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Panorama Planetario

13 de agosto de 2026
Resumen ejecutivo. El sistema Tierra mantiene señales simultáneas de calentamiento, acumulación de gases de efecto invernadero y estrés hídrico regional. Julio dejó temperaturas oceánicas superficiales excepcionalmente altas y condiciones muy cálidas y secas en Europa occidental. Durante la primera mitad de agosto, la atención se concentra en el calor persistente, la sequía de rápida intensificación, los incendios y la evolución de la temporada de ciclones tropicales. Estas señales no afectan por igual a todos los territorios: mientras algunas regiones sufren falta de agua, otras afrontan lluvias intensas y crecidas repentinas.
🌡️ Temperatura global

El calor de fondo permanece elevado

Julio de 2026 prolongó una etapa de temperaturas globales altas. Europa occidental registró su periodo junio-julio más cálido, según Copernicus. El dato refuerza una tendencia de fondo: incluso cuando existe variabilidad regional o estacional, la energía acumulada en el sistema climático continúa favoreciendo episodios de calor más intensos.

🌊 Océanos

Temperaturas superficiales excepcionalmente altas

La superficie oceánica mundial alcanzó en julio valores récord para ese mes, de acuerdo con Copernicus. Un océano más cálido incrementa la evaporación, altera ecosistemas marinos y puede aportar más humedad a determinados sistemas meteorológicos. La respuesta concreta depende de los vientos, las corrientes y la estabilidad atmosférica de cada cuenca.

☁️ CO₂ atmosférico

428,18 partes por millón

El promedio semanal medido por NOAA en Mauna Loa para la semana iniciada el 2 de agosto fue de 428,18 ppm, frente a 425,88 ppm un año antes. La comparación confirma que la concentración atmosférica continúa aumentando, aunque los valores semanales fluctúan debido al ciclo estacional y a procesos naturales.

🧊 Hielo polar

El Ártico atraviesa su temporada de deshielo

La extensión del hielo marino ártico continúa su descenso estacional hacia el mínimo habitual de septiembre. En la Antártida, el hielo avanza hacia su máximo invernal. La extensión diaria puede variar por efecto de vientos y tormentas; por ello, una observación aislada no sustituye el análisis de la tendencia y de la concentración del hielo.

🔥 Incendios

Vegetación seca y calor elevan el peligro

Las condiciones secas de julio favorecieron incendios excepcionales en Europa occidental. En agosto, la vigilancia debe mantenerse allí donde coincidan calor, baja humedad, viento y combustibles vegetales secos. Los satélites permiten localizar anomalías térmicas casi en tiempo real, pero cada detección necesita verificación con información de las autoridades locales.

🏜️ Sequías

Déficit hídrico con efectos acumulativos

En julio se observaron suelos secos y caudales muy bajos en amplias zonas de Europa occidental, central y oriental. En el sur de Estados Unidos, NOAA mantiene la atención sobre una sequía de rápida intensificación asociada al calor prolongado. Agricultura, abastecimiento, navegación fluvial y ecosistemas pueden sentir impactos antes de que finalice el verano boreal.

🌀 Tormentas extremas

Vigilancia en las cuencas tropicales

Agosto coincide con una fase de creciente actividad climatológica en el Atlántico y continúa siendo un periodo activo en el Pacífico. Las condiciones pueden cambiar rápidamente. La preparación territorial debe basarse en avisos de los servicios meteorológicos oficiales, especialmente ante lluvias torrenciales, marejada, viento destructivo y deslizamientos.

🌦️ Próximos 7–14 días

Persisten contrastes entre calor y lluvias intensas

La señal dominante es de continuidad del calor en sectores del hemisferio norte, con potencial agravamiento de la sequedad del suelo. Al mismo tiempo, el transporte de humedad tropical puede producir episodios de precipitación intensa. Los pronósticos subestacionales deben interpretarse como escenarios probabilísticos y actualizarse diariamente.

🔎 Señal planetaria destacada

Océanos cálidos y continentes secos están reforzando riesgos diferentes pero conectados. El calor marino altera hábitats, aumenta la humedad disponible y contribuye a la expansión térmica del océano; sobre tierra, la falta de lluvia y las temperaturas altas reducen la humedad del suelo y facilitan incendios. La prioridad para los próximos días es vigilar la combinación de calor, disponibilidad de agua, calidad del aire y eventos meteorológicos extremos, no cada indicador de forma aislada.
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La biodiversidad de hace 450 años: lo que había y lo que hemos perdido

Imagen referencial

Miguel Clavero Pineda, Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC); Duarte S. Viana, Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC); Francisco Blanco Garrido, Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC), and Miguel Delibes Castro, Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC)


En tiempos de Felipe II los paisajes eran muy diferentes de los actuales. Más de ochenta años después de la llegada de españoles a América no se cultivaba ninguna planta americana. Se desconocían aún las judías y se cultivaban lentejas, guisantes, habas y legumbres mediterráneas de los géneros Lathyrus (almorta) y Vicia (yeros), hoy de uso muy residual (prácticamente limitado a la almorta de las gachas manchegas).

Por aquel entonces, se cultivaban lino y cáñamo para los tejidos, zumaque para curtir pieles y se producía seda en muchos lugares. Las plagas de langosta eran eventos frecuentes, que daban lugar a terribles hambrunas.

La fauna de la época también nos parecería sorprendente en muchos aspectos.

Osos pardos, representados en una miniatura de principios del siglo XV del Livre de la Chasse de Gaston Phébus.
Osos pardos representados en una miniatura de principios del siglo XV del Livre de la Chasse de Gaston Phébus. Wikimedia Commons / BNF

¿Cómo sabemos todo esto? La ecología histórica

La información sobre la fauna y la flora anterior a los años 1 950 es muy escasa, y prácticamente inexistente si nos remontamos a periodos previos a la Revolución Industrial. Pero hay soluciones para conocerla. Numerosos y diversos documentos históricos, desde descripciones geográficas hasta trámites administrativos, incluyen observaciones directas de fauna y flora.

Un equipo de biólogos de la conservación de la Estación Biológica de Doñana – CSIC desarrollamos una novedosa línea de trabajo en ecología histórica. Acabamos de hacer pública y libremente accesible una base de datos de observaciones de especies en la España del siglo XVI, basada en una iniciativa de la corte de Felipe II, las Relaciones Topográficas. La descripción de esta base de datos ha sido publicada en la revista Ecology.

“Interrogatorios” a personas inteligentes y curiosas

Las Relaciones Topográficas se concibieron para hacer una “descripción particular de los pueblos de estos reinos”. La información se recogió de forma sistemática, usando interrogatorios (hoy los llamaríamos cuestionarios) con preguntas sobre población, arquitectura, costumbres, religión, clima, salud y otras cuestiones. Todas las versiones de los interrogatorios (hubo al menos tres) contenían preguntas específicas sobre agricultura y recursos naturales, como la que pedía describir “qué monte y arboleda, y qué animales, cazas y salvaginas” había en la zona. Las instrucciones adjuntas a los interrogatorios especificaban que éstos debían ser respondidos por al menos dos habitantes de cada pueblo, que habían de ser “personas inteligentes y curiosas”.

Para nuestro trabajo pudimos revisar las relaciones de 628 pueblos, lo que nos permitió reunir más de 7 300 registros (menciones a la presencia de una especie en un lugar) de plantas y animales silvestres, cultivos y ganado, que hacen referencia al menos a 225 especies diferentes.

Situación de los 628 pueblos descritos por las _Relaciones Topográficas_ y revisados por el equipo de la Estación Biológica de Doñana – CSIC
Localización de los 628 pueblos descritos por las Relaciones Topográficas y revisados por el equipo de la Estación Biológica de Doñana – CSIC. Author provided

Osos, linces ibéricos y los últimos encebros

Los animales más frecuentemente mencionados en las Relaciones eran los más relevantes como alimento en los pueblos, principalmente conejos, perdices y liebres. Los ungulados silvestres (ciervo, corzo, jabalí), cuya caza era en gran medida exclusiva de las clases privilegiadas, tenían distribuciones más restringidas que las actuales. Los pueblos cercanos a los principales cazaderos (por ejemplo, alrededor de El Pardo o Aranjuez) se quejaban de los daños que “las caças de Su Magestad” hacían en los panes (cereales). Estaba muy extendido el lobo y en todas las serranías había osos pardos, coexistiendo ambos con el lince ibérico.

Por la meseta sur galopaban aún los últimos grupos de encebros (o enzebras), el asno salvaje que dio nombre a las cebras africanas, y que fue la más durardera de las muchas especies de la megafauna europea extinguidas desde la última glaciación. Las relaciones de dos pueblos de Albacete incluyen los últimos testimonios directos de la presencia del encebro. La de Chinchilla de Montearagón dice que las encebras eran como “yeguas çenjzosas de color de pelo de rata un poco mohinas”, que “abja muchas y tantas que destruyan los panes y sembrados” y que “corrian tanto que no avia cavallo que las alcançase”.

Interpretación de Breuil y Cartailhac de uno los équidos pintados hace unos 15 000 años en la Cueva de Altamira (Cantabria), que podría representar a un encebro. Wikimedia Commons

Camarones de río y anguilas por doquier

Cuando estaban disponibles, se aprovechaban todos los recursos que los ríos ofrecían, desde grandes barbos y sabrosas truchas hasta las insignificantes colmillejas, “del tamaño de gruesas lombrices y del largo de un dedo”. Las Relaciones mencionan varias veces el consumo de camarones de río (Atyaephyra demaresti), descritos como animales “menuditos de manera de grillos” y considerados “buen pescado”. Por todos los ríos ascendían las anguilas, omnipresentes hasta altitudes superiores a los 1 000 metros sobre el nivel del mar y hoy por completo ausentes del área cubierta por las Relaciones Topográficas.

Anguila europea, según la ilustración incluida en el libro de Ippolito Salviani Aquatilium animalium historiae, impreso en Roma en 1554.
Anguila europea, según la ilustración incluida en el libro de Ippolito Salviani Aquatilium animalium historiae, impreso en Roma en 1554. Author provided

Pululaban ya por los campos algunas especies introducidas, como gamos o francolines negros, desaparecidos hoy estos últimos, y los palacios de la nobleza empezaban a albergar tencas y carpas en sus estanques. Aún no habían llegado desde Italia los cangrejos de río.

Mirar el pasado para pensar el futuro

Estamos inmersos en un vertiginoso proceso de pérdida de biodiversidad a nivel global, con una mengua constante del área de distribución y la abundancia de muchas especies. Para poder valorar los cambios que se producen en la biodiversidad de una zona es importante saber de dónde venimos.

Con este trabajo, disponemos de una foto fija de buena calidad del estado en el que se encontraba la naturaleza en un periodo histórico concreto (finales del siglo XVI), comparable con otros momentos históricos y con la actualidad. Podremos saber qué ha cambiado y qué se ha perdido, y tendremos una base objetiva de conocimiento para discutir qué queremos recuperar.

Miguel Clavero Pineda, Científico titular CSIC, Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC); Duarte S. Viana, Duarte Viana es investigador postdoctoral en la EBD-CSIC y sus investigaciones se centran en las áreas de ecología, biogeografía y biodiversidad., Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC); Francisco Blanco Garrido, Técnico Superior, Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC), and Miguel Delibes Castro, Profesor ad honorem del CSIC en Ecología, Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC)

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.