La Organización Meteorológica Mundial advirtió que el fenómeno podría convertirse en un evento fuerte entre julio y septiembre, elevando el riesgo de sequías, lluvias intensas, olas de calor y extremos climáticos.
Redactor: Javier Morales O.
Editor: Karem Díaz S.
El Niño ya está presente en el Pacífico tropical y podría intensificarse rápidamente hasta convertirse en un evento fuerte entre julio y septiembre, de acuerdo con la Organización Meteorológica Mundial.
La agencia climática de Naciones Unidas advirtió que el fortalecimiento del fenómeno aumentará la probabilidad de episodios meteorológicos extremos en muchas regiones del planeta, incluidas sequías, lluvias intensas, olas de calor terrestres y olas de calor marinas.
Qué es El Niño y por qué altera el clima global
El Niño calienta las temperaturas superficiales del océano en el Pacífico ecuatorial central y oriental. Ese calentamiento modifica patrones de viento, presión atmosférica y precipitación, con efectos que pueden extenderse a distintas regiones del mundo.
El fenómeno forma parte de la oscilación entre El Niño, La Niña y fases neutrales. Suele aparecer cada dos a siete años y puede durar entre nueve y doce meses.
La llegada de este episodio ya había activado señales de vigilancia climática en análisis sobre El Niño 2026 y las alertas globales, especialmente por su posible intensidad y por sus efectos sobre agua, agricultura, salud y gestión de riesgos.
Un desarrollo rápido entre julio y septiembre
La Actualización Climática Estacional Mundial de la OMM apunta a un “desarrollo rápido” hacia un evento fuerte durante el trimestre julio-septiembre. La agencia clasifica los eventos de El Niño como débiles, moderados, fuertes o muy fuertes.
Álvaro Silva, científico climático de la OMM, explicó que desde el mes anterior existe mucha más confianza en que se están desarrollando condiciones fuertes de El Niño en el Pacífico ecuatorial.
La OMM indicó que los pronósticos producidos por centros climáticos globales muestran un calentamiento significativo y consistente de las temperaturas oceánicas en el Pacífico central y oriental. En regiones clave de monitoreo, las anomalías promedio estacionales de la superficie del mar podrían superar los 2 °C.
Riesgos de calor, sequía y lluvias extremas
El Niño suele alcanzar su pico entre noviembre y febrero, pero el aumento de temperaturas asociado puede sentirse más tarde. La OMM advirtió que los impactos se notarán en distintas regiones hasta finales de año y también durante 2027.
Celeste Saulo, secretaria general de la OMM, sostuvo que las condiciones de El Niño ya están en marcha y se fortalecerán rápidamente, lo que incrementará las probabilidades de sequía, lluvias intensas, calor extremo y olas de calor marinas.
La relación entre El Niño y los extremos climáticos ya ha sido abordada en contenidos sobre el regreso de El Niño y sus impactos globales, donde la OMM señaló que el cambio climático puede amplificar sus efectos aunque no aumente necesariamente su frecuencia.
Temperaturas por encima del promedio
La actualización de la OMM prevé una probabilidad muy alta de temperaturas superiores al promedio en la mayor parte de las zonas terrestres entre los 60 grados sur y los 60 grados norte. Esa franja incluye casi todas las áreas pobladas del planeta fuera de las regiones polares.
El último episodio de El Niño contribuyó a que 2023 fuera el segundo año más cálido registrado y a que 2024 alcanzara el récord histórico, con alrededor de 1,55 °C por encima del promedio preindustrial de 1850-1900.
La influencia de El Niño sobre la temperatura media global también se ha explicado en análisis sobre cómo puede influir El Niño en el calentamiento global, especialmente cuando se combina con el calentamiento acumulado por gases de efecto invernadero.
Lluvias regionales y temporada de huracanes
El pronóstico de lluvias para julio-septiembre es consistente con un El Niño en fortalecimiento. La OMM anticipa precipitaciones por encima de lo normal en zonas como el suroeste de Estados Unidos y lluvias por debajo de lo habitual en el subcontinente indio y gran parte de Australia.
Durante el verano del hemisferio norte, las aguas cálidas asociadas con El Niño pueden favorecer huracanes en el Pacífico central y oriental. En cambio, suelen dificultar el desarrollo de ciclones tropicales en el Atlántico, al reforzar vientos verticales que desorganizan los sistemas.
Ese contraste regional fue descrito en informes sobre El Niño y la temporada de huracanes del Atlántico, donde se advirtió que una menor actividad general no elimina el riesgo de impactos severos si una tormenta toca tierra.
Perú declara emergencia ante riesgo de lluvias
La advertencia climática ya tiene efectos operativos en América del Sur. Perú declaró un estado de emergencia de 60 días en 800 de sus 1.800 municipios por el peligro inminente de lluvias intensas vinculadas a El Niño.
Más de 9,3 millones de personas fueron alertadas por un riesgo muy alto de inundaciones y deslizamientos. La medida refleja cómo los pronósticos estacionales pueden traducirse en decisiones anticipadas de protección civil, infraestructura y salud pública.
Alertas tempranas para sectores sensibles
La OMM informó que reforzará el apoyo a sistemas de alerta temprana para orientar la preparación, en especial en sectores sensibles al clima como agricultura y salud.
Saulo afirmó que esas medidas son vitales para salvar vidas y amortiguar los impactos sobre economías y comunidades. En un escenario de océanos y atmósfera más cálidos, la disponibilidad adicional de energía y humedad puede intensificar fenómenos extremos como calor severo y lluvias torrenciales.
El Niño no actúa de manera aislada. Su evolución se superpone con el calentamiento global provocado por gases de efecto invernadero, por lo que la planificación climática debe considerar tanto la variabilidad natural como la tendencia de fondo de un planeta más cálido.
Fuente(s) referenciales
