Su balance de 2025 registra caudales bajos en el 36 % de la superficie de las cuencas analizadas y un cuarto año consecutivo de pérdidas de hielo en todas las grandes regiones glaciares.
Redactor: Raúl Méndez C.
Editor: Eduardo Schmitz
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) publicó el 17 de septiembre su evaluación de los recursos hídricos de 2025. El informe describe uno de los años más secos para el caudal de los ríos en 35 años y confirma una tendencia descendente del agua almacenada en tierra desde mediados de la década de 2010. El diagnóstico abarca ríos, aguas subterráneas, lagos, humedad del suelo, nieve y glaciares, aunque sus condiciones varían entre regiones.
La distinción entre esos componentes importa: un río puede responder a una temporada seca en semanas, mientras que un acuífero o un glaciar tarda mucho más en recuperarse. Los caudales bajos tienen consecuencias visibles para los ecosistemas y los usos del agua, como muestran los mínimos registrados en grandes ríos europeos durante julio de 2026. Ese episodio regional es posterior al año evaluado por la OMM y ofrece un ejemplo de los efectos que puede tener una sequía.
Qué dicen las cifras sobre ríos y reservas
Según la OMM, los flujos estuvieron por debajo de lo normal en el 36 % de la superficie de las cuencas fluviales evaluadas en 2025. La estimación procede de simulaciones de 13 modelos hidrológicos globales alimentados con datos meteorológicos observados. Además, por séptimo año consecutivo, las cuencas con caudales normales fueron una minoría.
La cifra del 42 % no debe interpretarse como una pérdida comprobada del volumen total de agua dulce mundial en 2025. El balance oficial informa una tendencia decreciente del almacenamiento terrestre desde 2014–2016, pero no presenta ese porcentaje como caída anual de todas las reservas. Distinguir una tendencia, la superficie afectada y el volumen almacenado evita atribuir al informe una conclusión que no contiene.
Glaciares y aguas subterráneas requieren seguimiento prolongado
En 2025, todas las grandes regiones glaciares perdieron masa por cuarto año consecutivo, de acuerdo con la OMM. El retroceso puede modificar la disponibilidad de agua a largo plazo y, en determinadas cuencas de montaña, acompañarse de otros riesgos. Un estudio sobre la expansión de lagos glaciares en el norte de India ilustra por qué el seguimiento del hielo también exige observar los valles situados aguas abajo.
Bajo la superficie, casi dos tercios de los pozos monitoreados en el mundo presentaron condiciones fuera de sus valores históricos en 2025. Esa cifra incluye desviaciones en ambos sentidos; la OMM señala que el balance se desplazó más hacia el déficit respecto de 2024. La necesidad de proteger estas reservas da contexto a las medidas para recuperar manantiales y reducir la presión sobre aguas subterráneas en Alemania.
Una señal mundial que exige decisiones por cuenca
El informe combina observaciones de campo, datos satelitales y modelos. La OMM advierte que todavía existen vacíos de información hidrológica, especialmente en partes de África y Asia. Por ello, el balance mundial ayuda a identificar tendencias, pero las decisiones sobre abastecimiento, conservación y prevención de inundaciones necesitan mediciones y alertas de cada territorio.
La gestión también debe prepararse para extremos opuestos: conservar agua durante periodos secos y mantener capacidad de respuesta ante crecidas. Ese desafío aparece en el replanteamiento de la gestión hídrica en Países Bajos, donde los bajos caudales han impulsado medidas para retener agua dulce. El mensaje del balance de 2025 es seguir conjuntamente las reservas lentas y los cambios rápidos de los ríos, sin convertir una media global en el diagnóstico de cada cuenca.
Fuentes referenciales:
Infobae
Organización Meteorológica Mundial: Estado de los recursos hídricos mundiales 2025
Organización Meteorológica Mundial: comunicado sobre las tendencias recientes del agua




