Una simulación climática de alta resolución proyecta que numerosas áreas rurales próximas a ciudades se calentarán más rápido hasta mediados de siglo
Redactor: Camila Herrera R.
Editor: Javier Morales O.
Las áreas rurales que rodean a numerosas ciudades podrían calentarse con mayor rapidez que los propios núcleos urbanos durante las próximas décadas, según una investigación del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Medio Plazo (ECMWF). El resultado reduciría la diferencia térmica entre ambos entornos, aunque las ciudades continuarían siendo más cálidas en términos absolutos.
El estudio, publicado en Geophysical Research Letters, utilizó simulaciones climáticas globales con resolución de escala kilométrica para analizar cómo puede evolucionar el efecto de isla de calor urbana. Sus resultados apuntan a una disminución promedio de su intensidad futura en las ciudades tropicales, áridas y templadas examinadas, impulsada por un calentamiento más fuerte de sus alrededores rurales.
Un modelo capaz de representar el clima de las ciudades
Los modelos climáticos globales tradicionales suelen dividir el planeta en cuadrículas demasiado grandes para distinguir con suficiente precisión una ciudad de las tierras que la rodean. El equipo empleó simulaciones con resoluciones de 28, nueve y 4,4 kilómetros para comprobar cuánto detalle se necesita para reproducir los contrastes térmicos urbanos.
Los investigadores desarrollaron un método para identificar áreas urbanas y seleccionar referencias rurales comparables. Después validaron el procedimiento con observaciones satelitales de la temperatura superficial de más de 400 ciudades distribuidas por el mundo.
La comparación mostró que las resoluciones de nueve kilómetros o menos permiten representar con mayor fiabilidad los efectos térmicos de las ciudades. Esta capacidad ofrece una perspectiva diferente a la de investigaciones anteriores sobre la influencia de la expansión urbana sobre el calentamiento terrestre.
Para estudiar las tendencias climáticas, el equipo trabajó con 60 años de datos horarios correspondientes al clima pasado, presente y futuro. La simulación de nueve kilómetros permitió analizar alrededor de 200 ciudades y agruparlas según cuatro tipos climáticos: frío, árido, templado y tropical.
El campo se calentaría más rápido en la mayoría de los climas
Los resultados sugieren que la intensidad media de la isla de calor disminuiría hacia 2040-2050 en las agrupaciones de ciudades templadas, tropicales y áridas. El comportamiento sería distinto en los climas fríos, donde las simulaciones no mostraron la misma reducción promedio.
La disminución de la brecha no se debería necesariamente a que las ciudades dejen de calentarse. El modelo proyecta aumentos de temperatura en ambos entornos, pero con un ascenso más acelerado en numerosas zonas rurales cercanas.
Este resultado introduce un matiz frente a trabajos que proyectan un calentamiento urbano especialmente rápido. Una investigación anterior encontró que la temperatura superficial de determinadas ciudades podría crecer más que la de sus alrededores bajo un calentamiento global de 2 °C. Las diferencias entre estudios responden, entre otros factores, al tipo de temperatura analizada, la metodología y la representación de los procesos urbanos.
El secado del suelo aparece como una posible explicación
Los autores plantean que la pérdida de humedad del suelo rural puede contribuir al calentamiento más rápido del campo. Cuando existe agua disponible, parte de la energía recibida se utiliza en la evaporación, un proceso que ayuda a enfriar la superficie y el aire próximo.
Un suelo más seco reduce esa capacidad de enfriamiento. Una mayor proporción de la energía disponible pasa entonces a calentar directamente la superficie y la atmósfera cercana. El estudio identifica esta aridificación como un posible factor, pero señala que el mecanismo necesita análisis adicionales antes de establecer conclusiones generales.
Las ciudades ya poseen grandes extensiones de asfalto, hormigón, techos y otras superficies impermeables con evaporación limitada. Por esa razón, el deterioro del enfriamiento evaporativo puede producir un cambio proporcionalmente mayor en el campo que en las áreas urbanizadas.
La vegetación también modifica el balance térmico mediante la sombra y la evapotranspiración. Se ha estimado que los árboles compensan parte del calentamiento generado por las superficies urbanas, aunque sus beneficios varían según el clima, la disponibilidad de agua y la distribución de la cobertura arbórea.
Una menor diferencia no significa menos calor urbano
La reducción proyectada de la brecha térmica no implica que las ciudades vayan a estar protegidas frente al calor extremo. Los centros urbanos podrían conservar temperaturas absolutas superiores, acumular más noches tropicales y mantener una exposición elevada debido a la densidad de construcciones y población.
El calentamiento rural, por su parte, puede aumentar la evaporación, el estrés hídrico, la sequedad de la vegetación y la presión sobre los ecosistemas próximos a las ciudades. La tendencia obligaría a considerar la adaptación térmica como un problema territorial que incluye áreas urbanas, periferias y paisajes rurales conectados.
Las estrategias basadas en infraestructura verde, sombra, agua y diseño bioclimático continúan siendo relevantes. En ese contexto, los refugios climáticos y las soluciones basadas en la naturaleza pueden reducir la exposición local, aunque no sustituyen la disminución de las emisiones que impulsan el calentamiento global.
Una proyección con límites que deben considerarse
Los investigadores advierten que las simulaciones climáticas globales de resolución kilométrica todavía son escasas debido a su elevado costo computacional. El resultado procede de una cantidad limitada de modelos y escenarios, por lo que será necesario compararlo con nuevas simulaciones antes de generalizarlo a cada ciudad o región.
El análisis tampoco incorpora todos los cambios que podrían producirse en la forma urbana hasta 2050. Variaciones en la densidad de edificios, la expansión territorial, los materiales, la vegetación o las emisiones locales de calor pueden modificar la relación térmica entre una ciudad y su entorno.
El trabajo demuestra, no obstante, que los modelos globales de alta resolución ya pueden estudiar procesos urbanos que quedaban diluidos en cuadrículas más amplias. El proyecto Destination Earth de la Unión Europea prevé continuar desarrollando simulaciones de escala kilométrica para apoyar decisiones de adaptación climática y evaluar riesgos con mayor detalle territorial.
Fuentes referenciales:
Infobae Medio Ambiente
Geophysical Research Letters
Destination Earth
