Un estudio propone que la separación progresiva de la corteza inferior impulsa el estiramiento y la compresión en sectores próximos de la cordillera.
Redacción: Redacción Noticias de la Tierra
Editor: Eduardo Schmitz
Los Apeninos, en Italia, presentan una aparente contradicción: sectores que se estiran conviven con otros que se comprimen a pocas decenas de kilómetros. Una investigación encabezada por Stefano Tavani, de la Universidad de Florencia y el Consejo Nacional de Investigaciones italiano, propone una explicación centrada en la separación progresiva de la corteza inferior.
El estudio, publicado el 7 de septiembre de 2026 en Communications Earth & Environment, combina datos geodésicos, sísmicos y geológicos. Sus autores interpretan que ese desprendimiento profundo, denominado delaminación, constituye actualmente el principal motor de la deformación tectónica y la sismicidad de los Apeninos.
Una separación que avanza bajo la cordillera
El modelo describe una zona continua de flexión que migra conforme avanza la delaminación. Alrededor de ella se organizan el estiramiento, la compresión y los movimientos verticales del terreno. La expresión «apertura de una cremallera» utilizada para describir el mecanismo alude a una separación progresiva entre capas profundas.
La interpretación añade detalle al marco de la tectónica de placas y la formación de montañas: conocer el movimiento general de los bloques terrestres es necesario, pero también importa cómo se deforman y desacoplan sus distintas capas.
Antecedentes en la estructura profunda de los Apeninos
Una investigación publicada en 2024 ya había reconstruido las velocidades de las ondas sísmicas bajo la cordillera. Identificó una duplicación del Moho, el límite entre la corteza y el manto, a lo largo de buena parte del perfil estudiado, y la relacionó con la delaminación de la litosfera de Adria.
Estos trabajos ilustran cómo las señales registradas en superficie permiten investigar estructuras inaccesibles directamente. Un problema comparable, aunque en un entorno tectónico diferente, aparece en los estudios sobre la profundidad de la placa que desciende bajo Cascadia.
Comprender la deformación no equivale a predecir un sismo
La propuesta de 2026 ofrece un marco para estudiar otros sistemas maduros de subducción en retroceso. Su alcance es explicar la organización de la deformación regional; no proporciona una fecha, ubicación o magnitud para un próximo terremoto.
También deben distinguirse los procesos que distribuyen las tensiones en una cordillera de los mecanismos que controlan el deslizamiento de una falla. Estos últimos se investigan mediante enfoques complementarios, como los experimentos sobre la fricción entre rocas y la mecánica de los terremotos.
La aportación del estudio consiste en vincular observaciones de distintos tipos con un mecanismo profundo capaz de explicar movimientos opuestos en zonas cercanas. Evaluar ese modelo requiere contrastarlo con la estructura del subsuelo y con las mediciones de deformación, sin convertir una explicación geodinámica en un anuncio de actividad sísmica inminente.
Fuentes referenciales:
Tavani y colaboradores. Lower-crustal unzipping drives active orogenic deformation. Communications Earth & Environment, 2026.
A lower crust shear zone facilitates delamination and continental subduction under the Apennines. Communications Earth & Environment, 2024.




