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Noticias de la Tierra · Estado del sistema Tierra

Panorama Planetario

27 de septiembre de 2026
Resumen ejecutivo. El sistema climático entra en el último trimestre de 2026 bajo una combinación especialmente relevante: temperaturas globales y oceánicas excepcionalmente elevadas, un episodio de El Niño fuerte en intensificación y persistentes déficits hídricos en varias regiones. Al mismo tiempo, la transición estacional modifica rápidamente los riesgos: disminuye la fusión del hielo ártico, comienza su recuperación otoñal y cambian los patrones de tormentas, precipitaciones y sequía.
🌡️

Temperatura global

Calor excepcional

Agosto de 2026 fue el agosto más cálido registrado globalmente en ERA5 y quedó empatado con julio de 2023 como el mes más cálido de cualquier calendario. La anomalía alcanzó aproximadamente 1,65 °C sobre el nivel preindustrial estimado, manteniendo elevada la señal térmica global.

🌊

Océanos

21,07 °C

La temperatura media de la superficie de los océanos extrapolares alcanzó en agosto un récord mensual. El Pacífico tropical sobresale por temperaturas especialmente altas asociadas al fortalecimiento de El Niño, mientras distintas cuencas continúan mostrando episodios de calor marino.

💨

CO₂ atmosférico

Presión persistente

La concentración atmosférica de dióxido de carbono permanece estructuralmente elevada. Más allá de las oscilaciones estacionales, la acumulación de gases de efecto invernadero continúa siendo el principal forzamiento de largo plazo detrás del calentamiento global y oceánico.

🧊

Hielo polar

4,6 millones km²

El hielo marino del Ártico alcanzó el 12 de septiembre su mínimo anual estimado en 4,6 millones de km². El valor quedó empatado como el décimo mínimo más bajo del registro satelital continuo, confirmando la persistencia de mínimos reducidos durante las últimas dos décadas.

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Incendios

Riesgo regional

El riesgo de incendios continúa condicionado por la humedad del suelo, la temperatura, el viento y la disponibilidad de combustible vegetal seco. La atención se desplaza progresivamente hacia regiones donde El Niño puede favorecer condiciones más secas durante los próximos meses.

🏜️

Sequías

Europa bajo vigilancia

La huella del verano seco permanece visible en Europa. Copernicus registró durante agosto humedad del suelo excepcionalmente baja y caudales reducidos en extensas áreas, con ríos como el Rin, Danubio, Vístula y otros sistemas afectados por déficits importantes.

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Fenómenos extremos

Alta variabilidad

Tormentas costeras, ciclones del Pacífico y episodios de precipitación intensa mantienen activo el mapa de extremos. La distribución del riesgo no es uniforme: algunas regiones enfrentan exceso de agua mientras otras conservan déficits prolongados y estrés térmico.

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Oscilación del Pacífico

El Niño fuerte

El Niño continúa fortaleciéndose y se perfila como uno de los grandes moduladores climáticos del cierre de 2026. Sus efectos pueden modificar lluvias, temperaturas, incendios, ciclones y disponibilidad de agua en regiones muy alejadas del Pacífico tropical.

📡 Señal planetaria destacada

El Pacífico tropical concentra la atención. El fortalecimiento de El Niño ocurre sobre un planeta y unos océanos ya excepcionalmente cálidos. La combinación no implica impactos idénticos en todas las regiones, pero aumenta la necesidad de vigilar anomalías de precipitación, calor, sequía y circulación atmosférica durante el último trimestre del año.

🔭 Perspectiva · próximos 7–14 días

La vigilancia planetaria deberá centrarse en la evolución del Pacífico tropical, los extremos de precipitación asociados a sistemas tormentosos, la recuperación otoñal del hielo marino ártico y la persistencia de déficits hídricos heredados del verano boreal. El cambio estacional reducirá algunos riesgos térmicos en el hemisferio norte, pero no elimina la vulnerabilidad acumulada de suelos, ríos y ecosistemas.

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Condiciones favorables para los incendios forestales: Veinte años de datos muestran qué áreas corren mayor riesgo

La proliferación de incendios forestales depende en última instancia del clima y la disponibilidad de combustible. El incendio Elkhorn 2 de 2008 en el centro de Nevada, que se ve aquí, comenzó como un incendio controlado, pero se descontroló y acabó quemando casi 1619 hectáreas (4000 acres) fuera de los límites del proyecto. Crédito: Camille Stevens-Rumann

A medida que el clima global continúa calentándose, las temporadas de incendios se han intensificado y los incendios forestales a gran escala se han vuelto más frecuentes en muchas partes del mundo. Factores como el tipo de vegetación, los patrones de uso del suelo y la actividad humana afectan la probabilidad de ignición, pero la proliferación de incendios forestales depende, en última instancia, de dos factores: el clima y la disponibilidad de combustible.


por Sarah Derouin, Eos


Stephanie Kampf y sus colegas estudiaron las relaciones entre el fuego, los combustibles y el clima en regiones templadas de todo el mundo, centrándose específicamente en el oeste de Norteamérica, Europa occidental y central, y el suroeste de Sudamérica. Cada una de las tres regiones incluye zonas desérticas, arbustivas y forestales , así como climas locales que varían de áridos a húmedos.

Los investigadores extrajeron información sobre el área total quemada y la frecuencia de incendios forestales en estas regiones entre 2002 y 2021 de la base de datos GlobFire, y obtuvieron datos sobre la cobertura terrestre y la biomasa durante el mismo período del Mapeo y Estimación de Cobertura Terrestre Global (GLanCE) de la NASA.

También utilizaron datos de precipitación y evapotranspiración de TerraClimate para calcular el índice de aridez anual medio ( precipitación anual media dividida por evapotranspiración anual media) de cada región. Su estudio se publicó en la revista AGU Advances .

Los investigadores descubrieron que, durante el período de estudio de 20 años y en las tres regiones, los incendios quemaron áreas de tierra más pequeñas en zonas con climas muy secos o muy húmedos, en comparación con las zonas de aridez intermedia. Sugieren que esta tendencia se explica por la falta de vegetación suficiente para alimentar incendios generalizados en zonas secas y, en zonas húmedas, por las condiciones climáticas que reducen la probabilidad de incendios. En cambio, las áreas quemadas fueron mayores en las zonas intermedias, donde la abundancia de biomasa y las condiciones climáticas son más propicias para alimentar incendios.

De las tres regiones estudiadas, América del Norte presentó la mayor superficie total quemada, la mayor fracción de superficie quemada y la mayor magnitud de los incendios. Los investigadores señalan que la fragmentación de las zonas con vegetación en Sudamérica (por la Cordillera de los Andes) y en Europa (debido al uso extensivo del suelo) probablemente ha limitado la magnitud de los incendios y las áreas quemadas en esas regiones. También señalan que el aumento de las temperaturas y la aridez están incrementando el riesgo de grandes incendios forestales en las tres regiones, lo que sugiere que los gestores de incendios deben ser flexibles y responder a los cambios locales.

Más información: Stephanie K. Kampf et al., Interacciones entre fuego, combustible y clima en climas templados, AGU Advances (2025). DOI: 10.1029/2024AV001628