Dos personas murieron, una continúa desaparecida y 82 fueron evacuadas tras una crecida repentina en Bright Angel Creek, Arizona
Redactor: Javier Morales O.
Editor: Eduardo Schmitz
Una inundación repentina arrasó el corredor de Bright Angel Creek, en el Parque Nacional del Gran Cañón de Estados Unidos, y dejó dos personas fallecidas, una desaparecida y 82 evacuadas. La emergencia ocurrió el sábado 30 de agosto en Arizona, después de que una tormenta descargara sobre una cuenca debilitada por un incendio forestal y una sequía prolongada.
La corriente destruyó casi todos los puentes peatonales del sector y cortó las vías de salida por tierra. La mayoría de las personas atrapadas tuvo que ser evacuada en helicóptero desde uno de los corredores más transitados del parque.
La crecida transformó Bright Angel Creek en un flujo de escombros
Bright Angel Canyon funciona como un conducto natural: sus paredes rocosas, pendientes pronunciadas y cauces estrechos concentran el agua y aceleran su descenso hacia el río Colorado. Cuando la lluvia cae con intensidad sobre las partes altas, el nivel del arroyo puede aumentar rápidamente incluso si la tormenta se encuentra a varios kilómetros de los senderistas.
Durante el episodio, la corriente transportó barro, rocas, ramas y sedimentos. Testigos evacuados describieron cómo el agua adquirió un color oscuro mientras avanzaba por el cañón, una señal de la elevada carga de materiales arrastrados.
La secuencia amplió una emergencia iniciada días antes, cuando una inundación repentina obligó a evacuar Bright Angel Canyon. Las condiciones del terreno y la continuidad de las tormentas complicaron después las labores de acceso, rescate y búsqueda.
El incendio Dragon Bravo eliminó parte de la protección del suelo
El desastre no comenzó únicamente con la tormenta. En julio de 2025, el incendio Dragon Bravo quemó cerca de 60.700 hectáreas en el entorno del Gran Cañón y destruyó el histórico Grand Canyon Lodge.
Los incendios intensos consumen la vegetación que intercepta la lluvia y ayuda a estabilizar las pendientes. También pueden alterar las propiedades superficiales del suelo, disminuir la infiltración y facilitar que el agua se desplace rápidamente cuesta abajo junto con cenizas, piedras y restos vegetales.
Modelos del Departamento del Interior de Estados Unidos habían estimado que el riesgo de flujos de escombros en Phantom Creek aumentó entre dos y ocho veces después del incendio. Los técnicos también advirtieron que las zonas bajas y los senderos situados dentro del área quemada podían experimentar desprendimientos y problemas de estabilidad durante al menos el primer año.
La recuperación de un ecosistema después del fuego es gradual. El análisis sobre la transformación de los bosques durante los años posteriores a un incendio muestra que la vegetación, el suelo y las comunidades animales siguen trayectorias diferentes y no recuperan simultáneamente sus funciones.
La sequía redujo la capacidad de absorber la lluvia
La cuenca del río Colorado atravesaba además una sequía prolongada. El suelo seco y compactado puede absorber con dificultad una precipitación abrupta, lo que favorece que una mayor parte del agua se convierta en escorrentía superficial.
Una tormenta intensa, por tanto, no necesariamente corrige un déficit hídrico acumulado. Puede generar una inundación localizada mientras los acuíferos, embalses y capas profundas del suelo mantienen niveles bajos de humedad.
La presión sobre la cuenca queda reflejada en el descenso de los lagos Mead y Powell a mínimos históricos. Estos embalses regulan buena parte del sistema del Colorado y muestran los efectos combinados de la sequía, la evaporación y una demanda de agua superior a los aportes disponibles.
El posible papel de El Niño y del calentamiento climático
El episodio se produjo durante la temporada de monzones del suroeste estadounidense, que habitualmente se extiende entre junio y septiembre. En ese periodo, tormentas localizadas pueden descargar grandes cantidades de agua sobre cuencas pequeñas y producir crecidas con escaso tiempo de reacción.
Especialistas citados en la información original señalaron que El Niño pudo aportar condiciones favorables para precipitaciones más abundantes al aumentar el calor del Pacífico y la humedad disponible en la atmósfera. Sin embargo, esta relación no permite atribuir automáticamente una tormenta concreta al fenómeno oceánico.
El seguimiento del fortalecimiento de El Niño durante 2026 advierte que sus efectos cambian según la estación y la región, y que pueden incluir tanto lluvias extremas como sequías e incendios.
La posible influencia del cambio climático sobre la inundación también requiere cautela. Los especialistas consultados calificaron ese vínculo como moderadamente sólido. Una investigación publicada en Weather and Climate Extremes estimó que las lluvias breves e intensas en el oeste de Estados Unidos son alrededor de un 10 % más fuertes que en 2000, pero ese resultado describe una tendencia regional y no constituye por sí solo una atribución del desastre.
Sequía, incendio y tormenta formaron un extremo compuesto
La catástrofe ilustra lo que la comunidad científica denomina un evento extremo compuesto: varios factores ambientales coinciden o se suceden y generan consecuencias superiores a las que producirían por separado.
En este caso, la sequía redujo la humedad del terreno; el incendio eliminó vegetación y alteró las laderas; y la tormenta aportó el agua capaz de movilizar sedimentos y escombros por un espacio angosto. La topografía del Gran Cañón amplificó finalmente la velocidad y la concentración de la corriente.
Estos procesos también aparecen en el análisis sobre la alternancia entre sequías, incendios y lluvias torrenciales, que explica cómo un territorio puede sufrir escasez de agua y, poco después, una inundación destructiva.
Continúa la búsqueda de la persona desaparecida
El Servicio de Parques Nacionales identificó a las víctimas mortales como John Giusti, de 46 años, y Brent Rosenkranz, de 42, ambos residentes de Granbury, Texas. Sus cuerpos fueron recuperados en el corredor de Bright Angel Creek.
Timothy Allen Smith, de 53 años y miembro del mismo grupo de excursionistas, permanecía desaparecido según la información disponible. Las nuevas tormentas, la destrucción de puentes y la inestabilidad del terreno dificultaron el operativo de búsqueda.
La emergencia evidencia la necesidad de mantener sistemas de alerta, rutas alternativas de evacuación y restricciones temporales en áreas quemadas. En cañones estrechos, la ausencia de lluvia en el lugar donde se encuentran los visitantes no descarta una crecida procedente de las zonas altas de la cuenca.
Fuente referencial:
Infobae




