El oleaje anegó sectores de Seal Beach, California, mientras las autoridades alertaron por corrientes de resaca, pleamares y más de 1.000 posibles rescates
Redactor: Santiago Duarte
Editor: Camila Herrera R.
El oleaje generado por el huracán Marie provocó inundaciones, cierres preventivos y un fuerte aumento de los rescates acuáticos en el sur de California, Estados Unidos, pese a que el centro del sistema permanecía a más de 1.100 kilómetros de la costa. Las condiciones más peligrosas se extendieron entre Malibú y Long Beach durante el fin de semana del Día del Trabajo.
El Servicio Meteorológico Nacional de Estados Unidos (NWS) advirtió que las grandes olas y las corrientes de resaca representaban una amenaza potencialmente mortal para bañistas y surfistas. Aunque Marie comenzó a debilitarse sin previsión de tocar tierra, la energía transmitida por el ciclón al océano continuó alcanzando las playas californianas.
El mar inundó estacionamientos en Seal Beach
Seal Beach, en el condado de Orange, fue uno de los puntos más afectados. El agua avanzó sobre los estacionamientos próximos al muelle y se acercó a las viviendas situadas frente al mar. Más de una docena de personas tuvieron que colaborar para retirar un automóvil que quedó atrapado en una zona inundada.
Los equipos municipales levantaron bermas de arena y utilizaron bombas para devolver el agua al océano. Como medida preventiva, los estacionamientos de las calles 8 y 10 permanecerían cerrados hasta el miércoles, mientras continuara la posibilidad de nuevos desbordamientos durante las mareas altas.
El NWS mantuvo una alerta por oleaje elevado hasta la noche del martes en sectores de los condados de Los Ángeles y Orange. Las previsiones indicaban olas de entre 1,2 y 3 metros en playas orientadas hacia el sur y suroeste, y de entre 1,2 y 2,1 metros en aquellas expuestas hacia el oeste.
En Zuma Beach llegaron a observarse olas de aproximadamente 3 metros. La coincidencia con mareas astronómicas superiores a 2,1 metros elevó el riesgo de inundación costera en lugares como Avalon, la península de Alamitos, Long Beach y Malibú.
Las corrientes de resaca multiplicaron los rescates
Los cuerpos de salvamento proyectaron más de 1.000 rescates durante el fin de semana, frente a los cerca de 500 que suelen atender en una jornada ordinaria. Solo el sábado, los salvavidas de Newport Beach realizaron 177 intervenciones, según informó el jefe de batallón Adam Yacenda.
Las autoridades colocaron banderas rojas a lo largo de las playas debido a las corrientes que se desplazaban paralelamente a la orilla y hacia mar abierto. Estos canales de agua pueden arrastrar rápidamente incluso a personas con experiencia, sin que necesariamente las hundan.
Una explicación sobre cómo se forman las corrientes de resaca detalla que el agua acumulada por las olas cerca de la playa busca regresar al océano mediante pasos estrechos y veloces. La recomendación principal es no luchar directamente contra la corriente, sino conservar la calma y desplazarse paralelamente a la costa hasta salir del flujo.
La marejada de un ciclón distante también puede crear riesgos bajo cielos despejados. Esta amenaza ya había sido señalada ante el fortalecimiento del huracán Karina en el Pacífico, cuando los especialistas advirtieron que el oleaje podía recorrer grandes distancias y alcanzar costas alejadas del centro del sistema.
La lluvia generó otros riesgos en Los Ángeles
Marie también aportó precipitaciones inusuales para septiembre. Gran parte del condado de Los Ángeles acumuló entre 6 y 25 milímetros, mientras las áreas montañosas recibieron cantidades superiores. El meteorólogo David Gomberg estimó entre un 10 % y un 15 % de probabilidad de tormentas eléctricas en sectores urbanos y montañosos.
Las autoridades alertaron que una tormenta estacionaria podía descargar más de 6 milímetros por hora. También señalaron que las primeras lluvias después de un verano seco podían volver especialmente resbaladizas las calles al movilizar los aceites acumulados sobre el pavimento.
Un aviso de inundación incluyó las cicatrices dejadas por los incendios Franklin y Palisades. En estas superficies quemadas, la pérdida de vegetación y la modificación del suelo reducen la capacidad de absorber el agua, aumentando la posibilidad de escorrentías rápidas y flujos de escombros.
El Departamento de Salud Pública del condado de Los Ángeles recomendó evitar el contacto con el agua del mar durante al menos 72 horas después de las lluvias. El escurrimiento procedente de calles, ríos y desagües pluviales puede transportar contaminantes hacia las playas. Long Beach prohibió temporalmente nadar en sus playas y bahías por esta misma razón.
Marie se aleja, pero el oleaje tarda en desaparecer
A las 2 de la madrugada del lunes 7 de septiembre, hora del Pacífico, el Centro Nacional de Huracanes situó el centro de Marie aproximadamente a 935 kilómetros al suroeste de Punta Eugenia, México, y a unos 1.125 kilómetros al suroeste de San Diego.
Para entonces, el sistema se había debilitado a tormenta tropical, avanzaba hacia el noroeste a 13 kilómetros por hora y mantenía vientos máximos sostenidos de 100 kilómetros por hora. Los vientos de intensidad tropical se extendían hasta 185 kilómetros desde su centro.
El pronóstico indicaba que Marie podía convertirse en una baja remanente postropical entre la noche del martes y la madrugada del miércoles. Sin embargo, la pérdida de intensidad del ciclón no implica la desaparición inmediata del oleaje, porque las ondas generadas previamente continúan propagándose por el océano.
La actividad registrada con Marie se produce en una temporada de elevada agitación tropical en el Pacífico. Días antes, tres ciclones avanzaban simultáneamente sobre la cuenca, generando alertas por lluvias, vientos y oleaje en distintos territorios.
Los efectos experimentados en California recuerdan que la distancia al centro de un huracán no elimina el peligro costero. Durante la aproximación del huracán Lala hacia Hawái, las autoridades también insistieron en vigilar las corrientes de resaca y las olas repentinas antes de la llegada del núcleo del sistema.
Mientras persistieran las alertas, el NWS recomendó evitar espigones y rocas, no entrar al océano fuera de zonas vigiladas y respetar las indicaciones de los salvavidas. Las corrientes pueden permanecer activas incluso cuando el tiempo en tierra parece estable y el ciclón comienza a alejarse.
Fuentes referenciales:
Infobae
Associated Press




