El Niño amenaza la seguridad alimentaria en Ecuador


La ONU advierte que lluvias extremas podrían agravar la crisis alimentaria de 2,6 millones de personas


Redactor: Camila Herrera R.
Editor: Eduardo Schmitz


La posible llegada de un nuevo episodio de El Niño durante el segundo semestre de 2026 podría agravar la inseguridad alimentaria de 2,6 millones de personas en Ecuador. La advertencia fue planteada por Naciones Unidas en un contexto marcado por lluvias intensas, daños productivos, presión sobre los ingresos familiares y dificultades crecientes para acceder a alimentos.

El análisis respaldado por la Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria en Fases, CIF, ubica a millones de personas en condiciones de crisis o emergencia alimentaria. La alerta no describe un riesgo aislado: conecta el clima extremo con precios de alimentos, pérdida de medios de vida, afectación de cultivos, violencia, inseguridad y vulnerabilidad social.

Entre abril y julio de 2026, alrededor de 2,5 millones de personas se encontraban en fase de crisis alimentaria, mientras cerca de 95.000 enfrentaban condiciones de emergencia. La evaluación incluye tanto a población ecuatoriana como a grupos migrantes en situación vulnerable.

Un país expuesto a lluvias extremas

El riesgo climático se concentra en la posibilidad de lluvias intensas e inundaciones durante el segundo semestre. Organismos especializados de Naciones Unidas han señalado que El Niño podría generar afectaciones agrícolas en varios países de América Latina, incluido Ecuador, con impactos directos sobre cultivos, ingresos rurales y disponibilidad de alimentos.

La situación ocurre después de una temporada lluviosa intensa. Naciones Unidas reportó que las precipitaciones registradas durante 2026 ya han afectado a más de 100.000 personas en distintas regiones del país, con daños en viviendas, infraestructura vial, actividades productivas y cultivos agrícolas.

Este tipo de eventos confirma cómo las variaciones climáticas pueden amplificar riesgos sociales ya existentes. En América Latina, el vínculo entre lluvias extremas, cosechas dañadas y seguridad alimentaria también aparece en análisis sobre cambio climático y hambre global, donde los fenómenos extremos actúan como multiplicadores de vulnerabilidad.

Provincias con mayor afectación

El informe identifica a Guayas, Manabí, Los Ríos, Esmeraldas y Pichincha entre las provincias con mayores niveles de afectación. Estos territorios concentran una parte importante de la población nacional y han enfrentado impactos combinados por eventos climáticos, dificultades económicas y problemas de seguridad.

La exposición de estas provincias es especialmente relevante porque varias tienen fuerte relación con actividades agrícolas, comercio de alimentos, movilidad interna y empleo informal. Cuando las lluvias dañan cultivos, caminos o infraestructura, el impacto no se limita a la producción: también afecta transporte, precios, abastecimiento y capacidad de compra de los hogares.

Las proyecciones incluidas en la evaluación humanitaria señalan que entre agosto y noviembre de 2026 la situación podría mantenerse en niveles similares, con alrededor de 2,6 millones de personas en inseguridad alimentaria aguda en fase 3 o superior de la escala CIF.

Precios, ingresos y medios de vida bajo presión

La ONU identificó varios factores detrás del deterioro de la seguridad alimentaria en Ecuador. Entre ellos figuran el incremento sostenido de los precios de los alimentos, la inestabilidad de los ingresos familiares, los impactos de fenómenos climáticos extremos, la violencia y la inseguridad.

La combinación es crítica porque muchas familias pueden enfrentar al mismo tiempo menos ingresos, alimentos más caros y mayor dificultad para sostener actividades productivas. Si las lluvias asociadas a El Niño dañan cultivos o rutas de distribución, la presión sobre los hogares vulnerables puede intensificarse.

El riesgo también se relaciona con la dependencia de sistemas productivos sensibles al clima. Investigaciones sobre clima extremo y medios de vida campesinos muestran que sequías, lluvias irregulares e inundaciones pueden alterar ciclos agrícolas, reducir cosechas y debilitar la seguridad alimentaria local.

El Niño y la producción agrícola

El posible episodio de El Niño podría generar lluvias extremas, inundaciones y afectaciones en zonas agrícolas. En Ecuador, ese escenario preocupa porque puede coincidir con problemas previos de disponibilidad de alimentos y con amenazas específicas para cultivos estratégicos.

El informe menciona la presencia del hongo Fusarium Raza 4 Tropical, que afecta cultivos de plátano y banano en algunas zonas productoras. Esta amenaza fitosanitaria se suma a los daños climáticos y puede aumentar la fragilidad de cadenas agrícolas relevantes para la alimentación, el empleo y la economía rural.

La incertidumbre sobre El Niño exige preparación. El fenómeno puede modificar lluvias, temperaturas, inundaciones y sequías en distintas regiones, aunque su intensidad final no siempre puede anticiparse con precisión. En ese sentido, la vigilancia científica ya ha advertido que un posible El Niño intenso en 2026 requiere preparación temprana, aun cuando todavía existan márgenes de incertidumbre.

Cuando el clima agrava una crisis social

La inseguridad alimentaria no depende solo de cuánto alimento se produce. También intervienen el acceso económico, la estabilidad del empleo, la seguridad territorial, el transporte, la infraestructura y la capacidad de respuesta institucional. Por eso, un evento climático puede tener consecuencias más graves cuando llega a un país con hogares ya presionados.

En Ecuador, las lluvias extremas previstas para el segundo semestre podrían afectar directamente cultivos y medios de vida, pero también generar impactos indirectos. Una carretera dañada puede elevar costos de transporte; una cosecha perdida puede reducir ingresos familiares; una inundación puede interrumpir actividades comerciales o escolares.

El problema también se conecta con los cambios globales en los patrones de precipitación. Estudios sobre fluctuaciones entre sequías e inundaciones han advertido que la variabilidad extrema puede intensificarse, dificultando la planificación agrícola y humanitaria.

Asistencia urgente y planificación preventiva

La evaluación respaldada por Naciones Unidas indica que millones de hogares seguirán requiriendo apoyo para cubrir necesidades básicas de alimentación. La alerta sobre El Niño refuerza la necesidad de preparar respuestas antes de que las lluvias intensas agraven la situación en las provincias más expuestas.

Las medidas más urgentes pasan por proteger cultivos, reforzar sistemas de alerta temprana, garantizar acceso a alimentos, mantener rutas críticas, apoyar a hogares vulnerables y sostener medios de vida rurales. También será clave monitorear precios, disponibilidad de productos básicos y daños acumulados en infraestructura.

El caso ecuatoriano muestra cómo el clima extremo puede transformar una presión social existente en una emergencia alimentaria más profunda. La cifra de 2,6 millones de personas en riesgo resume una advertencia concreta: el segundo semestre de 2026 puede ser decisivo para evitar que lluvias, pérdidas agrícolas y precios altos empujen a más hogares hacia condiciones de crisis.

Fuente(s) referenciales

Infobae: La ONU alertó que El Niño podría agravar la inseguridad alimentaria de 2,6 millones de personas en Ecuador