El informe hídrico de la OMM sitúa a 2025 entre los años más secos para los ríos en 35 años. El fortalecimiento de El Niño podría aumentar el riesgo de sequías en unas regiones e inundaciones en otras.
Redactor: Valentina Ríos
Editor: Eduardo Schmitz
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) advirtió el 17 de septiembre de 2026 que el ciclo del agua se está volviendo más irregular a escala global, con territorios expuestos tanto a déficits como a excesos de agua. Su informe sobre los recursos hídricos mundiales señala que 2025 fue uno de los tres años más secos para el caudal de los ríos en 35 años. La evaluación abarca cuencas de todo el planeta y muestra por qué una temporada de lluvias no describe, por sí sola, el estado de las reservas de agua.
La OMM estimó que el 36 % de la superficie de las cuencas analizadas tuvo caudales inferiores a lo normal en 2025. Aproximadamente otro 36 % presentó condiciones normales y un 21 % registró caudales superiores a lo habitual. Las cifras reflejan diferencias entre regiones: mientras unas afrontan escasez, otras deben prepararse para el exceso de agua. Un ejemplo reciente de déficit se observa en los bajos caudales registrados en grandes ríos de Europa.
Las reservas que tardan años en recuperarse
La lluvia, el caudal de un río y la humedad superficial del suelo pueden variar en días o semanas. Las aguas subterráneas y los glaciares responden durante períodos mucho más largos. Celeste Saulo, secretaria general de la OMM, señaló que estas reservas han amortiguado históricamente los años secos, pero el almacenamiento de agua en tierra muestra una tendencia descendente desde mediados de la década de 2010.
En 2025, casi dos tercios de los pozos subterráneos vigilados por el organismo se encontraban fuera de sus valores históricos. La presión sobre esas reservas explica la importancia de iniciativas como la recuperación de manantiales en Alemania para conservar agua subterránea profunda. La situación varía por cuenca y exige distinguir entre la falta de recarga, la extracción y los cambios en las precipitaciones.
El informe también documenta pérdidas de hielo en todas las grandes regiones glaciares por cuarto año consecutivo. Entre 2023 y 2025, la pérdida acumulada mundial fue estimada en 1.400 gigatoneladas de agua. El retroceso puede modificar el suministro aguas abajo y generar peligros inmediatos; en el Himalaya, por ejemplo, el crecimiento de lagos glaciares en India ha motivado una mayor vigilancia del riesgo de inundación.
El Niño puede acentuar los contrastes de lluvia
La OMM advirtió que el fortalecimiento de El Niño aumenta la probabilidad de sequías en ciertas zonas y de inundaciones en otras. Se trata de una perspectiva de riesgo, no de una predicción de daños para cada país. El fenómeno altera los patrones de circulación atmosférica y lluvia; su intensidad y sus efectos locales requieren seguimiento. El contexto del episodio actual se desarrolla en un análisis sobre El Niño y el riesgo de extremos climáticos.
La variabilidad de las lluvias tampoco garantiza que los embalses recuperen lo perdido durante años secos. En el oeste de Estados Unidos, el descenso del lago Mead y la crisis de la cuenca del Colorado muestran cómo la nieve, el caudal y la demanda de agua influyen conjuntamente en el almacenamiento disponible.
Medir cada cuenca para anticipar los extremos
La evaluación de la OMM combina observaciones aportadas por países, modelos hidrológicos y datos satelitales. El organismo reconoce que persisten vacíos de información, especialmente en regiones afectadas por fenómenos extremos. Compartir mediciones y alertas entre países resulta decisivo cuando un río nace en un territorio y abastece a poblaciones situadas aguas abajo, al otro lado de una frontera.
Fuentes referenciales:
Phys.org
Organización Meteorológica Mundial: Estado de los recursos hídricos mundiales 2025
Organización Meteorológica Mundial: comunicado del 17 de septiembre de 2026




