Un estudio con más de 23.000 especies de moluscos proyecta reducciones corporales predominantes hacia 2100, aunque la respuesta variaría según el grupo animal y la cuenca oceánica
Redactor: Raúl Méndez C.
Editor: Karem Díaz S.
El calentamiento de los océanos podría reducir el tamaño corporal de numerosos animales marinos hacia finales de siglo, pero el cambio no ocurriría de manera uniforme. Una investigación encabezada por científicos de la Universidad de Luisiana, en Estados Unidos, proyecta que algunos grupos disminuirían mientras otros podrían crecer, dependiendo de su biología y de las condiciones ambientales de cada cuenca.
El estudio, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, examinó más de 23.000 especies de moluscos marinos, entre ellas almejas, ostras, caracoles, calamares, pulpos y quitones. Los investigadores utilizaron más de 2,79 millones de registros para relacionar el tamaño de estos animales con la temperatura, la disponibilidad de oxígeno y la productividad oceánica.
Posteriormente, el equipo proyectó esas relaciones hasta 2100 en diez cuencas oceánicas bajo escenarios de emisiones altas y limitadas. Los resultados cuestionan la idea de que el aumento de la temperatura provoca una reducción corporal equivalente en toda la fauna marina.
Dos tercios de los grupos reducirían su tamaño con emisiones altas
En el escenario de mayores emisiones de gases de efecto invernadero, el tamaño corporal medio disminuiría significativamente en cerca de dos tercios de las combinaciones de grupos y regiones examinadas. En determinados casos, la longitud promedio podría reducirse hasta un 16 % para finales de siglo.
Una variación aparentemente moderada en la longitud puede traducirse en una pérdida mucho mayor de biomasa. El estudio calcula que una disminución del 16,2 % en la longitud media de las almejas del mar Báltico podría corresponder a una reducción aproximada del 41 % en su masa corporal media.
El mar Báltico ya es considerado una zona especialmente sensible a la transformación climática. Investigaciones anteriores han descrito el calentamiento del Báltico como una advertencia para otros océanos, debido a la rapidez de sus cambios y a la combinación de temperatura, salinidad y disponibilidad de oxígeno.
Algunos moluscos podrían crecer en el océano Ártico
Las proyecciones no mostraron únicamente reducciones. Bajo el mismo escenario de altas emisiones, los cefalópodos —grupo que incluye a calamares y pulpos— podrían aumentar su longitud media un 2,9 % en el océano Ártico. Para los escafópodos, conocidos como conchas colmillo, el incremento estimado alcanzaría el 3,3 %.
Los investigadores atribuyen parte de esta diferencia a las características biológicas de cada grupo. Los cefalópodos necesitan abundante oxígeno, pero cuentan con sistemas circulatorios eficientes y ciclos de vida rápidos que podrían facilitar su adaptación a determinadas condiciones de calentamiento.
Los bivalvos y gasterópodos, por el contrario, parecen más expuestos a la reducción corporal. Estos animales destinan recursos a la formación de conchas relativamente gruesas y responden de otra manera a las variaciones simultáneas de temperatura, oxígeno y productividad.
La posible expansión de algunos grupos no significa que el calentamiento sea favorable para el conjunto del ecosistema. Una especie puede aumentar de tamaño en una cuenca y reducirlo en otra, mientras cambian al mismo tiempo su distribución, alimento disponible, reproducción y relación con depredadores o competidores.
La geografía modifica la respuesta de cada grupo
Uno de los hallazgos centrales fue la influencia de la ubicación. El océano no se calienta ni pierde oxígeno con la misma intensidad en todas partes, y la productividad biológica tampoco evoluciona de manera homogénea.
Esta desigualdad ambiental permite que un mismo grupo de animales presente trayectorias opuestas en distintas cuencas. Para anticipar su respuesta no basta con conocer el aumento medio de la temperatura global: también es necesario considerar la evolución específica del hábitat y las capacidades fisiológicas del organismo.
Otros trabajos han documentado que el calentamiento oceánico desplaza y transforma los hábitats de miles de especies. Los cambios de tamaño identificados en el nuevo análisis se sumarían a esos desplazamientos y podrían modificar la composición de las comunidades marinas.
Temperatura, oxígeno y productividad actúan conjuntamente
El estudio no trató la temperatura como una presión aislada. Sus modelos incorporaron también el oxígeno disuelto y la productividad oceánica porque estos factores condicionan la energía disponible para el crecimiento y las exigencias metabólicas de los animales.
El agua cálida contiene menos oxígeno y puede aumentar las necesidades metabólicas de organismos ectotermos. Sin embargo, la respuesta final depende de la anatomía, el sistema circulatorio, el ciclo vital y la capacidad de cada especie para desplazarse o adaptarse.
La pérdida de oxígeno es objeto de una vigilancia creciente. La desoxigenación de las aguas profundas puede restringir los hábitats disponibles y añadir presión sobre animales que ya afrontan temperaturas más elevadas.
Las proyecciones describen tendencias medias de grupos y no predicen con exactitud el destino de cada especie. Se basan en relaciones observadas a partir de registros históricos y en escenarios climáticos que dependen de la trayectoria futura de las emisiones.
Limitar las emisiones reduciría la extensión de los cambios
Las diferencias entre escenarios fueron considerables. Con emisiones limitadas, el estudio proyectó reducciones significativas en 14 de las 50 combinaciones de grupos de moluscos y cuencas oceánicas evaluadas. Bajo emisiones altas, los descensos se extendieron aproximadamente a dos tercios de esas combinaciones.
El número de aumentos previstos se mantuvo relativamente parecido en ambos escenarios. Según la interpretación de los investigadores, las emisiones más elevadas determinan principalmente cuántos grupos sufrirán una reducción, no cuáles podrían aumentar.
Este contraste señala que la magnitud del cambio corporal de la fauna marina no está predeterminada. La evolución de las emisiones durante las próximas décadas influirá en la cantidad de grupos afectados y en la intensidad de las transformaciones.
El calentamiento ya está alterando amplias capas del mar. Un análisis sobre los cambios del océano global hasta cientos de metros de profundidad muestra que las modificaciones térmicas pueden extenderse mucho más allá de la superficie.
Menor tamaño puede significar menos biomasa y nuevas relaciones ecológicas
Los moluscos cumplen funciones esenciales: filtran agua, reciclan nutrientes, crean hábitats, almacenan carbono y sostienen cadenas alimentarias. También forman parte de pesquerías y actividades acuícolas que contribuyen al empleo costero y a la seguridad alimentaria.
Una reducción generalizada de su masa podría alterar el volumen de alimento disponible para otros animales y modificar la transferencia de energía dentro de los ecosistemas. Los cambios también podrían afectar la fecundidad, la vulnerabilidad ante depredadores y el valor productivo de algunas poblaciones explotadas.
La investigación no establece que todos los moluscos vayan a hacerse más pequeños ni que los aumentos proyectados compensen las pérdidas. Su principal conclusión es que las respuestas serán heterogéneas y que evaluar únicamente el promedio mundial puede ocultar impactos importantes en regiones y grupos concretos.
Fuentes referenciales:
Agencia SINC
Proceedings of the National Academy of Sciences




