Un estudio de la circulación atmosférica entre 1979 y 2024 identifica una conexión entre las temperaturas del Índico tropical y los patrones de precipitación y actividad ciclónica del Atlántico, Europa y el Mediterráneo, especialmente durante diciembre.
Redacción: Redacción Noticias de la Tierra
Editor: Eduardo Schmitz
Las variaciones de temperatura del océano Índico tropical pueden estar relacionadas con cambios en las lluvias y las tormentas que afectan a Europa al comienzo del invierno. Una investigación encabezada por el científico Marco Reale, del Instituto Nacional de Oceanografía y Geofísica Aplicada (OGS), en Trieste, Italia, encontró una señal estadística que conecta el llamado dipolo del océano Índico con la distribución de las precipitaciones y la actividad de los ciclones extratropicales en el Atlántico Norte y el Mediterráneo.
Los resultados proceden de un estudio publicado en 2025 en la revista científica Geophysical Research Letters y explicado nuevamente por su autor el 28 de octubre de 2026. La investigación examinó datos atmosféricos y oceánicos correspondientes al período 1979-2024.
El hallazgo más relevante es que la relación aparece con especial claridad durante diciembre. En los años asociados con una fase positiva del dipolo del Índico, los investigadores identificaron un contraste entre regiones relativamente más húmedas del Atlántico septentrional y condiciones más secas hacia el sur, particularmente en sectores del Mediterráneo occidental y central.
El análisis también encontró una menor actividad ciclónica en el Atlántico oriental y el Mediterráneo occidental bajo esas condiciones. Sin embargo, los autores advierten que estas relaciones estadísticas no permiten anticipar automáticamente el comportamiento de un invierno concreto.
Una conexión climática entre océanos separados por miles de kilómetros
El dipolo del océano Índico, conocido internacionalmente por las siglas IOD, describe las diferencias de temperatura superficial del mar entre las regiones occidental y oriental de la cuenca tropical.
Durante su fase positiva, las aguas occidentales presentan temperaturas relativamente más elevadas que las del sector oriental. En la fase negativa ocurre el patrón contrario.
Estas diferencias modifican la distribución de las lluvias tropicales y los movimientos ascendentes del aire, alterando la liberación de calor hacia la atmósfera.
Los cambios pueden propagarse mediante grandes sistemas de circulación atmosférica hasta regiones alejadas de su origen. Los científicos denominan a este mecanismo teleconexión climática.
Esto no significa que el vapor de agua evaporado en el Índico viaje directamente hasta Europa para producir precipitaciones. La conexión identificada por los investigadores funciona principalmente a través de modificaciones en la circulación atmosférica que condiciona la formación y trayectoria de las tormentas.
El interés por este fenómeno ha aumentado a medida que las investigaciones han documentado la influencia del dipolo del océano Índico sobre la variabilidad climática mundial, más allá de los territorios situados directamente alrededor de esa cuenca.
Diciembre concentra la señal más clara sobre las precipitaciones
El equipo científico analizó información sobre presión atmosférica, cantidades de lluvia, frecuencia de días húmedos, duración de los períodos lluviosos y trayectorias de ciclones.
La región estudiada abarcó el Atlántico Norte, Europa y el Mediterráneo. El objetivo era determinar si las variaciones otoñales del océano Índico podían relacionarse con características específicas del invierno europeo.
Los resultados mostraron que diciembre presenta la señal más marcada. Bajo condiciones positivas del dipolo, algunas zonas del Atlántico septentrional registraron tendencias hacia una mayor humedad, mientras que regiones situadas más al sur mostraron condiciones relativamente secas.
El contraste fue especialmente reconocible en el Mediterráneo occidental y central.
Los investigadores observaron que la relación no se limitaba a la cantidad acumulada de precipitación. También aparecía en la frecuencia de los días lluviosos y en la duración de los períodos húmedos.
Esta distinción tiene importancia porque dos meses con acumulaciones similares pueden presentar distribuciones muy diferentes de las lluvias. Las precipitaciones concentradas en pocos episodios y las que se distribuyen durante numerosos días generan condiciones hidrológicas distintas.
En enero y febrero, la señal identificada se debilitaba. Por ello, los científicos consideran que estudiar únicamente los promedios de todo el invierno puede ocultar relaciones climáticas que se manifiestan principalmente durante una parte de la estación.
Menos actividad ciclónica en el Atlántico oriental y el Mediterráneo occidental
La investigación también examinó las trayectorias de los ciclones extratropicales, sistemas de bajas presiones que desempeñan un papel fundamental en el tiempo atmosférico europeo.
Estos ciclones se desarrollan en ambientes donde existen contrastes de temperatura entre masas de aire y condiciones dinámicas que favorecen el crecimiento de las perturbaciones.
Los científicos encontraron que las fases positivas del dipolo del Índico estaban asociadas con una reducción de la actividad ciclónica sobre el Atlántico oriental y el Mediterráneo occidental durante diciembre.
La señal apareció acompañada por modificaciones de la baroclinicidad atmosférica, una característica relacionada con los gradientes horizontales de temperatura y con la estructura vertical del viento.
En particular, el análisis examinó la cizalladura vertical del viento y las diferencias térmicas entre el norte y el sur, dos componentes importantes del ambiente en el que se desarrollan las tormentas extratropicales.
Estos resultados aportan una explicación física plausible para las asociaciones observadas entre el estado del Índico y la actividad tormentosa europea.
No obstante, la investigación no demuestra que cada fase positiva del dipolo produzca necesariamente una reducción de tormentas en todas las regiones estudiadas.
Los investigadores separaron la influencia del Índico y la de El Niño
Uno de los desafíos del estudio consistía en distinguir la señal del dipolo del océano Índico de la influencia de El Niño-Oscilación del Sur, conocido como ENSO.
Ambos fenómenos pueden desarrollarse simultáneamente y sus variaciones pueden estar relacionadas. Por ello, observar una anomalía climática durante un episodio del dipolo no demuestra por sí solo que ese patrón sea su principal responsable.
Para abordar esta dificultad, los investigadores aplicaron un tratamiento estadístico que tuvo en cuenta la relación lineal entre el dipolo del Índico y ENSO.
De esta manera, buscaron identificar la señal asociada específicamente con el Índico, diferenciándola de la parte compartida con el fenómeno del Pacífico.
Esta precaución resulta importante porque El Niño modifica la circulación atmosférica y las precipitaciones a escala mundial, mientras otros patrones oceánicos pueden reforzar, debilitar o alterar esas respuestas.
El procedimiento permitió reconocer una asociación independiente en términos estadísticos, aunque no elimina todas las interacciones posibles entre los distintos componentes del sistema climático.
La atmósfera responde simultáneamente a numerosos factores, entre ellos la temperatura de diferentes cuencas oceánicas, los contrastes térmicos continentales y la circulación de latitudes medias.
Por qué las lluvias del Mediterráneo merecen especial atención
La región mediterránea presenta una marcada estacionalidad de las precipitaciones y depende de la llegada de sistemas atmosféricos capaces de transportar humedad durante los meses más frescos.
Por ello, los cambios en las trayectorias de las borrascas y en la frecuencia de los días lluviosos pueden influir sobre la distribución temporal del agua.
El estudio identifica al Mediterráneo occidental y central como áreas donde la señal del dipolo positivo del Índico aparece asociada con condiciones relativamente más secas en diciembre.
Sin embargo, no establece que esas regiones vayan a sufrir necesariamente sequías durante cada episodio positivo. Una anomalía estadística de precipitación no equivale por sí sola a un diagnóstico de sequía hidrológica.
La evolución de las reservas de agua depende también de las lluvias acumuladas anteriormente, la humedad del suelo, las temperaturas y otros procesos regionales.
Las investigaciones sobre la interacción entre El Niño y el dipolo del océano Índico muestran precisamente la necesidad de interpretar conjuntamente los diferentes factores que influyen sobre las precipitaciones.
En este caso, la principal aportación consiste en identificar una relación estacional concreta entre una señal tropical y las condiciones atmosféricas que favorecen o dificultan la actividad tormentosa en una región distante.
Una pista científica para mejorar las investigaciones sobre predicción estacional
La conexión identificada plantea la posibilidad de incorporar información del océano Índico al estudio de la variabilidad del comienzo del invierno europeo.
El dipolo suele alcanzar su mayor intensidad durante el otoño boreal. Si determinadas condiciones otoñales se relacionan con patrones de diciembre, esa información podría resultar útil para investigar posibles fuentes de predictibilidad estacional.
Sin embargo, los autores subrayan una limitación fundamental: el estudio no demostró que los pronósticos meteorológicos mejoren al incorporar el dipolo del Índico.
Para comprobar esa posibilidad sería necesario realizar experimentos con sistemas de predicción, comparar sus resultados y determinar si la información adicional permite anticipar mejor las precipitaciones y las tormentas.
La investigación tampoco proporciona un calendario de lluvias para Europa ni permite predecir tormentas individuales a partir de las temperaturas del Índico.
Sus resultados describen tendencias observadas durante varias décadas, no relaciones deterministas que deban cumplirse en todos los años.
Esta distinción es especialmente relevante en un contexto de creciente interés por los pronósticos estacionales. La identificación de una teleconexión puede orientar nuevas investigaciones, pero su utilidad operativa debe demostrarse mediante evaluaciones independientes.
Un estudio de 2025 explicado nuevamente en octubre de 2026
La investigación original fue publicada en 2025 en Geophysical Research Letters con el título Response of Early Winter Precipitation and Storm Activity in the North Atlantic–European–Mediterranean Region to Indian Ocean SST Variability.
El artículo tiene el identificador científico DOI: 10.1029/2025GL116732.
El 28 de octubre de 2026, Marco Reale, autor correspondiente del trabajo, presentó una explicación divulgativa de los resultados y de sus posibles implicaciones para el estudio de las lluvias y tormentas europeas.
Por tanto, la publicación divulgativa de octubre de 2026 no corresponde a un nuevo experimento realizado este año, sino a la explicación de una investigación científica previamente publicada.
La evidencia analizada abarca el período 1979-2024 y señala que la influencia del dipolo del océano Índico sobre la región atlántico-europea-mediterránea presenta diferencias importantes entre diciembre y el resto del invierno.
El resultado amplía la comprensión de las conexiones entre los océanos tropicales y la circulación atmosférica de latitudes medias, mostrando que el comportamiento de las lluvias europeas puede estar relacionado con procesos climáticos que ocurren a miles de kilómetros.
Fuentes referenciales:
Geophysical Research Letters — Investigación científica original de Marco Reale y colaboradores (2025)
Science X Dialog / Phys.org — Explicación del investigador Marco Reale, 28 de octubre de 2026




