Investigadores de Estonia identificaron oscilaciones del agua de 19 y 37 minutos que pueden intensificar las corrientes y alterar el nivel del mar en el canal de acceso al puerto de Varna.
Redacción: Redacción Noticias de la Tierra
Editor: Eduardo Schmitz
Un equipo de investigadores de la Universidad Tecnológica de Tallin, en Estonia, ha identificado un fenómeno de resonancia que provoca oscilaciones rápidas y corrientes potencialmente peligrosas en el canal que conecta el lago Varna con el mar Negro, en Bulgaria. Las mediciones revelaron cambios de hasta 0,8 metros por segundo en la velocidad de la corriente y variaciones del nivel del agua de hasta 0,8 metros en intervalos de apenas diez minutos.
La investigación, publicada el 17 de agosto de 2026 en la revista científica Ocean Science y difundida nuevamente el 22 de octubre, explica por qué este paso marítimo experimenta movimientos del agua que no siempre pueden anticiparse mediante las previsiones convencionales de mareas y oleaje.
El fenómeno adquiere especial importancia porque el canal constituye una vía de comunicación entre el mar y una masa de agua interior, donde la forma del sistema puede amplificar perturbaciones originadas por cambios atmosféricos.
Un canal estrecho donde el agua puede oscilar con fuerza
El área estudiada se encuentra en la costa occidental del mar Negro. Allí, un canal de aproximadamente 2,4 kilómetros de longitud y 300 metros de anchura conecta el lago Varna con el ambiente marino.
Durante años, los prácticos encargados de orientar las maniobras de los barcos habían observado corrientes intensas y comportamientos inusuales del agua. Sin embargo, faltaban mediciones suficientemente detalladas para explicar el origen de esas variaciones.
El equipo formado por Jüri Elken, Laura Piho y Maarja Kruusmaa desarrolló un estudio específico para registrar los movimientos del agua y analizar los mecanismos físicos responsables.
Los investigadores comprobaron que el canal no funciona únicamente como un paso por el que circula agua entre dos ambientes. También puede comportarse como parte de un sistema oscilatorio, en el que determinadas perturbaciones se amplifican por la geometría de la conexión entre el lago y el mar.
Comprender estos procesos es fundamental para la oceanografía costera, una disciplina que estudia cómo interactúan los vientos, las diferencias de presión, el relieve submarino y las masas de agua. La importancia de reproducir estos movimientos mediante modelos de corrientes y niveles marinos también ha sido destacada en investigaciones desarrolladas en el golfo de México.
Los instrumentos registraron movimientos cada minuto
Para estudiar el fenómeno, los científicos instalaron tres estaciones de medición Hydromast, desarrolladas por el Centro de Biorrobótica de la Universidad Tecnológica de Tallin.
Los equipos registraron la velocidad y dirección de las corrientes, además de las variaciones del nivel del agua, con una resolución temporal de un minuto.
Esta frecuencia de observación resultó decisiva. Los movimientos investigados pueden desarrollarse y cambiar de intensidad en períodos inferiores a una hora, por lo que las mediciones realizadas con intervalos más amplios pueden pasar por alto una parte importante de su comportamiento.
El análisis combinó las observaciones instrumentales con métodos matemáticos y simulaciones de la dinámica del agua. De esta manera, los investigadores pudieron distinguir las variaciones ordinarias de las oscilaciones de mayor intensidad.
El estudio mostró que algunas corrientes especialmente fuertes no dependían simplemente de una entrada o salida sostenida de agua, sino de movimientos alternantes relacionados con la resonancia del sistema formado por el canal y el lago.
Dos períodos de resonancia explican las oscilaciones
Los registros permitieron identificar dos períodos particularmente importantes: aproximadamente 37 y 19 minutos.
La oscilación de 37 minutos corresponde a un modo de resonancia del sistema completo formado por el canal y el lago Varna. La de 19 minutos presenta características compatibles con otro modo de oscilación de ese conjunto y con el comportamiento propio del canal.
La resonancia ocurre cuando una perturbación externa interactúa con las características naturales de un sistema de manera que puede aumentar considerablemente la amplitud de sus movimientos.
En un ambiente costero, ese proceso puede hacer que variaciones relativamente breves del nivel del mar produzcan corrientes intensas en pasos estrechos.
El fenómeno no debe confundirse con una corriente oceánica permanente. Se trata de movimientos oscilatorios que pueden cambiar de dirección e intensidad en lapsos cortos.
La interacción entre la circulación del agua y las condiciones físicas del entorno también aparece en otros procesos marinos. Por ejemplo, las investigaciones sobre olas extremas y observación oceánica muestran la importancia de medir correctamente la dinámica del agua para identificar amenazas que pueden afectar a las embarcaciones.
Un meteotsunami desencadenó uno de los episodios intensos
Durante el período de observación, los científicos identificaron dos acontecimientos de amplitud excepcional.
El primero comenzó de manera abrupta y se prolongó durante unos pocos ciclos de oscilación. Los investigadores interpretaron que estuvo asociado con un meteotsunami, una perturbación del nivel del mar generada por condiciones atmosféricas.
A diferencia de los tsunamis originados por terremotos o deslizamientos submarinos, los meteotsunamis se relacionan con cambios de presión atmosférica, perturbaciones meteorológicas y otros mecanismos capaces de transferir energía al agua.
Cuando una perturbación atmosférica se desplaza a una velocidad compatible con la propagación de las ondas largas en aguas poco profundas, puede producirse una amplificación por resonancia.
En el canal de Varna, el episodio registrado comenzó rápidamente, pese a que las condiciones meteorológicas generales no mostraban necesariamente una tormenta extrema sobre el lugar.
Este resultado demuestra que determinadas alteraciones peligrosas del nivel del agua pueden aparecer incluso cuando los indicadores meteorológicos convencionales no parecen anunciar una situación extraordinaria.
El viento también puede provocar oscilaciones retardadas
El segundo acontecimiento destacado ocurrió más de cinco horas después de un episodio de viento intenso.
Durante las condiciones meteorológicas previas se registraron vientos de hasta 20 metros por segundo, equivalentes a 72 kilómetros por hora.
Los científicos observaron que la respuesta del sistema acuático no fue necesariamente inmediata. La oscilación intensa apareció después de un intervalo considerable respecto del episodio meteorológico.
Este comportamiento muestra que la relación entre el viento y las corrientes costeras puede ser más compleja que una respuesta directa y simultánea.
La configuración del lago, el canal y la conexión con el mar influye en la forma en que se propagan y atenúan las perturbaciones.
Por ello, evaluar únicamente las condiciones del viento en un momento determinado puede resultar insuficiente para conocer el estado real de las corrientes dentro de un paso marítimo.
El nivel del agua cambió hasta 80 centímetros en diez minutos
Las mediciones más destacadas revelaron variaciones de hasta 0,8 metros en el nivel del agua durante períodos de diez minutos.
En esos mismos intervalos se registraron cambios de hasta 0,8 metros por segundo en la velocidad de las corrientes.
La rapidez de estas variaciones constituye uno de los principales riesgos del fenómeno. Una embarcación que atraviesa un canal estrecho puede encontrar condiciones diferentes en cuestión de minutos.
Las corrientes transversales o los cambios bruscos de velocidad pueden complicar las maniobras, especialmente en áreas portuarias donde los barcos deben desplazarse con precisión y disponen de un espacio limitado.
Los investigadores consideran que oscilaciones de esta magnitud pueden perjudicar la navegación, las operaciones portuarias y determinadas actividades de gestión costera.
La observación también resulta relevante desde una perspectiva ambiental. Los movimientos intensos del agua pueden modificar las condiciones de transporte de sedimentos y otros materiales en zonas de conexión entre lagos y mares, aunque el estudio de Varna no cuantificó daños ambientales específicos provocados por los episodios registrados.
Por qué las previsiones convencionales pueden pasar por alto el fenómeno
Numerosos sistemas de información oceanográfica proporcionan datos y pronósticos con intervalos temporales de una hora.
Esta resolución permite representar adecuadamente muchos procesos de evolución relativamente lenta, como determinadas variaciones de mareas y circulación marina.
Sin embargo, una oscilación cuyo ciclo completo dura 19 minutos puede desarrollarse varias veces entre dos observaciones horarias.
Los investigadores señalan que los fenómenos de corta duración necesitan mediciones de alta frecuencia para comprender su evolución y evaluar correctamente sus riesgos.
La combinación de estaciones instrumentales y modelos matemáticos puede contribuir a identificar los períodos de resonancia de cada sistema costero y determinar cuándo existen condiciones favorables para una amplificación.
El valor de estas herramientas no se limita a Bulgaria. La observación detallada de la circulación también permite estudiar procesos de transporte de materiales y alteraciones ambientales, como muestran los trabajos sobre las rutas de desplazamiento de residuos por las corrientes marinas.
El hallazgo puede mejorar la vigilancia de otros puertos
Los autores consideran que los resultados ofrecen una base para desarrollar sistemas de detección y pronóstico de corrientes intensas en canales portuarios y otros ambientes costeros conectados con lagos, bahías o desembocaduras.
El estudio no demuestra que todos estos lugares experimenten las mismas oscilaciones. Cada sistema posee características geométricas e hidrodinámicas que determinan sus períodos naturales de resonancia.
No obstante, el procedimiento de investigación puede aplicarse a otros escenarios: instalar instrumentos de alta frecuencia, identificar las oscilaciones dominantes y utilizar modelos para relacionarlas con las condiciones meteorológicas y marinas.
Esta información podría facilitar alertas más oportunas para las operaciones portuarias y mejorar la interpretación de movimientos del agua que, de otro modo, resultarían difíciles de explicar.
La investigación también refuerza la importancia de integrar las observaciones locales con los sistemas generales de vigilancia oceánica.
En el caso del lago Varna, los científicos han demostrado que la conexión entre una masa de agua interior y el mar Negro puede generar oscilaciones capaces de alterar rápidamente las corrientes y el nivel del agua.
El hallazgo aporta una explicación física a los movimientos observados durante años en el canal y establece una referencia para estudiar riesgos semejantes en otros entornos costeros del mundo.
Fuentes referenciales:
Ocean Science — High current speed events in a harbor channel driven by resonant sub-hourly sea level dynamics: an example from Varna, Black Sea
Estonian Research Council — Scientists discover dangerous water oscillations between Lake Varna and Black Sea




