Su balance de 2025 identifica déficits persistentes en la Patagonia y los Andes subtropicales, aunque la cuenca del Río de la Plata mostró una recuperación parcial.
Redactor: Camila Herrera R.
Editor: Eduardo Schmitz
Los ríos del mundo atravesaron en 2025 uno de sus años más secos en más de tres décadas, según el informe sobre recursos hídricos publicado el 17 de septiembre de 2026 por la Organización Meteorológica Mundial (OMM). El balance reúne observaciones y modelos de distintas regiones y advierte que la pérdida de reservas de agua dulce y el retroceso de los glaciares requieren seguimiento más allá de un solo año.
Más del 36 % de la superficie de las cuencas evaluadas registró caudales inferiores a los normales. El resultado no significa que todos los ríos estuvieran secos: mientras amplias zonas presentaron déficits, otras tuvieron flujos superiores a sus valores habituales. Para interpretar esas diferencias también importa cómo responde cada cuenca a la lluvia, según la humedad previa del suelo y sus condiciones físicas.
El Río de la Plata se recuperó parcialmente tras varios años de caudales bajos
La cuenca del Río de la Plata figura entre las regiones sudamericanas con caudales recurrentemente bajos durante el período 2021–2025. La OMM detectó una recuperación parcial en el último año, después de una sequía prolongada. Su evaluación es regional y no ofrece, por sí sola, un diagnóstico separado para cada país que comparte la cuenca.
El contraste entre regiones aparece también fuera de Sudamérica. En 2025 se observaron caudales bajos en sectores de América del Norte, Europa oriental, Oriente Medio y Asia central, mientras que partes del sur y sudeste de Asia registraron valores superiores a los normales. Episodios más recientes, como la caída de caudales en grandes ríos europeos, muestran por qué las condiciones locales deben examinarse junto con el balance mundial.
Patagonia y Andes subtropicales mantienen déficits de almacenamiento
El informe identifica anomalías negativas persistentes en el almacenamiento de agua terrestre de la Patagonia y los Andes subtropicales entre 2021 y 2025. Este indicador reúne el agua presente en el suelo, los ríos, los lagos, los acuíferos, la nieve y el hielo. Por ello, una mejora temporal del caudal de un río no implica necesariamente que todas las reservas de su región se hayan recuperado.
La pérdida de hielo añade otra dimensión al balance. La OMM señala que los glaciares registraron pérdidas de masa en todas las regiones por cuarto año consecutivo. En la Patagonia, el retroceso observado del glaciar Perito Moreno ofrece un caso concreto de los cambios que los investigadores siguen mediante mediciones e imágenes satelitales; su evolución individual no representa por sí sola a todos los glaciares andinos.
Medir ríos, acuíferos y hielo permite distinguir los riesgos
La evaluación de la OMM combina datos aportados por sus miembros, modelos hidrológicos y observaciones satelitales. Ese enfoque permite comparar distintos componentes del ciclo del agua, pero las cifras mundiales no sustituyen las mediciones necesarias para gestionar una cuenca o un sistema de abastecimiento concreto.
El agua subterránea exige una vigilancia propia: su nivel puede responder de manera diferente al de los ríos cuando cambian las lluvias y la extracción. Experiencias como la recuperación de manantiales ante la presión sobre los acuíferos en Alemania ilustran la importancia de conocer las reservas disponibles antes de decidir cómo utilizarlas. La OMM también advierte que, pese a las mejoras en la disponibilidad de datos, siguen existiendo vacíos de observación en zonas afectadas por fenómenos hídricos extremos.
Fuentes referenciales:
Infobae
Organización Meteorológica Mundial: Estado de los recursos hídricos mundiales 2025




