La serie de Alhendín acumuló 927 movimientos desde el 14 de agosto, incluidos dos terremotos de magnitud momento 4,8; el patrón ayuda a explicar por qué no todas las secuencias responden al esquema de un sismo principal y sus réplicas.
Redactor: Camila Herrera R.
Editor: Raúl Méndez C.
La provincia española de Granada registró una intensa concentración de movimientos sísmicos durante la segunda mitad de agosto de 2026. La actividad, localizada principalmente en Alhendín y otros municipios del área metropolitana, coincidió con una sucesión de terremotos importantes en Sudamérica y reactivó las preguntas sobre qué es un enjambre sísmico y cómo se diferencia de una secuencia convencional.
El Instituto Geográfico Nacional de España contabilizó 927 terremotos de distintas magnitudes entre el 14 y el 22 de agosto. Más de 250 alcanzaron una magnitud igual o superior a 1,5 y al menos 66 fueron percibidos por la población, de acuerdo con el catálogo oficial consultado durante la evolución del episodio.
Los dos mayores movimientos alcanzaron una magnitud momento de 4,8. El primero ocurrió el 14 de agosto a las 23:04:40 UTC —la 1:04 del día 15 en horario local— y el segundo se produjo el 18 de agosto a las 08:37:45 UTC. Ambos tuvieron focos muy superficiales y alcanzaron intensidades máximas de V-VI en la escala macrosísmica europea.
Qué es un enjambre sísmico
Un enjambre es una concentración de numerosos terremotos dentro de una zona relativamente pequeña y durante un periodo limitado, sin que pueda identificarse claramente un único movimiento principal dominante. Los eventos pueden tener magnitudes parecidas y la actividad puede mantenerse estable, aumentar o disminuir de manera irregular.
El Servicio Geológico de Estados Unidos advierte que no existe un límite preciso que permita determinar cuándo una secuencia deja de ser un conjunto de réplicas y pasa a considerarse un enjambre. La clasificación depende de la distribución temporal, espacial y energética de los movimientos observados.
Algunas secuencias reúnen características de ambos patrones. Puede aparecer un terremoto mayor, seguido por réplicas, mientras continúa una actividad más extensa en fallas próximas. Por esa razón, los organismos científicos suelen esperar la evolución de los registros antes de establecer una interpretación definitiva.
El Instituto Geográfico Nacional denomina oficialmente “serie sísmica de Alhendín” al episodio de Granada. Su informe del 19 de agosto identificó los dos terremotos de magnitud momento 4,8 como los mayores de la secuencia y describió como réplicas varios movimientos posteriores de magnitudes 3,9, 4,2 y 4,0.
Una secuencia principal y sus réplicas siguen otro patrón
En el modelo clásico, un terremoto principal libera la mayor cantidad de energía al comienzo de la secuencia. Después aparecen movimientos menores provocados por el reajuste de la falla y de las rocas circundantes. La frecuencia de esas réplicas generalmente disminuye con el paso del tiempo.
Si posteriormente ocurre un terremoto de mayor magnitud, la clasificación cambia: el movimiento más grande pasa a considerarse el principal y el anterior puede ser identificado como precursor. Un sismo solo puede recibir esta última denominación después de que se registra el evento mayor.
Un enjambre, en cambio, carece de esa jerarquía evidente. Puede incluir decenas, cientos o miles de microsismos sin un terremoto claramente dominante. Su duración varía desde horas o días hasta semanas o meses, dependiendo del proceso que esté ocurriendo en el subsuelo.
También existen secuencias con dos terremotos principales de tamaño semejante. Este patrón, conocido como doblete, fue utilizado para describir los dos grandes terremotos registrados en Venezuela en junio de 2026, separados por apenas 39 segundos.
Qué procesos pueden originar un enjambre
Los enjambres pueden producirse por el desplazamiento lento de una falla, la redistribución de esfuerzos entre fracturas próximas o el movimiento de fluidos dentro de la corteza. En regiones volcánicas, también pueden relacionarse con la circulación de fluidos hidrotermales o con la intrusión de magma.
La presencia de un enjambre cerca de un volcán no significa automáticamente que se aproxima una erupción. Para evaluar esa posibilidad, los científicos analizan simultáneamente la deformación del terreno, las emisiones de gases, la temperatura y otros indicadores geofísicos.
En regiones tectónicas, las fracturas pueden reaccionar de manera encadenada a cambios de presión o tensión. Las características del fenómeno dependen de la geometría de las fallas, la profundidad, la resistencia de las rocas y el estado previo de esfuerzos.
La cuenca de Granada se encuentra dentro de las cordilleras Béticas, una región marcada por la convergencia entre las placas euroasiática y africana. El territorio posee fallas activas y antecedentes de terremotos moderados, series sísmicas y enjambres de menor magnitud. Esta actividad forma parte de los procesos de tectónica de placas que modelan la corteza terrestre.
La serie de Alhendín tuvo focos muy superficiales
Los epicentros de la actividad reciente se distribuyeron principalmente alrededor de Alhendín, Gójar, La Zubia, Ogíjares, Armilla, Churriana de la Vega, Las Gabias, Dílar y Otura, al sur de la ciudad de Granada. La mayoría de los focos se localizó a menos de diez kilómetros de profundidad.
La escasa profundidad ayuda a explicar por qué algunos movimientos fueron percibidos con intensidad pese a sus magnitudes moderadas. La sensación experimentada en la superficie no depende únicamente del tamaño del terremoto: también influyen la distancia al epicentro, las características del suelo y la vulnerabilidad de las construcciones.
Hasta la actualización técnica del 19 de agosto, el IGN había registrado 621 eventos, diez de ellos con magnitud igual o superior a 3. El organismo recibió más de 17.000 cuestionarios ciudadanos y señaló que los dos terremotos mayores habían sido percibidos en más de 500 localidades, principalmente de Andalucía central y oriental.
Los movimientos provocaron daños materiales, desprendimientos y evacuaciones preventivas. Durante los días siguientes, la actividad perdió intensidad y la mayor parte de los nuevos registros correspondió a terremotos pequeños.
Los terremotos de Sudamérica no causaron la actividad española
La coincidencia temporal entre la secuencia de Granada y los terremotos recientes de Sudamérica no implica una conexión causal. Los eventos ocurrieron en sistemas tectónicos distintos y a grandes distancias, por lo que deben analizarse según las fallas, profundidades y mecanismos propios de cada región.
La misma precaución se aplica al comparar los terremotos de diferentes países sudamericanos. Los análisis sobre las diferencias entre los sismos de Colombia y Venezuela mostraron que la proximidad temporal tampoco demostraba que ambos episodios compartieran un origen inmediato.
Sudamérica concentra una elevada actividad por la subducción de la placa de Nazca bajo la placa Sudamericana y por la interacción con la placa del Caribe en el norte del continente. España responde a otra configuración geológica, vinculada principalmente con la convergencia entre África y Eurasia.
La aparente agrupación de terremotos en distintos países puede aumentar la percepción pública de que existe una “ola sísmica” mundial. Sin embargo, los terremotos ocurren constantemente y la evaluación de posibles relaciones requiere datos instrumentales, modelos geológicos y análisis de propagación de esfuerzos, no solo coincidencias en el calendario.
Un enjambre no permite predecir un gran terremoto
La mayoría de los enjambres termina sin producir un terremoto destructivo. No obstante, mientras la secuencia permanece activa no puede descartarse por completo un movimiento mayor. La vigilancia permite actualizar probabilidades y caracterizar el fenómeno, pero no anticipar con exactitud la hora, el lugar y la magnitud de un futuro terremoto.
Incluso las tecnologías de detección rápida presentan límites: pueden identificar un sismo después de que comenzó y emitir avisos antes de que las ondas más dañinas alcancen lugares alejados, pero no constituyen una predicción. Los grandes terremotos venezolanos también mostraron el alcance y las limitaciones de la alerta sísmica temprana.
Ante una secuencia persistente, las recomendaciones se concentran en revisar los planes familiares, identificar zonas seguras, asegurar objetos pesados y seguir únicamente los comunicados de protección civil y organismos científicos. Durante una sacudida, la indicación general es agacharse, cubrirse y sujetarse, alejándose de ventanas y elementos que puedan caer.
La evolución de la serie de Alhendín continuará siendo determinada mediante la red instrumental del IGN. El descenso reciente de la actividad es una señal favorable, aunque el seguimiento resulta necesario para localizar nuevos eventos, revisar sus magnitudes y evaluar cualquier cambio en el patrón registrado bajo el área metropolitana de Granada.
Fuentes referenciales:
Infobae
Instituto Geográfico Nacional de España: serie sísmica de Alhendín
Instituto Geográfico Nacional de España: sismotectónica de las Béticas centrales
Servicio Geológico de Estados Unidos: definición de enjambre sísmico
Servicio Geológico de Estados Unidos: diferencias entre réplicas y enjambres
