Las olas y las mareas altas afectaron viviendas y paseos costeros en Long Beach; el domingo, los remanentes del ciclón todavía producían lluvias y ráfagas en el suroeste del país.
Redacción: Redacción Noticias de la Tierra
Editor: Eduardo Schmitz
Un fuerte oleaje asociado a Rachel golpeó comunidades del sur de California, Estados Unidos, el viernes 9 de octubre de 2026, dañando viviendas y llevando agua marina a las calles. En Long Beach, las olas deterioraron tramos del paseo costero y provocaron daños estructurales graves en varias casas.
La evolución del sistema cambió durante el fin de semana. El domingo 11 de octubre, el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos (NHC) ya lo identificaba como remanentes de Rachel, aunque advertía que continuaba generando lluvias intensas y ráfagas en sectores del suroeste estadounidense.
Las mareas altas agravaron los efectos de las olas
El impacto del viernes coincidió con la pleamar matutina. Las autoridades habían distribuido sacos de arena en comunidades vulnerables, mientras residentes y equipos de limpieza retiraban agua y sedimentos de las zonas afectadas.
Los avisos previos señalaban que Long Beach y Malibu podían sufrir nuevas inundaciones marinas durante el fin de semana. El Servicio Meteorológico Nacional había previsto mareas matutinas superiores a 2,1 metros, un factor que elevaba la exposición de viviendas y espacios situados junto al litoral.
California ya había registrado efectos costeros de ciclones alejados, como las inundaciones provocadas por el oleaje del huracán Marie. Ese antecedente muestra por qué la vigilancia marítima debe considerar también las olas que llegan desde otras áreas del Pacífico.
Rachel perdió organización, pero conservó efectos meteorológicos
En la actualización del NHC correspondiente a las 15:00 UTC del domingo, los remanentes de Rachel se encontraban aproximadamente a 415 kilómetros al norte-noreste de San Diego. Sus vientos máximos sostenidos eran de 55 kilómetros por hora y avanzaban hacia el norte-noreste a unos 47 kilómetros por hora.
El organismo emitió entonces su último aviso sobre el sistema. La advertencia sobre lluvias y ráfagas acompañaba esa actualización: el debilitamiento de la circulación no equivalía al final inmediato de todos sus efectos.
Un nivel marino elevado aumenta la exposición costera
Además de las mareas y las olas, el seguimiento regional ha señalado la influencia de las ondas Kelvin costeras sobre el nivel del mar en California. Estos pulsos pueden elevar temporalmente la superficie oceánica y facilitar que el oleaje alcance zonas normalmente menos expuestas.
La combinación de condiciones oceánicas y meteorológicas también forma parte de la preparación de California ante los riesgos asociados a El Niño. Ese contexto ayuda a entender la vigilancia preventiva, sin atribuir por sí solo cada daño a una causa climática específica.
Los daños documentados corresponden al episodio costero del viernes. La actualización del domingo describe una fase posterior de Rachel, con sus remanentes desplazándose hacia el interior y manteniendo efectos de lluvia y viento.
Fuentes referenciales:
AFP, a través de Phys.org: daños del oleaje y preparativos en la costa de California
Centro Nacional de Huracanes: actualización número 58 sobre los remanentes de Rachel, 11 de octubre de 2026




