Investigadores de la Universidad de Leeds prueban en Inglaterra aeronaves equipadas con sensores capaces de medir temperatura, humedad, viento y partículas de las nubes hasta 1.600 metros de altura.
Redacción: Redacción Noticias de la Tierra
Editor: Karem Díaz S.
Un proyecto científico desarrollado en Yorkshire, al norte de Inglaterra, está poniendo a prueba una nueva forma de observar la atmósfera: utilizar drones meteorológicos para obtener mediciones detalladas dentro de las nubes y mejorar la información disponible para los modelos de predicción del tiempo. La investigación, dirigida por la Universidad de Leeds, busca determinar si estas aeronaves pueden ayudar a anticipar con mayor precisión las condiciones que favorecen lluvias intensas, nevadas y tormentas invernales.
El proyecto, denominado Drone Observation Of Clouds (DOOC), desarrolla una campaña de observación entre junio y noviembre de 2026. Durante las pruebas, los investigadores utilizan drones capaces de ascender verticalmente y registrar diferentes propiedades atmosféricas desde la superficie hasta una altitud de 1.600 metros.
La iniciativa fue explicada el 28 de octubre de 2026 por los investigadores Declan Finney y Jessica Girdwood, quienes destacaron el potencial de estas observaciones para complementar los sistemas meteorológicos convencionales.
El objetivo no consiste en sustituir los satélites, radares o globos meteorológicos, sino en obtener mediciones más frecuentes y detalladas de una parte de la atmósfera donde se desarrollan procesos decisivos para la formación de las nubes y las precipitaciones.
Un corredor aéreo de apenas 30 metros permite estudiar las nubes
Una de las particularidades del proyecto británico es el espacio aéreo autorizado para las operaciones.
La empresa Menapia, especializada en operaciones con drones y colaboradora de la Universidad de Leeds, consiguió los permisos necesarios para realizar vuelos dentro de una columna de aire de aproximadamente 30 metros de anchura.
El corredor se extiende verticalmente hasta los 1.600 metros de altura, equivalentes a unos 5.250 pies.
Esta configuración permite que las aeronaves asciendan y desciendan por una trayectoria controlada mientras sus instrumentos registran los cambios de las condiciones atmosféricas.
El uso de drones de rotores resulta especialmente adecuado para estas operaciones porque pueden elevarse casi verticalmente, mantenerse en posiciones determinadas y realizar mediciones a diferentes alturas.
La campaña busca obtener perfiles de temperatura, humedad y viento, además de información sobre las partículas que forman las nubes.
Los perfiles verticales son importantes porque las condiciones atmosféricas pueden variar considerablemente entre la superficie y los primeros kilómetros de altura.
Una masa de aire puede presentar temperaturas relativamente elevadas cerca del suelo y condiciones mucho más frías en niveles superiores. También pueden existir capas con diferente humedad o cambios importantes en la velocidad y dirección del viento.
Estas variaciones influyen en la estabilidad atmosférica, la formación de nubes y el desarrollo de las precipitaciones.
Los científicos quieren medir lo que sucede dentro de las nubes
Las nubes constituyen uno de los componentes más difíciles de representar con precisión en los modelos meteorológicos y climáticos.
Su comportamiento depende de numerosos procesos físicos que se desarrollan simultáneamente y a escalas espaciales muy diferentes.
Entre ellos se encuentran la condensación del vapor de agua, el crecimiento de las gotas, la formación de cristales de hielo y las interacciones entre partículas y movimientos del aire.
Para estudiar estos procesos, los drones del proyecto DOOC incorporan instrumentos especializados capaces de medir las características de las gotas presentes en las nubes.
Uno de esos dispositivos es un contador de partículas que permite determinar el tamaño y la concentración de las gotas.
El instrumento procede de una línea de desarrollo científico que lleva cerca de una década perfeccionando equipos de medición atmosférica para su utilización en aeronaves no tripuladas.
Conocer el tamaño y la cantidad de gotas resulta importante porque estas propiedades influyen en la evolución de las nubes y en determinados mecanismos de formación de lluvia.
Las observaciones también pueden contribuir al estudio de procesos relacionados con la niebla, la formación de hielo y otras condiciones meteorológicas.
La importancia de medir adecuadamente la humedad atmosférica ya ha quedado reflejada en investigaciones que utilizan isótopos del agua para mejorar los pronósticos de lluvias intensas, donde la información adicional sobre el vapor de agua permite representar mejor su transporte y transformación.
Qué pueden aportar los drones frente a los globos meteorológicos
Los globos equipados con radiosondas constituyen una herramienta fundamental de la observación meteorológica.
Durante su ascenso, estos instrumentos registran variables como temperatura, humedad, presión y viento, proporcionando información sobre la estructura vertical de la atmósfera.
Sin embargo, su lanzamiento requiere equipos específicos y normalmente responde a horarios establecidos.
Los drones meteorológicos ofrecen la posibilidad de realizar observaciones adicionales con mayor frecuencia, especialmente en las capas inferiores de la atmósfera.
Los investigadores consideran que, en determinados sistemas automatizados, las mediciones podrían obtenerse cada hora o incluso con intervalos más cortos.
Algunos dispositivos en desarrollo pueden despegar de estaciones de acoplamiento y realizar operaciones controladas remotamente.
Esta característica permitiría establecer redes de observación capaces de registrar cambios atmosféricos entre los lanzamientos convencionales de radiosondas.
Otra posible ventaja es la reutilización de los equipos, que podría reducir la pérdida de instrumentos asociada con determinadas operaciones de globos meteorológicos.
Sin embargo, ambas tecnologías presentan capacidades diferentes.
Las radiosondas pueden alcanzar alturas muy superiores a las exploradas en las pruebas de Yorkshire, mientras que los drones de rotores ofrecen flexibilidad para obtener observaciones repetidas dentro de un intervalo vertical más limitado.
Por ello, los investigadores plantean su utilización como sistemas complementarios y no como reemplazos directos.
La Organización Meteorológica Mundial ya estudia estas aeronaves
El interés por incorporar drones a las redes meteorológicas no se limita al Reino Unido.
En 2024, la Organización Meteorológica Mundial organizó una demostración dedicada a estas tecnologías, con aeronaves que registraron variables como temperatura y velocidad del viento en los primeros kilómetros de la atmósfera.
El objetivo de estas iniciativas es evaluar la posibilidad de integrar nuevas plataformas de observación en los sistemas utilizados por los servicios meteorológicos.
Una red de estaciones con drones podría proporcionar datos adicionales sobre regiones o niveles atmosféricos donde las mediciones actuales son insuficientes.
Esta necesidad está relacionada con las diferencias existentes entre países en la precisión de los pronósticos meteorológicos, un problema vinculado, entre otros factores, con la disponibilidad de observaciones y la capacidad de procesamiento de los modelos.
No obstante, desplegar una red de drones requiere resolver dificultades técnicas y operativas.
Entre ellas figuran la autonomía de vuelo, el mantenimiento de los sensores, la disponibilidad de estaciones de operación y las restricciones del espacio aéreo.
También es necesario determinar cómo incorporar las mediciones a los sistemas meteorológicos sin introducir errores o inconsistencias en los datos.
Por qué estas observaciones pueden ser importantes durante el invierno
Las tormentas invernales se desarrollan bajo condiciones atmosféricas que pueden cambiar rápidamente.
La interacción entre masas de aire de diferentes temperaturas, los movimientos verticales, la humedad disponible y la circulación de los vientos determina en gran medida la evolución de los sistemas meteorológicos.
Una representación insuficiente de estas variables puede contribuir a errores en la estimación de las precipitaciones, su intensidad o su distribución geográfica.
Los drones podrían aportar información adicional sobre las capas inferiores de la atmósfera antes o durante determinados cambios meteorológicos.
Las mediciones de temperatura y humedad permitirían describir mejor la estructura vertical del aire, mientras que los datos sobre las partículas de las nubes ayudarían a investigar los procesos relacionados con la formación de precipitaciones.
El proyecto británico se desarrolla en un contexto de interés por mejorar la preparación frente a los temporales del invierno europeo.
Sin embargo, los investigadores no afirman que los drones puedan anticipar por sí solos una tormenta concreta ni que las pruebas realizadas hayan demostrado ya una mejora cuantificada de los pronósticos operativos.
El beneficio potencial dependerá de la calidad de las observaciones, su incorporación a los modelos y la capacidad de estos para aprovechar la información adicional.
La diferencia entre obtener un pronóstico y convertirlo en una respuesta preventiva efectiva también ha sido examinada en análisis sobre las limitaciones de las alertas meteorológicas para reducir los daños por inundaciones.
Las observaciones atmosféricas pueden mejorar el conocimiento de una amenaza, pero la protección de la población requiere además sistemas de comunicación, decisiones oportunas y medidas de preparación.
La inteligencia artificial aumenta el interés por los nuevos datos
El desarrollo de modelos meteorológicos basados en inteligencia artificial está modificando la importancia de disponer de grandes cantidades de observaciones atmosféricas.
Estos sistemas utilizan información procedente de registros meteorológicos y otras fuentes para identificar patrones que permitan estimar la evolución del tiempo.
Los investigadores del proyecto DOOC consideran que las mediciones frecuentes de los drones podrían contribuir a esta nueva etapa de la predicción meteorológica.
La utilidad dependerá de cómo se procesen los datos y de su integración con las observaciones terrestres, satelitales y aerológicas existentes.
La incorporación de nuevas tecnologías también plantea la necesidad de evaluar su desempeño frente a métodos tradicionales.
En ese contexto, las investigaciones sobre inteligencia artificial aplicada a la evolución del vórtice polar muestran otro campo en el que se están estudiando herramientas capaces de identificar señales atmosféricas difíciles de reconocer mediante métodos convencionales.
Sin embargo, identificar patrones mediante inteligencia artificial y medir directamente las condiciones de una nube son tareas diferentes.
La primera busca extraer información predictiva de los datos; la segunda proporciona observaciones físicas que pueden utilizarse para comprender y representar mejor los procesos atmosféricos.
La combinación de ambas aproximaciones constituye una de las posibilidades que los científicos quieren explorar.
Las restricciones del espacio aéreo siguen siendo un desafío
Uno de los obstáculos para ampliar el uso de drones meteorológicos es la regulación de sus operaciones.
Las aeronaves de investigación deben compartir el espacio aéreo con otros usuarios, entre ellos la aviación comercial, las operaciones militares y los drones destinados a actividades civiles.
Por esa razón, el proyecto de Yorkshire utiliza una columna aérea especialmente delimitada y autorizada.
Los investigadores consideran que el desarrollo de redes permanentes requerirá acuerdos con las autoridades aeronáuticas y procedimientos que permitan garantizar la seguridad de las operaciones.
También será necesario determinar en qué condiciones meteorológicas pueden volar los equipos y cuáles son los límites de sus instrumentos.
La posibilidad de medir el interior de una nube no significa que cualquier dron pueda operar de manera segura durante una tormenta intensa.
Las restricciones de viento, precipitación, formación de hielo y visibilidad deben evaluarse de acuerdo con las características de cada aeronave y las normas aplicables.
El desarrollo tecnológico deberá acompañarse de infraestructura, procedimientos de mantenimiento y mecanismos de control de calidad de las observaciones.
Una campaña científica que continuará hasta noviembre de 2026
El proyecto Drone Observation Of Clouds desarrolla su campaña de vuelos entre junio y noviembre de 2026 en Yorkshire, Reino Unido.
La Universidad de Leeds y la empresa Menapia participan en las operaciones destinadas a medir temperatura, humedad, viento y propiedades de las partículas de las nubes hasta 1.600 metros de altura.
La investigación busca determinar si estas mediciones pueden incorporarse en el futuro a los sistemas de observación y predicción meteorológica.
Los investigadores Declan Finney y Jessica Girdwood presentaron el alcance de estas pruebas en un artículo de divulgación científica publicado el 28 de octubre de 2026.
El trabajo no anuncia la implantación inmediata de una red nacional de drones meteorológicos ni ofrece una cifra de mejora en la precisión de los pronósticos de tormentas.
Su contribución consiste en estudiar la viabilidad de obtener observaciones frecuentes dentro de las nubes, una región atmosférica donde todavía existen incertidumbres importantes para la predicción del tiempo y la investigación climática.
Los resultados de la campaña permitirán valorar qué mediciones son más útiles, cómo deben realizarse y qué requisitos técnicos y regulatorios sería necesario cumplir para ampliar su utilización.
Fuentes referenciales:
Universidad de Leeds — Proyecto Drone Observation Of Clouds (DOOC)
The Conversation — Declan Finney y Jessica Girdwood, 28 de octubre de 2026
Phys.org — Divulgación de la investigación sobre drones meteorológicos




