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Noticias de la Tierra · Panorama Planetario

Estado del sistema Tierra

20 de septiembre de 2026
Resumen ejecutivo. El sistema climático mantiene una señal de calentamiento de fondo que continúa condicionando océanos, criosfera, disponibilidad de agua y extremos meteorológicos. La vigilancia planetaria entra además en una nueva etapa con la ampliación de la constelación Sentinel-3 y la incorporación de FLEX, capaces de reforzar la observación de océanos, hielo, superficie terrestre, atmósfera y estrés de la vegetación.
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Temperatura global

La temperatura media mundial continúa sobre una línea de base excepcionalmente elevada. El calentamiento inducido por actividades humanas se aproxima a 1,4 °C sobre niveles preindustriales y la tendencia observada mantiene una presión creciente sobre ecosistemas y sociedades.

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Océanos

Los océanos siguen siendo uno de los principales reguladores del exceso de calor del sistema climático. El seguimiento de temperatura superficial, color oceánico y nivel del mar adquiere mayor resolución con la ampliación de Sentinel-3, reforzando la vigilancia marina global.

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CO₂ atmosférico

Las concentraciones de dióxido de carbono permanecen en niveles históricamente altos. La acumulación persistente de gases de efecto invernadero mantiene el desequilibrio energético que impulsa el calentamiento del aire, los océanos y las superficies continentales.

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Hielo polar

La criosfera continúa bajo estrecha observación. Investigaciones recientes basadas en observaciones satelitales destacan el papel de la aceleración del flujo glaciar en las pérdidas de hielo polar acumuladas durante las últimas décadas.

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Incendios

El riesgo de incendios permanece ligado a la combinación de calor, baja humedad del suelo, déficit de precipitaciones y viento. La observación terrestre permite seguir simultáneamente focos activos, cicatrices quemadas, humo y condiciones de combustible vegetal.

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Sequías

La sequía continúa siendo un riesgo compuesto: no depende únicamente de la lluvia, sino también de temperatura, evaporación, humedad del suelo, almacenamiento hídrico y demanda. La resiliencia territorial requiere integrar agua, suelo, vegetación y planificación.

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Tormentas y extremos

La vigilancia de ciclones, precipitaciones intensas, olas de calor e inundaciones mantiene prioridad durante la transición estacional de septiembre. La señal relevante no es un episodio aislado, sino la creciente exposición de territorios vulnerables a extremos concurrentes.

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Vegetación planetaria

FLEX abre una nueva capacidad de observación al medir desde el espacio la tenue fluorescencia asociada con la fotosíntesis. La información permitirá estudiar actividad fotosintética y estrés vegetal a escala global con una aproximación antes imposible desde órbita.

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Observación integrada

Sentinel-3C amplía la continuidad de mediciones sistemáticas sobre océanos, tierra, hielo y atmósfera. La combinación de instrumentos permite conectar procesos que tradicionalmente se estudiaban por separado y mejorar la lectura integral del sistema Tierra.

🌍 Señal planetaria destacada La atención científica se desplaza cada vez más desde indicadores climáticos aislados hacia las conexiones entre temperatura, agua, biodiversidad, vegetación y territorio. El agua emerge especialmente como nexo entre adaptación climática, restauración de tierras, humedales, producción y conservación.

🔭 Perspectiva · próximos 7–14 días

La vigilancia deberá concentrarse en la evolución de extremos regionales, humedad del suelo, incendios y transición estacional en ambos hemisferios. A escala planetaria, las observaciones de finales de septiembre serán importantes para evaluar la respuesta de vegetación, océanos y criosfera al cierre del verano boreal y al avance de la primavera austral.

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La pérdida de bosques tropicales cae a nivel global en 2025, pero América Latina sigue entre las regiones más afectadas


Aunque el mundo logró reducir la deforestación en un 36 %, varios países latinoamericanos continúan entre los más críticos según datos de GLAD y el World Resources Institute


Redactor: Camila Herrera R.
Editor: Eduardo Schmitz


La pérdida de bosques tropicales a nivel mundial registró una caída significativa en 2025, con una reducción del 36 %, según datos del laboratorio GLAD y el World Resources Institute. Sin embargo, este avance global contrasta con la situación en América Latina, donde varios países continúan figurando entre los diez con mayor pérdida forestal del planeta.

El informe evidencia una dinámica desigual: mientras algunas regiones logran avances en la protección de los bosques, otras siguen enfrentando presiones intensas que mantienen elevados los niveles de deforestación.

Una reducción global impulsada por cambios en la dinámica forestal

El descenso del 36 % en la pérdida de bosques tropicales representa uno de los datos más relevantes del informe. Este resultado indica una disminución en la tasa de deforestación a escala global, lo que sugiere cambios en las dinámicas que afectan estos ecosistemas.

La relación causa-efecto se refleja en la evolución de las cifras: la reducción en la pérdida forestal implica una menor presión sobre los bosques tropicales, lo que puede estar asociado a factores como políticas de conservación, cambios en el uso del suelo o variaciones en las actividades económicas.

Este dato posiciona a 2025 como un año con avances significativos en términos globales, aunque no uniformes.

América Latina mantiene focos críticos de deforestación

A pesar de la mejora global, América Latina sigue concentrando una parte importante de la pérdida de bosques tropicales. Cuatro países de la región se mantienen dentro del grupo de los diez con mayor deforestación a nivel mundial.

Este hecho evidencia que los avances globales no se distribuyen de manera homogénea. La persistencia de altos niveles de pérdida forestal en la región indica que las presiones sobre los bosques siguen siendo intensas en determinados territorios.

La continuidad de estos registros sugiere que las causas de la deforestación en América Latina no han sido completamente abordadas o siguen presentes con fuerza.

Datos respaldados por monitoreo satelital y análisis global

El informe se basa en el trabajo del laboratorio GLAD y el World Resources Institute, dos entidades que utilizan herramientas de monitoreo para analizar la evolución de los bosques a nivel mundial.

Estos sistemas permiten identificar cambios en la cobertura forestal con precisión, proporcionando datos verificables sobre la pérdida de bosques. La información obtenida ofrece una base sólida para evaluar tendencias y comparar resultados entre regiones.

La existencia de estos datos permite establecer un diagnóstico claro: aunque la pérdida global disminuye, América Latina continúa siendo un foco relevante de deforestación.

Un contraste entre avances globales y desafíos regionales

El panorama descrito por el informe muestra un contraste marcado. Por un lado, una reducción significativa a nivel global; por otro, la persistencia de problemas estructurales en regiones específicas.

Este contraste refleja la complejidad de la deforestación como fenómeno, donde múltiples factores influyen en la evolución de los bosques. La mejora global no implica necesariamente una solución uniforme, sino avances parciales que conviven con desafíos pendientes.

Implicaciones para la conservación de los bosques tropicales

La permanencia de países latinoamericanos entre los más afectados tiene implicaciones directas para la conservación de los bosques tropicales. Estos ecosistemas desempeñan un papel clave en la regulación climática, la biodiversidad y el ciclo del agua.

La pérdida sostenida en determinadas regiones puede comprometer estos servicios ambientales, incluso si a nivel global se observan mejoras. Esto subraya la necesidad de estrategias específicas que aborden las causas locales de la deforestación.

Un escenario que exige respuestas diferenciadas

El informe pone de relieve la importancia de diseñar políticas adaptadas a cada contexto. Mientras algunos países logran reducir la pérdida de bosques, otros requieren medidas más efectivas para enfrentar las presiones existentes.

La evolución de la deforestación dependerá en gran medida de la capacidad de implementar soluciones que respondan a las particularidades de cada región.

Este escenario plantea un desafío claro: consolidar los avances globales y, al mismo tiempo, reducir las brechas que mantienen a ciertas áreas en niveles críticos de pérdida forestal.

Referencias

Fuente consultada:
https://es.mongabay.com/2026/05/perdida-bosque-tropical-2025-latinoamerica/