Un ensayo con olivino y agua de mar multiplicó por 2,6 la meteorización del mineral, aunque su aplicación climática todavía requiere estudios a mayor escala
Redactor: Valentina Ríos
Editor: Eduardo Schmitz
Un equipo del Instituto Wyss de la Universidad de Harvard, la Facultad de Medicina de Harvard y la Escuela de Sostenibilidad Stanford Doerr desarrolló una bacteria marina modificada genéticamente que aceleró la meteorización del olivino en biorreactores. El experimento abre una posible vía para retirar dióxido de carbono de la atmósfera mediante un proceso inspirado en el regulador geológico natural del clima.
El estudio, publicado el 28 de agosto de 2026 en Nature Biotechnology, empleó la bacteria Alteromonas macleodii, un microorganismo ampliamente distribuido en ambientes marinos. Los investigadores la modificaron para que produjera permanentemente grandes cantidades de sideróforos, unas moléculas capaces de captar hierro de los minerales.
Cómo las bacterias aceleraron la meteorización del olivino
La meteorización de las rocas silicatadas consume CO₂ mediante reacciones entre los minerales, el agua y el carbono disuelto. Los productos resultantes pueden desplazarse hasta el océano y mantener el carbono en forma de bicarbonato durante periodos prolongados. Este mecanismo funciona como parte del sistema natural que regula la concentración atmosférica de CO₂, pero normalmente opera durante cientos de miles de años.
Uno de los obstáculos aparece cuando el hierro liberado por el olivino se oxida y forma una capa sobre la superficie mineral. Esa cobertura, comparable con el óxido, dificulta la disolución posterior. Los sideróforos producidos por las bacterias capturan y solubilizan el hierro oxidado, mantienen expuesta la superficie del mineral y permiten que la reacción continúe con mayor rapidez.
Las bacterias silvestres dejan de producir estas moléculas cuando encuentran hierro suficiente para crecer. El equipo desacopló ambos procesos mediante ingeniería genética, de modo que A. macleodii continuara generando sideróforos incluso en presencia del mineral. El enfoque complementa otras investigaciones sobre el uso de bacterias para acelerar la captura de CO₂ en los océanos.
El experimento retiró medio gramo de CO₂ por día
Los científicos construyeron biorreactores de flujo continuo con varios kilogramos de arena de olivino y agua sin procesar procedente del puerto de Boston, en Estados Unidos. Bajo esas condiciones, la bacteria modificada multiplicó por 2,6 la velocidad de meteorización del mineral frente a los controles utilizados en el estudio.
En los equipos a escala piloto se midió una incorporación diaria de 0,5 gramos de CO₂ atmosférico. Los autores también realizaron un análisis de ciclo de vida para contabilizar tanto el carbono retirado como las emisiones asociadas al funcionamiento del sistema, una evaluación indispensable para determinar si la tecnología puede producir una eliminación neta al ampliarse.
La propuesta se integra en el campo de la meteorización mejorada, que busca acelerar reacciones geológicas naturales mediante minerales silicatados. Entre los métodos investigados se encuentra la aplicación de rocas trituradas para capturar CO₂, así como el empleo de basalto en terrenos agrícolas y otros ambientes expuestos al agua.
Una prueba de concepto con desafíos ambientales y económicos
El trabajo demuestra el funcionamiento del mecanismo en biorreactores, pero no acredita todavía su viabilidad a escala industrial. Los investigadores deberán identificar fuentes adecuadas y económicamente sostenibles de olivino, nutrientes y otros insumos, además de establecer cómo cultivar y contener los microorganismos modificados de forma segura.
Una posible instalación futura se asemejaría a las grandes balsas de una planta de tratamiento: las bacterias crecerían con una fuente de alimento mientras el agua de mar circularía continuamente sobre los minerales. El líquido alcalino resultante regresaría al océano con el carbono disuelto, pero esta configuración deberá someterse a evaluaciones ambientales antes de cualquier despliegue.
La medición y permanencia del carbono retirado también son aspectos centrales. La durabilidad de las tecnologías de captura basadas en procesos naturales depende de las reacciones posteriores del sistema, mientras que la trituración, el transporte y el procesamiento de minerales pueden generar emisiones que deben incorporarse al balance completo.
Estudios anteriores han analizado además la combinación de compost, biocarbón y roca triturada para secuestrar carbono. La nueva investigación añade la biología sintética a ese conjunto de estrategias y plantea la posibilidad de recuperar metales valiosos durante el procesamiento mineral, una línea que el equipo continuará examinando.
Fuentes referenciales:
Phys.org
Nature Biotechnology




