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27 de agosto de 2026

Panorama Planetario

El sistema Tierra llega al cierre de agosto bajo una combinación de océanos excepcionalmente cálidos, fortalecimiento de El Niño, calor persistente, incendios y contrastes extremos de precipitación. La vigilancia coordinada resulta esencial porque las señales oceánicas actuales pueden reorganizar lluvias, temperaturas y riesgos naturales durante el otoño boreal.

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Temperatura global

Calor anómalo persistente

La Organización Meteorológica Mundial informó que julio y la primera parte de agosto estuvieron marcados por temperaturas terrestres y marinas récord, además de olas de calor, sequías, incendios e inundaciones. La señal no es uniforme, pero domina una extensa fracción del planeta y eleva el estrés térmico sobre ciudades, cultivos, bosques y sistemas energéticos.

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Océanos

Julio alcanzó un máximo mensual

NOAA calculó para julio de 2026 una anomalía térmica oceánica global de 1,02 °C por encima del promedio utilizado por el organismo, la mayor registrada para ese mes. Un océano más cálido acumula energía, intensifica olas de calor marinas y puede favorecer lluvias extremas cuando la humedad disponible interactúa con sistemas atmosféricos activos.

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CO₂ atmosférico

Presión climática de fondo

Las concentraciones de gases de efecto invernadero continúan actuando como el principal impulsor del calentamiento a largo plazo. Las variaciones naturales, incluido El Niño, redistribuyen temporalmente calor y precipitación, pero se superponen a esa tendencia estructural. La reducción sostenida de emisiones y la protección de sumideros naturales siguen siendo las respuestas centrales.

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Hielo polar

Temporada crítica en el Ártico

El hielo marino ártico atraviesa la fase final de su temporada anual de deshielo. La extensión mínima suele producirse en septiembre, por lo que las próximas semanas serán decisivas. Menos hielo expone aguas oscuras que absorben más radiación solar, altera hábitats y puede influir en intercambios de calor entre el océano y la atmósfera.

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Incendios

Actividad elevada en Europa

Copernicus ha seguido durante agosto incendios en España, Italia, Grecia, Montenegro, Albania, Serbia y Alemania. El calor, la vegetación seca y los déficits de humedad incrementan la facilidad de propagación. El humo puede viajar cientos o miles de kilómetros, deteriorando la calidad del aire mucho más allá de las áreas directamente quemadas.

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Sequías

Ríos y suelos bajo presión

La sequedad acumulada mantiene bajos caudales y humedad insuficiente en partes de Europa. En otras regiones, El Niño puede desplazar los corredores habituales de lluvia y aumentar el riesgo de déficit estacional. La vigilancia debe integrar precipitaciones, humedad del suelo, reservas, caudales y demanda para evitar que un episodio meteorológico se convierta en crisis hídrica.

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Tormentas y extremos

Contrastes territoriales intensos

Mientras unas regiones soportan sequía e incendios, otras experimentan inundaciones repentinas y desbordamientos. Copernicus mantiene seguimiento de las inundaciones de agosto en Letonia y Lituania. La coexistencia de extremos opuestos confirma la necesidad de alertas multirriesgo, planes de evacuación y ordenamiento territorial basado en escenarios actualizados.

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Motor oceánico-atmosférico

El Niño continúa fortaleciéndose

El Centro de Predicción Climática de NOAA comunicó una probabilidad superior al 90 % de que el episodio alcance intensidad muy fuerte durante el otoño e invierno boreales de 2026–2027. Las anomalías cálidas ya superan 2 °C en sectores del Pacífico ecuatorial oriental, acompañadas por una respuesta atmosférica cada vez más organizada.

🔎 Señal planetaria destacada

La rápida intensificación de El Niño es la señal dominante del día. Su importancia no reside solamente en el calentamiento del Pacífico tropical: el fenómeno modifica circulaciones atmosféricas y patrones de lluvia a escala global. La OMM anticipa temperaturas superiores a lo normal en amplias regiones y una huella clásica de precipitación, con mayor humedad en unas zonas y aumento del riesgo de sequía en otras.

Perspectiva para los próximos 7–14 días

La prioridad será vigilar la persistencia del calor, el peligro de incendios y los caudales bajos en sectores europeos, junto con lluvias intensas localizadas en el norte y este del continente. En el Atlántico tropical deberá mantenerse atención a la evolución ciclónica propia del tramo más activo de la temporada. En el Pacífico, nuevas mediciones oceánicas y atmosféricas permitirán precisar la velocidad de fortalecimiento de El Niño y sus primeras teleconexiones.

Fuentes consultadas: OMM, NOAA–CPC, NOAA–NCEI y Copernicus EMS.

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El Niño encarece la pesca artesanal en Ecuador

Los pescadores locales descargan su captura fresca cerca de un mercado. REUTERS/Karen Toro

El calentamiento del Pacífico aleja especies comerciales de la costa, prolonga las faenas y favorece una proliferación de jaiba mora que daña las redes


Redactor: Valentina Ríos
Editor: Karem Díaz S.


El calentamiento del océano Pacífico asociado al fenómeno de El Niño está alterando la pesca frente a las costas de Ecuador. Pescadores artesanales deben navegar distancias considerablemente mayores para encontrar especies comerciales, mientras una proliferación de jaiba mora ocupa las redes, deteriora las capturas y causa pérdidas en distintas provincias del litoral.

La combinación de ambos fenómenos está prolongando las jornadas en el mar, elevando el consumo de combustible y reduciendo el volumen de pescado disponible. Los efectos ya se trasladan a los mercados locales, donde determinadas especies han registrado aumentos de precio debido a la menor oferta y al encarecimiento de las faenas.

Los pescadores deben navegar hasta 150 millas

En el puerto de Santa Rosa, provincia de Santa Elena, pescadores consultados por medios ecuatorianos indicaron que algunas faenas que anteriormente se realizaban a unas 70 millas de la costa ahora pueden exigir recorridos cercanos a las 150 millas. La mayor distancia implica varias horas adicionales de navegación y más gasto de combustible, sin asegurar una captura suficiente.

Entre las especies cuya disponibilidad se ha reducido figuran la albacora y el picudo. Rafael Trujillo, director ejecutivo de la Cámara Nacional de Pesquería, también advirtió de un escenario difícil para el atún y los pequeños pelágicos.

Según el representante del sector, la temperatura del mar se encuentra aproximadamente 2,5 grados Celsius por encima de los niveles habituales. Ante esas condiciones, numerosas especies móviles buscan aguas más frescas o profundas, un comportamiento coherente con los desplazamientos de organismos marinos provocados por cambios oceánicos.

La menor oferta eleva el precio de la albacora

El impacto también se observa en los puestos de venta de Santa Rosa. La libra de albacora, comercializada semanas antes entre 1,10 y 1,30 dólares, llegó a situarse entre 2 y 2,20 dólares. Cuando el pescado se vende fileteado y es trasladado a otros establecimientos, el precio puede alcanzar alrededor de 5 dólares por libra.

Estas cifras corresponden al mercado de ese puerto y no representan un promedio nacional. Sin embargo, muestran cómo el calentamiento marino puede trasladarse desde el ecosistema hasta la economía costera: el pescado se aleja, aumenta el costo de localizarlo y disminuye la cantidad disponible para comerciantes y consumidores.

El episodio ocurre mientras El Niño continúa fortaleciéndose en el Pacífico ecuatorial. Este fenómeno modifica las condiciones físicas del océano y puede afectar la distribución de nutrientes, la productividad marina y la localización de especies de interés pesquero.

La jaiba mora ocupa y destruye las redes

El mar más cálido no solo está alejando peces. Desde los primeros meses de 2026, el Instituto Público de Investigación de Acuicultura y Pesca de Ecuador sigue una proliferación inusual de jaiba mora, identificada científicamente como Euphylax dovii. Las concentraciones fueron detectadas inicialmente en Manabí y Esmeraldas, aunque posteriormente se registraron reportes en Santa Elena, Guayas y El Oro.

Cuando entra en grandes cantidades en las artes de pesca, este crustáceo se enreda en los paños, estropea el producto retenido y puede romper las redes hasta dejarlas inutilizables. Una evaluación del instituto encontró que alrededor del 92 % de las redes notificadas por los pescadores afectados había quedado completamente enredado o destruido.

En una primera recopilación de información efectuada entre febrero y marzo, el 66 % de los pescadores encuestados comunicó la pérdida total del producto capturado. Organizaciones de Esmeraldas calcularon durante el primer trimestre que unas 500 personas habían sufrido perjuicios, mientras dirigentes de Súa estimaron daños de hasta 3.000 dólares por embarcación en algunos casos.

Las capturas habituales caen hasta un 100 %

Datos divulgados en agosto a partir de un informe del organismo ecuatoriano señalaron que el 87,8 % de los pescadores estudiados sufrió reducciones de entre el 75 % y el 100 % en sus capturas habituales. En determinadas faenas, la jaiba mora llegó a representar hasta el 90 % de todo lo recogido.

El 86 % de los ejemplares examinados portaba huevos, un indicador de actividad reproductiva en aguas ecuatorianas. La especie ya había protagonizado proliferaciones durante otros periodos de calentamiento del Pacífico, pero el episodio de 2026 destaca por la extensión y magnitud de las pérdidas comunicadas.

El comportamiento de la jaiba ilustra que una anomalía térmica no afecta de la misma forma a todas las especies. Algunos peces se desplazan hacia aguas más frías, mientras determinados organismos encuentran condiciones favorables para aumentar su presencia. Las olas de calor marinas y sus efectos sobre los ecosistemas también pueden modificar la reproducción, el alimento disponible y las relaciones entre especies.

El calentamiento del Pacífico altera ecosistemas y economías

El Niño es una oscilación natural en la que el océano y la atmósfera tropical interactúan. El calentamiento de las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial puede debilitar los vientos, alterar el afloramiento de aguas frías ricas en nutrientes y reorganizar la distribución de peces y otros organismos.

Sus efectos concretos varían según el lugar, la intensidad y la duración del episodio. Por esa razón, un fenómeno de gran escala no permite anticipar por sí solo el volumen de cada captura, pero sí establece condiciones capaces de aumentar la presión sobre ecosistemas, embarcaciones y comunidades dependientes del mar.

Los antecedentes sobre los efectos de un El Niño intenso en el Pacífico sudamericano muestran que las pesquerías se encuentran entre las actividades más sensibles a los cambios de temperatura, corrientes y disponibilidad de nutrientes.

Para el sector artesanal ecuatoriano, la respuesta requiere seguimiento científico de la jaiba mora y de las especies comerciales, información oceanográfica oportuna y medidas que ayuden a reducir las pérdidas de quienes dependen diariamente de las capturas costeras.

Fuente referencial:
Infobae