituye la séptima entrega de una serie de evaluaciones anuales destinadas a examinar los principales signos vitales del planeta. Sus autores analizaron 16 indicadores relacionados con el sistema climático y encontraron que siete se encuentran actualmente en niveles extremos récord.
Los resultados muestran que el calentamiento global no se manifiesta únicamente mediante el aumento de la temperatura atmosférica. También está relacionado con transformaciones en los océanos, modificaciones de los ciclos naturales y procesos que pueden reforzarse mutuamente.
El informe distingue entre dos tendencias simultáneas: el deterioro de diversos indicadores físicos del clima y la aparición de cambios sociales y tecnológicos que podrían contribuir a reducir los riesgos futuros si se desarrollan con suficiente rapidez.
Siete indicadores climáticos alcanzan valores extremos
Los investigadores utilizaron una selección de indicadores para examinar la evolución reciente del sistema terrestre y de las actividades humanas que influyen sobre él.
De los 16 indicadores climáticos considerados, siete registran valores extremos. Otros presentan tendencias desfavorables, aceleraciones o modificaciones abruptas que incrementan la preocupación científica por la estabilidad del sistema.
La importancia de estos resultados no depende exclusivamente de que una variable alcance un nuevo récord. También importa la velocidad con la que cambia y su interacción con otros componentes del planeta.
Los océanos, por ejemplo, absorben una parte considerable del exceso de energía acumulado en el sistema climático. El aumento de su temperatura puede modificar la circulación marina, intensificar determinados fenómenos extremos y afectar los ecosistemas.
Esta acumulación de energía ha sido examinada mediante mediciones satelitales y observaciones de las boyas Argo, que permiten estudiar cómo se distribuye el calentamiento entre las principales cuencas oceánicas.
El nuevo informe plantea que la combinación de tendencias extremas merece especial atención porque algunos procesos pueden amplificar los efectos de otros, dificultando la recuperación de determinadas condiciones ambientales.
El dióxido de carbono alcanza una concentración de 428 partes por millón
Uno de los datos destacados por los investigadores es la concentración atmosférica de dióxido de carbono, situada en 428 partes por millón según el valor utilizado en el informe.
Los autores señalan que esta concentración supera los niveles registrados durante aproximadamente los últimos dos millones de años y representa un aumento cercano al 50 % respecto a la situación anterior a la industrialización.
El dióxido de carbono es uno de los principales gases responsables del calentamiento provocado por las actividades humanas. Su acumulación modifica el balance energético terrestre al dificultar la salida de parte de la radiación infrarroja emitida por la superficie del planeta.
La investigación identifica la combustión de carbón, petróleo y gas como uno de los factores dominantes de las alteraciones climáticas actuales.
El informe también señala que julio de 2026 fue el mes de julio más cálido registrado en los Estados Unidos continentales y que las temperaturas oceánicas globales alcanzaron valores récord durante ese mismo mes.
Estos datos se incorporan a una tendencia de calentamiento marino que ya había quedado reflejada en los registros de temperaturas excepcionalmente elevadas de los océanos, obtenidos mediante observaciones instrumentales y sistemas de seguimiento climático.
La persistencia de concentraciones elevadas de gases de efecto invernadero significa que las modificaciones del sistema climático pueden continuar incluso cuando algunos indicadores sociales, como la adopción de energías renovables, muestran avances.
Los puntos de inflexión preocupan a los investigadores
Uno de los aspectos centrales del informe es el riesgo de que determinados componentes del sistema terrestre se aproximen a umbrales críticos conocidos como puntos de inflexión climática.
Estos umbrales representan condiciones a partir de las cuales un sistema puede experimentar cambios importantes en su funcionamiento. Dependiendo del proceso, las transformaciones pueden resultar difíciles de revertir y mantenerse durante períodos prolongados.
Los investigadores advierten que las interacciones entre distintos procesos físicos y ecológicos pueden aumentar la probabilidad de superar algunos de esos límites.
Entre los componentes que requieren seguimiento se encuentran las grandes masas de hielo, la circulación oceánica y determinados ecosistemas terrestres.
El comportamiento del hielo polar constituye un ejemplo de la complejidad de estas relaciones. Una investigación sobre la influencia del clima tropical en el deshielo del Ártico mostró cómo fenómenos originados a miles de kilómetros pueden modificar las condiciones del hielo marino en regiones polares.
Sin embargo, la existencia de señales de inestabilidad no significa que todos los puntos de inflexión posibles ya se hayan superado. El informe advierte sobre un aumento de los riesgos y sobre la necesidad de comprender mejor los mecanismos que pueden provocar cambios abruptos.
Los fenómenos extremos interactúan con otros problemas ambientales
La evaluación también examina las consecuencias de un clima cada vez más alterado para los sistemas naturales y las sociedades humanas.
Los autores señalan que el calor extremo, las inundaciones, las sequías, las tormentas intensas y los incendios forestales forman parte de un contexto climático en transformación.
Estos fenómenos pueden coincidir con problemas de disponibilidad de agua, degradación de ecosistemas y pérdida de biodiversidad, aumentando la vulnerabilidad de numerosas regiones.
El informe destaca que los efectos del cambio climático no se distribuyen de manera uniforme. Las comunidades que históricamente han contribuido menos a las emisiones de gases de efecto invernadero pueden encontrarse entre las más expuestas a sus consecuencias.
La situación resulta especialmente delicada en determinados países del Sur Global y en pequeños Estados insulares, donde la exposición a fenómenos extremos se combina en ocasiones con limitaciones económicas e infraestructurales.
En los océanos, el calentamiento también puede afectar la distribución y las características de numerosas especies. Investigaciones recientes han analizado los posibles cambios en el tamaño corporal de miles de organismos marinos bajo diferentes escenarios de temperatura.
Estas investigaciones no forman parte necesariamente del conjunto de indicadores del nuevo informe, pero permiten comprender algunas de las consecuencias ecológicas relacionadas con el calentamiento.
Las energías renovables ofrecen señales positivas, pero insuficientes
A pesar de las tendencias climáticas desfavorables, los investigadores identifican avances en la expansión de las fuentes de electricidad bajas en carbono y en el desarrollo de tecnologías de almacenamiento energético.
Según el informe, aproximadamente el 43 % de la electricidad mundial procede ya de fuentes consideradas bajas en carbono.
Christopher Wolf, coautor principal del trabajo y científico vinculado a Terrestrial Ecosystems Research Associates, considera que esta evolución podría reflejar el inicio de una etapa caracterizada por una mayor electrificación de las actividades económicas.
La expansión de las energías renovables y de las baterías puede facilitar la sustitución progresiva de tecnologías basadas en combustibles fósiles, especialmente en sectores donde la electricidad puede utilizarse directamente.
No obstante, los autores advierten que el crecimiento de estas tecnologías todavía no ha conseguido revertir las tendencias generales de consumo de combustibles fósiles y emisiones.
Por esa razón, el informe no interpreta los avances energéticos como una estabilización ya alcanzada del sistema climático. Los presenta como oportunidades que requieren una expansión considerablemente más rápida.
La adaptación climática debe avanzar junto con la reducción de emisiones
Los científicos sostienen que reducir las emisiones continúa siendo una prioridad indispensable, pero también consideran necesario acelerar las medidas de adaptación frente a los cambios que ya se están produciendo.
Entre las actuaciones mencionadas se encuentran la reducción del calor en las ciudades, la restauración de humedales y manglares, la preparación ante incendios forestales y la conservación de los recursos hídricos.
También proponen fortalecer la resiliencia de los sistemas alimentarios y ampliar soluciones energéticas distribuidas, como la generación solar cercana a los lugares de consumo.
Estas medidas persiguen objetivos diferentes, aunque complementarios. La mitigación busca limitar las causas del calentamiento, mientras que la adaptación pretende reducir la exposición y la vulnerabilidad frente a sus efectos.
La restauración de humedales y manglares, por ejemplo, puede contribuir a la protección de determinados ecosistemas costeros y favorecer funciones ecológicas importantes. Sin embargo, su eficacia depende de las condiciones locales y de la magnitud de las amenazas ambientales.
Los investigadores insisten en que ninguna medida aislada resulta suficiente para responder a todos los riesgos identificados.
El informe reclama transformaciones profundas en la sociedad
La investigación plantea que la estabilización del clima requiere cambios que van más allá de la sustitución de unas tecnologías energéticas por otras.
Los autores mencionan la necesidad de transformar los patrones de consumo, los sistemas alimentarios, las prioridades económicas y las estructuras de gobernanza, al mismo tiempo que se protege la biodiversidad.
William Ripple, profesor emérito de la Facultad de Silvicultura de la Universidad Estatal de Oregón y uno de los principales responsables del estudio, considera que la rapidez de los cambios observados exige abandonar las estrategias que mantienen las tendencias actuales de emisiones.
La investigación también destaca el valor de herramientas de simulación como En-ROADS, utilizadas para explorar cómo distintas combinaciones de políticas públicas y transformaciones tecnológicas podrían influir en el calentamiento futuro.
Estos modelos permiten comparar escenarios y examinar posibles consecuencias de diferentes decisiones, pero sus resultados dependen de los supuestos utilizados y no deben interpretarse como predicciones exactas.
El informe concluye que las señales positivas identificadas en la transición energética representan oportunidades reales para modificar la trayectoria climática, aunque todavía existe una distancia considerable entre los avances actuales y la magnitud de los cambios necesarios.
La principal advertencia científica es que el sistema climático continúa mostrando signos de deterioro mientras la respuesta humana avanza a un ritmo insuficiente. La evolución de los próximos años dependerá tanto de la reducción efectiva de las emisiones como de la capacidad de proteger los ecosistemas y preparar a las sociedades frente a riesgos ambientales cada vez más interconectados.
Fuentes referenciales:
BioScience — The 2026 state of the climate report: challenges and opportunities, estudio científico original, 14 de octubre de 2026
Universidad Estatal de Oregón — Comunicado oficial sobre el estado del clima en 2026
Europa Press — Información sobre el informe climático internacional, 14 de octubre de 2026




